Cómo escribir sobre la vida cotidiana: cuatro técnicas reveladoras
Cómo escribir sobre la vida cotidiana en una novela puede parecer sencillo, pero es uno de los mayores retos para cualquier escritor. ¿Cómo transformar lo ordinario en algo emocionante? ¿Cómo lograr que una historia sin giros espectaculares atrape al lector? En este artículo te comparto cuatro claves narrativas fundamentales para lograrlo: la elección del narrador, el manejo del ritmo, los diálogos realistas y un buen enfoque en cada momento. Si dominas estos elementos, tu historia común puede convertirse en una obra inolvidable.
Cómo escribir sobre la vida cotidiana
Este artículo se centra en revisar cuatro de los puntos fundamentales a tener en cuenta para escribir sobre una vida común. Si se trabajan bien estas variables la historia resonará como si fuera épica. En realidad, no hay nada más adictivo que encontrarse en el libro de otro.
Con estas herramientas veremos que vidas, a veces, aburridas pueden dar un giro inesperado y brutal, aunque no haya pasado nada. Constelaciones familiares que se van cruzando y son capaces de convertir un personaje en un gran protagonista.
Un complicado mapa sentimental que medido y cuidado hasta el extremo consigue una delicia que emociona desde las primeras páginas. El lector se debe sentir reflejado a pesar de no haber vivido nada de lo que se cuenta. Ese es el objetivo. En realidad es el de todos los libros.
Elige el narrador adecuado
Narrador en tercera persona
Uno de los narradores ideales para este cometido es la tercera persona que, aunque objetivo, puede acercarse mucho a los personajes y mostrarle al lector qué siente cada uno de ellos, para poner el foco en aquellos aspectos que se quieren destacar de esa vida cotidiana
Narrador en primera persona
La primera persona también puede ser efectiva, sobre todo si solo tenemos un narrador. En el caso de que queramos abrir el foco para albergar a más habrá que pensar muy bien si estamos dispuestos a trabajar con tantos tonos. Porque los diferentes narradores suelen funcionar muy bien cuando se alternan perspectivas. Esta técnica ayuda a que el lector empatice. Ya que serán dos formas de ver la vida diferentes.
La desventaja de esta alternancia, como ya se ha dicho, es sobre todo para el escritor que tiene que trabajar tantos tonos como narradores haya. Y eso sí que es complicado.
Alternancia de voces
Con todo, el cambio constante de narrador le viene bien a obras que quieren profundizar al máximo en los personajes. Pero si lo importante es la interacción y que el lector sea un espectador lo más objetivo posible, no hay nada como un narrador omnisciente.
En realidad, todo depende de cómo se quiera acercar uno a esa realidad, desde qué perspectiva y qué foco se quiera poner. Este artículo sobre los diferentes narradores es muy instructivo.
Cuida el ritmo narrativo
Otro punto crucial a la hora de contar la vida cotidiana es trabajar el ritmo. Una vida común puede ser muy aburrida. Es clave calibrar bien qué se cuenta y evitar alargarse en pensamientos y descripciones siempre que no sean cruciales.
Introducir de una manera ordenada las escenas hace que el lector tenga un buen marco para desarrollar la acción y que lea de una manera más fluida. Esto significa que antes de poner a los personajes en acción, debes presentarlos en la situación en la que se encuentren en ese momento. Tanto los personajes, como los objetos que intervienen en ella. Cuánto menos tarde el lector en leerlo y asimilarlo para poder colocarlo de una manera orgánica en su mente, mejor funcionará el ritmo de esa escena.
Por ejemplo, en una escena tenemos a Pepe, Juan y Antonio, que están sentados en una mesa hablando de la vida. Desde el inicio el lector tiene que ver a los tres en esa mesa, sentados y haciendo lo que hagan. Es decir si están comiendo, se dice desde el inicio, para que el lector tenga bien enmarcado el momento.
Situarlo en este sentido es tan crucial como hacerlo en el tiempo y el espacio, para que el ritmo tenga la cadencia deseada.
Es fundamental no dejar ir la imaginación si va a suponer sacar al lector de la esa realidad que quieres plasmar.
Una vez terminada la novela es fundamental revisar todas las escenas para cerciorarse de que el ritmo es orgánico.

—Pues tú dirás lo que quieras, pero creo que estamos teniendo un diálogo de besugos
Diálogos que suenen reales
Además, otra variable clave para saber cómo escribir sobre la vida cotidiana en una novela son los diálogos. Cada personaje debe tener un tono propio (como sucede con los narradores) y que la naturalidad invada cada intervención, teniendo en cuenta que en literatura que algo parezca orgánico es lo menos natural del mundo y requiere un sin fin de horas de trabajo.
Por ejemplo, no es natural que cuando dos personajes se presentan, se incluya el hola repetido o diálogos vacíos que no van a ningún sitio.
Cada diálogo tiene que tener un dato nuevo para el lector, ya que pueden dilatar tanto la acción que acaben con el ritmo.
Teniendo en cuenta que un diálogo detiene la acción, siempre, es importante que estas partes imprescindibles de una novela sean vibrantes . Si quieres saber más de diálogos, te dejo un enlace a un artículo en el que se habla en profundidad de ellos.
Escoge bien las escenas
Otro elemento que ha de estudiarse con mimo es la selección de las escenas: cuándo mostrar y narrar. Una estructura bien determinada y pensada es esencial para que el lector pueda seguir la lectura mientras su mente va fabricando esas composiciones en su cabeza de la manera más fluida posible.
Esta selección es la que hace avanzar la trama. Así, cada escena debe ser nueva, sin repeticiones innecesarias.
Solo se habla de lo que importa
Si, por ejemplo, en una escena tenemos que contar una confesión muy importante, lo único imprescindible en ella son los sujetos que se confiesan y el escenario; en este caso, si la confesión no va a ser a través de una carta, no tiene sentido que abran ninguna. Esto que parece de sentido común, a veces, se olvida,
Es como la escopeta de Chejov, si no vas a utilizar una escopeta no metas en el escenario una. Los elementos que no entran en acción, ni son necesarios para aportar ningún tipo de ambientación o atmósfera, no aparecen.
Cuidado con las cifras
Ocurre lo mismo con los datos que se pueden contabilizar. Es decir, dar un número sobre masas, o colectividades, siempre hace que el lector tienda a contar en su mente.
Si no necesitas ese número en concreto no des ninguno. Siempre es mejor que el lector pueda cuantificar por su cuenta a que se ponga a contar y salga de la escena o, mucho peor, la cifra que des no tenga que ver con la que tiene en su cabeza.
Esto ocurre, por ejemplo, cuando en el texto ya ha aparecido una colectividad y en un momento determinado se da un número exacto de las unidades que la componen. De inmediato el lector comienza a contar en su cabeza, a buscar dónde ha aparecido esa colectividad, y si esa cifra coincide con la idea que se había formado, no solo los sacamos de la trama, sino que la desvirtuamos a sus ojos. Cifrar suele ser una mala idea.
Por ejemplo, tenemos un ejército y durante todo el texto hablamos de él sin cuantificar. Si no se ha hecho en su primera aparición, es mejor no hacerlo en el resto del texto, porque el lector pondrá la cifra que mejor le venga; y si cuando ya ha leído la mitad del libro, de repente se concreta en un número esa colectividad, diciendo que tiene cien soldados, se desmonta casi con certeza la idea que se haya construido en su cabeza porque seguramente él habrá pensado en otra cifra. Resultado: saldrá de la trama solo para organizar de nuevo todas las escenas en las que haya salido ese ejército.
Conclusión
Saber cómo escribir sobre la vida cotidiana es un arte que exige sensibilidad, técnica y paciencia. No se trata solo de contar lo que pasa, sino de mostrar cómo se vive. Si eliges bien al narrador, manejas el ritmo con precisión, construyes diálogos auténticos y sabes dónde poner el foco, podrás convertir lo más simple en algo profundamente emocionante.
¿Estás escribiendo una novela sobre la vida cotidiana? Cuéntame en los comentarios qué retos estás enfrentando y qué técnicas usas para superarlos.



Muy útil el artículo! La explicación sobre la alternancia de voces y cómo elegir el narrador es clave. Los consejos sobre ritmo y escenas también son geniales. ¡Ya me apunto la idea de no dar cifras exactas!
Hola, me alegro de que te haya sido de provecho. Muchas gracias por contármelo.
Un abrazo