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Aprender a escribir. Cómo escribir un libro

Aprender a escribir es la clave para poder publicar un libro. Saber escribir es un don que no todo el mundo tiene, pero se puede aprender, al menos, para publicar algo digno de ser leído. La primera regla: reverenciar la literatura. Respetar a los lectores. Sí, hay gente que vende mucho y es muy mala. Perfecto. ¿Aman su trabajo? Lo dudo. Este post es para todos aquellos que adoran escribir y leer.

Aprender a escribir

Como decía antes, aprender a escribir es una asignatura pendiente de muchos autores que quieren publicar un libro. Ven las luces, las presentaciones y los bestselleros que dicen que se han retirado después de pegar un petardazo con un libro. También las largas colas para una firma, los seguidores incondicionales y la caja registradora loca, pero no ven qué hay detrás. Y no, no voy a ponerme a despotricar de todos los que tienen una mano dolorida de tanto firmar libros. Sería injusto. Está claro que hay algunos que con solo la primera página de uno de sus libros, podrías morir de diabetes o algo peor. Sin embargo, otros se toman muy en serio su trabajo. Aunque tengan una gran producción intentan poner toda la carne en el asador para que sus libros sean un producto al menos digno. Y otros son verdaderos genios.

El éxito y la calidad de un libro

El éxito no es el rasero con el que se mide la calidad de un libro, ni para bien ni para mal. En realidad, no voy a hablar de éxito, voy a a hablar de buen hacer. De la preocupación que tiene que tener un escritor por que su libro sea bueno y dé gusto leerlo. Ventas y calidad no van necesariamente de la mano. Hay superventas que son joyas y, por otro lado, otros que han vendido miles de libros y, a los tres capítulos, el balcón parece una buena salida. Tanto que me dan ganas de escribirles un correo electrónico y señalarles los errores, tal y como hago con mis autores. Llamadlo deformación profesional, nivel: tocando el techo.

Cómo escribir un libro

Aprender es la base esencial para escribir una novela. A nadie se le ocurriría la brillante idea de construir una casa sin tener ni idea. Ya sé que en una casa vives, pero ¿acaso no vives en un libro? ¿Por qué no es importante aprender a escribir o es que la gente piensa que los conocimientos necesarios se adquieren por ciencia infusa, generación espontánea o que las musas van a hacer solas todo el trabajo? Escribir es una de las profesiones más complicadas del mundo. ¿Sabes cuántas variables tienes que controlar en una novela? ¿Tienes idea de cómo hacer que la lectura fluya independientemente de lo que estés escribiendo? ¿Crees que vomitando a tontas y a locas vas a conseguir una obra maestra? ¿En serio?

Cómo quieres que te recuerden

Aprender es necesario si quieres que tu lector disfrute. Eso no significa que a medida que aprendas van a aumentar tus lectores. No funciona así. De ahí la frustración de muchos escritores que pasan por el aprendizaje como si fuera un trampolín al éxito. Es normal que luego se queden desinflados. Mejorar el proceso creativo es uno de los factores que aumenta el número de lectores. Aunque hay otras variables que atender: suerte, una buena promoción, dedicación e inversión. Además de otras muchas acciones, actitudes y aptitudes. Así que llega un punto en el que hay que elegir. Quiero publicar un buen libro y que sea este el principal motivo por el que aumenten mis lectores, aunque sea un proceso lento (aviso). O quiero vender a toda costa ya y la calidad pues, si eso, bien. Elige y sé consecuente.

Y es que querer publicar un libro para ganar dinero es honroso, pero no suele ser instantáneo, ni siempre se dan las dos cosas a la vez. El mercado está saturado de libros, también de buenos libros. La masa lectora es la más lista de todas las masas. Así que si quieres escribir dignamente y que te recuerden por tu saber hacer, debes prepararte para ello y tomártelo muy en serio.

Inversión necesaria

Y hay más, aprender significa, en la mayoría de los casos, invertir. ¿Alguien ha aprendido algo sin nada a cambio? Sí, existe educación pública, gracias a Dios, pero por desgracia, deja bastante olvidadas las técnicas literarias. Se limita a hacer que los adolescentes memoricen palabras que se rompen en sus bocas. Lo único que se consigue es que repitan como papagayos conceptos que, en realidad, no saben qué significan ni para qué sirven.  Es una pena que salgan a la edad adulta sin atisbar, en su mayoría, la maravilla que se esconde detrás de un libro. Les enseñan para que sean un instrumento del sistema, pocas veces para disfrutar.

Aprender a escribir es deleitarse, soñar, descifrar un enigma. Lo es elegir el lugar correcto para las palabras o construir un personaje que esté vivo… Un camino apasionante que hay que aprender a recorrer, sin duda.

Tres pasos necesarios: leer, tener una guía y corregir

Íbamos por que la educación pública aporta poco a la sabiduría de escribir. Así que si quieres saber más tienes que invertir. Primero en leer todo lo que caiga en tus manos. Luego, por supuesto, buscar a alguien que te pueda guiar en el proceso y señalar tus vicios, todos los tenemos. Y, después, corregir hasta la saciedad. Sin estos tres pasos, es muy complicado escribir un buen libro.

Alternativas para aprender a escribir

En la actualidad, hay muchas alternativas para aprender a escribir. Juntar letras no es escribir, creo que eso ya ha quedado claro. La eme con la a, es ma, pero ya, hasta aquí llegó la magia. Así que vamos a ver cómo lo conseguimos.

Como ya he dicho antes, lo principal es leer, un buen lector es alguien que ama la literatura y los buenos libros, así que por instinto buscará hacerlo bien si emprende el camino de la creación literaria. Ese es el paso esencial.

Aprende de los buenos escritores

Copia todo lo bueno que leas. Muchas, demasiadas veces he oído eso de no leo mientras escribo porque me contamino. ¡Cómo me pongo! Me produce urticaria, me entra un nervio sordo y muchas ganas de chillar. ¡Por Dios, contamínate, que falta te hace! Lee a los clásicos, lee tanto bueno como hay en el mercado y asume todas esas virtudes como propias. Todo está prácticamente inventado en literatura y adquirir las técnicas de otros que lo hacen mejor que tú es fabuloso y necesario.

Elige bien a los profesionales que contrates. Deberás hacerlo. Si has pensado que, de momento, con un curso te sirve, estupendo. Es una buena idea aunque solo sea para darte cuenta de que quieres continuar por este camino. A la hora de seleccionar, no te dejes guiar por el precio. A veces, sirve como referencia, pero lo importante aquí es que quien imparta ese curso sea bueno y sepa comunicar bien. Si sabe mucho, pero no es buen docente, saldrás del curso peor que llegaste. Así que busca referencias y esfuérzate por aprovecharlo al máximo.

Aprende a escribir de manera personalizada

En el caso de que decidas buscar a un editor o un coach, esta es la mejor solución. No porque me dedique a ello, que todo hay que decirlo, sino porque aprender sobre tu propia obra, de una manera totalmente personalizada, es la solución más eficaz de todas.

Aquí elegir bien es fundamental. Porque es más caro que un curso y estos procesos de aprendizaje son largos. Además, solo funcionan bien si hay sintonía entre tú y el profesional. Tienes que reconocer su autoridad y aprender con cada una de las sesiones. Es como si abrieras los ojos, de repente, a un mundo nuevo que es el tuyo. Es decir, descubrirás tu propia obra y otras perspectivas de ella. Sabrás cómo plasmar todo eso que llevas en la cabeza y que aún no has conseguido que salga. Eso es lo que tienes que notar nada más comenzar este proceso. Y, por supuesto, debes seguir sintiéndolo durante todo el tiempo que dure.

Mirar y escuchar

Hay máster de escritura o cursos de verano que ofrecen algunas universidades, también es una buena solución. Está a medio camino entre los cursos y el coach, dependiendo de quién lo imparta, claro. No es barato, pero es intensivo y, sobre todo, te puede ayudar a abrir la mente.  A saber dónde encontrar toda la información que necesitas. Es una buena fuente para aprender técnicas nuevas y otra forma de hacer las cosas.

Escribir buenos libros requiere un aprendizaje continuo. Siempre se está aprendiendo. Por ejemplo, se pueden adquirir nuevas técnicas de películas, series o de otras artes.  También se aprende conversando con tus amigos, andando por la calle o viajando en autobús. Todo es susceptible de convertirse en una buena enseñanza. Solo hay que tener los ojos y las orejas abiertas. Esto te lo enseña la lectura, sin duda. Cuando seas capaz de detectar los pilares que sostienen un libro, sabrás que casi todo es útil para escribir bien.

Antes o después de ponerse a escribir

Este es otro de los dilemas. Depende de la alternativa que busques será mejor que ya hayas escrito algo o que no. Aunque según mi perspectiva, que siempre es subjetiva, por supuesto, es mucho mejor que ya hayas escrito algo. Razones:

  1. Porque si ya has intentado plasmar esa historia que llevas en la cabeza, sabrás que no es tan fácil como parecía.
  2. Si sabes cómo creas, aunque solo sea un atisbo, eso te dará muchos datos sobre lo que necesitas y podrás elegir mejor.
  3. Es importante que tengas unas nociones básicas para poder aprovechar al máximo cualquier aprendizaje. Y qué mejor manera de conseguirlas que leyendo y escribiendo.
  4. Es irremediable. Si de verdad quieres escribir, seguro que ya lo has hecho. Es una pulsión irracional. El escritor necesita escribir y lo hace contra todo pronóstico. Así que si de verdad quieres aprender a escribir porque adoras hacerlo, ya lo habrás hecho.

Resultados de aprender a escribir una novela

El resultado de querer mejorar continuamente no se hace esperar.  Lo sé por mis autores. Tras la primera experiencia, los que repiten, suele pasar, me dicen que luego les ha costado mucho más escribir. ¿Por qué? Porque saben mucho más y eligen mucho mejor qué palabras usan. También dónde ubicar a sus personajes, porque el escenario transmite información y condiciona. Analizan mejor cómo construirlos… y un largo etcétera. Vamos, que le dan más vueltas y tardan un poco más en hacerlo. Eso sí, los resultados suelen ser magníficos y el lector lo nota. Por otro lado, afirman haberse quitado muchos miedos absurdos, como la página en blanco, por ejemplo. Son capaces de enfrentarse a su trama con mucha más soltura y aportar alternativas diferentes para resolver los problemas que antes solían inmovilizarlos. Siempre hay una solución, por muy complicada que sea una trama.

Economía comunicativa

Otro de los resultados es la economía comunicativa. Claro que yo les grabo a fuego que a más sencillez, más fluidez, más calidad. Pulir el lenguaje debería ser la primera regla de oro de un escritor.

Si tienes que leer dos veces un texto para entenderlo, es que su autor no tiene ni idea de lo que está haciendo. Aquí siempre hay alguien que te dice que eso depende del estilo. Me niego a aceptarlo. Si tienes un estilo que se empeña en arruinarle el rato al lector, no es un buen estilo, perdóname. Si no eres capaz de elegir bien las palabras y tienes que repetir la misma sensación mil veces, algo está fallando.  Sí, lo hacemos todos, cuando nos ofuscamos, cuando queremos que el lector se entere bien de lo que queremos transmitirle. Nos repetimos mucho. Corregir y buscar terceros que sepan lo que hacen es la única solución en estos casos. Nosotros mismos, muchas veces, somos incapaces de verlo.

Nunca es suficiente

Para terminar, decir que el mejor resultado después de un aprendizaje completo, es que el autor se da cuenta de lo que aún le queda por aprender. Lo que diferencia y, al mismo tiempo, une a un sabio y un ignorante es que ambos piensan que son el otro. Así de paradójico es. Si piensas que lo sabes todo, seguramente, tendrás un problema serio para escribir bien. Hay tanto que aprender, tanto que copiar, tanto bueno que leer que no se deja de aprender nunca. De hecho, los buenos escritores mejoran con el tiempo y la experiencia. Los buenos libros son una mezcla entre inspiración, grandes ideas, buena escritura, inteligencia emocional y mucha sabiduría. Cinco factores sin los que esta empresa es una quimera.

6 comentarios
  1. José Manuel
    José Manuel Dice:

    Me parece muy interesante todo lo que comenta. Creo que tiene razón. Hemos de aprender cada día, y no pensar que no nos comprenden; y sobre todo leer mucho y trabajar cada día de manera incansable.

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  2. Yolanda Barambio
    Yolanda Barambio Dice:

    Gracias por tu comentario, José Manuel, así es. Nunca se deja de aprender. Escribir es un oficio y hay que ser un experto para conseguir buenos resultados. Es una carrera de fondo. Así que lo más importante es no desfallecer y trabajar. Mucho ánimo, si estás escribiendo. 🙂

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  3. Alejandro DE LUCAS SANTOS
    Alejandro DE LUCAS SANTOS Dice:

    No soy quien para emitir un juicio, pero estoy totalmente de acuerdo con lo de: «Tres pasos necesarios: leer, tener una guía y corregir». Hay que escribir para darte cuenta, en primer lugar que puedes, y después, viendo tu trabajo ves tu deficiencias; y en mi caso particular, corregir me ha ayudado mucho. Muy interesante tu artículo.

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  4. Yolanda Barambio
    Yolanda Barambio Dice:

    Muchas gracias, Alejandro, por tu comentario. Yo también pienso así, creo que escribir es un arte que tiene sus técnicas, materiales y alguna que otra regla. Es necesario conocer las herramientas y todo lo relacionado con el género que vas a trabajar para que tu cerebro encuentre la mejor manera de contar tu historia. Hay infinitas maneras de contar una historia y que esté bien contada. Antes, es necesario saber contarla. 🙂

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  5. Alejandro DE LUCAS SANTOS
    Alejandro DE LUCAS SANTOS Dice:

    El artículo es muy bueno, totalmente de acuerdo y gracias por lo que he aprendido; sobre todo porque soy un ignorante. Me creía listo, y la sabiduría popular nunca se equivoca. y es que la frase La diferencia y, al mismo tiempo, lo que une a un sabio y un ignorante es que ambos piensan que son el otro.

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