María Costa. El secreto de los Sanjuan. Entrevista

María Costa es uno de los nuevos fichajes de la editorial Olé Libros. Su novela El secreto de los Sanjuan podría clasificarse como histórica, aunque no es solo eso, es un libro multigénero que bucea en el pasado genealógico de su autora.

María Costa: «La busqué por inquietud y me encontré con paz emocional»

Realmente, Maria Costa no necesita presentación ya que tiene a sus espaldas una larga trayectoria como periodista, de manera que saber usar bien las palabras es ya una ventaja y una garantía. En sus respuestas encontraras todo lo necesario para enamorarte de esta novela.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra esta novela?

Una historia de amor y desamor, prohibido. Una historia real basada en secretos de familia que han permanecido ocultos por el miedo y los prejuicios de una sociedad anclada en el pasado. El origen del secreto era sencillo: mi tatarabuelo era cura, pero ¿quién era ella? ¿De qué mujer desciende toda la familia? La busqué por inquietud y me encontré con paz emocional. Para la sociedad de su época, finales del siglo XIX, ella era la culpable de haberse enamorado de quien no debía; ella había cometido un pecado mortal y su familia le dio de lado, la apartó del clan. Cinco generaciones después descubrí a una mujer, que pese a ese ostracismo al que la sometieron, se defendió y alzó su voz para ser reconocida y ocupar un puesto en el mapa genealógico. Sin embargo no lo consiguió y durante cien años nadie supo quién era ella.

Creo que la historia está basada en la historia de tu familia, ¿cómo has conseguido gestionar la implicación personal en la escritura?

Si, la estructura de la novela está basada en hechos reales. Recopilé datos y datos de cifras frías y observaciones hasta que al ponerlas en el orden surgió la historia. Al principio me sentí muy encorsetada porque uno quiere siempre gustar a todos y que todo el mundo sea feliz, le guste lo que haces y te aplaudan. Pero ese “querer agradar a todos” no dejaba respirar la historia. En un momento de ese proceso, —porque de hecho tuve que reescribir la novela dos veces al ir apareciendo documentación que cambiaba el escenario—, decidí que me daba igual. Que la historia tenía que ser libre, avanzar y responder a Gracia. Al fin y al cabo era la historia de mi tatarabuela y el fruto de mi imaginación.

¿Qué ha supuesto para ti como periodista escribir este libro?

Como periodista ha supuesto dar un gran salto. La mayoría de los periodistas estamos enamorados de las palabras, de la comunicación, queremos contar historias que atrapen y solemos ver a los escritores como el hermano mayor, como un objetivo lejano, como un universo difícil de alcanzar. El periodismo es síntesis, simplificación, saber acorralar la historia en cuatro líneas; la escritura es expansión, detalles, observación y dotar de magia a las palabras. Estoy satisfecha de formar parte de este mundo de la escritura prolijo de escritores, de personas que se dejan la piel para crear historias y desean ser leídos. Y el periodismo me ha ayudado a saber buscar la información que la novela requería, a clarificar y tener una idea concreta de los personajes y la trama.

¿Qué destacarías del proceso creativo?

La creación es una de las partes más fáciles de la novela. En sí, consiste en escribir, en dejar volar tu imaginación y galopar por los universos que aparecen ante ti. Es bello, es atractivo, hay dinamismo, hay sentimientos, sensibilidades, ternuras, miedos con los que puedes llorar, sentir o reír. Para mí lo más duro ha sido revisarla una y otra vez, corregir, cambiar partes y quitar algunas. El escritor se suele enamorar de sus textos por lo que, a veces, cuesta desprenderse de ellos. Como muchos escritores noveles acudí a cursos de narrativa para adquirir confianza, vencer el miedo al ridículo y observar qué hacían otros para saber si estaba dando los pasos adecuados. Me sirvieron porque me dieron seguridad, pero a la vez comprendí que no podía perder la paternidad de la historia, ni someterla a otras visiones, debía respetar la mía y creer en ella.  

¿Qué es para ti un buen libro?

Aquel cuya historia me atrapa, el tiempo desaparece y me convierto en un espectador, o personaje privilegiado de la historia. Me gusta la literatura que se mueve por terrenos tranquilos, que brinda misterios, que desvela y te permite conocerte mejor. Quiero disfrutar, pero también reír, llorar, aprender y seguir imaginando. Como soy bastante sensible las historias de intrigas, asesinatos y tensión me provoca pavor —me pasa como con las películas— así que prefiero una buena novela, bien escrita, que avanza, sin sobresaltos y te deja feliz.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando acabe de leer el libro?

Que me llame y me anime a seguir escribiendo. Y luego me cuente qué le ha parecido, que me hable de sus impresiones y me narre sus secretos de familia.

Van García. Equilibrio. Entrevista. Casos de éxito

Editar un libro es un proceso maravilloso. La energía fluye en todos los sentidos, nunca mejor dicho. Así sucedió con Equilibrio y Van García, su autora.

Van García: «Música, noche y café. Ese es mi trío perfecto para escribir»

Tiene algo mágico trabajar con personajes y tramas de otras personas y que, poco a poco, se vayan convirtiendo en propios. Esa historia que se ha creado en otra cabeza, esas emociones, esos paisajes se van construyendo en la mía y cuando termina el proceso de edición los siento como propios. Este trabajo me permite vivir desde dentro la construcción de una novela, sin paños calientes, sin argucias, investigo los cimientos con una curiosidad insaciable. Una búsqueda llena de alarmas y hallazgos preciosos.  De estos últimos Equilibrio tiene a cada paso. Van García a conseguido crear una atmósfera que se puede palpar. Allí viven unos personajes que estaban vivos mucho antes de conocerme.

Aunque no soy la indicada para hablar de las novelas de mis autores (la utopía de la objetividad), sé que no me equivoco cuando te digo que en Equilibrio vas a encontrar un mundo fascinante en el que seguro que te va a gustar vivir. Las páginas van a volar ante tus ojos y desde el inicio sus personajes serán tuyos. El placer de la lectura está asegurado en Equilibrio.  Así que aquí os dejo mis preguntas y las respuestas de Van García para que conozcas un poco más este libro y a esta autora.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Equilibrio?

Una distopía donde la energía vital es la base de la sociedad, Allí se desarrolla Equilibrio. La energía será un arma muy peligrosa y el motivo por el que se desencadena la lucha. Es una historia llena de acción en busca de la verdad y la libertad, de inconformismo, de traiciones pero también de amistad. Con un trasfondo de lucha contra el sistema establecido, pero también contra los miedos propios, donde todos corren el riesgo de convertirse, literalmente, en monstruosas mascotas del poder.

¿Qué te impulsó a escribir esta novela?

Me encantan las distopías, me apasiona leer o ver —en caso de las películas— posibles futuros para nuestra sociedad, en general, ninguno positivo.

Quería escribir una historia donde el mundo que nos encontráramos, en un principio, no fuera peligroso, sino uno en el que sus habitantes vivieran de forma humilde, donde cada uno tuviera su lugar y donde hubieran aprendido de los errores del pasado, sobre todo, con el tema de la naturaleza. Esa fue la idea primaria a la que después se fue uniendo más contenido.

Muchas distopías, sino la mayoría, tienen una connotación negativa del poder que suele ser opresor. Yo quería mostrar esto, porque creo que todo se corrompe, pero lo que más me interesaba era transmitir a través de algunos personajes el engaño y la manipulación del sistema. Como el pueblo, a veces, no se da cuenta de que les ofrecen las migajas, mientras el sistema se come el pastel entero, o sí se dan cuenta pero no hacen nada. Básicamente, esta era la idea que me rondaba la cabeza junto a la posibilidad de la interacción de la energía vital a un nivel exagerado. Me encanta leer sobre temas muy diversos y siempre me ha resultado muy llamativa la capacidad de canalizar la energía vital del Reiki. Quería escribir una historia donde los personajes estuvieran en conexión directa con el universo y su naturaleza, pero a la vez deshumanizados por el poder.

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¿Cómo ha sido tu proceso creativo? ¿Por dónde comenzaste a escribir?

Antes de ponerme a escribir, preparo la novela. Trabajo la idea general para tener claro qué quiero decir y hacia dónde quiero conducir la historia. Construyo el mundo donde se desarrollará y los personajes. También elaboro un esquema del libro por partes e intento visualizarlo en mi cabeza. Necesito tener este trabajo hecho para tener claras mis ideas, aunque  luego no sigo todo lo planificado al dedillo. Cuando me siento a escribir también me dejo llevar, para mí no tendría sentido no hacerlo. A veces, la historia y los personajes te van pidiendo que pasen ciertas cosas y yo las escribo aunque no las tuviese planificadas. Esto me encanta. Es durante la primera fase de escritura, la llamo el “vomito” porque suelto la historia de sopetón, sin pararme a repasar o mirar si tiene coherencia, lo suelto todo.

Cuando escribo el punto y final es cuando empieza la parte más dura. Me imagino ese borrador como un trozo de mármol en bruto, ahí es cuando comienza un trabajo lento y pesado. Hay que ir esculpiendo, poco a poco, la historia, primero sola y después en compañía de profesionales del sector literario.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir?

Música, noche y café. Ese es mi trío perfecto para escribir aunque no siempre puede ser por mis horarios de trabajo. El café y la música nunca me fallan. Escribir con música me ayuda a meterme en la piel de los personajes y a vivir las escenas. La noche es mi momento favorito porque el mundo está en silencio y el café me mantiene despierta.

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¿Cómo construiste estos personajes?

Fue un proceso duro porque quería diferenciarlos bien, pero también que tuvieran cosas en común porque creo que, al final, nos rodeamos de gente con la que tenemos conexiones del tipo que sea. Quería una protagonista que fuera fuerte pero también humana, que se equivocara y no tuviera la solución a todo. No debía ser perfecta, pero sí capaz de levantarse y luchar más allá de sus circunstancias. La quería fiel a ella misma y a sus emociones en cada momento, aunque no fuesen las acertadas. Natalie es fuerte pero también es débil; egoísta, pero generosa. Un personaje en equilibrio entre dos extremos.

Quizá Natalie es el personaje con la fuerza más obvia, pero quería rodearla de secundarios que también tuvieran mucha potencia. Soy una enamorada de los secundarios y creo que es muy importante construirlos con mucho cuidado y esmero. Por ejemplo, Joa es un personaje fundamental para Natalie, es inteligencia, quizá vulnerable en apariencia, pero mientras la forma de luchar de Natalie es más bruta, la de Joa es más sutil y, a veces, más efectiva. Además, con su carácter abierto complementa muy bien al de Natalie.

A la hora de construir los personajes, sobre todo, me preocupaba que reflejaran en sus comportamientos sus experiencias pasadas y no encasillarlos.

¿Te gusta corregir? ¿Cómo has vivido esta etapa?

La corrección de Equilibrio ha sido larga, de años, y difícil, pero la he disfrutado mucho porque me ha dado la posibilidad de desgranar el libro y de conocer puntos de vistas diferentes. Las correcciones me sacan de la zona de confort y eso me encanta porque aprendo mucho. Sí, la corrección es muy pesada, agotadora y parece que nunca va a terminar, pero tener la posibilidad de trabajar en tu obra con profesionales para sacarle el mayor partido, me parece algo increíble.

Parece que tiene continuidad,  ¿es así? ¿Podrías anticiparnos algo?

Se trata de una bilogía. No puedo desvelar mucho, pero lo que sí puedo asegurar es que algunos personajes van a sufrir cambios radicales arrastrados por las circunstancias. Conoceremos escenarios alejados de Falansteria y nuevos personajes. El desenlace viene cargado de acción, pactos secretos, lealtades, traiciones y nuevas relaciones muy importantes.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leerlo?

Lo primero que me gustaría es no haberlo dejado indiferente. Deseo que se meta bajo la piel de los personajes y viva la historia con ellos, que luche y sufra con ellos. Más que pensar, quiero que cuando termine de leer Equilibrio sienta que ha vivido una aventura intensa y dejarlo con ganas de más.

Leticia Sánchez Ruiz. Cuando es invierno en el mar del norte. Entrevista

Leticia Sánchez Ruiz vuelve para regalarnos Cuando es invierno en el mar del norte (Pez de plata). Una obra en la que nada es lo que parece. Cuidada y exquisita, solo hay que ver su portada. Para conocerla mejor, te dejo esta entrevista.

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Leticia Sánchez Ruiz: «Al escribir soy incapaz de seguir las reglas de cualquier género»

Me dice sin saber si es una virtud o un defecto. A esta cuestión voy a contestar yo, con mi opinión, ojo. Es una enorme virtud. Las mejores novelas son aquellas en las que la vida se refleja de verdad. Con la verdad de cada uno. Esas novelas no tienen género, son vida. Así que si tuviera que definir esta novela diría que se pasa por el forro cualquier tipo de coacción relacionada con algo impuesto desde el exterior. Como la familia protagonista, hace lo que le da la gana, aunque no siempre sea para bien, sino para mejor.

El espacio y los personajes

Nada más abrir Cuando es invierno en el mar del norte nos encontramos con un momento Agatha Christie en condiciones. Un montón de personas, que vienen de un entierro, el del cabeza de familia, son sospechosos del asesinato de un señor que nadie conoce. Como dice su autora, uno de los retos es cómo mueves a tantas personas en una habitación. Aunque parezca una tontería, no lo es en absoluto. No es sencillo colocar a los personajes en el espacio de manera delicada y muy clara para que la mente del lector pueda componer una escena nítida y al mismo tiempo hacerla suya. Hacer eso en el camarote de los Hermanos Marx es muy complicado. Hacerlo en esa isla húmeda y tenebrosa, donde el sofá tiene piel de sapo, pegajosa y fría, una proeza.

Dos narradores implicados

Dos primeras personas que no cuentan lo usual en una novela negra, porque nada es normal, porque tampoco es una novela negra y porque las imágenes que construyes en tu cabeza a medida que vas leyendo no tienen precio. Leticia Sánchez Ruiz es capaz de conseguir una atmósfera en equilibrio. Por un lado, tal y como he mencionado arriba, nos encontramos con descripciones certeras, una familia muy original, una isla medio abandonada y un protagonista que está haciendo una resonancia magnética de los suyos, iba a decir de sus seres queridos, pero me lo guardo. Cuando leas este libro sabrás por qué. Por otro, una periodista, que aporta el toque terrenal, se supone objetiva, aunque no lo es, por supuesto. Ella está obsesionada con clarificar las sombras que envuelven un asesinato. Va en busca de justicia poética. En algo tiene que matar el tiempo ahora que la acaban de despedir y su novio se ha ido para no volver. Dora comienza arrastrando los pies por la trama, despistando e hipnotizando al lector, a partes iguales, para descubrir poco a poco para qué sirve un periodista.

Momentos estelares

Dos ambientes que no parecen estar en el mismo libro, sin embargo se conjugan para darse una réplica a medida. Y si tengo que elegir un momento me quedo con varios:

«Es incómodo hablar con una persona con la que no tienes la suficiente confianza, pero tampoco estás totalmente exento de ella. Es esa ambigüedad tan desconcertante en la que no hay lugar para la profundidad, pero tampoco para la banalidad»

«Esa convicción, absurda y condescendiente, de que los humildes siempre son buenos, y a la que en aquel tiempo, porque me venía bien, me agarré con fuerza».

«Aquella inmensidad negra y bamboleante que nos rodeaba. Su pequeño rugido nocturno».

«Siempre están ocurriendo cosas en el otro lado que no somos capaces de ver».

Tengo más, pero creo que con esto te haces una idea ya de la prosa fluida y certera de esta autora.

Eso sí, antes de dar paso a la entrevista, donde sea la voz de Leticia Sánchez Ruiz la que te hable, me gustaría recrear una de las escenas que más me han gustado de esta novela. Esos instrumentos flotando a la deriva en el mar oscuro y frío. Esa humedad, esa locura… Han creado estructuras nuevas en mi cabeza, aunque solo sea para poder evocar esa casa. Único refugio en lo alto de una ventosa y fría isla, que es en realidad un lugar incómodo, perturbador y ajeno.

Sin olvidar esa portada que es una maravilla y augura la aventura que le espera al lector dentro, ya sé que lo he dicho antes, pero es que me chifla.

La entrevista

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Me quedo con la sensación de que hay mil cosas que destacar aún, las hay. Tesoros que guardo en mi cajón de sastre de editora loca (qué gusto me da encontrar mimbres así), pero no quiero cansarte más. quiero que leas este libro y lo compruebes tú.

Y ahora, ya ha llegado el momento, te dejo con Leticia Sánchez Ruiz:

¿Qué te llevó a escribir esta novela?

Siempre me gustó ese momento tan Agatha Christie en que el investigador reúne a todos los sospechosos en una habitación para desvelar quién es el culpable. Pensé: ¿y por qué no escribir una novela que sea este momento? También me influyó una historia que leí en el periódico sobre la desaparición de un hombre y el hecho de que siempre me preguntase qué debe sentir alguien cuando, de golpe y porrazo, se encuentra con un cadáver mientras da un paseo. Pero, sobre todo, siempre escribo una novela para tratar de responder una pregunta cuya respuesta ignoro. En este caso, no puedo revelar la pregunta porque forma parte del desenlace, pero puedo decir que tanto Dora como Guillermo acaban respondiéndola al final del libro.

¿Por qué este título tan poético?

Es el inicio del poema de Ángel González Canción de invierno y de verano: “Cuando es invierno en el mar del Norte/es verano en Valparaíso”. Siempre están ocurriendo cosas en el otro lado que no somos capaces de ver. Y de eso va esta novela: de contar no sólo la historia de un asesinato desde dos puntos de vista, sino también de desvelar qué pasa en el otro lado, el que no podemos ver, de las personas que queremos.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo? ¿Por dónde comenzaste?

Por la familia Larfeuil. Lo primero fue saber quiénes eran, cómo se relacionaban entre ellos, qué tenía esta familia en común con todas las familias y qué de extraordinario, y cómo carajo iba a conseguir mover a once personajes en una habitación.

¿Por qué dos voces? ¿Cómo ha sido escribir en dos primeras personas?

Porque quería contar dos puntos de vista distintos. Guillermo no nos cuenta la historia de los Larfeuil, sino lo que él sabe de su familia o lo que ha vivido con ella. Y, como la de todas las familias, es una historia llena de lagunas. Cuando le dicen que puede haber un asesino en su familia, él inmediatamente se plantea quién pudo haber sido y quién no, a diferencia del resto de los Larfeuil que piensan que obviamente la policía se equivoca y que todo se trata de un error. Este debate interno es lo que realmente me interesaba. En el caso de Dora, lo mismo: quería mostrar su desarraigo, su obsesión, su desconcierto, su soledad a través de la loca investigación que realiza.

¿Querías saltarte las reglas del género cuando comenzaste a escribir o la historia te llevó a ello? Hablo, por ejemplo, de los agentes de la autoridad. Que son geniales, pero no tienen el protagonismo esperado.

Últimamente se tiende a calificar de novela negra a toda aquella que se base en la investigación de un crimen, pero la novela negra es un género con unas características muy precisas. Y, como amante de este género, creo que escribí este libro para demostrarlo: rompe con casi todas las reglas del noir (atmósfera violenta, descripciones naturalistas, crítica social, marginalidad, lenguaje crudo, ritmo rápido…). Respecto al papel de los inspectores, sentía curiosidad por hacer una novela en la que los investigadores jugaran un papel secundario, decisivo, pero en la sombra. También es cierto que al escribir soy incapaz de seguir las reglas de cualquier género. Y aún no sé si esto es un defecto a una virtud.

Sin embargo, haces una buena radiografía de la familia, a pesar de lo original de la elegida. ¿Cómo creas tus personajes?

Sospecho que en mis libros se me ve el plumero: al final, lo que más me importa son los personajes. Queda un poco místico decir esto, pero son ellos los que se me van apareciendo. Los encuentro por todos los sitios: en el supermercado, entre mis amigos, en los libros de Historia, en una película, en los cinco segundos de desconcierto después de despertarme de una siesta.

Después los voy deformando a mi antojo, hago mezclas de personas como si las estuviera machacando en un mortero hasta que me quede una textura uniforme.  

Otras veces simplemente son la representación de un sentimiento o de una actitud, a la cuál yo le he dado cuerpo y nombre. Otras ni siquiera los bautizo, porque ya me vienen ellos con el nombre: me saludan y se presentan. Como en el caso, por ejemplo, de tía Paula Blas. Y, en definitiva, me acabo creyendo tanto a mis personajes, que pienso que en cualquier momento me los puedo encontrar por la calle y me pregunto si, en ese caso, me reconocerían.

¿Tienes algún truco para escribir? ¿Alguna manía?

Me encantaría decir algo estrambótico y maravilloso como que me inspiro sentada en un campanario comiendo manzanas verdes, pero la realidad es que mi única manía es levantarme todos los días a escribir (eso sí, lo hago muy temprano, sobre las cinco de la mañana).

¿Qué tiene que tener una buena novela para ti?

Que cuando acabe de leerla tenga la impresión de que sé algo más sobre el mundo, sobre el ser humano y, sobre todo, sobre mí misma.

¿Qué estás leyendo en estos momentos?

Lectura fácil de Cristina Morales, Herido Leve,de Eloy Tizón, y La vaca de Augusto Monterroso.

¿Qué te gustaría que pensase el lector cuando termine de leer Cuando es invierno en el mar del norte?

Una lectora dijo sobre la novela: “¿Hay algo mejor que cerrar un libro sintiendo que te ha vuelto entera del revés como un guante puesto a secar?”. Esto me maravilló. Pero lo que me gustaría que pensase quien termine de leerlo es que no ha perdido el tiempo.

Gadea Fitera. Por amor de mi amor. Entrevista

Entrevisto a Gadea Fitera por la publicación de su nueva novela Por amor de mi amor (La esfera de los libros) para que me cuente cómo es su proceso creativo.

Gadea Fitera: «Si encarase la escritura con el objetivo de hacer una gran obra, sería incapaz de hacerlo.»

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Por amor de mi amor?

Se va a encontrar una novela que, sobre todo, lo va a entretener. Una historia amena, sencilla, con sus partes cómicas y sus partes trágicas, y donde va a asistir al viaje iniciático de la protagonista. Columna es una muchacha humilde que pasará, a través de múltiples vicisitudes, de ser una joven a una mujer. Durante ese periplo descubriremos que, en su caso, lo inteligente es saber adaptarse siempre a las circunstancias. Aunque en ocasiones estas parezcan un regalo maravilloso, puede que al final no lo sean. Porque al final la vida te lleva por donde ella quiere, y no por donde tú habías planeado.

Un homenaje a Zaragoza

¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Mi padre era de Zaragoza y, como un pequeño homenaje hacia él, tenía claro que en mi siguiente libro quería que la protagonista fuese de esa ciudad maravillosa. Que me parece además que no está lo suficientemente reivindicada. Partiendo de ahí, escogí el final de la II Guerra Mundial y la posguerra española porque es una época que siempre me ha fascinado. Y el nombre de Columna, que es lo mismo que Pilar, nació porque una tía de mi padre se llamaba así, y siempre me había parecido fantástico y, sobre todo, muy diferente.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo? ¿Comienzas a escribir siempre por el mismo sitio o la forma de hacerlo cambia con cada novela?

Yo digo que no escribo novelas, sino cuentos que se entrelazan formando al final un libro. Creo que si encarase la escritura con el objetivo de hacer una gran obra, sería incapaz de hacerlo. Parto de una pequeña historia, y de ahí la voy desarrollando. Pero sí es cierto que llega un momento que el libro adquiere vida propia. De manera que algunas ideas que tenías en la cabeza acerca de cómo debían transcurrir ciertas cosas, tienes que desecharlas porque al desarrollar la novela te pide otras.

Nuevo libro, nueva libreta

¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Algún truco que te funcione?

Ni manías ni trucos. Simplemente me siento delante del ordenador, releo lo último que he escrito, ordeno mis ideas y continúo escribiendo. Lo único quizá es que me gusta comprar una libreta nueva cuando empiezo un nuevo libro. Ahí hago mis esquemas y guiones. Esa sensación de tener la nueva libreta en las manos me encanta porque siento la emoción de que voy a iniciar una nueva aventura.

Los buenos libros

Según tu perspectiva, ¿qué tiene que tener un buen libro?

Suelo decir que yo sobre todo soy lectora, una voraz desde muy pequeña. Por eso, después de haber leído tanto, creo ser capaz de distinguir cuando un libro está bien o mal escrito. Por ello para mí es primordial que un buen libro esté bien escrito, sea interesante, y sobre todo, ameno. Porque al final la literatura lo que tiene es que entretener, distraer de todo lo demás, y llevarte a nuevos mundos, nuevas historias y personajes, con los que disfrutar.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer la novela?

Me gustaría que al cerrar la última página, pensase: “qué buen rato he pasado”. Que fuese de esos libros que recomiendas a tus amigos, porque los has disfrutado intensamente, y te ha parecido que la historia estaba bien contada; que el contexto histórico era interesante, y que la protagonista ha logrado tener un hueco en el corazón del lector.

Los tiempos del odio y Rosa Montero

Los tiempos del odio es la última novela de Rosa Montero. La mejor forma de inaugurar 2019 para El Tintero Editorial es entrevistarla. Igual que lo fue contar con ella en los inicios de este proyecto. Entonces y ahora es un honor.

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Fotos: Patricia A. Llaneza

Rosa Montero: «Bruna es el personaje que más quiero»

Si me sigues en esta ventana al mundo, sabrás, seguro, que una de mis pasiones es leer a Rosa Montero; más que leerla, destripar sus libros.

Comencé hace muchos años con Crónica del desamor,después vino el resto. A medida que me iba convirtiendo en ese ser descuartizador de tramas y personajes que soy ahora, iba alucinando más y más con ella y su forma de escribir. Maestra de la pluma delicada pero certera, es una sabia creadora de mundos muy suyos que acaban siendo muy tuyos. Una magia que reviste todo lo que toca y que a mí me llega al alma cada vez que la leo.

El ritual de leer a Rosa Montero

Por eso tardo tanto en leer sus libros. Primero, busco el momento ideal para comenzar, aquel en el que sé que voy a disfrutar sin distracciones y, luego, reservo los mejores momentos para ella. Así, poco a poco, hasta que acabo y me da una pena terrible.

Con Los tiempos del odio no ha sido diferente, entre otras cosas, porque adoro a Bruna Husky; si pudiera, me iría a vivir con ella y eso que el mundo en el que vive, uf, da mucho miedo. Aunque pensándolo bien, casi tanto como en el que vivimos todos ahora.

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El mejor regalo

El caso es que cuando me enteré de que había una nueva entrega de Husky, Los tiempos del odio, me froté las manos. Rosa Montero es la madrina de esta web, cuando apareció La carne en el mercado la entrevisté y tuvo la enorme generosidad de dedicarme unas palabras para este proyecto que entonces comenzaba a gestarse.

Después de bastantes meses, sabía que ni se acordaría de mí, lógico y normal, pero lo que no sabía era que me iba a atender de una manera tan cercana, rápida y haciéndome uno de los mejores regalos de estas Navidades: mandarme esta entrevista a tiempo para comenzar este 2019 por todo lo alto.

La entrevista

Así que aquí estamos, yo con mis preguntas sobre Los tiempos del odio y ella con sus luminosas respuestas (sí, está claro, la adoro en toda su extensión y se nota, no pienso disimularlo):

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Los tiempos del odio?

Una historia vertiginosa, una búsqueda policial pero también una búsqueda interior que recorre el tiempo y el espacio y que conduce a un final que es el final que más me ha emocionado escribir de todos mis libros. Creo que esta novela de Bruna es la mejor de las tres.

El origen de Bruna Husky

¿Cómo nació Bruna Husky?

Fue hace diez años, y nació del deseo mío de crearme un mundo propio con personajes estables al que pudiera acudir cuando yo quisiera. Es una especie de regalo literario que me hice y quizá por eso Bruna es el personaje que más quiero de todos los míos y con el que me siento más próxima.

Sin amor no merece la pena vivir o cómo convertir a un personaje patético en una hermosura, hablo de Ángela. ¿Cómo gestas esa transformación?

Jajaja, me encanta que digas eso. Sabes, las historias no las escoges, más bien son las historias las que te escogen a ti, y lo mismo sucede con los personajes. Así que yo no elegí a Ángela de una manera consciente. Pero ahora, a posteriori, estoy muy orgullosa de ella… Es un personaje con graves problemas psicológicos y, sin embargo, es en efecto hermosa y ayuda a Bruna de manera fundamental. Lo cual me encanta, porque es una forma de luchar contra el rechazo a la gente que padece alguna enfermedad mental. Y no podemos decir mucho más porque destripamos la intriga.

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Fotos: Patricia A. Llaneza

La ciencia y Rosa Montero

Algunos de tus libros son combinaciones perfectas entre matemáticas, ciencia y literatura. Aquí tenemos a Ángela, a Cerebro en Instrucciones para salvar el mundo, o también La absurda idea de no volver a verte, por nombrar algunas. ¿Lo haces a propósito o te sale solo?

Muchísimas gracias, también me encanta esa observación, es que mi manera de ver el mundo es esa, me encantan la ciencia y la tecnología, leo muchísima divulgación científica y creo que la ciencia forma parte esencial de nuestra relación con el mundo. Si quieres atrapar de verdad la sustancia de la vida, tienes que hablar necesariamente de la ciencia.

La novela tiene descubrimientos magníficos: Juanelo Turriano, los rosacruces y el Greco… ¿Cuándo te topas con esas joyas como la de la hija de Descartes y cuándo decides que van a vivir junto a Husky?

Pues fíjate que es una cosa rara… Hay como una intuición inconsciente que te hace ir archivando cosas que lees, aunque no sepas muy bien por qué las guardas… Y luego de repente se juntan todas, como el dibujo de una constelación en el cielo cuando unes las estrellas.

Su proceso creativo

En esta novela parece que has conseguido el más difícil todavía: combinas muchas tramas y subtramas, muchos personajes, ¿cómo ha sido tu proceso creativo? Sé que eres muy minuciosa siempre, pero ¿esta vez has hecho algo diferente?

No, no. He trabajado de la misma manera; primero tomando notas mentalmente y en cuadernitos a mano… Luego haciendo grandes organigramas y planos de la novela en cartulinas… Y después escribiendo en el ordenador. Lo que pasa es que advierto verdaderamente que estoy en mi madurez literaria. Es decir, que la parte del oficio, la de manejar los ingredientes y levantar el entramado, se me da mejor ahora que antes. Soy mejor carpintera ahora, digamos.

Aquí desde luego eres más Bruna que nunca, ¿verdad?

Sí. El final de esta novela, como he dicho antes, ha sido el final más emocionante que he escrito jamás y a mí personalmente me ha enseñado mucho. Y no puedo decir más porque revelaría demasiado. 

El poder sanador de la literatura

Dibujas un futuro espeluznante que en esta novela es en realidad un presente en el que vivimos todos sin darnos cuenta, ¿crees que la literatura puede ayudar a cambiar la realidad?

La literatura nos hace más sabios, nos permite conocer mejor nuestros fantasmas, nuestras obsesiones. La narrativa no está hecha para cambiar la realidad (el periodismo y el ensayo sí), pero desde luego nos cambia a nosotros, a los gestores de esa realidad.

¿Tienes alguna manía a la hora de escribir?

Solo en la primera parte, en la etapa en la que anoto las ideas a mano… Necesito escribir con pluma estilográfica y en cuadernitos sin rayar.

Según tú, ¿qué tiene que tener un buen libro?

Autenticidad y emoción, y el rigor de intentar describir el mundo de la manera más bella, más exacta y más profunda que el escritor sea capaz de conseguir.

Bruna para rato 😉

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer Los tiempos del odio?

Ojalá se sienta tan emocionado como me sentí yo. 

Y la última, ¿habrá más Bruna, verdad? Dime que sí.

Sí, dejo a Bruna en una situación tan… peculiar, tan única, que me muero de curiosidad por saber qué va a ser de ella. Y para poder saberlo tengo que escribir una novela.

Javier Pellicer. Leones de Aníbal. Entrevista

Javier Pellicer acaba de publicar Leones de Aníbal (Edhasa), una novela ambientada en la segunda guerra púnica, cuya originalidad es su punto de vista: el de los mercenarios que siguieron al líder cartaginés a través de los Alpes.

Javier Pellicer: «Una historia sin personajes potentes está coja»

javier-pellicer-los-leones-de-anibal Javier Pellicer me concede esta entrevista entre feliz, por estar de promoción con su nueva novela, y cansado porque lleva ya todo el día hablando y contestando a las mismas preguntas (los periodistas somos muy previsibles en estos casos). Eso sí, sus respuestas denotan profesionalidad. Sabe cómo hacer una entrevista. No en vano lleva muchas horas de vuelo capitaneando su propio blog y haciéndolas él también. Tiene grandes artículos dedicados al oficio de escribir. Algo que también trasciende a su forma de crear y al resultado. Lo puedes comprobar por tu cuenta y riesgo porque además de esta, Pellicer ya lleva a sus espaldas varios premios y algunas novelas más.

Eso no quita que siga ilusionándose con su oficio. Al día siguiente, tenía la presentación en Valencia y estaba emocionado por poder debatir con sus lectores sobre esta obra de la que se siente muy orgulloso (eso se nota).

Por todo lo que te acabo de contar, me interesaba entrevistarlo. Creo que puede aportar una visión experta sobre cómo escribir y que su trayectoria puede ayudar mucho a otros que ahora empiezan. Así que con ese objetivo os dejo con mis preguntas y sus buenas respuestas:

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Leones de Aníbal?

Mucha aventura. Me gusta crear historias con un ritmo muy vivo porque, al fin y al cabo, vengo de la novela fantástica y de ciencia ficción y me gusta que haya el ritmo de novela.

También va a encontrar una historia épica y, sobre todo, una novela de personajes. Me gusta mucho desarrollar los personajes. Además, encontrará la narración de una aventura grandiosa y épica como es la del viaje de Aníbal. La excusa para desarrollar mi argumento propio y mis personajes ficticios.

Contexto histórico

En la novela anterior saltaste a un periodo inmediatamente previo al de Leones de Aníbal. ¿Por qué te interesa ese periodo histórico?

Yo no había escrito nunca novela histórica, ni siquiera en relatos. Asumí este reto a propósito porque quería probar algo nuevo. Enfrentarte a ese tipo de proceso tan diferente al de la fantástica o al de la ciencia ficción requiere mucho esfuerzo. Un control muy grande de la época y de la cultura que vas a retratar.

La historia antigua, al ser una época que no es tan conocida, te deja las lagunas suficientes para tener un poco de libertad a la hora de crear el argumento. Tienes que ser fiel a lo que se sabe, pero también te da la oportunidad de rellenar esos huecos con ficción.

Creo que este es el paso evolutivo natural de pasar de la fantasía a la novela histórica antes de meterte, por ejemplo, en épocas más conocidas como la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial, de las que hay información prácticamente al minuto. Las otras te permiten un poco más de libertad. A pesar de eso, el proceso de documentación es potente.

los-leones-de-anibal La documentación y sus alegrías

En relación al proceso de documentación, ¿fue una alegría o una pesadilla no encontrar datos históricos que refrendaran esa época?

En parte es una liberación. Es verdad que hay veces que te preguntas qué pasó y necesitas saberlo y en ese aspecto es complicado.

Es una época que no tenemos los detalles, pero sí el contexto general bien representado gracias a los historiadores grecorromanos y a la arqueología. Nos ha dado mucha base para recrear esa época. Lo que pasa es que conocemos el contexto general pero no los detalles. No conocemos qué ocurrió un día y una hora en concreto o cómo se solucionó este tema. Entonces, allí el autor tiene un poco de libertad, siempre respetando la coherencia.

Proceso creativo

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Ha cambiado desde que comenzaste a escribir?

Más o menos, yo antes era mucho de brújula. Un poco a lo loco. Eso sí, cuando te enfrentas a la novela histórica tienes que tener un proceso de gestión y de organización muy diferente. Te obliga a pasar mucho tiempo documentándote. A anotar mucho y a tener un concepto más profesional de la creación de la novela.

Principalmente busco la idea, luego creo una primera sinopsis argumental lo más detallista posible y en torno a esta sinopsis argumental voy buscando la documentación que necesito.

Voy desarrollando la trama principal como si fuera un árbol. Después, inicio el proceso de los personajes. Le doy mucha importancia a los personajes. Creo que una historia sin personajes potentes está coja. Una mala historia con buenos personajes se puede salvar, pero una historia buena con personajes mediocres está abocada, en mi opinión, al fracaso. Por lo menos a mí, principalmente, no me gusta.

Leones de Aníbal

Has construido a los tres protagonistas principales, que siguen a Aníbal, pero sin focalizar la novela en él.

Sí, partimos muy recientemente de las novelas de Posteguillo que narran la segunda guerra púnica. Además, a mí lo que me interesa más de las grandes figuras es cómo afectaron a la gente que las siguió y que estuvo en contacto con ellas.

Me interesa mucho el desarrollo de los personajes, ver por qué hicieron lo que hicieron y cómo les cambió la historia, que en este caso es el viaje de Aníbal, y ver las relaciones que hubo entre ellos.

La interacción de personajes es muy enriquecedora para el autor e imagino que también para el lector. Entonces, el interés era ese, no focalizar en Aníbal y hacerlo en los personajes que le siguieron para dar un enfoque diferente que me interesa mucho.

La importancia de tener un agente literario

¿Cómo consigues que Déborah Albardonedo sea tu agente?

Yo tenía otro agente, pero se fue distanciando de la literatura y acabó dejándolo. Me encontré sin agente de la noche a la mañana después de haber publicado ya mi primera y mi segunda novela. Estaba un poco perdido, no sabía por dónde tirar.

Tenía algunos autores colegas como Ivan Mourin, que hace thriller y trabaja en varias revistas. Él estaba con Déborah desde hacía mucho tiempo. Me puse en contacto con él y me dijo que probara de contactar con ella porque estaba buscando gente nueva. Contacté, le envié Leones de Aníbal, le gustó bastante e hicimos una colaboración juntos.

De momento, estoy supersatisfecho con ella, se mueve mucho, cuida mucho a sus autores y está en contacto con buenas editoriales.

¿Tú crees que para un autor que empieza ahora es fundamental tener un agente editorial?

Yo creo que sí, depende también del camino que quiera seguir porque hay diferentes caminos.

La gente que tira por la autopublicación es evidente que no necesita a un agente literario, pero los que tiran por la publicación tradicional creo que deben tener un agente sí o sí para alcanzar buenas editoriales.

Lo que pasa es que el agente es tan complicado de conseguir como la editorial, o quizás más, porque editoriales hay muchas, pero agentes hay muy pocos, y agentes profesionales menos aún. Entonces, en ese sentido yo he tenido mucha suerte con Déborah y no puedo estar más que agradecido de todo lo que ha conseguido.

Proceso de corrección de una obra

¿Cómo llevas el proceso de corrección? ¿Utilizas a alguien más aparte de ti mismo o a lectores cero?

Sí, tengo pocos lectores cero porque soy un poco paranoico. No me gusta que la novela llegue a mucha gente antes de ser publicada, pero tengo dos o tres en los que confío mucho. Mi agente es la que al final va a decir si el libro ya puede ir a la editorial o si se tiene que retocar o cambiar un poco el enfoque. Es interesante tener a alguien que te saque del punto de vista del autor, que está viciado. Es tu novela, tu hijo, y no lo quieres retocar, pero tienes que darte cuenta de que, al fin y al cabo, aunque escribes para ti, también escribes para el lector y necesitas puntos de vista externos.

¿El editing como un proceso más de corrección?

Yo me dedico profesionalmente a hacer editing y me sorprende mucho que la mayoría de escritores no conozcan este proceso. ¿Qué opinas?

Claro, es que estamos en un proceso de cambio y el sistema está cambiando poco a poco. La manera de publicar, la manera en que el autor crea su obra está cambiando también con Internet. Han aparecido figuras nuevas, como los editing y los community managers y el autor todavía tiene que conocer un poco ese mundillo. Hay mucha gente que todavía no lo conoce.

A los que me preguntan, siempre les digo que se informen bien, conozcan su oficio y jueguen con todas las herramientas que tengan a su disposición, que no se enfoquen simplemente en lo conocido, que busquen. Hay nuevas figuras, gente como los correctores, los editores y los servicios editoriales.

Deben informarse de todos los caminos que tienen y tomar unas decisiones fundamentadas en la información que, al fin y al cabo, cuando uno se mete en un oficio nuevo tiene que saber; tiene que conocer el oficio antes de empezar a profesionalizarse.

El lector

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando acabe de leer Leones de Aníbal?

Me conformo con que se sienta entretenido durante el tiempo que la lea, que no sienta que ha perdido el tiempo y, evidentemente, si le gusta, si le encanta, si le fascina, pues mucho mejor. Tenemos que olvidar el objetivo de querer que sea una obra maestra y cambiar la historia de la literatura. Es todo mucho más sencillo, le tienes que gustar al lector.

Si al lector no le duele haberse gastado su dinero en ti, eso ya es para mí la mayor satisfacción que un autor puede recibir. No hace falta que me analice la novela, con que me diga sinceramente que se lo ha pasado genial, yo tengo suficiente.

¿Tienes ya nuevos proyectos entre manos?

Sí, mi agente ya tiene el próximo manuscrito y lo está valorando. Veremos si lo podemos meter y dónde hacerlo, si hay que cambiarlo o retocarlo.

¿También es novela histórica?

No puedo decir mucho todavía porque estas cosas no se pueden contar mucho. Es novela histórica, pero tiene un poco de mezcla con mitología y nos vamos un poquito más atrás en el tiempo. Todavía tenemos que ver, a lo mejor hay que hacer algún cambio.

Ana Hernandorena triunfa con su novela Bajo los cerezos de Saitama

Ana Hernandorena es una gran lectora, por eso no es de extrañar que su primera novela sea una delicia. Bajo los cerezos de Saitama no ha parado de cosechar éxitos desde que se publicó a principios de verano. No solo por el tema central de la obra (la muerte perinatal), sino porque todos aquellos que se acercan a ella, la recomiendan sin ambages. Así se construye un éxito literario.

Éxito abrumador en la presentación de Bajo los cerezos de Saitama, de Ana Hernandorena

Ana-Hernandorena-presentación

Ana Hernandorena escribió esta novela llevada por una experiencia desgarradora que ha sabido convertir en algo bello y sanador. Aún recuerdo nuestra primera reunión. Muy nerviosa me comentaba que no sabía por dónde empezar. Que había escrito una novela dejándose llevar por sus sentimientos, pero que le resultaba imposible imaginarse qué hacer con ella. Cuando comencé a leerla, me di cuenta de que tenía entre las manos una gran historia. Con unos personajes vivos y perfectos para esa trama. Así comenzamos a trabajar juntas. Ella con dudas, yo segura de que teníamos una gran historia.

La muerte perinatal es una experiencia por la que pasan muchas mujeres y hombres en nuestro país. Un golpe vital que nuestra sociedad no está preparada para asumir ni gestionar. Hernandorena estaba rodeada de buenos profesionales y un entorno acogedor cuando vivió la muerte de su hijo no nato, aún así se encontró sola, incomprendida y sin consuelo. A todos los niveles. También literario. Ana Hernandorena es una lectora compulsiva y no halló ni una sola novela que hablara de su pesar. Así que, casi sin darse cuenta, se puso a escribir y decidió que iba a transformar toda esa pena en algo bueno, para que todos aquellos que pasaran por lo mismo tuvieran un refugio en el que consolarse y sentirse reflejados. Con este objetivo solidario, arrancó la escritura de Bajo los cerezos de Saitama.

Una novela y una historia de amor que arranca en Saitama. Humor, frescura y originalidad. Así es la trama de esta novela poliédrica que muestra las diferentes caras de la realidad. Todo aquel que se acerque a Bajo los cerezos de Saitama disfrutará de una aventura que encierra todas las emociones posibles  y que envuelve de positividad una de las vivencias más duras a las que se puede enfrentar el ser humano.

Os dejo con las respuestas de esta mujer por la que, no lo voy a negar, estoy muy feliz: se merece todo este éxito y más.

Bajo-los-cerezos-de-Saitama-Ana-hernandorena ¿Qué se va a encontrar el lector en Bajo los cerezos de Saitama?

Un historia de amor y superación. Ante todo es eso. Aunque trato las vivencias en el proceso de duelo por una muerte perinatal, es un libro positivo y fresco, muy fácil de leer. Es sin duda el libro que me hubiera gustado leer cuando tuve esa experiencia.

¿Cómo fue el proceso de escritura?

Inicialmente muy rápido, extremadamente rápido. Tenía prácticamente toda la historia en la cabeza, y escribía sin descanso para no olvidar el eje central. Posteriormente mucha investigación, quería una ambientación real y necesitaba mucha información de la cultura nipona. Posteriormente revisar y revisar. Más tarde el editing contigo fue como recuperar la serenidad y potenciar al máximo la obra. Hay un antes y un después de este último proceso, que además recuerdo como un máster personalizado de escritura creativa. Algo que desde luego, vistos los resultados, necesitaba.

¿Recuerdas las primeras letras que escribiste? ¿Pensabas que iba a pasar todo lo que ha sucedido después?

Desde luego, la primera escena era muy clara en mi mente, aunque nunca pensé todo lo que vendría después.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor del proceso de creación y, posterior, corrección?

Lo mejor del proceso de creación, aparte de obviamente haber escrito el libro, fueron esas horas en las que construía los diálogos. ¡Cuánto disfrute! Recuperar ese espacio como persona creativa y convivir con mis personajes fue extraordinario. Lo peor… del proceso creativo no tengo ni un recuerdo malo, ahora bien el proceso de corrección se lo lleva todo. Jajajaja. Me costó horrores desbrozar, además llegó un momento que no era capaz de leer, tenía demasiado grabado el libro en mi cerebro. Gracias a tu intervención pude llevar a cabo esta ardua tarea.

Según tu criterio, ¿qué tiene que tener un buen libro?

Contenido y continente. Un libro que está impecablemente escrito, con una prosa exquisita deja de interesarme si la historia no me atrae. Del mismo modo ocurre, si la historia, por interesante que me parezca no está bien escrita.

¿Tienes alguna manía o necesitas algo en especial para escribir?

No, cuando estoy en pleno proceso creativo puedo hacerlo en cualquier sitio y circunstancia. Ahora bien, a la hora de revisar necesito todo lo contrario, mucho silencio y concentración.

Eres un claro caso de éxito, desde que se publicó tu novela no paras de recibir respuestas positivas que superan las barreras geográficas, ¿a qué crees que se debe este bombazo?

Creo que es una historia sencilla, sin pretensiones y que llega fácilmente al corazón, lugar desde el que se escribió. Creo que eso se nota. Además, muchas personas necesitaban poder leer una historia de este tipo, que empatizara con este duelo.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer tu novela?

Me gustaría que terminaran con una sonrisa y paz interior. Tanto si han vivido una experiencia parecida en su entorno, como si no lo han hecho. Además, creo que conocer una vivencia de este tipo les puede ayudar en el futuro a afrontarlo de un modo más natural.

¿Tienes nuevos proyectos en mente?

Ahora quiero cuidar y mimar este proyecto, he trabajado muchos años para llegar aquí. He parado una nueva novela que estaba esbozando porque quiero disfrutar este momento.

Si te ha gustado la entrevista, no te pierdas la novela. Aquí te dejo un enlace y espero que la disfrutes.

Entrevista con Kike Parra sobre su libro Ninguna mujer ha pisado la luna

Entrevisto a Kike Parra que ha publicado en Relee, una editorial que corre a cargo de Eloy Tizón e Isabel Cañelles, el libro Ninguna mujer ha pisado la luna. Ocho relatos en los que la verosimilitud y la imaginación juegan con el lector al escondite.

Kike Parra: «lo políticamente correcto está lastrando la evolución de la sociedad».

Kike-Parra-libro-de-relatos Kike Parra es profesor de escritura creativa y director de la colección Microsaurio en la editorial Enkuadres. A este autor le gusta sacar la realidad hasta el filo del precipicio. Situaciones normales al límite de lo imposible y a la inversa. Relato a relato hace que la mente del lector juegue continuamente y se sorprenda a cada paso.

Sus personajes son vulnerables y este libro se convierte con ellos en un laboratorio de ideas, tal y como dice su sinopsis. En pie de guerra contra los estereotipos y los prejuicios. Para hablar de todo ello, os dejo con sus respuestas.

¿Por qué ese título? En una sociedad políticamente correcta, puede ser peligroso, ¿no? Demasiadas interpretaciones.

Precisamente por eso: lo políticamente correcto está lastrando la evolución de la sociedad.  Y casi siempre constriñe a los hombres y mujeres. Ese título, más allá de la intención que tengo como escritor a la hora de que las fuerzas entre lo masculino y lo femenino en mis textos mantengan un equilibrio, me está dando sorpresas.

Por ejemplo, de la cantidad de lectores que desconocían que ninguna mujer ha pisado la Luna, o los que, de partida, creen que les intento tomar el pelo y me comentan, “Pero eso no es verdad, ¿no?”. A mí, por ejemplo, me ha servido para enterarme de que, en los años 60, la NASA puso trabas y paralizó proyectos para que, mujeres que estaban mejor preparadas que los hombres, no fuesen tenidas en cuenta para subirse a un cohete espacial. Esto es lo que crea, justamente, lo políticamente correcto. Que se quede en planos ocultos aquella información que no le interesa que se sepa al establishment.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra este libro?

Por resumírtelo en una frase: ocho relatos que cuentan un momento crucial y complicado de la vida de varios personajes. Lo interesante de estas vidas es lo mucho que pueden parecerse a las nuestras aun cuando nosotros entremos en la historia que estamos leyendo pensando aquello de “Esto no me puede pasar a mí”. Al final, el lector se encontrará con que él mismo podría haber protagonizado o aparecido retratado en estos cuentos.

¿Qué es más importante para ti, la imaginación o la verosimilitud?

Ambas cosas por igual. La imaginación sería el chispazo que prende la hoguera y la verosimilitud el material combustible que voy echando al fuego para que no se apague. Imaginación y verosimilitud van cogidos de la mano. Mis relatos son realistas, pero escritos desde la ficción, que no desde la fantasía.

Has dicho en otras entrevistas que te basaste en noticias como punto de partida para los relatos. ¿Cómo las seleccionaste?

Libro-relatos-Kike-Parra Fueron ellas las que me seleccionaron a mí. Uno va enterándose de lo que ocurre en el mundo a través de los diversos canales de comunicación y, de repente, hay una noticia a la que se le presta una atención mayor.

Esto fue lo que pasó. La primera de todas fue la muerte del actor estadounidense Philip Seymour-Hoffmann. Había algo en ella que no me desasosegaba. Hasta que un día descubrí de qué se trataba: Seymour-Hoffmann tenía hijos pequeños y los amaba con locura y, sin embargo, era consciente de que había actos de su vida privada con los que se la estaba jugando. Un poco quería comprender eso. Porque yo también tengo un hijo de una edad parecida a los suyos y, a veces, he hecho o seré capaz de hacer algo donde me la esté jugando, participar en una situación que puede conllevar el dejar de disfrutar del amor y de la compañía de mi hijo.

¿Cómo es tu proceso creativo, cambia con cada obra?

Puedo decir que ha cambiado poco a lo largo de los años. Una idea, una frase, algo, una persona con la que me cruzo en la calle capta mi atención. Me doy cuenta de que ahí hay algo que me interesa. Reflexiono sobre eso y cuando ya lo he madurado, me siento a escribirlo. Lo que sí ha cambiado es el proceso de revisión y corrección. En los últimos años le dedico más tiempo, incluso disfruto al hacerlo.

¿Tienes alguna manía a la hora de escribir?

Diría que sí, dos: estar solo y con el menor silencio posible. Aunque me he dado cuenta recientemente de que puedo escribir con condiciones totalmente opuestas. En los últimos dos años he participado en diversos Letring Catch, una iniciativa de Hotel Postmoderno, en la que los concursantes tenemos que inventarnos textos ante el público, con una DJ pinchando música, un speaker animando, tu pareja o tus amigos a cinco metros, viendo lo que escribes en el portátil. He sido capaz de escribir y me he divertido. Algo que pensé que no sería capaz de hacer.

¿Qué tiene que tener para ti un buen libro?

Lo mínimo que le pido es que me entretenga, eso que decimos de “que no se me caiga de las manos”. Me gusta que me sorprendan, pensar aquello de “Ojalá lo hubiese escrito yo”. O, al menos, que la lectura de ese libro me dé ganas de ponerme a escribir.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando acabe de leer tu libro?

Me gustaría que se fuese pensando en la historia o historias que acaba de leer, que haya empatizado tanto con los personajes que el libro siga un tiempo conviviendo con él en su cabeza. Y que le haya gustado tanto que se diga: “Voy a comprarme otro libro de Kike Parra”.

Entrevisto a Aroa Moreno por su novela La hija del comunista

Aroa Moreno habla de la novela La hija del comunista, publicada bajo el prestigioso sello de Caballo de TroyaPremio Ojo Crítico de Narrativa en 2017.

Aroa Moreno: «Escribo desde que sé escribir»

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Fue una delicia conocer a Aroa Moreno, lo mismo que es leerla y entrevistarla. Y estas maravillosas fotos se las debo a mi querido Herme Cerezo 🙂

Aroa Moreno es periodista y La hija del comunista es su primera novela. Tiene en el mercado editorial ya dos poemarios: Veinte años sin lápices nuevos (Alumbre, 2009) y Jet lag (Baile del Sol, 2016). Además de dos biografías: una sobre Frida Kahlo,  llamada Viva la vida, y La valiente alegría , basada en la vida de Federico García Lorca (ambas en Difusión, 2011).

En La hija del comunista, desde una perspectiva original, nos cuenta una historia poco transitada, a pesar de lo paseado que está el momento histórico en el que se enclava (Segunda Guerra Mundial, Guerra Civil, exilio…). Esta es una novela que tiene de fondo el conflicto, fuera y dentro de los personajes. Tal y como anuncia su sinopsis es una trama revelada con la fuerza y el metraje del recuerdo. En la que Katia, hija de exiliados españoles, crece en la Alemania del Este. En una ciudad en alerta.

Si esta es tu primera incursión en Aroa Moreno, después de estos datos, estoy segura de que correrás a leerla. Si necesitas más: fue la novela con la que se estrenó Lara Moreno como editora residente en Caballo de Troya en 2017 y ya va por su quinta edición.

Además, si estás escribiendo una historia larga y no sabes cómo contarlo todo, este libro puede ser fundamental. Aroa Moreno también tenía mucho que contar, así que decidió llevar a cabo una estructura basada en fragmentos bien elegidos. Una forma de crear que está muy bien rematada en este libro.

Para que conozcas más a Aroa Moreno y su novela La hija el comunista, te dejo sus respuestas.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra el libro?

Se va a encontrar una novela que contiene una historia contada de forma bastante tradicional. Aunque creo que tiene un estilo propio marcado por mi forma de estar en el mundo. Es una historia que ha sido poco contada, había poca información al respecto y estoy contenta por eso. Primero, por haberla acabado. Segundo, por haber dado un poco de luz a algo que no se conocía como es el exilio en la Alemania del Este. Tercero, porque me lo he pasado muy bien escribiéndola e investigando.

la-hija-del-comunista ¿Cómo has trabajado los personajes y la protagonista?

Yo tenía muy claro, desde el principio, que quería que fuese una persona no especialmente política, aunque la novela parezca que tiene un contenido político fuerte porque está en unas coordenadas históricas potentes. Quería que se viese arrastrada siempre por las circunstancias históricas. Que su vida más íntima, sus decisiones personales se vieran empujadas por el momento en el que le toca vivir. Así fui trazando su perfil. Me ayudó mucho entrevistar a hijos de exiliados en la Alemania de Este. Ellos me contaron su forma de vivir en ese Berlín que yo no contemplaba. Así le fui dando forma a Kati, a la que nunca he sabido dibujarle la cara. Sabía como eran sus rasgos, pero no era capaz de dibujarle un rostro.

Luego, había otro personaje, que era su padre, que también tenía muy claro cómo quería que fuera, que también es protagonista porque su sombra se alarga a lo largo de toda la novela. Él quería que fuera muy recto en su convicción. Una persona muy segura de sus ideales, pero que ve cómo se quiebran porque cuando la familia no está completa, se quiebra hasta el ideal más alto. Luego hay un personaje que lo he trabajado como resorte. Es Johanes, que es el hombre por el que ella se marcha de la Alemania del Este. Lo he maltratado un poco, porque quería que estuviera ahí para representar el cliché del alemán del otro lado. Alguien muy recto, con las cosas muy claras, pero que cuando se rompen sus esquemas no sabrá manejarlo.

¿Cómo surgió la idea?

Yo siempre ando con la oreja abierta, es una deformación de periodista. Estaba trabajando con Marcos Ana, el poeta, que es el preso que más tiempo estuvo en las cárceles franquistas y él me cuenta que cuando sale de la cárcel, el Partido Comunista lo saca clandestinamente de España y lo lleva en plan trofeo a visitar todos los países donde había exilio republicano. Entre otros países, lo lleva a la RDA y allí conoce a un grupo muy reducido de familias españolas. Entonces, descubro que también hubo exiliados en Alemania. Y empecé a investigar a partir de ahí. Me pareció que era muy interesante. Era algo que no se había contado y esa gente había vivido la Guerra Civil, el exilio, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Habían visto cómo se construía el muro. Me pareció que había tema para una novela.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

Comencé a escribir antes de terminar con la documentación que fue un proceso lento y arduo. Escribí casi toda la primera parte, simplemente, cogiendo pequeños datos históricos.

Cuando acabé esa primera parte, volví a empezar otra vez. Entonces, comenzó la verdadera documentación. Archivos, libros, novelas, documentales… Leía todo lo que tenía que ver con la RDA. De ahí siempre sacaba algo, aunque fuera un pequeño dato. Aunque, de nuevo, la documentación me estaba frenando para avanzar. No sé si era un impedimento que yo misma me estaba poniendo para no tirar de la novela o realmente estaba sabiendo ya demasiado. Llevaba mucho tiempo documentarse, por ejemplo, saber cómo eran los nombres de las calles en Berlín, no era una tarea fácil, no se llamaban igual en la época soviética que en la actualidad. Buscar todo eso era muy complicado. Me tiraba una mañana buscando cosas que en realidad no necesitaba. Entonces, pasó algo que lo cambió todo. Entrevisté a personas que prácticamente habían vivido la vida de la protagonista. Ellas me hicieron introducir el capítulo 3, a raíz de cosas que me contaron dinamizaron el proceso y, también, tuve que cambiar algunas cosas.

¿Cómo te planteas la estructura de la novela?

Me hice miles de cronologías de la vida de los personajes. De cómo iba a afectar la historia con mayúsculas a lo que quería contar. Me tracé un guion. Quería contar muchos años y mi pulso a la hora de escribir no es largo. No tengo un aliento largo escribiendo. Entonces, tuve que recurrir a la elipsis. No sabía si iba a funcionar. Estaba contando pequeñas escenas de la vida de alguien de la que tal vez tenía que narrar mucho más. Así que cuando terminé la novela, me quedé pensando si tenía sentido que hubiera hecho así la estructura. Me lo plantee como una forma de contar la vida de una persona, a través de sus recuerdos, que al final son escenas.

Yo recuerdo así mi infancia. Cuando mi madre hizo tal cosa, una escena en la que estaba en la puerta de mi colegio, una con mi abuela…  Y lo quise contar así.

¿Para ti qué tiene que tener un buen libro?

Hay libros que los cierras y piensas que te gustaría haberlos escrito a ti porque te han contado una historia especial que te ha mantenido en vilo. O porque tienen un estilo que aporta una mirada nueva sobre algo. Yo me agarro mucho a la forma de contar. Creo que casi todas las historias han sido contadas y, al final, creo que tienes que aportar una mirada original sobre las cosas.

¿Siempre has tenido esa pulsión de escribir?

Escribo desde que sé escribir. Nació mi hermana, nos llevamos ocho años, y le escribí miles de poemas en un cuaderno. Siempre me ha encantado. Siempre lo he hecho. He guardado miles de páginas en un cajón y no encontraba con quién compartirlas durante la adolescencia. Al final, acabas publicando por suerte, porque de pronto alguien refrenda lo que estás haciendo. Apuestas por ello.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando acabe de leerlo?

Me gustaría que sintiera emoción. Que se contagiara un poco de la emoción de la novela. Creo que conmover al lector es muy bonito.

Vicente Garrido: «Quería mostrar formas diferentes de obsesión por el poder»

Vicente Garrido firma esta novela con Nieves Abarca y en ella hacen que el lector disfrute con esta trama negra y cultivada. Saber cómo han conseguido el milagro es lo que me llevó a entrevistarlo.

Vicente Garrido cuenta cómo escribió su última novela, El beso de Tosca, junto a Nieves Abarca

Vicente-Garrido-y-nieves-abarca Vicente Garrido es psicólogo y criminólogo reconocido como el mayor experto en psicopatía de nuestro país. Nada de la mente de este perfil se le escapa. Además, ha conseguido crear junto a Nieves Abarca un tándem que funciona como un tiro para escribir novelas negras. La última El beso de Tosca (Ediciones B), una trama adictiva, rápida y que no se deja nada en el tintero. Lo que querían conseguir es que la lectura fuera rápida y absorbente. Que el lector disfrutara sufriendo. Lo han conseguido. Ahora, vamos a ver cómo han escrito esta novela que amenaza con ser un best seller.

¿Qué os llevó a escribir El beso de Tosca? ¿De cuál de los dos fue la idea?

En realidad, como casi todo, fue una decisión elaborada por los dos… Yo le dije a Nieves que debería pensar algo sobre el mundo de la ópera, del cual ella es muy apasionada… Al mismo tiempo, yo quería mostrar formas diferentes de obsesión por el poder que implican el uso de la violencia, porque en la sociedad se produce esta variedad de caminos a cargo de diferentes perfiles de individuos…, y de todo esto surgió una novela donde la ópera proporciona un leitmotiv y sirve como metáfora de las pasiones y ambiciones humanas.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra esta novela?

La hemos escrito para el disfrute sin complejos. Es un thriller frenético, pero en el que los personajes tienen entidad, sin caer en clichés, y donde la acción no es apresurada sino constante, promovida por el devenir de los acontecimientos, cada vez de forma más intensa. También hallará una Barcelona inusual, donde la trama se dispersa en diversos vericuetos que al final se fusionan en un gran final.

En algunas entrevistas explicas que te hiciste criminólogo y psicólogo gracias a su pasión por la literatura negra, es curioso que no haya sido al revés ¿no?

Es posible, pero te diré que es algo muy habitual. Muchos investigadores policiales y forenses desarrollaron su vocación a partir de las novelas de misterio y policiales. Piensa que la vida se construye de forma narrativa; es decir, somos las historias que nos contamos a nosotros mismos, y no es sorprendente que la literatura tienda a influir en nuestra vocación.

Debe ser muy complicado escribir una novela negra a dos manos, ¿cómo os organizáis?

Es como los escritores de series de televisión; son varios los que participan, se dividen el trabajo y todos, al tiempo, contribuyen al conjunto…. eso es justamente lo que hacemos; hay partes donde Nieves tiene más protagonismo, y otras donde lo tengo yo, pero los dos intervenimos en todo.

¿Cómo es vuestro proceso creativo?

Bastante espontáneo; a partir de una o dos ideas centrales vamos desarrollando los personajes y la trama; es, por así decirlo, de lo general a lo particular.

El beso de tosca En tu larga trayectoria como experto en psicopatía, ¿te has encontrado con algún caso en el que se haya podido, al menos, encauzar la vida de una persona con este perfil?

No, lo cierto es que no.

¿Es fácil detectar a un psicópata? ¿Cuáles son los rasgos principales de la psicopatía? 

Es fácil si lleva una vida marginal y forma parte del mundo del crimen; destaca por su versatilidad criminal y violencia. Si está integrado, si tiene educación y un empleo, es mucho más difícil, y solo sus allegados, si acaso, se podrán inquietar, aunque probablemente no le pondrán esa etiqueta. Lo esencial es su incapacidad para la empatía, para desarrollar vínculos con la gente, su profundo egocentrismo y sus emociones superficiales, aunque muchos también son muy hábiles manipulando.

¿Todos los psicópatas son asesinos? 

No, los asesinos son un grupo mucho más amplio, solo unos pocos son psicópatas; y al revés; hay muchos más psicópatas integrados (que no son asesinos y no cometen delitos, al menos graves) que criminales.

¿Es cierto que el porcentaje de psicópatas es más alto en las élites que en los estratos más bajos de la sociedad?

No, si hablamos de los integrados abundarán más en las clases medias; en las clases desfavorecidas hay más psicópatas criminales.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer El beso de Tosca?

¡Qué poco ha durado!