Escribir relatos cortos que no parezcan eternos: 7 errores

Escribir relatos cortos parece algo sencillo para todos aquellos que nunca lo han intentado. Si estás preparando un relato para un concurso este post te interesa.

7 errores fatales para escribir relatos cortos

Un relato es como un huevo. Parece una afirmación extraña de una señora loca, pero puedo ofrecerte más de seis argumentos para convencerte de ello. No te los voy a dar hoy, pero en este post lo hago, por si tienes curiosidad.

El caso es que hoy me voy a centrar en los errores más comunes que se cometen a la hora de escribir relatos cortos. 

Obviaré aquello de que no empiece de la mejor manera posible. El inicio debe ser impecable. Coger por el cuello al lector y arrastrarlo a la lectura. Si no hace eso, está mal planteado.  

Vamos, que uno de estos y estás fuera. Y si tu objetivo es publicar un libro de relatos, el lector no va a ser más generoso que el jurado. Y sé de lo que hablo. Llevo años siendo jurado del Concurso de Relato Corto del Ateneo Mercantil de Valencia.

No transmitir

Si el relato no va sobre un tema que le apasione al autor o le salga desde lo hondo, es probable que no sepa transmitir la tensión que requiere un relato. Si no sientes, no comunicas. Escribe sobre algo que te obsesione.

Eso sí, antes de ponerte, desmenuza esa obsesión y piensa bien qué quieres contar. Escribir relatos cortos es buscar la esencia y eso es lo que le tienes que transmitir al lector.

Problemas con los personajes

Veo cinco problemas fundamentales en este apartado.

El primero, no puedes presentar a los personajes contando todo de ellos de golpe. El lector no los conoce, no le importan, no le interesa, tienes muy poco tiempo y espacio, dedícate a que el lector los conozca y los quiera.

El segundo. Tu relato es el camarote de los hermanos Marx. Muy divertido, pero allí no se entiende ni Dios.

No he conseguido saber aún cuántos personajes están permitidos en un relato, dónde está el límite para que todo se entienda bien.

Aunque mide bien, porque tienes muy poco espacio para presentarlos, cuántos más haya, peor lo vas a tener para que fluya y los datos estén en su sitio.

Si quieres hacer el tuyo con muchos personajes, ten mucho cuidado de que se entienda todo. Aplica la economía comunicativa, sí, también aquí.

El tercero. El personaje está muerto. Al no tener mucho espacio para presentarlo,  suele pasar que nazca muerto, el pobre.

Si no sabes qué rasgos debes mostrar primero, puede ser que elijas mal y tu lector descubra que tu personaje no tiene pulso.

Un relato sin personaje, no existe. Aunque sea una montaña, un ratón, una oliva. Siempre deben estar muy vivos, tanto como para transformarse ante los ojos del lector.

No hay nada más vivo que un relato corto, nada más electrizante que sus personajes cuando están bien hechos.

El cuarto. El lector tiene que saber situar en todo momento a los personajes. Siempre, nunca lo pierdas.

Si quieres hacer saltos en el tiempo o cualquier otra filigrana, hila fino y fluye de un párrafo a otro situando a tus personajes en el tiempo y el espacio.

Si el lector se pierde y tiene que volver atrás, en un relato, es imperdonable. Dicho de otra forma, que no ganas el concurso.

Precisamente porque tienes poco tiempo para convencer al lector, a la hora de escribir relatos breves, debes ir con pies de plomo con todos los elementos, deben estar pulidos, brillantes y colocados con mimo, cuando lees un relato así, no hay duda que es el ganador.

Es tan difícil encontrar relatos redondos, que si lo consigues, superarás a la media sin ningún tipo de problema.

El quinto. No mostrar compasión hacia ellos.

Si el narrador no se compadece de sus personajes, el relato es una argamasa intragable y despierta tal odio hacia el autor que mejor no quieras encontrarte en ese lugar.

Jamás, ni en un relato, ni en una novela, te burles o muestres inquina hacia un personaje, es uno de los errores menos perdonables.

Según Eloy Tizón, un maestro no solo de los relatos, es fundamental no juzgar a los personajes, por equivocados que estén o malvados que te parezcan.

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—A ver cómo le digo yo ahora que sus personajes están todos muertos.

Las bombas de relojería para escribir relatos breves

Los adjetivos son como un caballo de troya  en cualquier narración, corta o larga.

Un relato debe ser una narración silbante y directa a tu corazón. Punto.

A veces, el autor intenta adjetivar todo lo que puede pensando que el lector va a entender mejor lo que quiere transmitir, pero no tiene en cuenta el elemento castrador que puede suponer un adjetivo.

Primero, porque no deja que la imaginación del lector haga ese trabajo y pueda adaptar el relato a su percepción.

Después, por lo que te cuento ahora. Por ejemplo, relato en primera persona:

Elena era guapa.

En vez de:

Las cabezas se giraban a su paso.

Cuidado con el contexto, las cabezas se pueden volver por muchas razones.

Otra forma de ponerlo:

No podía apartar mis ojos de ella.

O así:

Era inevitable mirarla y amarla.

Además:

Su cara era un tratado de simetría.

Más corto y rápido:

Era simétrica.

Por qué tanto revuelo, porque además de guapa se puede poner que era bella, hermosa, linda, preciosa, espectacular… Podría seguir.

Cada uno de estos adjetivos significa lo mismo, pero también lleva adosadas a él infinidad de connotaciones diferentes que les hacen encajar en unos textos y no en otros. A eso me refiero.

No digo que para escribir relatos cortos debas olvidarte de adjetivar, solo que tengas cuidado cuando lo hagas y que si puedes contarlo sin limitar la imaginación del lector, te estará agradecido.

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Miembro del jurado leyendo tu relato plagado de descripciones y adjetivos.

Olvídate de las descripciones.

Ya, olvídate. Ni una ni media.

Tienes que describir todo a base de pequeñas pinceladas, siguiendo una jerarquía de importancia.

En cada párrafo utiliza una sola frase para describir sin hacerlo. Sigue esa máxima.

En un relato corto careces de espacio,  asegúrate de que elegir bien las palabras, las menos posibles.

Debes conseguir poner en marcha la imaginación del lector para que por sí sola pueda completar la historia.

Y sí, seguro que hay relatos que tienen descripciones, por supuesto, pero mídelas hasta el extremo.

No es una novela

Es un relato, no cuentes toda la historia. No tienes espacio para hacerlo, así que no lo intentes.

Escribir relatos cortos es hacer un ejercicio de síntesis considerable y de oportunidad.  Debes elegir el momento clave de una historia. Uno determinante en la vida de alguien o de algo.

Ese instante en el que todo cambia. Ese chasquido es lo que tiene que reflejar un relato, nada más.

El lector debe intuir qué ha pasado antes y qué puede pasar después, pero sin contarlo. Secreto: selección de palabras. No falla.

Para Cortázar un relato es como una fotografía, debe tener todos los elementos para que cuente una historia, estremezca, impacte y evoque. Eso es un buen relato.

Datos inconexos

Quieres hacer demasiadas cosas y esto es un relato. No cabe todo.

No apabulles al lector con datos. Preocúpate de tener un buen hilo conductor que fluya por todos los párrafos y cuenta ese fogonazo determinante. Lo más impactante posible, lo más rápido que puedas y ya.

Busca la manera de que se entienda todo lo que cuentas, prioriza bien los datos esenciales que debe tener y busca cómo encajarlos sin que el lector los note. Tienes que conseguir que su mente fluya, absorba lo que le estás contando, disfrute tanto que interiorice los datos sin darse cuenta.

Economía comunicativa

No hay nada peor que un relato plagado de repeticiones, y venga la burra al trigo, desespera a cualquiera.

Escribir relatos cortos es sinónimo de economía comunicativa.  Si lo puedes decir con una palabra, no lo digas con dos. Hala, ya me quedo tranquila. Voy a por mi medicación.

Es que sin economizar con las palabras y seleccionarlas bien es imposible hacer un buen relato, es lo que hay.

Sé que es muy pesado pensar todo el tiempo si se puede contar con menos palabras, pero es que escribir consiste en eso. Buscar la manera de transferir ideas de una mente a otra, casi telepáticamente.

¡Hasta la semana que viene!

16 comentarios
  1. Jon Artaza
    Jon Artaza Dice:

    Me gustan este tipo de “listas” porque ayudan a reflexionar sobre la escritura pero más que reglas creo que son “sugerencias de presentación”. Todo bien planteado puede funcionar, o puede no hacerlo. La subjetividad de los jueces a veces es impenetrable. Si no está para ti, no lo está (y no suele estarlo XD ).
    A mi modo de ver solo hay una casi-regla: bien puntuado y corregido (en la que fallo miserablemente).
    Muchas gracias por la aportación.

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Hola, Jon, gracias por comentar el artículo. Estoy de acuerdo contigo en que todo es subjetivo, mucho, pero precisamente por eso hay que ser férreo en las pocas reglas básicas que tiene la literatura. Hoy en día un libro tiene que enamorar a cuantos más lectores mejor. Nadie tiene fórmulas mágicas y quien no se preocupa por formarse y aprender, lo tiene complicado.

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  2. ADRY
    ADRY Dice:

    Excelente artículo Yolanda. Yo acabo de participar en un concurso de relatos breves y, aunque sé que habían muchos relatos mejores que el mío, me quedé triste con los que ganaron, pues no sé por qué lo hicieron. Abrazos,

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Hola, analiza los ganadores, busca los errores o por qué no te gustaron y luego coge el tuyo y haz lo mismo. A veces, se llega a conclusiones interesantes. También es cierto que siempre hay que tener en cuenta que el jurado de un concurso no es infalible. Según mi experiencia, siempre se ha buscado la calidad, sin ningún tipo de presión. El sistema de deliberación es lo más objetivo y estricto posible. De hecho, un año, detecté que un autor que trabajaba conmigo se había presentado (los relatos se firman con pseudónimos, pero cuando lo leí pensé que tenía que ser él, lo llamé y efectivamente. Al final, conoces hasta los andares). Lo comuniqué sin decir quièn era, por supuesto, y buscaron un nuevo miembro que me sustituyera y todos nos quedamos más tranquilos. Luego, mi autor consiguió estar entre los ganadores, por méritos propios y sin tacha de ningún tipo. Me sentí muy orgullosa de él y el jurado muy contento con mi decisión. Te deseo mucha suerte y mucho ánimo. Un abrazo

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Hola, me encanta cómo los has definido, en realidad se parece mucho a cualquier otro consejo para construir una pared o un mueble, debes tener la formación precisa, la paciencia necesaria y la voluntad férrea de terminarlo. Gracias por comentar. Un abrazo.

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  3. Iñigo
    Iñigo Dice:

    Buenas Yolanda:
    Muy bien sintetizado, creo que son todos aspectos claves.Ahora estoy escribiendo uno y me cuesta encontrar el momento preciso. He elegido in extrema res para contarlo, a ver lo que sale, ya te contaré. No he utilizado mucho esta técnica pero me ha parecido que la necesitaba.Un abrazo y buen finde. !Esperando ansioso la próxima entrada!

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  4. José María
    José María Dice:

    Ahora sé porque no ganó ni ganaré ningún concurso de relatos. Participé en 2019 en el Ateneo y no gané con justicia. Gracias por el artículo. Es muy enriquecedor. Uno nunca acaba de aprender.

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Mucho ánimo, nunca se pude decir jamás, siempre puedes conseguirlo, trabajando en ello y formándote, buscando a un buen profesional que te ayude a evolucionar. El editing funciona de maravilla para los relatos, te lo digo por experiencia. Un abrazo y mucho ánimo,

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