Espacio y tiempo en una novela. El error más frecuente y cómo solucionarlo

Espacio y tiempo en una novela. Un asunto sencillo pero clave para que sea adictiva. Estás leyendo tan a gusto, de repente pasas la página y el personaje está… ¿Dónde y cuándo? No lo sabes. Se ha perdido en el espacio y el tiempo. Respuesta mecánica: volver a la página anterior o más allá para ver qué ha pasado. Un error de base que desmonta la trama de una novela. Ahora vemos por qué.

Espacio y tiempo en una novela, donde se anclan tus personajes


Situar a los personajes en el espacio y el tiempo es una de las claves que consigue que la lectura de una novela fluya. El lector debe meterse dentro de la trama y no pensar en nada más. Vivir dentro de los personajes sin plantearse qué hace allí, tal y como vivimos nosotros el espacio y el tiempo. Hagamos lo que hagamos, sabemos en qué día estamos o dónde. La sensación de angustia de perder estas dos referencias es tal que hace que nos replanteemos todo. Lo mismo ocurre cuando estamos leyendo y el autor pierde a sus personajes en estos dos ejes vitales.

¿Dónde estoy?

En el momento que claves al lector en una página porque ha perdido esas dos referencias y tenga que volver atrás, lo habrás perdido, tal vez, para siempre. Eso desmontará tu historia de principio a fin. Alguien pensará: pero qué exagerada es esta mujer. De eso nada, es que es así. El lector debe confiar en el autor, dejarse llevar por sus palabras e incluirse en ese universo que le propone sin resistencias. Eso es fluir. Eso es lo que tiene que conseguir un escritor. En el momento que le fallas al lector, comienza a cuestionarse la pericia del autor para construir ese universo y deja de tener sentido seguir leyendo. ¿Te meterías en una casa medio derruida a dar un paseo? Pues eso. En este caso, no es que te metas, es que a mitad de paseo, descubres que se está cayendo a trozos. ¿Qué haces? Huir.

Solución espacio temporal

A veces, basta con poner al inicio de cada capítulo, el día y el lugar. Aunque mucha gente eso no lo lee, mi consejo es dar pequeñas pinceladas que vayan ensamblando unos espacios con otros y unos tiempos con otros. Eso lo hace maravillosamente Laura Esquivel en Cómo agua para chocolate. Enlaza los saltos en el tiempo y en el espacio con un objeto. Por ejemplo: una bandeja que deja la protagonista, cuando se acaba una escena, y recoge otro personaje en el inicio de otra. A muchos días de distancia y en un espacio diferente. El objeto actúa como hilo conductor.

Fallo poco perdonable

En general, este es un error común, pero fácil de solucionar. Basta con tenerlo muy en cuenta y preguntarle a los lectores cero o al profesional que trabaje contigo en la novela. La solución pasa por añadir una palabra y, poco más, en el momento adecuado. Eso sí, si publicas tu novela con un error de estas características, encomiéndate a lo que sepas porque tu suerte está echada. Es uno de esos fallos poco perdonables, no porque el lector tenga mala leche, sino porque inconscientemente ese universo que has creado para él se desvanece en su mente. Sin querer, comenzará a dudar de todo lo que has hecho y ahí termina la historia.

2 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *