Qué hace que tu libro sea genial

Qué hace que tu libro sea genial

Qué hace que tu libro sea genial. Conocer la fórmula mágica por la que se llega al corazón de lector es el santo grial de cualquier escritor. Y en este post voy a intentar buscarla.

Qué convierte a tu libro en algo maravilloso

Lo primero que voy a hacer es lo contrario a lo que se debe en este tipo de entradas. Es decir, debería decirte que tengo esa fórmula mágica. Luego comenzar a escribir palabras, una detrás de otra, dejándote tras cada párrafo con la esperanza de que en el siguiente estará aquello que buscas. Así, hasta que le des al click de cerrar con el morro torcido porque este ha sido un nuevo artículo que no cumple con las expectativas que ofrecía al inicio.

Así que no, no voy por ahí. De hecho, te diré que aquí no hay fórmulas mágicas que valgan. La vida es así y la escritura también. Eso sí, hay determinadas variables que si las sabes ajustar a tu proceso creativo pueden funcionar y quién sabe, tal vez, tu grial, aunque no sea santo, lo tengas al alcance de la mano.

Escritura que sale de dentro

¿Qué hacer para que tu libro sea genial? La primera regla para conseguirlo es que lo que escribas te salga de las tripas. Respétate, cuídate, nútrete. Ser uno mismo es fundamental para conseguir más lectores. Cuando escucho que alguien ha llegado al éxito fijándose en lo que más se vende y en razones que no han salido de su interior… No sé, me da cosica. Puede ser que tenga un manejo inigualable del ritmo, que sus estructuras sean impecables, que conozca cómo ir desgranando los datos para crear la adicción necesaria… De hecho, seguro que es así. Pero (evidentemente, había un pero) si no escribe desde el corazón, las tripas o las entrañas, como quieras llamarlo, nunca tendrá la magia que tienen los que sí lo hacen. Esas obras tienen algo frío, saben a caldo en pastillas.

Y me da pena porque algunos de ellos son magistrales a la hora de utilizar la técnica literaria, si emplearan toda esa artillería para escribir sobre aquello que les corroe, serían genios.

Y ojo que no solo basta con que te salga de dentro, por supuesto que no. Se necesitan mucho más recursos… Casi infinitos. Vomitar a lo loco, ya sabes, no me canso de repetirlo, solo te traerá problemas y mucho trabajo.

Vale, pero entonces, ¿sobre qué escribo?

Si quieres tener lectores entregados, escribe sobre aquellos temas que te interesen, cuenta eso que no acabas de comprender y que te ronda todo el tiempo por la cabeza, habla de ese momento que tienes clavado en el corazón, narra esa experiencia que se quedó pegada a tu retina, explica las vivencias de esas personas que no vas a poder olvidar… Ahí tienes tu historia rutilante. Ahí tienes a tus lectores maravillados. En esa obra encontrarán muchos momentos de esos que subrayas para volver a ellos porque han descubierto un trocito de tu corazón.

La jerarquía es la reina

Aprende a jerarquizar datos. Cuando hablo de datos me refiero a los sustanciales para que el lector construya ese universo en su cabeza. No hablo de los que crean tensión o de los secretos que llevan dentro los personajes. Debes tener claro qué quieres contar y hacer un esquema con los datos que necesita el lector para componer las escenas y construir los personajes en su cabeza. De estos, hay unos pocos que son esenciales; algunos más, muy relevantes; bastantes que son importantes; muchos, destacados e infinitos que están de relleno. Si tienes claro dónde va cada información objetiva que ofreces al lector, enhorabuena, estás cerca de encontrar el grial.

Los datos de las primeras tres categorías debes colocarlos en la primera tercera parte del libro en el 90% de los casos. Si no lo haces, corres el peligro de desmontar el universo que está construyendo el lector en su cabeza. Así que si eres del 10% que va a saltarse esto, cuida mucho qué te guardas.

Si engañas al lector, uff

¿Qué hacer para que tu libro sea genial? Nunca engañes ni canses al lector. Aunque te parezca imposible después de salir a la calle un día normal o entrar un ratito en Twitter, el lector es un ser humano inteligente, por eso es lector. Si no te lo crees, echa un vistazo a este post sobre lo que la lectura puede hacer por ti que escribí hace nada.

La justa medida

Partiendo de esta base, si sabes contar una  historia, no tienes que recurrir a repeticiones innecesarias ni a argucias poco limpias para que el lector siga leyendo. Cada historia tiene sus propias reglas, los capítulos acaban de una manera orgánica, las escenas se deben desarrollar hasta su final lógico y nunca debes romper esa dinámica para conseguir que siga leyendo.

Los nuevos datos hacen avanzar la trama

Asimismo, ve desgranando ideas asegurándote de que las has escrito de la manera más clara, corta y completa posible. Revisa bien, practica la economía comunicativa. Si se ha dicho, no se repite. Nunca. Cada párrafo o escena debe aportar datos nuevos. Cuando tengas que retomar algún dato, escena, trama o personaje, hazlo aportando siempre información nueva. Si el lector detecta que le cuentas cien veces lo mismo de diferente manera, adiós muy buenas.

Respeta la cronología de la historia

Controla el tiempo. Cada escena tiene su tiempo, no tengas prisa, dedícate a imaginarte lo que quieres contar y hazlo exhaustivamente, con una prosa lo más clara posible y sin adelantar acontecimientos a no ser que sean parte de una técnica consciente para darle un toque especial a la trama. Hay verdaderos maestros en adelantar acontecimientos. Maggie O’Farrell, por ejemplo. Maravillosa.

Una palabra basta para situar al lector

Hacer un libro genial es sinónimo de no perder al lector. Nunca pierdas al personaje en el tiempo y el espacio. Antes de cada cambio (temporal o de escenario) lo primero que tienes que hacer es dejarlo claro. Pon todos tus conocimientos al servicios de una experiencia lectora maravillosa. El lector necesita componer bien la película en su cabeza, no le falles en este punto.

Entiende a tus personajes

Empatía, conocimiento extremo y amor hacia tus personajes. Respétalos, aunque sean el demonio o más tontos que hechos de encargo. Es tu personaje, tú eres su transmisor. No los desvirtúes. Y, sobre todo, si la trama está en tercera persona mantente alejado de la subjetividad lo más que puedas, cuidado con los adjetivos, con las reacciones de los personajes o con narrar más que mostrar. (Hace poco amplié un artículo sobre cómo construir personajes, por si quieres echarle un vistazo, aquí te lo dejo).

Hasta aquí este qué hacer para que tu libro sea genial. Cuéntame, según tu opinión, qué tiene que tener un libro para entrar en esta categoría. ¿Dónde reside la calidad de un libro para ti? Me encantaría saberlo.

¡Hasta la semana que viene!

6 comentarios
  1. Jaime Villanueva Regalado
    Jaime Villanueva Regalado Dice:

    Cada vez que te leo es como si reuniera uno a uno los números ganadores de la lotería. Me encantó éste artículo. Creí que nadie ni nada desataba el nudo que llevo en la cabeza. Gracias.

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  2. Alejandro
    Alejandro Dice:

    Que sea entretenido y el lector se pase un buen rato, entretenido en su lectura.
    Pero sobre todo, que sea INTERESANTE, que hayamos aprendido algo nuevo con su lectura.

    Responder
  3. Ricardo
    Ricardo Dice:

    Que no aburra. Es algo que aborrezco: aburrir al lector. Que no me engañe, que no tenga incoherencias ni acciones ilógicas que yo, metido en la piel del personaje que me has dibujado, no haría ni loco. La historia me tiene que atraer tanto o más que la forma que tiene el escritor de mostrármela, su estilo y su habilidad para dibujar en mi cabeza la escena que tiene en la suya. Un abrazo.

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