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Diferencias entre cuento y novela ¿Qué escribir en cada momento?

¿Qué diferencia hay entre un cuento y una novela? En este artículo voy a hablaros del relato y la novela, centrándome en cómo podemos enfrentarnos a nuestra primera novela desde la escritura de relatos. Una transición natural que, con estos 5 consejos, será mucho más sencilla.

¿Cuáles son las diferencias entre relato y novela?

Empezar a escribir es una elección inconsciente. Normalmente surge de una necesidad: expresarse, comunicarse, desahogarse… Por lo tanto uno no empieza eligiendo un género, sino que sencillamente escribe. Los poemas, por ejemplo, son un buen formato para volcar sentimientos, y el cuento, quizá, nos permita tejer historias más complejas que redundarán en una mayor profundidad a la hora de tratar según qué situaciones, reflexiones o sentimientos.

El poema es como un puñetazo en la cara: rápido, directo, certero…; el cuento, sin embargo, admite otro nivel de lectura y nos acerca a ciertos temas que no se limitan a «relámpagos emocionales» y requieren una exposición más detallada.

Escribir un relato

Este será el primer paso de cualquier escritor: sentarse a escribir su primer cuento (o relato, que viene a ser lo mismo). En principio, aunque pueda imponernos si no estamos acostumbrados, es una tarea sencilla, y bastará con seguir las dos reglas de Oscar Wilde para escribir: «tener algo que contar, y contarlo». Ahora no debe importarnos el cómo; céntrate en el contenido y olvida la forma, con el tiempo y la experiencia el perfeccionamiento de tu escritura llegará solo.

Características del Microrrelato

También está la opción del microrrelato, que se asemeja más al poema en cuanto a la intención; crear un efecto inmediato en el lector. Yo, sin embargo, lo desaconsejo para escritores nóveles, ya que la exigencia del relato largo nos mantendrá alerta durante el proceso de escritura y configurará nuestra narrativa sin que nos demos cuenta: ambientación, descripción de personajes, introducción de diálogos, estructuración argumental, punto de vista, construcción del discurso… El microrrelato, aunque es un género que nos permite plasmar ciertas ideas concretas sin necesidad de desarrollo, nos puede acomodar en un excesivo simplismo. No porque lo sea necesariamente simple, es muy complicado expresar tanto en tan poco espacio, sino porque al principio puede parecérnoslo.

¿Por qué pasar a la novela?

Ahora que hemos llegado hasta aquí, hemos coqueteado con la poesía y tenemos algún relato escrito, es hora de ponernos nuevas metas. ¿Por qué no atacar nuestra primera novela? «Yo es que aún no he escrito demasiados cuentos», me dirás. O «yo es que me siento cómodo con los cuentos». Ya, ¿y? Yo me siento cómodo en la cama y no por ello me paso todo el día acostado, así que lánzate a la piscina y descubrirás que, aunque sufrirás por el camino, la recompensa valdrá la pena si lo que quieres hacer es escribir una novela.

El relato es un género muy digno y existen grandes relatistas, ya está bien de menospreciarlo, pero es evidente que ciertas historias requieren de un desarrollo más amplio y son aptas para una novela. Si tienes una, dale rienda suelta y lánzate sin miedo. Vamos a por ello.

Antes de escribir la primera palabra, sin embargo, tendrás que tener muy claras cuáles son las diferencias entre el relato y la novela.

Características del relato

A grandes rasgos, el relato es una narración breve, de hasta 10 000 palabras (a mi juicio, de 10 000 a 20 000 estamos hablando de relato largo), con un solo hilo argumental (normalmente con una estructura clásica de presentación-nudo-desenlace), un personaje principal, personajes secundarios poco caracterizados, que mantiene una sensación de unidad, evita saltos en el espacio y en el tiempo, está concebido para leerse en una sola sesión, y admite cualquier tipo de narrador, aunque es mejor que no tenga más de uno.

Características de la novela

La novela, a diferencia del relato, es una narración larga (a partir de 40 000 palabras), con varios hilos argumentales, uno o varios personajes principales, personajes secundarios numerosos y bien caracterizados, que puede dividirse en partes o capítulos, permite saltos en el espacio y en el tiempo, está concebida para leerse en varias sesiones, y aunque prepondera el narrador en tercera persona, admite cualquier tipo de narrador y la alternancia de varios.

5 consejos para pasar del cuento a la novela

1. Novela corta

Una buena idea es, antes de acometer la escritura de una novela, empezar por una novela corta (de 20 000 a 40 000 palabras). Esta es la transición natural entre el relato y la novela, y nos permitirá enfrentarnos a una extensión mayor en la que podremos desarrollar diferentes hilos argumentales con un mayor número de personajes, y experimentar con diferentes tipos de estructuras que podremos extrapolar a nuestras futuras novelas.

2. Ideas para escribir una historia

Al final, tanto el relato como la novela se basan en ideas. Sin ellas, ten por seguro que no vas a ser capaz de escribir nada bueno. La única diferencia es la forma de la que las revistes, la apariencia que les das para que salgan al mundo, y esa forma dependerá, en buena medida, de la complejidad de la idea. Puedes, incluso, mezclar varias ideas para obtener algo completamente nuevo. La fórmula es sencilla: contra más compleja sea nuestra idea, más nos costará desarrollarla.

3. Personajes de una novela

Ampliar el número de personajes también es un buen recurso para que la extensión de nuestra obra aumente de manera natural. Y, cuantos más personajes haya en nuestra historia, más palabras nos llevará contarla. Es sí, no incluyas personajes por el simple hecho de hacerlo; trata de que tengan un peso específico en la narración y sean relevantes para la historia que quieres contar, de lo contrario descártalos sin miramientos. Ampliar el elenco aumentará los puntos de vista, los hilos argumentales, las interacciones y los diálogos…

4. La estructura de la novela

La división en partes o capítulos te ayudará a aumentar la extensión de tu obra. Tomarse cada capítulo como un relato puede ser una buena forma de estructurar tu novela de manera sencilla. Si analizas algunas novelas te darás cuenta de que son varias novelas cortas que se alternan en la narración, o un compendio de relatos que comparten personajes y confluyen en el final. El propio Steven Erikson, autor de la saga de Malaz, de más de tres millones de palabras, afirma ser un escritor de relatos cortos que enlaza uno detrás de otro.

También puedes tomar como ejemplo Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout. Un libro de relatos que terminan componiendo una novela. Los personajes secundarios de unos son los principales en otros. Este libro es una obra maestra que te puede venir muy bien en este caso.

5. El científico loco

A todos nos gusta experimentar en cualquier ámbito de la vida, ¿o no? De lo contrario nos acomodamos y todo cuanto hacemos se tiñe con la pátina gris de la rutina, así que… haz lo que quieras. Esa es la máxima. Si solo hacemos lo que alguien ha hecho antes que nosotros, los resultados que obtengamos serán, como mucho, los mismos. Igual que un escritor busca tener una voz propia por encima de todo, ¿por qué no ser reconocibles por nuestras estructuras narrativas? Eso nos diferenciará del resto y hará únicas nuestras novelas.

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