María José Calderón. No te vayas. Entrevista 1

María José Calderón. No te vayas. Entrevista

María José Calderón acaba de publicar No te vayas, una novela en la que
presente, pasado y futuro se conjugan cerrando y abriendo círculos de vida.

María José Calderón: «Nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela»

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María José Calderón tiene una capacidad innata para comunicar. Parece algo sencillo. Mucha gente piensa que escribir es ponerse y ya, pero nada más lejos de eso. Escribir es muy complicado. Solo tienes palabras para transmitir la voz, el espacio, el tiempo, las diferentes personalidades que se enredan en las páginas de una novela, el tono, el estilo, el ambiente o atmósfera, lo que sucede y cómo sucede. Un sinfín de experiencias, momentos y situaciones. Saber transmitir eso de serie es un don maravilloso. Esta autora tiene ese don, esa virtud y sus palabras te llegan al alma directas. Además, consigue que sus personajes estén vivos, otra de las características de una buena novela.

En No te vayas el lector se encontrará a Clara y Anna, dos mujeres, muy diferentes, con biografías alejadas en un primer momento que van descubriendo la vida juntas: el amor, la amistad, la familia, sus historias personales y, también, la muerte.

Anna acaba de perder a su madre y tendrá que superar un duelo lleno de preguntas sin respuesta; Clara, por su parte, acaba de separarse de un hombre que la ignora cegado en su carrera hacia el éxito. Ambas se encontrarán en el camino y su amistad las llevará en busca del pasado, el amor y la verdad. 

Una novela que tiene la particularidad de la fluidez. Si comienzas no podrás dejar de leer. Te lo aseguro. Ahora, te dejo con las respuestas de la autora:

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra No te vayas?

Una historia que le atrapará desde los primeros capítulos, que le hará llorar, reír y moverá sus cimientos, espero. Una historia con la que podrá identificarse y que le acompañará una vez lo haya acabado.

¿Qué te impulsó a escribir esta novela?

Nunca imaginé que la escribiría; soy disléxica y eso me limitó mucho durante todo mi proceso formativo. Las monjas y los profesores que tuve, en aquellos primeros años, se encargaron de dejarme el sello de “ser la tonta de la clase, por no saber leer ni escribir”. Pero tomé ese sello, lo tiré por la ventana y escuché a una voz interior que, cada vez que me sentía o me hacían sentir una inútil, me decía: «¡Adelante, tú puedes… eres mucho más!».

Empecé a escribir el primer capítulo, tras una intervención quirúrgica que me dejó en cama durante una semana. Lo guardé en una carpeta y me olvidé de él durante unos cuatro años. Tras una mudanza esa carpeta volvió a caer en mis manos, la abrí, leí el contenido y pensé: “No está mal, tal vez deberías continuar”. Y eso fue lo que hice, no pude parar de escribir en un año y medio.

Por tanto, me impulsó un pensamiento, una idea, un tal vez; después, sentirme conectada conmigo misma, la felicidad que este proceso me aportaba y esa voz interior que siempre me ha dado fuerzas para superar mis limitaciones.

¿Qué tiene de ti esta obra?

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Mucho, pero no por ser autobiográfica, sino porque todos los personajes tienen algo de mí, desde el más crápula al más bondadoso. De la misma forma que tienen algo de todo el que la lea. Lo positivo y lo negativo de nosotros está en esta obra, de la misma forma que también están los sueños, visiones y experiencias, míos y de otros, que entrelazo para crear esta ficción que os atrapará.

Háblanos de tus personajes, no te olvides de los no visibles a los que se refiere la sinopsis.

Los personajes principales son dos mujeres: Anna y Clara, totalmente antagónicas, no solo en su aspecto físico, sino también en su forma de ver y entender la vida. Las debilidades de una son fortalezas en la otra y van a saber complementarse y potenciarse. También hay cuatro personajes masculinos. Por un lado, Alejandro, David y Hans. Cada uno de ellos tiene una mochila o miedo que lo condiciona y determina: a amar, a la soledad y a no destacar en su profesión. Y por otro, los acompaña un niño llamado Marc, muy especial que vive aislado en su entorno porque ve cosas que los demás no pueden ver. Todos ellos se van a encontrar en el camino, van a experimentar el amor, el odio, la rivalidad… Condicionándose y transformándose, construyéndose para bien y para mal. No están solos, otros personajes secundarios van a acompañarlos y ganarán importancia a lo largo de la historia.

Por otra parte, y dando respuesta a otra de tus preguntas: efectivamente, hay otros personajes no visibles. No entendidos como fantasmas con sábanas, sino como energías que nos acompañan, guían y ayudan. Que están ahí y solo tenemos que abrirnos a percibirlas y escucharlas.

Esta es una novela que no elude temas como la muerte o el duelo…

Lo abordo desde dos perspectivas: una, que entiende la muerte como “punto final” y que es infinitamente dolorosa; otra, que la ve un “punto y seguido” en el que las personas amadas volverán a formar parte de nuestras vidas, a través de su energía.

El universo es tiempo, espacio, energía y materia. Materia y energía se unieron generando microorganismos cada vez más complejos hasta llegar a nosotros. Somos, por tanto, energía y materia. La materia se crea y se destruye, pero no así la energía, que se transforma. Nuestra materia (cuerpo), tarde o temprano, se descompone, nuestra energía no, se transforma y transmite. En lo que nos transformemos dependerá de nosotros; de cómo hayamos vivido, pensado, amado y construido.

En tu novela aparecen conceptos como sincronicidad, causalidad, círculos de vida… Explica un poco cómo están conectados.

Voy primero a definirlos para que a los lectores les sea más fácil entenderlos con un sencillo ejemplo.

La sincronicidad (dos hechos aparentemente inconexos que llevan a un acontecimiento inesperado pero que nos condicionará de forma inmediata). La sincronicidad me llevó a escribir esta novela: por un lado, mi hijo pequeño se marcho a estudiar a EE.UU. y mi hijo mayor era totalmente independiente; por otro, en aquella época, no estaba trabajando. Estos dos hechos, no vinculados, me permitieron encontrar el espacio y el tiempo necesario para escribir esta novela.

La causalidad (totalmente opuesto a la casualidad). Todo lo que acontece tiene una causa, un efecto, y en función de esta actuamos y reaccionamos. Causa-efecto-acción-reacción. El estrés, no pensar en mí misma, no escucharme (causa), me llevó a enfermar (efecto), me tuve que quedar en la cama y dejar de trabajar (acción): escribí el primer capítulo del libro (reacción).

Círculos de vida. Este concepto es posiblemente el más difícil de entender y también el más cuestionado. Es el que defienden varios de los personajes de esta novela, pues entienden que la vida es un proceso de aprendizaje en el que todo lo que no hagamos en una vida deberemos hacerlo en la siguiente. El daño ejercido contra algunas personas, en el pasado, nos obliga a encontrarnos con ellas, en el presente o en el futuro, para repararlo.

Todos estos conceptos y planteamientos van vertebrando la historia de los personajes, entrelazándolos. Algunos estarán totalmente en contra, e incluso se sentirán avergonzados y no dudarán en cuestionarlos.

Pero no son los únicos conceptos e ideas, ni la definen condicionándola a un grupo de lectores, pues es una novela que pone encima de la mesa otros temas como el amor en todas sus dimensiones, el maltrato, la toma de decisiones y la responsabilidad ante las mismas, el ego, la manipulación y la amistad.

Todos estos temas van a ser conectados a través de los diferentes personajes y un narrador que te llevará a un universo cotidiano lleno de magia y realidad.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo?

Emocionante y maravilloso, nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela. Completa, conectada, sorprendida y agradecida.

¿Te gusta corregir? ¿Cómo has vivido esta etapa que para algunos escritores es la más pesada?

Al principio te abruma y te sientes incómoda corrigiendo según te va indicando tu guía literaria (Yolanda Barambio). Cuando ves los primeros capítulos llenos de correcciones color amarillo fosforito (es como me los pasaba ella) sientes que debes defender el alma del libro y que debes protegerlo. Después vas dándote cuenta de que en el proceso están puliendo esa alma, que la están ayudando a brillar, fluir… Entonces acometes cada día con un ánimo diferente. Te sumerges en el proceso y aprendes mucho, haces un máster en expresión, comprensión y fluidez literaria: ¡todo ello sin perder tu esencia!

Es un proceso que recomiendo, sin lugar a dudas, he crecido como escritora al lado de Yolanda y es algo que siempre llevaré en el corazón.

Pero no he respondido a la primera pregunta: sí, me gusta corregir, porque detrás de esas correcciones hay mucho aprendizaje y también un ejercicio importante de humildad.

Parece que tiene continuidad y es una saga… ¿Es así? ¿Podrías anticiparnos algo?

Sí, efectivamente es una saga y seguramente se acabará convirtiendo en una trilogía. Pero os voy a anticipar poca cosa. Quiero que lleguéis al final de este primer libro para que podáis intuir hacia dónde voy.

De momento y dando respuesta a algunos de los lectores, el segundo libro está en camino y os sorprenderá. Os voy a pedir que seáis capaces de aceptar los desdoblamientos temporales y un universo multidimensional y eso sin dejar de vivir la cotidianidad y el día a día.

Según tu experiencia, ¿qué debe tener un buen libro?

Lo que necesite el lector que ha abierto el libro en ese instante o momento.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir?

No, ninguna, surge sin más. Me pongo y fluye. Si no es así, dejo el bolígrafo o el ordenador y continúo en otro momento.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leerlo?

Que quiere más.

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