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Después de muchos inviernos. Marian Izaguirre. Entrevista

Después de muchos inviernos (Lumen) es la última novela de Marian Izaguirre. Una de mis escritoras de cabecera. Aprender de los grandes es fundamental para escribir bien (si eres escritor) y para editar bien (en mi caso). Así que era imposible que desaprovechara una ocasión como esta para entrevistarla.

Marian Izaguirre: «No hay paredes en mis novelas»

Marian Izaguirre Después de muchos inviernos
Foto: © Roberto Villalón Vara

Después de muchos inviernos es una novela íntima y a la vez llena de recovecos que te van revelando el camino por el que transitan sus personajes, aunque siempre queda un lugar oscuro. Nunca acabas de conocer del todo a Martín y a Henar. Los protagonistas son de carne y hueso. Con todas las dificultades que entraña crear unos personajes tan reales.

Pero la maestría de esta novela no solo está aquí, también en los cambios de narrador tan delicados que resultan orgánicos. Lo mismo ocurre con los saltos en el tiempo, aunque para una maestra como Izaguirre esta técnica no tiene secretos a estas alturas.

Esta novela es un buen engranaje perfectamente acoplado de tal manera que cuesta saber cuándo se ha utilizado una técnica u otra. La lectura es fluida, rápida, envolvente… Y es que qué a gusto se está en los libros de Marian Izaguirre.

Leer Después de muchos inviernos ha sido una delicia para mis sentidos y he disfrutado mucho como editora. Así que te ofrezco esta entrevista con devoción, esperando que te sirva para mejorar y aprender.

Sobre Después de muchos inviernos: «Me interesaba indagar en las múltiples interpretaciones que tiene la verdad»

Por hacer un previo, diré que Marian Izaguirre te cuenta cómo ha conseguido aunar diversas técnicas para escribir Después de muchos inviernos, una novela con tantos saltos en el tiempo y cambios de narrador. También cómo consigue que sus títulos sean evocadores y algún que otro consejo para los escritores que acaban de empezar en este largo y tortuoso camino de la escritura.

Una entrevista imperdible. Solo hay que leer sus respuestas para darte cuenta de que su prosa tiene magia.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Después de muchos inviernos?

Una historia que recorre tres décadas en la vida de una pareja, Martín y Henar, y un crimen en la primera página. Muy pronto el lector verá que no se trata de una novela negra, incluso al final de esa primera escena ya sabemos que es un libro que nos invita a dudar.

Luego asistiremos a la vida de Henar y Martín como espectadores cómplices y pretendidamente neutros, él contará su historia, la de los dos, desde el día en que se conocieron, y a continuación ella nos relatará los mismos hechos desde su punto de vista.

Así, a partir de ese verano de 1959 hasta los años ochenta, iremos viendo las dos versiones de una misma realidad.

Nuestra implicación como lectores hará que vayamos de una a otra, que nos preguntemos quién tiene razón o quién cuenta la verdad.

El lector se encontrará también con escenarios que van desde la costa cercana a Bilbao hasta Creta, pasando por Hollywood y el Madrid de los años sesenta.

Encontrará temas como el diseño de vestuario en el cine, la música de aquellos días, el mundo editorial de la época, la amistad entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, y sentimientos como la sospecha, la desconfianza, el impulso, la cobardía, la culpa incierta y la redención.

Después de muchos inviernos, marian izaguirre

¿Qué te llevó a escribir este libro?

Me interesaba indagar en las múltiples interpretaciones que tiene la verdad, quería contar una historia de versiones, conseguir que el lector dudara y se planteara qué pasó realmente, al ritmo de los latidos del corazón. Y necesitaba hacerlo tal y como sucede en la realidad, no en forma mosaico, sino con la misma fluidez que tiene el pensamiento. No hay paredes en mis novelas, lo mismo que no las hay en mi mente.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo en Después de muchos inviernos? Es una historia contada por varias voces y al mismo tiempo hay un narrador que coloca de vez en cuando a cada uno en su sitio. Los cambios de narrador y de tiempo son tan sutiles que apenas se perciben. ¿Cómo se consigue?

Yo creo que no existe el presente sin pasado, que también (y sobre todo) somos pasado. Las conexiones entre lo que hacemos hoy y lo que hicimos tiempo atrás son realmente poderosas. Por eso escribo así, no es un acto que tenga que ver con la mera forma, sino un concepto, una forma de entenderme y entendernos.

Es cierto que no es fácil, pero sin un poco de desafío adicional no tendría sentido para mí abordar una nueva novela. Quiero aprender, forzarme, experimentar. Y la creación es precisamente eso.

Hago un verdadero esfuerzo en borrar los límites, procuro que el lector no tropiece con obstáculos, hay muchas fórmulas para conseguir llevar la atención sin enseñar los sudores.

¿Por qué ese inicio?

Tengo una especie de mitomanía con las primeras páginas de mis novelas, me gusta fijar la atención en un momento determinado, ni al principio ni al final de la historia, un punto de inflexión que luego, cuando avanzamos en la lectura se va borrando. Pero ahí está. Y la hemos leído. Y se queda aunque olvidemos esas primeras palabras.

Hay esa frase de la primera escena que describe muy bien mis intenciones: “Nada empieza donde creemos que empieza. Todo viene de algún tiempo pasado y termina en un futuro que ni siquiera sospechamos”.

Una de las mayores complicaciones que tiene construir una historia es hacer que los personajes mientan ante los ojos del lector y que además lo hagan bien y no parezca algo impostado, ¿alguna técnica que se pueda contar?

La verdad es que mi única técnica es la práctica. Quiero hacerlo de una manera honesta. Por eso intento escribir solo de aquello que me concierne y tengo que buscar la forma que me parece más eficaz.

Supongo que me pongo en la piel de los personajes y quizá les vista con cosas que yo misma he sentido alguna vez. Les hago hacer cosas que yo jamás he hecho, pero creo que cada uno de nosotros tiene dentro todas las versiones del bien y del mal. En molécula diminutas, pero ahí están si se sabe buscar. Yo también las tengo.

¿Qué le dirías a alguien que está comenzando a escribir? ¿Qué necesita para conseguir escribir bien?

Yo solo tengo una receta: leer mucho y trabajar mucho. Escribir una cosa y luego otra, intentando siempre encontrar la estructura que mejor se adapte a lo que quieres contar. Aconsejaría no hacer caso de lo que está de moda, ni poner el objetivo en el éxito de otros. Cuando se está empezando es muy fácil contagiarse con lo ajeno y eso no es malo. Javier Marías me dijo una vez que saber escribir es saber imitar. Quizá lleve razón al principio, pero luego tu propia voz es lo único que debería importarte.

Tus títulos siempre son tan evocadores, ¿de dónde salen?

Uf, de listas interminables que voy haciendo mientras escribo la novela. Pero siempre busco algo que esté dentro del texto. Pegado a la historia. O algo que me me evoque lo que sentía mientras crecía la novela. La escritura tiene eso, una intensidad enorme mientras escribes y una especie de olvido posterior, como de madre que ya ha criado a sus hijos.

Y la última, la de siempre, ¿qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer Después de muchos inviernos?

Realmente ya me lo han dicho: que cuando la terminas pasas unos días recordando y analizando cosas en las que no habías reparado en un principio. Que quieres leerla otra vez.

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