7 trucos para enganchar al lector

Estos 7 trucos conseguirán que la lectura de tu novela sea fluida y ávida. 

Piensa en un libro que hayas devorado, seguro que tiene, al menos, alguno de estos ingredientes de los que te voy a hablar ahora.

7 claves para crear adicción a tu novela

Antes de publicar este post, he estado documentándome en otros que pueblan la red para no repetir tácticas y, sobre todo, para que no sea un tedioso viacrucis del que no entiendas nada. Voy a intentar ser lo más gráfica posible para que en cuanto termines de leer este artículo, puedas aplicar todo lo que en él vierto.

Así que sin más preámbulos, vamos allá.

  • Ritmo. Vas a pensar que eso ya lo sabías, pero voy a ver si consigo ir un pasito por delante de ti. Tiene que haber un equilibrio entre cada uno de los capítulos. En todos, debe pasar al menos una cosa interesante. Una acción o un pensamiento que ayude al lector a querer saber más. No tienen por qué ser persecuciones, puede ser una acción del personaje central o incluso de los personajes secundarios. No añadas misterios o secretos sin que estén justificadísimos en la trama. Si lo haces, el lector te pillará. Los personajes tienen conflictos, problemas, retos… y un largo etcétera en función de su situación, su psique, lo que hacen y lo que les rodea (otros personajes, escenarios y diversas variables más). No lo metas en líos solo para añadir ritmo. Lo que suceda tiene que ser coherente con la historia que estás contando y con el personaje en sí. Lo más importante es que sea redonda.
  • Este punto es obvio, aunque no puedo pasarlo por alto. Me refiero a unos personajes bien construidos. Ya os he hablado de ello antes, así que os remito al artículo que hice sobre cómo tiene que ser un buen personaje.

Si bueno breve…

  • Economía comunicativa. Piensa bien cómo cuentas lo que cuentas. Ante la duda, todo escueto: capítulos, frases, hechos, páginas… todo. Si bueno y breve, dos veces bueno. Una máxima que debes aplicar siempre en literatura. Elige bien las palabras para escribir, cada una de ellas lleva adosada una buena muestra de connotaciones que junto al imaginario colectivo pueden hacer que tu prosa sea rápida y, al mismo tiempo, profunda. Lo importante es que el lector interiorice lo que le cuentas y así surtan efecto todas las técnicas literarias que quieras aplicar.

El orden de los datos sí altera el producto

  • Estudia cómo desgranas la información a lo largo de los capítulos. Elige la técnica que mejor se acople a la historia. Es decir, puedes jugar a que el lector sepa lo mismo que los personajes o que sepa más que ellos. Incluso, rizando el rizo, que ellos sepan más que el lector. Esta última no te la recomiendo, ya que tendrás que poner en movimiento otras técnicas para conseguir mantenerlo interesado en lo que estás contando. Un ejemplo, que no es de una novela, pero sirve igual. Recientemente, me senté delante de la televisión a ver una película. Para los que quieran saberlo todo se llama Sin identidad. Buenos actores, buena historia, buenos mimbres, pero me resultó imposible mantenerme dentro de la acción. No sabía qué estaba pasando, pero ni un poquito. Una locura de persecuciones sin sentido aparente, que por supuesto lo tendrán, con un protagonista casi tan mareado como yo que pasa de ser un científico importante a un Rambo de medio pelo. En la primera media hora larga, la película despertó tantas preguntas en mi cabeza que me saturó, directamente. Me aburrí y me olí que hasta el final no iba a saber mucho más de lo que ya sabía. Así que plegué los trastos y me fui a leer a Paul Auster. Que, todo hay que decirlo, su 4,3,2,1 es una maravilla. Precisamente, esta es una novela paradigmática en este sentido. Ya hablaré de ella en otra ocasión. Siguiendo con el hilo, es peligroso que los personajes guarden secretos que no sabe el lector, sobre todo, si lo que ocultan es el motor de la novela.

Narración y diálogo en un libro

  • Una buena combinación entre narración y diálogo. Saber cómo trabajar este arte es clave para que el lector siga leyendo sin descanso. Conocer los momentos en los que se necesita más tensión narrativa o un poco de aire es fundamental para que el lector lea sin darse cuenta.
  • Lee en voz alta. Si lo intentas y te cuesta, debes cambiar tu forma de narrar. Esta es una alarma muy efectiva.

La trama dirige

  • Nunca cortes escenas.  Seguro que todos recordáis esas series que cortaban las escenas para crear tensión. Era molesto y poco efectivo. Pues bien, muchas veces encuentro este mal truco en libros. Imagino que quien lo hace piensa que así conseguirá que el lector le siga a otro capítulo, pero lo que hace es cansarlo.  Es un recurso engañoso y, sin justificación aparente respecto a la trama o la historia que se quiere contar, una mala solución. No digamos si la novela tiene varias tramas principales o diferentes hilos conductores, entonces esta forma de proceder puede conducir a la perdición absoluta del lector. No sabrá de qué le estás hablando porque está demostrado que interiorizamos mejor una información totalmente acabada, redonda, que sus detalles. Si la escena anterior continúa en el siguiente capítulo se pueden perder demasiados datos y dejar de tener sentido hasta la escena misma.  Por otro lado, cortar escenas es subestimar al lector. Cuanto termines un capítulo, corto a ser posible, déjale con buen sabor de boca. Esa debe ser tu mayor preocupación en este punto, aunque estés matando a alguien.
  • Si has llegado hasta aquí y sigues sin saber si tu novela tiene la tensión necesaria para que el lector la lea con avidez, consulta con un profesional que te ayude. Para eso estamos, siempre podemos echarte una mano. Pierde el miedo a pedir presupuesto y, sobre todo, valora la calidad de la persona que testará tu texto.

Espero que este post te haya servido de ayuda. Cuéntamelo en un comentario y compártelo. ¡Hasta la próxima!

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