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Sara Mesa. Libros y estilo literario

Sara Mesa atrapa y enseña. Esta semana, me voy a ocupar de una de las voces más originales y valiosas de nuestra literatura. Una sevillana, madrileña, que tiene a sus espaldas una sólida trayectoria literaria.

Análisis de la forma de escribir de Sara Mesa y cómo puede ayudarte a mejorar tu estilo

Sara Mesa es una autora premiada y muy alabada por la crítica. En muchas ocasiones esto no significa mucho respecto a la escritura, pero en este caso, los premios y las menciones son más que merecidos y en este artículo voy a intentar argumentar esta afirmación para que si estás escribiendo te ayude a hacerlo mejor.

Bibliografía Sara Mesa

Como no me voy a centrar en una sola obra, aunque no hablaré de lo que no sé, te dejo la bibliografía en este enlace a Wikipedia, así te puedes documentar y empezar la lectura por donde decidas.

Mi historia con esta autora comenzó en Facebook. Una de mis autoras favoritas, Lara Moreno, hablaba de un libro suyo. Concretamente de Cara de pan (Anagrama), así que me hice con él y otro libros suyo anterior, Cicatriz (Anagrama). Me gusta ver la evolución de los autores, de menos a más, normalmente, a veces no pasa (es decir, que no hay dicha evolución).  El caso es que aunque el tema en un principio no me decía mucho, su técnica literaria hacía que siguiese leyendo sin poderlo evitar.  Consigue con una sencillez pasmosa que te involucres en la historia y, poco a poco, sin darte cuenta comienzas a entender a esos personajes que a priori te parecían muy extraños. Esa es la magia de la autora. Que nos reconozcamos en lo ajeno. Sorprendentemente, lo consigue también en Cara de pan. Eso sí, en esta última, además de esto anterior, encuentras otras muchas virtudes.  En definitiva, voy a intentar desgranar en este post todas aquellas bondades, tiene muchas, para que te sirvan de guía si te reconoces en esta forma de escribir.

Naturalidad como estilo propio

Sara Mesa es la naturalidad personificada. En ella nada es impostado, tampoco su estilo, ni lo que cuenta, ni cómo lo cuenta. No importa que leas una novela o un cuento suyo, su voz está ahí. En esa forma fluida de contar lo incontable. En esa manera de desentrañar el alma humana. Ella dice que no es una escritora de grandes escenarios, que se mueve mejor en lo íntimo y en las situaciones cercanas a todos. Y está muy bien. Querer hacer lo que no te sale es un error, meridiano y que muchos cometen por modas, empeño y no darle el valor que tiene a la literatura. Escribir de maravilla no es hacer grandes epopeyas que como tú no te crees nadie se va a creer. Si lo que a ti te sale es escribir sobre cómo crece la yerba y lo haces tan bien que apasiona, es maravilloso y tendrá tanto o más valor que un novelón de la dinastía Song china. Esa es la gran virtud de Sara Mesa. Al menos, una de ellas.

La imaginación del lector

Tiene más. Es minuciosa con los sentimientos, no esconde nada. Lo cuenta, a veces, de puntillas, para que el lector pueda verlo con sus propias entendederas. Un juego en el que todo está claro, pero tan bien hecho que aún le da mucha libertad al lector para que imagine y acerque esas situaciones a las suyas propias. El gran reto de la literatura: contar aquello que sabemos, que somos, pero nunca nos hemos dicho o nos han dicho. Frases que te llegan directas al corazón, sin remedio. Así es Sara Mesa.

En Cara de pan tiene algunas de esas, tan sencillas, pero tan difíciles de localizar. Hace un estudio de lo conocido y desconocido, relacionándolo con la infancia y la adolescencia que es una maravilla en este sentido. No quiero contar nada, porque no me perdonaría quitarte la ansiedad de leerla. En realidad, escribo esto para que la leas y aprendas de su forma de crear.

La temática en la novela

Además, no tiene miedo a las convenciones. Tiene un tema y sigue con él, a pesar de que puede ser que no le llegue a nadie, de tal forma, que llega, acierta. Hace una disección de la sociedad en la que vivimos, en qué se acepta y qué no. En cómo nos relacionamos con los otros, plagados de prejuicios aunque no se nos suponga ninguno. En cómo los otros distorsionan nuestra perspectiva y va más allá, en cómo nosotros mismos en relación con los otros la distorsionamos. La retorcemos hasta hacerla impracticable, a veces.

Marcas de oralidad

Todo ello con la facilidad de beber agua. Su prosa es sencilla, certera. Se nota que corrige hasta la saciedad para expresar claramente lo que ella tenía en la cabeza. Esa forma de fluir por una escritura alejada de formalismos y marcas de maquetación. Que no distingue entre las voces (sin embargo, se distinguen claramente) y, en absoluto, entre diálogo y narración. Se olvida de las limitaciones de los guiones para hacer hablar y moverse a los personajes. Un arte que si no se hace bien puede ser un desastre (aviso), pero que bien hecho da alas al escritor para volar hacia donde quiera y a su manera.

Metáfora como figura literaria

En Cara de pan, además, utiliza metáforas y símbolos que precisamente nos llevan a querer volar, escapar de la jaula. Uno de los personajes es un experto en aves, conoce los nombres de todas y distingue sus sonidos. Cada una de ellas representa un momento del relato y nos va mostrando cómo son los personajes sin necesidad de mucho más para que el lector lo entienda. Una maravilla de técnica que siempre viene bien, porque además de aportar un sello original a lo que se está contando, hace que el lector se interese por algo más que la trama; y encima, sirve para crear una atmósfera especial en la narración. En este caso, es una delicia que en muchas ocasiones sirve tanto para dar tensión al relato como para aliviarla.

En definitiva, una forma de contar original, propia y magnética de la que puedes aprender a ser libre cuando escribes. Sara Mesa consigue lo que se propone liberándose de muchas de las ataduras que la literatura convencional impone. Una voz fresca y llena de recovecos que merece la pena descubrir.  Así que deja de leer y corre a la librería más cercana o abre la ventana de tu navegador y hazte con un libro de esta autora, estoy segura de que sus enseñanzas te serán de mucha utilidad, además de que descubrirás otros mundos que se encuentran en el tuyo. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

 

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