Por qué un relato corto es un huevo

Un relato corto es como un huevo. Cuando les pongo la imagen a mis alumnos cada vez que comienzo un taller, se quedan pasmados. No me extraña. Pero es una buena manera de llamar su atención. No tienen precio sus caras. Piensan que estoy loca de remate, pero en seguida cambian de opinión. Ahora te explico por qué.

Relato corto: características

A continuación te iré desgranando todas las características que hacen que un relato corto se parezca a un huevo. El símil es potente, sintético y efectivo. Además, este post es una una promesa que hice hace un par de semanas cuando escribí sobre qué errores se comenten con más frecuencia cuando se escribe un relato corto.

Vamos allá:

Redondo

Un huevo, como un relato corto, es redondeado y cambia dependiendo de la perspectiva en que se mire. Es una pieza contundente. No perfecto, pero sí redondo.

Frágil

El relato corto es frágil, no lo aguanta todo, debes pensar muy bien qué quieres contar y contarlo de la mejor manera posible. Su equilibrio es delicado, puede tener una pequeña grieta, pero si abusas, se descompensa y se romperá, tal como pasa con un huevo.

Versátil

Un huevo sirve para cocinar muchos platos, tantos como tu imaginación sea capaz de crear. Lo mismo ocurre con un relato corto. Aguanta cualquier género y con su delicada estructura podemos contar cualquier vivencia, historia o momento que necesitemos.

Sintético

Un huevo es una maravilla de la economía comunicativa. Ves lo que es de un vistazo, sin más. La sencillez de su estructura debe inspirar un buen relato.

Diverso

Los huevos pueden proceder de todo tipo de animales: aves, reptiles, peces… Lo mismo ocurre con los relatos, no están vedados a nadie, si sabes cómo escribirlo, claro.

Nutritivo

El relato corto es un formato nutritivo, tanto como un huevo. Con solo unas pocas pinceladas puedes definir una personalidad, contar una historia o atisbar toda una filosofía de vida. En unas pocas páginas se concentra una gran experiencia. Lo mismo que ocurre con este superalimento.

Sorprendente

Un huevo siempre nos puede sorprender, primero porque como decía antes podemos hacer muchas cosas con él, tiene miles de usos, hasta traer vida a este mundo. No solo es una fuente de comida, también es el embrión y origen de muchos seres vivos. Una maravilla de la naturaleza. Así como un relato corto tiene la obligación de sorprendernos y cuando es bueno es una maravilla de la literatura. Cuando cascas un huevo nunca sabes a ciencia cierta qué vas a encontrar dentro; cuando comienzas a leer un relato, si es un buen relato, tampoco.

Rápido

Debe ser rápido y fugaz, contar un momento exacto en la vida de alguien. Un instante decisivo.

Transformador

Algo que cambia. Un huevo también cambia en un segundo. Se transforma de manera definitiva ante nuestros ojos y en pocos minutos va pasando de un estado a otro. Desde la redondez lisa y perfecta de lo sólido hasta el revuelto de verduras de la cena, pasando por la liquidez gelatinosa y variable que alberga diferentes grados. Un relato hace lo mismo. Un segundo y nuestra cabeza ya es otra. Un segundo y la vida del protagonista ha cambiado definitivamente.

Sutil

Sutileza y elegancia, son dos de las claves de un buen relato. Un huevo lo es.

Espero que después de toda esta disertación hayas dejado de pensar que estoy loca, aunque nunca se sabe. ¡Hasta la semana que viene! ¡Que ustedes lo frían bien!

Ah, si queréis saber cuáles son los peores errores de un relato corto, os dejo aquí un post que habla de ellos.

 

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