Cómo inspirarse para escribir. Algunas claves para encontrar a las musas

Cómo inspirarse para escribir un libro. ¿Sabes qué es lo que te inspira? Si la respuesta es sí, tal vez, no necesites leer este post. En caso contrario, espero ayudarte con él. Para empezar, te diré que la inspiración la llevas dentro. Sígueme y te la enseño.

Cómo inspirarse para escribir un libro

Cómo inspirarse para escribir. Muchos piensan que es la inspiración la que te encuentra. Y en parte es así, sobre todo, si es la primera vez que escribes, porque puede que las musas hayan llegado hasta ti para arrastrarte a escribir y solo has tenido que seguir su estela. Qué bonito suena, pero no siempre es así, ni mucho menos.

Si eres un autor emprendedor que, más o menos, vive de su producción literaria, sabrás por qué lo digo. En tu caso, conoces el paño (que se dice en mi pueblo). Sabes lo necesario e importante que es recibir la visita de la inspiración con cierta asiduidad. Hasta es posible que hayas pasado un tiempo al abandono, bien porque las ideas que se te ocurren no son tan buenas como quieres (o eso piensas) o porque simplemente no aparecen.

En estos casos, lo primero es tener paciencia. El santo grial del escritor.

Y si lo que pasa es que dudas entre varias ideas, te aconsejo que elijas aquellas que tienen más que ver con tus pulsiones.

Lo importante es escribir con las tripas, si la inspiración no sale de ahí, no sirve. Se nota y el lector no lo disfruta igual, ni va a encontrar esos hallazgos que crean adicción.

Entre otras razones, porque al no salir de muy dentro, hay historias que da igual quién las escriba, se parecen, tienen el mismo tono, no cuentan nada que vaya más allá.

En estos casos, podrán tener unos personajes muy bien perfilados, la trama impoluta, pero su historia es plana en ese sentido. No se han inspirado bien, está claro.

Así que ya tenemos dos problemas hipotéticos: cómo inspirarse para contar una historia y saber elegirla cuando la encuentras.

Inspiración y obsesión

No seré yo quien te diga cómo te tienes que inspirar, pero después de años entrevistando y trabajando con escritores, la inmensa mayoría reconoce que sus mejores libros han salido de los temas que más les preocupan.

La mayor inspiración surge cuando escribes sobre algo que te corroe las entrañas, que te obsesiona. Aquello para lo que no necesitas inspiración ni falta que te hace.

Sí, ya sé que se pueden hacer cosas para mejorarla, pero seamos realistas, ¿vas a escribir una novela de un tema del que sabes poco o nada? ¿En serio? ¿Si no te apasiona Rusia, por ver un documental de las purgas estalinistas, te vas a inspirar para escribir sobre ello?

Con ello te estoy diciendo que cuando estás en línea con un tema, necesitarás muy poco para inspirarte, porque tu cerebro hará ese trabajo por ti. Se fijará en los detalles más nimios para que surjan las ideas porque en el fondo siempre has querido escribir sobre ese tema o plasmar una determinada situación.

Tal vez, la inspiración siempre estuvo ahí, dentro de ti. Piénsalo.

Teniendo esto en cuenta y sabiendo que aún así no es sencillo descartar temas que piensa que te inspiran, te voy a listar una serie de  claves para que puedas tenerlo más claro.

Tal y como decía antes, esto lo sé por mi experiencia trabajando con escritores. Entre entrevistas y clientes, llevo al menos quince años en contacto muy directo con personas que escriben, con más o menos suerte, con mayor o menor relevancia. Desde Rosa Montero o Almudena Grandes a un joven desconocido que acaba de publicar su primera novela.

Sus opiniones son oro para mí, las de todos. Y sus respuestas han inspirado este post.

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—Llevo todo el día buscando a las musas, estoy a punto de despeñarme al vacío con la tontería y tengo la voz muy tomada de tanto cantarles.

Cómo inspirarse para escribir una novela

No es lo mismo escribir una novela que un ensayo. La inspiración no te llegará de la misma manera.

O tal vez sí, pero tu cerebro la orientará hacia el género que más trabajes. Las personas que quieren escribir un ensayo, les atrae divulgar determinados hechos, más o menos científicos, que han descubierto, para ayudar a los demás en determinadas situaciones.

Sin embargo, quién piensa en escribir una novela, quiere transmitir una vivencia, una experiencia, aunque no la haya vivido en carne y hueso, quiere que el lector sienta lo que él siente cuando trata ese tema o revive la situación en su cabeza.

A veces es un personaje que le atrae, otras una ciudad en concreto, un pasaje histórico, un misterio por resolver o una pregunta existencial que no ha sido capaz de contestarse, estas suelen ser las mejores.

En este caso, la inspiración llegará sola, en cualquier momento la tendrás. ¿Y si no pasa?, lo mejor que puedes hacer si no tienes la pulsión de escribir sobre un tema es no hacerlo. No va a salir bien. Y no quiero ser agorera, pero es que es así.

Los mejores libros están escritos desde la obsesión, el interés y las ganas. La inspiración tiene que partir de ti. Puedes buscarla o ayudar a que salga, pero no pongas tus esperanzas en ella si en tu cabeza habita el eco.

Cómo conseguir fluidez de pensamiento

Aún teniendo muy claro lo anterior, entiendo que en determinadas situaciones no te queda otra que buscar hasta debajo de las piedras para encontrarla.

En estos casos, piensa en algo que te interese, vamos a comenzar por ahí. Después, ponte en marcha para buscar información sobre ese tema, cuanto más concreto seas mejor, pero si no tienes nada claro, simplemente, documéntate.

Estoy segura que antes de que te des cuenta habrás encontrado con algo que haga saltar la chispa en tu cabeza.

Y sí, es verdad que hay miles de formas de que tus pensamientos fluyan mejor: dar un paseo, hacer deporte, leer un buen libro, meditar, escuchar música, ir a una exposición de arte… Son miles los resortes que pueden hacer que tu mente conecte los elementos que aún están sin ensamblar ahí dentro, pero lo cierto es que las piezas deben estar y que cada uno debe encontrar el camino para conectarlas.

El escritor encuentra inspiración en su vida y alrededores.

Aprende para inspirarte

De todo lo que te estoy contando, lo más obvio es que para inspirarte y hacerlo bien resulta imprescindible tener la cabeza bien amueblada. No conseguirás mucho, si no hay material ahí dentro que completar.

Cuantos más muebles tenga tu cabeza, de todos los tamaños y formas, antes encontrarás algo exterior que conecte con ellos y puedas sacar de ahí esa belleza.

Por ejemplo, si conoces a los clásicos encontrarás en ellos mil maneras de hacerlo. Y sabrás cómo elegir aquel detalle que mejor te venga.

Si no conoces a los clásicos, ni has estudiado para conocerlos, pueden ocurrírsete ideas peregrinas que te dejen a la altura del betún como no tengas un buen asesor.

Dicen que en la literatura está todo inventado, es mentira, pero hay mucho bueno que ya existe, así que por eso es tan importante tirar de lo valioso que tienes. De esa esencia que te hace único y especial.

El caso es que si no tienes las herramientas adecuadas en tu cabeza va a ser difícil que te inspires de una manera óptima, entre otras cosas porque por mucho que te inspires, tal vez no tengas los recursos adecuados para conseguir llevar esa inspiración a buen puerto.

De nada sirve encontrarse con las musas, si eres incapaz de reconocerlas.

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—Van a flipar, voy a escribir sobre un tipo que se convierte en cucaracha, lo nunca visto, uff, menudo dramón.

Elige el mejor momento

No voy a negar que hay días en que tu mente estará más lúcida que otros. A mí también me pasa.

A veces, me paso días intentando que el post esté lo perfecto que yo quiero, sin conseguirlo. La idea la tengo clara, pero me cuesta expresar todo aquello que en mi mente resulta evidente.

Otras veces, casi mágicamente, escribo de un tirón y todo está genial (las pocas, hay que reconocerlo). Eso también te pasa a ti, seguro. Es normal.

Hay mentes y momentos, además de tener una cabeza bien repleta, debes conocerte muy bien.

Saber cuándo es el momento óptimo para ponerte a ello y cuándo tu mente ha dicho basta.  Tener claro hasta dónde puedes llegar y cuándo descansar es fundamental para no perder el tiempo ni las ganas.

Por eso, no hay nada mejor que detectar las horas bajas de tu preciosa cabecita y dejarla en paz. Ponte a hacer otra cosa y aprovecha el tiempo. Luego te lo recompensará con creces.

O al contrario, una mente cansada y agobiada puede destruir el trabajo de días o semanas en una salida de tiesto. Y es muy sencillo que suceda.

Estoy segura de que te ha pasado alguna vez: te has puesto y todo está mal; rehaces  sin perspectiva y ese día destruyes más que arreglas. Luego vienen los lloros, pero es que tu mente tiene que descansar o te castiga.

Tú eres la inspiración

Piensa en las veces que se te hayan ocurrido ideas geniales, qué estabas haciendo, ponte a hacerlo de nuevo. Si no funciona, también puedes descansar de ti, relajarte y pensar en otra cosa.

Tu mente te despertará cuando lo necesite y haya encontrado esa idea con todos sus ingredientes para que pueda ser un libro en condiciones.

Una idea, esencial y utilizable, puede responder a todas las preguntas hasta que consideres que tiene la consistencia que necesitas y eso solo va a pasar cuando tu mente esté preparada para hacerlas y cohesionar todos los elementos, que no son pocos.

Así que no te agobies, ya sé que tienes la presión de que hay escritores que publican libros con mucha frecuencia, no te compares.

Por mucho que te presiones no vas a conseguir más. Nuestra cabeza no funciona así. No sirve de nada que lances un libro vacío de esencia todos los años (y ojo que a mí me interesa que publiques cuánto más mejor).

La inspiración la llevas dentro de serie. Cada uno tiene una manera, personal y única, de inspirarse. Busca la tuya y encontrarás ese tema con el que las palabras fluyen, se ordenan y consiguen ser exactas para contar lo que quieres. La inspiración eres tú.

¡Hasta la semana que viene! 🙂

4 comentarios
  1. Fran Collado
    Fran Collado Dice:

    Casi telepatía: acabo de visitar una exhibición sobre celdas psicodélicas de las chekas 1937, época de las purgas de Stalin. Y he recordado que mi tío entró en Barcelona y liberó de una a un empleado de Banca y se casó con su hija Enriqueta.
    Y él presenció un momento antológico en una avenida catalana: las entrantes tropas de Yagüe se cruzan con las salientes columnas de prisioneros; se oye un grito y dos personas corren a abrazarse. Eran los hermanos Machuca, que desde Julio del 36 no se veían. Impresionó tanto al general, que les dejó un salvoconducto. Y nunca he visto esa foto (que tenía mi tío de un recorte de periódico) en una portada de libro; sería realmente la definición de guerra civil.

    Ahora necesito elegir el momento y la fluidez de pensamiento…

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  2. ADELA CASTAÑON
    ADELA CASTAÑON Dice:

    ¡Qué razón tienes, Yolanda! Mis mejores relatos, mis mejores artículos, han surgido siempre de temas que forman parte de lo mejor de mi vida. Ojo, no de lo más fácil, pero sí de lo mejor. A veces se me olvida. Y hacer que me haya vuelto a acordar de eso gracias a este artículo hace que me pase por aquí para mandarte un abrazote.

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Gracias, Adela, la inspiración siempre la llevamos puesta, aunque mucha gente piensa que la capta fuera, en el fondo, es porque eso conecta con algo muy íntimo del escritor, que le interesa, le sorprende o quiere conocer, comprender… Al menos es lo que yo he descubierto después de muchos años entrevistando a escritores y trabajando con ellos. 🙂 Un besazo guapa.

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