Escribir relatos cortos que no parezcan eternos: 7 errores

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Cómo corregir una novela en siete pasos

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Test para corregir tu propia novela

Aún teniendo en cuenta que es imposible corregir bien tu propia novela, es evidente que cuanto más pulida se la pases a las personas que tienen que hacer ese trabajo con profesionalidad, más potencial tendrá. De manera que vamos a repasar las variables en las que más errores se cometen, para que desde fuera puedas chequear tu novela y detectar posibles fallos. La corrección de libros parece sencilla, pero qué va.

Vamos allá.

¿Cómo comienza tu libro?

Cómo va a vivir el lector el inicio de tu libro. Qué impresión se llevará de lo que le estás contando. Ve a la primera página y léela. Qué imágenes aparecen en tu mente. Qué te evoca ese inicio. A veces, las preguntas más importantes son las más sencillas y aquellas que no suelen hacerse.

Si tú no puedes hacerlo, déjaselo leer a alguien que no conozcas demasiado y que sepas que es sincero (esto también es complicado, pero bueno). Solo te tiene que decir qué siente. Si fluye o se va estancando a cada paso y cómo son las imágenes que han aparecido en su mente cuando lo ha leído. Si no ha conseguido que aparezca ninguna, ya sabes…

Y esto último es lo más difícil. Ni siquiera le tienes que preguntar si le ha gustado. Tú vas a saberlo por la cara que ponga. Tienes que estar muy al quite, no porque no captes las señales, sino porque tu mente te engaña. Siempre.

Para no salir herida, interpreta lo que le da la gana. Lo vemos todo el tiempo cuando consolamos a un amigo que tiene mal de amores. En fin. Ve señales que no existen, tú lo sabes y él también, pero su mente se emperra en creerse sus propios cuentos.

Siempre que está en juego nuestra emotividad y nuestro ego, nuestra mente intenta que andemos por el camino más fácil. Está preparada para resolver graves problemas en dos milésimas de segundo y economiza mucho cuando no le conviene.

Pensará: sí, hombre, ahora me voy a poner yo a consolar a esta alma cándida y a buscar lo que tiene que hacer para mejorar, con la que tento preparada en el estómago que se acaba de comer una vaca lechera. Anda y que le den. Todo bien.

Sabiendo que vas por un campo de minas, ya has adelantado mucho. Así que analiza si tu obra debería comenzar por ahí. Debes tener en cuenta que en el inicio, le estás enseñando ese universo al lector, debe querer quedarse allí durante un tiempo.

Descarta las largas descripciones o los diálogos interminables entre personajes que aún no conoce de nada el lector. Piensa si se lee rápido, si se vislumbra todo aquello que quieres mostrar.

Al inicio del libro no solo hay que sorprender al lector, hay que gustarle. Tienes que hacerlo seleccionando hasta el límite todas las palabras que emplees en ese inicio. No debe sobrar ni una y la lectura debe fluir tanto como cuando te bebes un vaso de agua.

Cómo corregir una novela, cómo presentas a los personajes
Y cuando despertaron, el lector ya no estaba

¿Cómo presentas a tus personajes?

¿Están haciendo algo? ¿Qué transmiten? ¿Qué muestras de ellos?

A la hora de mostrar a un personaje hay que adecentarlo. Cuando quieres causar buena impresión en una primera cita: te arreglas, utilizas tu mejor versión e intentas con mejor o peor suerte ser la diversión en persona.

¿Presentas a tus personajes como ostras o con peroratas que a nadie le importan de momento? Piénsalo. Cuando cuentas una historia tienes infinidad de posibilidades. El arco de un personaje es infinito. Lo puedes presentar haciendo una enorme variedad de gestos, en muchas situaciones diferentes, que ofrecerán la información que necesitas para tirar del lector.

Elige un momento atractivo que vaya acorde con la trama y el arco del personaje, por supuesto. Es crucial para que el lector se enamore de él.

Y no lo cuentes, haz que se presente él mismo. ¿En tu novela, los personajes se presentan solos o tienes que tirar tú de ellos? Analiza tu respuesta.

¿Cómo es tu narrador?

¿Has elegido bien? ¿Qué quieres conseguir con la obra? ¿Necesitas que quien la cuente tenga toda la información o no? Piensa en qué quieres transmitir y qué quieres mostrar. Elige el narrador en función de esta idea.

Generalmente, el mejor narrador es aquel en el que te fluye escribir esa historia. Aunque también ocurre que comienzas a escribir en una persona porque no te has planteado que se pueda hacer de otra manera. Así que lo primero es buscar todos los posibles narradores. ¿Has elegido el mejor?

Y ya si me dices que no tienes ni idea de quiénes pueden ser los narradores de tu libro… No sé. A ver cómo te lo digo. Formate, por favor. No vas a ser la bomba sin saber cómo hacer las cosas. Debes saber todo lo relacionado con tu arte y cómo escriben los más grandes para encontrar tu propio estilo y las técnicas que mejor lo consiguen. Sin formación, es imposible que te encuentres, no vas a saber hacerlo. Es así.

Además, cuando digo que tienes que aprender de los grandes, ni siquiera me refiero a los grandes según otros (da igual quienes sean y desde dónde digan que eso es maravilloso). Tienes que saber cómo hacen las cosas los que a ti te parecen lo más. Esos son los que nos interesan, porque así es cómo a ti te gustaría escribir.

Copia sin tiento y poco a poco florecerá tu estilo.

En el caso de que sepas qué narrador has elegido y por qué, plantéate si tal vez la historia sea mejor contarla desde otro lugar. El narrador marca la profundidad y la amplitud del foco de lo que muestras. Es el maestro de ceremonias. Debes tener una idea clara de qué necesita aquello que quieres contar para elegirlo.

Una tercera persona es ideal para una historia en la que el narrador pueda moverse con soltura por todos los personajes y lo sepa todo de ellos. Aunque aquí hay matices, hay terceras personas muy cercanas a los personajes a las que no les va bien alejarse mucho. Esto también hay que tenerlo en cuenta.

Sin embargo, una primera persona, profundiza en el personaje, lo sabe todo de él, puede mostrar sus sentimientos más íntimos, pero no abarca la totalidad de la historia. En este sentido el narrador no sabe todo lo que sucede. Tú sí, pero él no. Este es uno de los fallos más comunes, que esa primera persona cuente o sepa más de lo que es verosímil.

Eso ocurre porque te dejas ir, te identificas con esa primera persona y como tú lo sabes todo —estaría bueno—, se te van escapando flecos por ahí.

Si tu primera persona no puede contar todo lo que debes y quieres profundizar en los personajes, tal vez necesites varias primeras personas. Es solo una idea, este punto da para mucho.

¿Cómo abordas las escenas?

En cada escena debes aportar nuevos datos que hagan avanzar la trama principal y al mismo tiempo desarrollar las subtramas.

No es viable un diálogo eterno en el que la trama no avance. Los personajes deben ser naturales, pero eso no significa que maten de aburrimiento al lector.

Cada escena debe comenzar acotando el tiempo y el espacio en el que se encuentran los personajes y delimitar con qué elementos se va a jugar ese partido.

Es decir, si hay una mesa y dos sillas, porque los personajes se van a sentar. no pueden aparecer de repente en escena. Deben estar ahí, bien situados en la mente del lector, desde el principio.

En realidad es como el teatro. Cuando se levanta el telón, los personajes tienen en escena los elementos que necesitan y con los que jugarán. En una novela sucede igual. Son detalles muy importantes.

Eso no significa que tengas que decir exactamente todo lo que hay en una habitación (líbreme Dios), significa que te las apañes para que el lector la vea. Con decir que es un comedor, ya ve las sillas y la mesa, por ejemplo.

¿Cuántas veces repites la misma idea?

Este apartado tiene mucho que ver con el anterior. Siempre hay que elegir la mejor manera de contar tu historia.

Eso significa que si ya lo has dicho no se repite, nada. Hay alguna excepción, pero escasas, por ejemplo, hay hilos muy débiles que unen las subtramas que obligan a refrescar la memoria del lector de vez en cuando, pero para ello no es necesario repetir exactamente lo mismo. Solo hay que buscar otra forma de recordar aquello que ya se ha contado, pero ni en este caso es buen remedio repetir la misma idea.

La trama siempre debe avanzar, sé que es complicado incluir todos los matices en un solo párrafo cuando se cuenta algo, pero hay que esforzarse para seleccionar bien las palabras e incluirlos. Y aquellos matices que falten, tener la paciencia y la pericia de esperar para contarlo precisamente en esos momentos en los que hay que refrescar.

Te aconsejo una lectura exclusiva en busca de repeticiones. Aunque creas que no tienes ninguna, las tienes, hazme caso. Detectar cuántas veces has repetido una idea y reducirlas a una es fundamental para que tu novela sea adictiva.

Hay pocas cosas que le gusten menos al lector que encontrarse todo el tiempo con ideas machaconas: rompen el ritmo y aburren a las piedras.

Si no quieres que tu lector queme tu libro, aunque sea en su mente, hazme caso y corrige hasta la extenuación para erradicar de tu texto las repeticiones.

Cómo corregir tu novela, repetir ideas
—Mátame, otra vez con lo mismo

¿Cómo son tus diálogos?

En el apartado de las escenas ya hemos hablado de ellos, pero aquí se cometen tantos errores que merecen un punto para ellos solos.

Uno de los más frecuentes son las acotaciones muy largas, poco precisas o imaginativas.

Piensa en cómo has hecho las tuyas. Qué información vas dando en ellas. ¿Sirven para que el lector vea en su mente de manera más vívida e inmediata las escenas? Piénsalo.

Las acotaciones deben ser cortas y concisas. Aquí sí que debes asegurarte de que has hecho una buena selección de palabras. Verbos dicendi que pasen desapercibidos para el lector y rapidez.

Si el lector tiene que leer dos párrafos para saber cómo se está moviendo el personaje, no es una acotación, estás narrando.

Las acotaciones deben ser veloces porque el lector tiene que recibir el impacto de la imagen en un segundo para que el diálogo no se ralentice y tenga sentido.

Otro error es no coordinar las acotaciones con los diálogos. Es decir, que cada uno va por su lado y tú adjudicas los gestos donde te parece. Entonces, está hablando uno y vemos lo que hace el otro. Que está muy bien, pero si puedes hacer que todo sea ordenado y sincrónico, el lector te lo va a agradecer.

Así que este truco de habla uno y vemos al otro, debes de detectarlo y buscar la manera de no usarlo, a no ser que no te quede más remedio. Y en este caso, debes ser un rayo sutil muy eficiente comunicativamente hablando.

Otro punto relacionado con los diálogos es que mientras los revisas te plantees, en cada momento, qué necesita la narración: ritmo o aire.

Dependiendo de la respuesta, tal vez necesites narrar donde has dialogado o al revés. Los diálogos, en la mayoría de las ocasiones ralentizan la trama. Suelen darle aire y un respiro para el lector.

Si necesitas intensidad, no hay nada mejor que narrar. Serás mucho más libre para poder agilizar o hacer que el lector viva la escena más a tu medida.

¿Tus capítulos son equilibrados?

Valora el número de páginas que tiene cada capítulo. ¿Están descompensados? En caso de que sea así, ¿sucede con muchos o es una excepción? ¿Tienes razones claras para que unos sean más largos que otros? Responde a estas preguntas.

Si esto no es algo que ya hayas meditado, mal vamos. Los capítulos están en función de las escenas que tenga la novela.

No es conveniente dejar escenas inconclusas en pos de hacer que el lector siga leyendo. Es un truco barato y poco perdonable. MIra a ver si has hecho eso y arréglalo, por Dios.

Los capítulos terminan siempre al final de una escena. Es mucho mejor que tenga solo una a que marees al lector a cada párrafo.

El cambio de un capítulo a otro es como un descanso mental subliminal para el lector que debes saber utilizar para cambiar de tiempo o escenario.

Revisa si has seguido las directrices que te marcaste cuando hiciste la estructura de la novela. Si el hilo temporal se respeta. Si cuando cuentas algo, lo haces de una vez. Nada peor que un capítulo desordenado, donde el lector para componer las piezas tiene que arremangarse primero.

El lector debe volar por las páginas de tu libro. Leer requiere concentración, capacidad de evocación y una cabeza pensante que pone de su parte todo lo que el escritor ha omitido, que en realidad es casi toda la historia. Contar algo tan pormenorizado es imposible. Así que si encima tiene que ordenar, detener su mente a cada paso para verificar o recomponer las escenas que ya tenía completas, cierra el libro. Eso no hay quién lo aguante.

Por muy buena que sea tu historia, todo tiene un orden y una técnica. Ahora ya sabes cómo corregir una novela, o al menos ya sabes por dónde empezar.

Conclusión: busca un buen profesional

Si llegado a este punto y no sabes por dónde vas, busca a un profesional que te ayude. A mí o a otro editor. En el mercado hay buenos correctores de novelas. Pide presupuesto, testa tu conexión con esa persona (es fundamental) y no te dejes llevar por las ofertas. Y ten en cuenta que tanto la edición como la corrección ortográfica de un libro lleva su tiempo.

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Elementos de la narración: el tiempo y el espacio en una novela son fundamentales para crear adicción y que el lector no se pierda. Ambos son los responsables de que lea sin pensar en nada y se abandone a tu trama. Leer más

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Xabier Urrutia Alda. ¡A pegarse fuera! Entrevista

Xabier Urrutia Alda escribe relatos arrebatados en los que la doble lectura es una tentación para el lector. ¡A pegarse fuera!, un libro de relatos en los que las emociones se transforman de manera casi mágica. A veces, nada es lo que parece y , en otros momentos, el significado corresponde con exactitud a lo escrito.

Xabier Urrutia Alda: “Desearía remover el fondo de la charca del lector”

La lectura de ¡A pegarse fuera! aborda 45 formas de estar, sentir y vivir, momentos clave de la vida: la soledad, el amor, el desamor, la pérdida, el dolor… De los derrumbes propios y ajenos, la superación y los tránsitos que nos trae la vida.

Riqueza léxica y saber buscar esa emoción escondida es una de las virtudes de este autor que también sabe cómo trasladarte a su mundo para que remuevas con él su fondo y el tuyo. Este libro tiene 45 viajes a tu esencia y de cómo lo ha escrito Xabier Urrutia Alda hablamos en esta entrevista:

¿Cómo surgió la idea de escribir relatos?

Escribo desde siempre de forma intermitente, escribo cuando siento la necesidad. A menudo mis relatos nacen de una incomodidad interna, algo no me deja en paz y necesito sacarlo fuera, volcarlo en el papel, de ahí el título: ¡A pegarse fuera!  Al plasmarlo puedo mirar ese algo desde cierta distancia.

Creo que en el fondo en los relatos expreso conflictos entre aspectos de mi mismo, no para resolverlos si no para darles  algo de luz, situarlos, empezar a integrarlos, sanar un poco esos conflictos.

Una forma de trabajar los sueños en terapia es ver el sueño como  una representación de aquel que sueña, de manera que todos los personajes, elementos, decorados…, todo son aspectos del propio soñante. Mis relatos son un poco así, en ese sentido “yo soy esos relatos”.

¿Cuándo y por qué pensaste que podrían acabar siendo un libro?

En uno cursos de iniciación al relato que realice durante un par de años. Cuando  recibí el feedback de  compañeros y compañeras, cuando vi sus reacciones, entonces les di más valor, me di cuenta de que movían algo en el otro y me plantee recopilarlos y publicarlos. Escribir estos relatos es como bucear en mi interior, es una búsqueda. Al compartirlos me di cuenta de que ahí, en las profundidades podía encontrarme  con otros que también estaban en su propia búsqueda.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Por dónde empiezas? ¿En qué te inspiras?

El disparadero que inicia un relato suele ser una sensación muy vaga que tiende a difuminarse y deseo capturar/aprehender, normalmente  seguida de una imagen. También puede ser que la visión de algo me inspire una emoción sin saber por qué y me lleve a indagar en ello. Al principio divago, sin tratar de llegar a ningún lado, escribo sin buscar el sentido y después, sobre ello, armo el relato, doy forma, cambio palabras,…y me dejo sorprender pues el relato puede y suele cambiar de dirección y a veces parece autoconstruirse, así hasta cerrarlo “en bruto” y luego corregir, corregir, corregir…

Tus relatos tienen muchas veces un doble fondo, ¿cómo trabajas la lectura entre líneas?

Si, podrían leerse en varios niveles en función de lo que busque quien los lea o de lo que resuene en él. Me viene la imagen de las matrioskas, esas muñecas rusas que habitan unas en otras. El lector puede quedarse en la primera o buscar y buscar. Me gusta mucho usar metáforas pues tengo la sensación de acercarme mejor  con ellas a mi  realidad  más profunda y sentida.

El amor, la paternidad, la evolución personal, el sentido de la vida, la muerte… ¿Los temas te encuentran a ti o eres tú quien los busca?

No sé, los encuentro en mí, me interpelan, me incomodan, afortunadamente rompen un cierto equilibrio cómodo que me obliga a resituarme y puede hacerme crecer. Son los temas de los que necesito escribir: el amor, el desamor, los deseos, tanto  los cumplidos como los incumplidos, las viejas heridas, la vida, la muerte…

Estos cuentos hablan también de algunos de mis derrumbes, de lo vulnerable que me hicieron sentir y de cómo mis certezas tiradas por el suelo me permitieron mirar al otro lado de la pared caída.

Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leer ¡A pegarse fuera!

Los relatos son una invitación a mi mundo, a pasearse por él. Me gustaría  que algo en su propio mundo se mueva al visitar el mío pues creo que en el fondo no somos tan distintos los unos de los otros.

Desearía remover el fondo de la charca del lector, levantar su limo, enturbiarle. Enfadarle, emocionarle, hacerle sonreír… Todo menos que permanezca indiferente.

¿Tienes ya otro proyecto en mente?

Algo me ronda  pero todavía no pide paso. Ahora  quiero disfrutar y recibir lo que ¡A pegarse fuera¡ tenga a bien traerme.

7 libros apasionantes para leer para cuándo quieras y uno de propina

7 libros para cuándo quieras y uno de propina, sé que es un título raro, tanto como el tiempo que estamos viviendo. Iba a llamarlo para un verano extraño, pero luego lo he pensado mejor y creo que estas obras son universales, así que sirven para cualquier época; del año y de la vida. Da igual cuándo te topes con este post, si aún no has leído estas obras, corre a por ellas.

Libros apasionantes que no puedes dejar de leer

Estos son los ocho libros que más me han impresionado en los dos últimos meses. Los he disfrutado tanto que aquí están.

Los primeros siete recogen formas de hacer muy diferentes y con temáticas que tampoco tienen mucho que ver unas con otras. Eso sí, todas las propuestas son ideales para llevártelas a una isla desierta. Son adictivas, tienen grandes hallazgos de los que aprender y sus personajes son fabulosos. Además, otro factor común entre ellas es que consiguen lanzar por el aire no pocos prejuicios.

Lo que sembramos, Regina Porter

7 libros apasionantes para leer para cuándo quieras y uno de propina 1

Ay, es que es una maravilla. Un puzle que va componiendo la historia de varias familias, en varias generaciones, Con una estructura perfecta, donde al final todo encaja. Puede ser un libro de relatos y al mismo tiempo es una novela. Es un alegato contra la injusticia racial y social. Exquisito.

Lo que más me ha gustado de este libro es el tratamiento de los personajes. La manera en que escuchas hablar de ellos en una parte, hace que tu mente prejuiciosa los etiquete, muy erróneamente. Eso te descoloca para bien. Me encanta el juego que establece esta autora para redimirlos o lanzarlos al infierno.

Si estás escribiendo y quieres analizar una estructura fraccionada, este es tu libro.

El sueño de la crisálida, Vanessa Montfort

7 libros apasionantes para leer para cuándo quieras y uno de propina 2

Esta novela te atrapa desde la primera página, uno de los aspectos más importantes para que el lector siga leyendo. Aunque en este caso lo que hizo que siguiera leyendo es que no me esperaba nada de lo que encontré.

No sé por qué esta autora no me atraía. Prejuicios, que tenemos todos. Cuando detecto que me sucede, mi impulso es romper esa barrera que impide que encuentre grandes lecturas. En este caso hice muy bien.

Esta novela no solo es inmensa por la cantidad de temas actuales que trata de una manera profunda, sino que además, tiene una prosa cuidada, llena de recovecos, en los que perderte y pensar. Unos personajes redondos y una lectura adictiva y al mismo tiempo calmada.

Sin duda, un buen libro para perder algún que otro prejuicio, en todos los sentidos.

Rómpete, corazón, Cristina López Barrio

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Y hablando de estructuras complicadas, caemos en esta novela, donde el encaje es tremendo. Cinco voces en primera persona, distintos tiempos. Un recorrido vital múltiple y el misterio de dos desapariciones: las de las hermanas de la protagonista. Sí, es una novela coral, de ahí las cuatro voces restantes, pero la trama centra la mirada del lector en los ojos de Aurora, que siempre están inmersos en una cámara de video.

Tragedias sin fin que te afianzan a sus páginas. Una lectura muy fluida, a pesar de la dificultad que entraña para la autora que así sea. Adictiva también sería la palabra que se podría utilizar, aunque en muchos casos algunos secretos ya no lo sean tanto para el lector. El planteamiento y el desarrollo es tan bueno que hace que esta novela sea más que recomendable.

Ficción y realidad se mezclan en una buena combinación.

Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler

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Otra estructura complicada y también cinco voces. Sí, las primeras personas han protagonizado mis últimos meses, de ahí este artículo que dediqué a esta voz narrativa. El caso es que aquí tenemos también cinco narradores y solo uno es una mujer que da el contrapunto al resto. Un grupo de amigos de la américa profunda, una estrella del rock y la evolución de los cinco a través del tiempo.

A pesar de que algunas veces el arco de los personajes flaquea (muy poco), tengo que decir que lo compensa con el realismo de lo que cuenta y la forma de narrarlo.

Y que me encanta cómo juega con la falta de datos importantes que se irán sabiendo entre una voz y otra. Y lo hace de una manera que en ningún momento puedes decir que te ha engañado o escamoteado información para mantener la tensión. Solo por ver cómo se hace, ya merece la pena.

Siempre hemos vivido en un castillo, Shirley Jackson

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Una historia que te engancha y te lleva a la mente de su protagonista, a la que a pesar de los pesares acabas queriendo y hasta comprendiendo.

Una maravilla de novela donde el misterio está en la forma de contar que tiene. Una perspectiva no demasiado realista, ni objetiva, ni serena, ni prudente… Pero convincente hasta introducirte en su mundo sin remedio.

No quiero contar mucho más, solo que la leas y me cuentes tú qué te ha parecido. Es apasionante ir descubriendo las trampas y los secretos que te tiene preparados Jackson en esta magnífica novela.

Mi vida querida, Alice Munro

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Este libro hacía tiempo que lo había leído, aunque con la rapidez que tiene querer absorber lo bueno que acaba de salir al mercado de alguien como Munro. Me encantó, pero menos mal que he vuelto sobre él.

Cuando leo como si no hubiera mañana de manera fulminante, me pasa con algunos autores que adoro, tengo la cordura de, si me ha impactado, dejarlo para relectura.

El caso es que, ay qué libro. Lo tiene todo: maestría en la técnica, exactitud en la prosa, perfecto arco de los personajes y delicadeza en la cadencia que también sabe ser endiablada.

Léelo despacio, sin perder detalle de lo que cuenta y cómo lo cuenta porque es una obra en la que, a cada paso, se aprende.

La mujer de la libreta roja, de Antoine Laurain

7 libros apasionantes para leer para cuándo quieras y uno de propina 7

Una historia sencilla, perfecta para leer en vacaciones o en cualquier momento, claro está, pero lo que más me gusta de este libro es que mezcla la narración con los diálogos y las acotaciones, todo junto, sin signos ni guiones. Esta técnica hace muy fluida la lectura y Laurain la controla mejor que bien.

Aunque solo sea como un ejemplo de cómo hay que hacerlo, ya merece la pena. Además, es deliciosa, la historia me encanta y destila amor por los libros.

Solo por curiosidad dejo el apunte de otra novela que también habla mucho de libros y de arquitectura. La nombro porque me la leí justo antes de esta. Se llama Nosotros dos como en una novela, de Paola Calvertti. Su protagonista es librera, como el protagonista de esta que te recomiendo aquí. No está aquí como figura de cartel porque no me acabó de convencer, ni la historia ni los personajes (tonta ella y tonto él) ni algunas de las partes que me parecieron un tostón en muchos aspectos, aunque eso sí , hace buenas recomendaciones literarias y solo por eso, a veces, merece la pena leer un libro.

Bueno, a lo que vamos, que me pongo a hablar de libros y se me va la pinza: La mujer de la libreta roja es un bocado de cielo, de principio a fin.

Narrativa completa, Dorothy Parker

Ay, me encanta, aún no lo he terminado, pero no puedo dejar de nombrarlo porque ha sido un descubrimiento comenzar a leerlo:

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Ay, cuánto bueno por leer aún. Me da miedo morirme sin haberlo leído todo, al menos, lo bueno. Sé que es una utopía y que este será mi destino, pero no me resigno, de ahí, mi furia lectora. El caso es que cuando he abierto este libro, me he quedado pasmada. ¿Cómo es posible que haya tardado tanto en encontrarme con Dorothy Parker?

No te lo pierdas, de verdad, escribas relatos o no. Gracias a que Lumen lo publicó en 2003 podemos leerlo en castellano, ya que es la reproducción del que Penguin New York publicó en 1995, bajo el título de Complete Stories. 

En él se reúnen los relatos publicados por Dorothy Parker a lo largo de su vida y los apuntes no recogidos en las antologías existentes hasta esa fecha.

Una locura de lectura entre líneas que compone un descarnado retrato de la sociedad neoyorquina de su tiempo que a envejecido de maravilla, porque se siguen rastreando determinadas convenciones y formas de vivir en él.

Divertida, ácida, terrible, esclarecedora y, sobre todo, tremendamente bien escrita.

Imperdible .

Después de esta sucesión de joyas, espero que me cuentes las tuyas y conseguir que este artículo esté vivo y siga creciendo con lecturas apasionantes para todos. ¿Qué libro te ha impactado en los últimos dos meses? ¿Has leído alguna de estas obras? ¿Qué te ha parecido? Venga, escribe en los comentarios y cuéntame.

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11 claves para aprender a escribir un libro

Aprender a escribir un libro no es nada fácil. Saber escribir es un don que no todo el mundo tiene, pero se puede aprender, al menos, para publicar algo digno de ser leído. La primera regla: reverenciar la literatura. Respetar a los lectores. Sí, hay gente que vende mucho y no cumple esta máxima. ¿Aman su trabajo? Lo dudo. Este post es para todos aquellos que adoran escribir y leer.

Claves para aprender a escribir un libro

Antes de lanzarnos a la manera de aprender, vamos a sentar algunas bases que, bajo mi punto de vista, son fundamentales.

Como decía antes, aprender a escribir es una asignatura pendiente de muchos autores que quieren publicar un libro. Es fácil ver las luces, las presentaciones y los bestselleros que dicen que se han retirado después de pegar un petardazo con un libro; también las largas colas para una firma, los seguidores incondicionales y la caja registradora loca. El problema viene cuando no se tiene ni idea de lo que hay detrás de todo esto.

Y no, no voy a ponerme a despotricar de todos los que tienen una mano dolorida de tanto firmar libros. Sería injusto. Está claro que hay algunos que, en fin, no sé sabe cómo lo hacen. Desde luego escribiendo va a ser que no.

Sin embargo,  muchos se toman muy en serio su trabajo. Aunque tengan una gran producción intentan poner toda la carne en el asador para que sus libros sean dignos. Y, luego, unos pocos escogidos son verdaderos genios y venden mucho, por supuesto.

El éxito y la calidad de un libro

Por otro lado, el éxito no es el rasero con el que se mide la calidad de un libro, ni para bien ni para mal. Y no voy a hablar de purpurina, sino de buen hacer. De la preocupación del escritor por que su libro sea bueno y dé gusto leerlo.

Ventas y calidad no van necesariamente de la mano. Hay superventas que son joyas y otros que a los tres capítulos, el balcón parece una buena salida. Tanto que me dan ganas de escribir correos y señalar errores, tal y como hago con mis autores. Llamadlo deformación profesional, nivel: tocando el techo. O fondo, según se mire.  Por suerte, soy muy cuidadosa con mis opiniones y rara vez las vierto sobre alguien, si antes no me lo ha pedido.

11 claves para aprender a escribir

El caso es que para escribir bien hay que aprender antes, eso es una realidad. Sé que muchos piensan que los conocimientos necesarios se adquieren por ciencia infusa, generación espontánea o que las musas van a hacer solas todo el trabajo, pero escribir es un arte complicado. ¿Sabes cuántas variables tienes que controlar en una novela?

aprender a escribir

—Yo es que me inspiro mucho. Y la inspiración hace milagros, mientras ella escribe mi primera novela, yo me dedico a mi Insta que las redes son muy importantes

como aprender a escribir bien

La inspiración cuando se queda sola

¿Tienes idea de cómo hacer que la lectura fluya independientemente de lo que estés escribiendo? ¿Crees que vomitando a tontas y a locas vas a conseguir una obra maestra? ¿En serio?

Es conveniente tener la respuesta a estas preguntas para concienciarnos de que necesitamos aprender y para conseguirlo ahí van esas once claves.

Cómo quieres que te recuerden

Conocer cómo hacerlo es necesario si quieres que tu lector disfrute. Eso no significa que a medida que aprendas van a aumentar tus lectores. No funciona así. De ahí la frustración de muchos escritores que pasan por el aprendizaje como si fuera un trampolín al éxito. Es normal que luego se queden desinflados.

Mejorar el proceso creativo es uno de los factores que aumenta el número de lectores. Aunque hay otras variables que atender: suerte, una buena promoción, dedicación e inversión. Además de otras muchas acciones, actitudes y aptitudes. Así que llega un punto en el que hay que elegir:

  • Quiero publicar un buen libro y que sea este el principal motivo por el que aumenten mis lectores, aunque sea un proceso lento (aviso).
  • Quiero vender a toda costa y la calidad pues, si eso, ya tal.

Elige y sé consecuente.

Y es que querer publicar un libro para ganar dinero es honroso, pero no suele ser instantáneo, ni siempre se dan las dos cosas a la vez. El mercado está saturado de libros, también de buenos libros. La masa lectora es la más lista de todas las masas. Así que si quieres escribir dignamente y que te recuerden por tu saber hacer, debes prepararte para ello y tomártelo muy en serio.

Inversión necesaria

Vas a tener que invertir y no solo hablo de dinero, que también. Tendrás que ofrecer a cambio dedicación, mimo, tiempo y esfuerzo. Aunque si te encanta leer, ya tienes mucho ganado, pero no todo es leer, también te digo.

Aprender a escribir es descifrar un enigma. El de elegir el lugar correcto para las palabras, cómo construir un personaje que esté vivo o elegir la sucesión exacta de escenas que harán que se haga la magia.

Todo empieza leyendo

Escribir es un camino que comienza leyendo todo lo que caiga en tus manos.

Dado que los programas formativos no se ocupan demasiado de los cimientos de la literatura, no queda más remedio que buscar la forma de aprenderlos por nuestra cuenta.

Yo estudié periodismo y tengo que reconocer que mi formación literaria es muy completa, estudié a los clásicos y aprendí mucho de ellos. Esa fue mi base, ya que hasta que no entré en la universidad, mi formación literaria se había desarrollado gracias al azar.

Entonces ya era lectora compulsiva, en el instituto ya leía cinco libros a la vez, así que tenía mucho ganado. Y aunque hasta entonces no tenía una guía muy solvente y mi camino era más errático que otra cosa, eso me permitió leer fuera de mi zona de confort.

Y eso se lo debo a las bibliotecas públicas y a esos paseos interminables y mareantes por sus pasillos. Y también a los días que como tenía que volver para recargar las pilas y no tenía tiempo, entraba corriendo para devolver los cinco que había devorado y cogía lo primero que encontraba para pasar la siguiente quincena.

Dicen que las prisas no son buenas, pero aquí desde luego fueron providenciales, porque también ayudaron mucho a que leyera libros que de otra manera nunca hubiera tocado. Así descubrí nuevos géneros y autores.

Dejarse llevar siempre por los gustos y apetencias tampoco es sano. Mis mejores descubrimientos han sido cuando no me he dejado llevar por lo que yo quería.

Salir de la zona de confort es una máxima que también es importante si quieres aprender a escribir. Y a leer.

Copiar siempre

Copia todo lo bueno que leas. Muchas, demasiadas veces he oído eso de no leo mientras escribo porque me contamino. ¡Cómo me pongo! Me produce urticaria, me entra un nervio sordo y muchas ganas de chillar. ¡Por Dios, contamínate, que falta te hace! Lee a los clásicos, lee tanto bueno como hay en el mercado y asume todas esas virtudes como propias. Todo está prácticamente inventado en literatura y adquirir las técnicas de otros que lo hacen mejor que tú es fabuloso y necesario.

consejos para escribir un libro

—Ay, por Dios, que alguien se lleve esto de aquí que va a contaminar mi escritura

Cursos de escritura

Como no todo va a ser leer, aunque ya digo que es la base, también hay que aprender de los buenos profesionales que saben más que tú. En este caso, un buen curso puede hacer mucho por tu técnica literaria.

A la hora de seleccionar, no te dejes guiar por el precio. A veces, sirve como referencia, pero lo importante aquí es que la persona que imparta el curso. Si está capacitada y sabe comunicar bien, aprenderás. Busca referencias, elige y esfuérzate por aprovecharlo al máximo.

Los cursos te puede ayudar a abrir la mente. A saber dónde encontrar toda la información que necesitas. Es una buena fuente para aprender técnicas nuevas y otra forma de hacer las cosas.

Aprende a escribir de manera personalizada

Por otro lado, también puedes buscar a un editor o un coach. Atención personalizada y trabajo sobre la propia obra, profundizarás en ella y en tu proceso creativo más allá de los límites que hasta el momento conocías.

Aquí sucede como en los cursos, es importante elegir bien. Y ahora te estarás preguntando, ¿cómo hago? En este tipo de trabajos, guíate por las personas con vocación.  Es un proceso muy artesanal y delicado.

Además, es esencial que estéis en sintonía. Un trabajo de edición es imposible llevarlo a cabo sin ella.

Si todo funciona bien,  tu mente se abrirá a un mundo nuevo que es el tuyo. Y sabrás cómo plasmarlo. Lo sé porque lo veo todos los días en los autores que trabajan conmigo.

Mirar y escuchar

Además, la buena escritura requiere de observación continua. Se pueden adquirir nuevas técnicas de películas, series o de otras artes.  También se aprende conversando con tus amigos, andando por la calle o viajando en autobús.

Todo es susceptible de convertirse en una buena enseñanza. Solo hay que tener los ojos y las orejas bien abiertas y saber aplicar todo ese caldo de cultivo a tu obra.

Ponte a escribir

Esto es fundamental. Hay que superar el miedo a la página en blanco:

  1. Porque si ya has intentado plasmar esa historia que llevas en la cabeza, sabrás que no es tan fácil como parecía.
  2. Si sabes cómo creas, aunque solo sea un atisbo, eso te dará muchos datos sobre lo que necesitas para aprender más y podrás elegir mejor.
  3. Es importante que tengas unas nociones básicas para poder aprovechar al máximo cualquier aprendizaje. Y qué mejor manera de conseguirlas que leyendo y escribiendo.
  4. Es irremediable. Si de verdad quieres escribir, seguro que ya lo has hecho. Es una pulsión irracional. El escritor necesita escribir y lo hace contra todo pronóstico.

El camino está lleno de dudas

A pesar de tener obra propia, participar en cursos de escritura e incluso haber contratado a un editor, cuando evoluciones el camino no va a ser más llano. Ni mucho menos.

A medida que vas evolucionando te irás dando cuenta de que las cimas son más altas y los senderos más difíciles de recorrer.

Y cuando descubres esto, se te queda cara de tonto, a todos nos ha pasado esto. Es uno de los escollos por los que pasan mis autores después de trabajar conmigo en una obra, terminan felices por todo lo que han aprendido, pero cuando comienzan la siguiente les cuesta más escribir, es normal.

Después de un gran avance, las dudas son mucho mayores. Tu mente es consciente, cada vez con más claridad, de lo que le queda por recorrer y de la cantidad de posibilidades que tiene.
Cuánto más sabes, más seleccionas cómo cuentas lo que tienes que contar y eso significa más esfuerzo y más tiempo. Y más aprendizaje.

Eso sí, los resultados también evolucionan y los lectores lo notan. Mucho.
Y a medida que aprendas más, te olvidarás de muchos miedos que bajo la nueva perspectiva te parecerán ridículos y serás capaz de enfrentarte a una trama, por complicada que sea, con mucha más soltura y aportar alternativas diferentes para resolver los problemas que antes solían inmovilizarte.

En literatura, siempre hay una solución, si sabes encontrarla. Cuando descubres esto, por complicado que sea el trayecto, la esperanza viajará intacta.

Cómo sé que estoy evolucionando

Llegados a este punto, lo sabrás cuando comiences a atisbar los andamios de los libros que leas y escribas. Entonces, te das cuenta de las intenciones del autor, de los detalles que sostienen la trama. Verás la estructura de los libros. Sabrás que un texto no está bien escrito si tienes que leerlo dos veces para entenderlo.

Respecto a tu forma de escribir, por ejemplo, sabrás cuándo estás repitiendo ideas, en vez de seleccionar al máximo las palabras para que todos los matices quepan en una frase o sabrás distinguir cuándo narrar y dialogar y todo lo que conllevan estas dos formas de contar las cosas.

Y aún así, seguirás pensando que tienes que aprender más.

Nunca es suficiente

Un sabio siempre piensa que es un ignorante. Y la paradoja se produce porque esta frase también funciona al contrario. Si piensas que lo sabes todo, seguramente, tendrás un problema serio para escribir bien.

Hay tanto que explorar, tanto que copiar, tanto bueno que leer que no se deja de aprender nunca. De hecho, los buenos escritores mejoran con el tiempo y la experiencia.

Y los buenos libros son una mezcla entre inspiración, grandes ideas, buena escritura, inteligencia emocional y mucha sabiduría. Cinco factores sin los que esta empresa es una quimera.

¡A escribir!

Ah, y cuéntame qué te ha parecido el artículo, anda.

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