9 consejos para escribir ciencia ficción

Después de mi particular repaso a la historia de la ciencia ficción, ahora me gustaría dar algunos consejos sobre la escritura de este apasionante género.

9 claves para escribir ciencia ficción

Lo primero que me gustaría decir es que yo no creo que haya géneros, sino que más bien hay historias. Me parece un error que alguien se diga: «voy a escribir una historia de ciencia ficción», ya que, desde mi punto de vista, lo que se tiene es una historia que se quiere contar, y esta es la que nos va a demandar un género u otro dependiendo de sus características.

La ciencia ficción, como vimos en el artículo anterior, tampoco tiene que ver necesariamente con naves espaciales o conflictos planetarios. Hay una ciencia ficción más íntima, sencilla e incluso humana. Un ejemplo de esto sería la novela corta 36, de Nieves Delgado, en la que se plantea el «nacimiento» de una inteligencia artificial que se cuestiona su mundo, su identidad e incluso su sexualidad.

1. ¿Ciencia ficción dura o blanda?

El primer consejo que te puedo dar para escribir ciencia ficción es que debes tener claro cómo vas a enfocarla. Su tratamiento dependerá de nuestros conocimientos, ya que si no somos científicos y queremos ambientar nuestra historia en el espacio (con todo lo que eso conlleva), lo mejor será suspender la incredulidad del lector y anteponer el desarrollo de la trama a la verosimilitud de la misma. Al lector no le importará que no seamos rigurosos siempre que no finjamos serlo.

2. El tiempo en la ciencia ficción

El tiempo, sobre todo en la ciencia ficción, será muy importante a la hora de configurar nuestra historia. Parece que la ciencia ficción siempre tenga que estar situada en un futuro lejano, pero podemos ambientarla en un pasado prehumano, especulado sobre el origen de nuestra civilización o el de una especie alienígena, o en un futuro próximo, reflexionando sobre temas de actualidad como el cambio climático, las consecuencias de la tecnología o, como hemos ejemplificado arriba, el desarrollo de la inteligencia artificial o la robótica.

3. El espacio en la ciencia ficción

Una de las características de la ciencia ficción es que nos da total libertad a la hora de localizar nuestra historia. Su carácter especulativo nos permite imaginar planetas, sistemas, galaxias… e incluso universos y dimensiones. Por supuesto podemos ambientar nuestra historia en la Tierra, lo cual nos facilitará mucho el trabajo, ya que tan solo tendremos que proyectar nuestra sociedad en el tiempo, pero si queremos salir de nuestro planeta, podremos construir un universo a nuestra medida. ¿Que queremos visitar otros planetas? Pues ¿por qué no olvidarnos del aspecto marciano y crear junglas, desiertos, estepas…? Y ¿por qué no ir más allá y tratar de abstraernos de lo conocido para concebir algo nuevo? Al fin y al cabo, si en la Tierra hay tal cantidad de contrastes y formas de vida, ¿qué no puede haber ahí fuera?

4. Ciencia ficción intergénero

La ciencia ficción, al final, no es más que el disfraz del que revestimos a nuestra historia. Tu historia puede tener romance, humor, drama… solo que con ciertos elementos que la definen y diferencian. La ciencia ficción, además, no es un género absoluto. ¿Si construyo una historia de terror ambientada dentro de cinco años estaré escribiendo ciencia ficción? Sí y no. Dependerá de los elementos científicos y del nivel de especulación que incluyas. O dependerá, sencillamente, de la opinión de cada lector. Lo que para uno es ciencia ficción puede no serlo para otro, y viceversa. La ciencia ficción tampoco tiene que ser necesariamente futurista. Podemos tratar una civilización en ciernes, atrasada evolutivamente; escribir un wéstern con pistolas láser en vez de revólveres, o pergeñar una novela negra con sutiles pinceladas tecnológicas.

5. ¿Cómo obtener la inspiración?

Todos los medios son susceptibles de tocar la ciencia ficción en mayor o menor medida. Desde la literatura al cine pasando por cualquier forma de arte; el cómic, la música, la ilustración e incluso el arte urbano (el artista valenciano Deih utiliza el ciberpunk como inspiración para sus murales). Eso sí, tendremos que tener en cuenta qué tipo de ciencia ficción queremos desarrollar para acudir a las fuentes oportunas, por mucho que podamos obtener inspiración de todo aquello que seamos capaces de interiorizar.

6. La ciencia ficción en el cine

Como ya repasamos las principales obras literarias, esta vez quiero hacer una pequeña clasificación cinematográfica. Si nuestra escritura tiende hacia la ciencia ficción dura, podemos encontrar inspiración en películas como 2001: una odisea del espacio (1968), de Kubrick. Si, por el contrario, nos seduce más la space opera y el romance planetario, sagas como Star Wars ejemplifican a la perfección el viaje del héroe o las intrigas propias de un imperio galáctico. Pero no hay que olvidar que películas como E.T., el extraterrestre (1982), Parque Jurásico (1993) o Matrix (1999) también son ciencia ficción… ¿o no?

7. Ciencia ficción «de autor»

Respecto a la ciencia ficción «de autor», Primer (2004) reflexiona sobre los viajes en el tiempo, Coherence (2013) sobre universos paralelos, Ex machina (2015) sobre la inteligencia artificial, La llegada (2016) sobre la comunicación con una civilización alienígena, o la superproducción Interestelar (2014) sobre astrofísica, relatividad, mecánica cuántica… Como veis, sea cual sea vuestra rama, siempre hay fuentes de inspiración en el medio audiovisual.

Pero la inspiración no solo se encuentra en el cine, ya que, por fortuna, hoy en día hay a nuestra disposición toda clase de videojuegos, documentales, obras divulgativas, publicaciones científicas…

8. Personajes en la ciencia ficción

Los personajes son claves a la hora de configurar nuestro mundo, y la ciencia ficción, como la fantasía, nos permite inventar diferentes especies pertenecientes a otras civilizaciones. Antes de crear nuestros alienígenas, sin embargo, tendremos que pensar en cómo han evolucionado, cuáles son sus convencionalismos sociales, en qué consiste su relación con la humanidad… e incluso cómo se comunican. Nadie nos asegura que las especies alienígenas tengan órganos bocales, un aspecto humanoide o sean seres físicos como nosotros. Pueden pertenecer a otra dimensión, no ser percibidos mediante los sentidos, no tener una bioquímica basada en el carbono o no ser biológicos en absoluto.

9. Cifi para todos

La novena clave es que la ciencia ficción está al alcance de todos. Aunque nunca lo hayas intentado, aunque no te sientas cómodo, quizá tengas una historia en la cabeza que pueda mejorar si te la llevas al futuro, o lejos de la Tierra. Ni siquiera tienes por qué ser riguroso, y menos para empezar. Rellena con la imaginación los huecos del conocimiento y cuenta lo que tengas que contar. Siempre estarás a tiempo de volver a tu historia para revisarla, documentarte o sacarte un máster en Astrofísica.

Podría alargar este pequeño texto hasta el infinito, porque infinito es el universo (o en continua expansión, por lo menos), pero… ¿para qué seguirme leyendo cuando puedes empezar a crear tu propio universo?

Tipos de ciencia ficción. Orígenes

Existen muchos tipos de ciencia ficción. Así en este artículo, igual que hice con el terror, voy a hacer un repaso rápido (y personal) de la historia de la ciencia ficción. ¡Allá vamos!

Orígenes de la ciencia ficción

La ciencia ficción, como cualquier otro género literario, tiene su origen en la antigüedad. De hecho, es difícil establecer su origen exacto, ya que la literatura fantástica existe desde que existe la literatura, y la ciencia ficción no es sino una rama de esta. También el término moderno de «ciencia ficción» resulta ambiguo, puesto que se trata de un género que difiere de la fantasía por su carácter especulativo, y en ocasiones resulta complicado trazar la línea que separa ambos géneros. Para arrojar algo de luz sobre el asunto, podríamos decir que mientras en la fantasía hay elementos mágicos imposibles de explicar científicamente, la ciencia ficción, como su nombre indica, está fundamentada en la ciencia y trata de ser plausible.

Ciencia ficción romana

Uno de los muchos puntos de partida que podemos establecer para la ciencia ficción es la obra Historia verdadera de Luciano de Samósata. En esta, como harían después Bergerac, Poe, Verne o H. G. Wells, se narra un viaje a la luna y un encuentro con los selenitas. Independientemente al peso científico de la obra, aquí lo importante es la intención especulativa; existe una luna, por lo tanto, puedo imaginar cómo alcanzarla y lo que me encontraré en ella.

Clásicos del género

No es mi intención hacer una lista de clásicos de la ciencia ficción, ya que hay miles de ellas en Internet (todas muy parecidas, por cierto), y mucho menos quiero hacer una lista de autores, pues todos conocemos sus nombres y lo que han significado para el género. Lo que yo pretendo es descubrir una ciencia ficción diferente, y centrarme en dos subgéneros que engloban una gran parte de las historias de ciencia ficción: la ciencia ficción dura y la space opera. Sin embargo, sí que quiero aprovechar para destacar a un autor que no pertenecía al mundo anglosajón, y es Karel Čapek. ¿Y por qué?, pues porque aparte de escribir el clásico La guerra de las salamandras (1936), en su obra teatral R.U.R. (Robots Universales Rossum) (1920), introdujo por primera vez el término robot.

Space opera

La ciencia ficción comienza siendo literatura de consumo. Un mero entretenimiento escrito por escritores aficionados con pocos conocimientos científicos. Por eso, la space opera nace como una trasposición del wéstern al espacio, y se caracterizó por anteponer el factor aventura al rigor científico. Un tipo de ciencia ficción de andar por casa.

Héroe galáctico

La primera saga o personaje que trasciende lo meramente literario es Buck Rogers, una creación de Philip Francis Nowlan que apareció en la revista pulp Amazing Stories y que sería adaptado a tiras de prensa, radionovela y televisión. Buck Rogers es un veterano de la I Guerra Mundial que cae en un estado de animación suspendida por la exposición a los gases radioactivos de una mina y despierta en el año 2419.

Tras el éxito de Buck Rogers y para competir con su tira de prensa, el dibujante Alex Raymond crea la historieta de Flash Gordon, quien se erigirá como la principal referencia del héroe galáctico hasta la aparición de Star Trek.

Revistas Pulp

El desarrollo de la space opera no hubiera sido posible de no ser por publicaciones pulp como Weird Tales o Astounding Stories. En estas revistas publicarán autores como C. L. Moore, que utilizó un seudónimo para ocultar su sexo y fue la creadora de Northwest Smith, cuyo atuendo y personalidad lo caracterizan como un claro antecedente de Han Solo; Edgar Rice Burroughs, autor de Tarzán y que destacará en el romance planetario con la saga de John Carter de Marte, o Leigh Brackett, conocida como «la reina de la space opera» y coautora del guion de El imperio contraataca, con su serie de libros sobre Eric John Stark.  

Ciencia ficción dura y blanda

Dentro de los diferentes tipos de ciencia ficción (space opera aparte) podemos distinguir dos vertientes principales: la «blanda», con autores como Philip K. Dick, Ray Bradbury o Ursula K. Le Guin, que utilizan la ciencia ficción para reflexionar sobre la sociedad humana; y la «dura», con autores como Robert A. Heinlein, Arthur C. Clarke o Isaac Asimov, cuyas obras tienen unos fundamentos científicos sólidos y persiguen un fin divulgativo.

Otros géneros

La ciencia ficción, por supuesto, no se limita a los géneros anteriormente mencionados. Los subgéneros son muchos, desde la mezcla de la ciencia ficción con la fantasía o el terror, hasta el ciberpunk, steampunk, robótica, inteligencia artificial, retrofuturismo, ucronía, distopía, viajes temporales y dimensionales, ciencia ficción apocalíptica…

Género y sexo

La ciencia ficción, como la fantasía, es un género que nos permite establecer paralelismos con nuestra sociedad. Muchas historias fantásticas no son sino alegorías que permiten explorar problemas reales desde la distancia que nos proporciona la ficción. Un claro ejemplo de esto es la ciencia ficción feminista. Charlotte Perkins, precursora del género, planteará en Herland (1915) una utopía libre de dominación y compuesta exclusivamente por mujeres que se reproducen por partenogénesis. Por su parte, Ursula K. Le Guin, en La mano izquierda de la oscuridad (1969), presenta una sociedad andrógina, hermafrodita y bisexual; aquí, los individuos tienen género neutro tres semanas al mes, y la restante son machos o hembras dependiendo de las feromonas de su pareja. Por último y más recientemente, en El cuento de la criada (1985), Margaret Atwood describe una sociedad autoritaria y extremadamente represiva con las mujeres, las cuales quedan reducidas a meras esclavas.

Ciencia ficción social

Si las mujeres lo tuvieron difícil para abrirse un hueco en el género, peor fue para las mujeres de raza negra. Este es el caso de Octavia E. Butler, que se movió en la ciencia ficción racial casi sin darse cuenta. Buen ejemplo es su cuento Bloodchild (1984), ganador de los premios Nébula, Hugo y Locus, en el que narra cómo una especie alienígena se reproduce implantando huevos en un grupo de humanos, o la trilogía de Xenogénesis (1987-1989), que explora las relaciones entre los humanos y otras especies de las que dependen para sobrevivir.

Otras obras

Sé que me dejo en el tintero muchos autores en esta breve y particular cronología de la historia de la ciencia ficción, como por ejemplo Frank Herbert, quien con Dune (1965) inauguraría una de las sagas más influyentes de la ciencia ficción, o Doris Lessing, la única ganadora de un Premio Nobel que ha cultivado el género, pero aunque no están todos los que son, sí que son todos los que están.

Además, mi nave espacial está a punto de despegar y ya llego tarde…

Bases para historias de terror. Tipología

Bases para escribir historias de terror. En este artículo voy a explicar cómo escribir terror, o al menos, cuáles son las principales maneras de enfocarlo. ¡Vamos allá, sin miedo!

¿Cómo escribir una historia de terror?

El terror tiene muchas formas. A mí pueden darme miedo las arañas, y otra persona tenerlas como mascota, por eso, lo primero que intentaré es definir el terror. El terror es diferente para cada psique, para cada individuo, pero si tuviera que hacer una definición universal del terror, diría que es lo desconocido, lo inaprensible, lo incomprensible. Y, por supuesto, todo aquello que está grabado en nuestro subconsciente en forma de trauma, y todo aquello que identificamos como un peligro.

La novela gótica

La historia del terror en la literatura contemporánea empieza con El castillo de Otranto (1764), de Horace Walpole. Esta fue la primera novela gótica, en la que aparte del castillo que da nombre al libro, tenemos un linaje maldito, elementos sobrenaturales y un ambiente siniestro. Tras la novela de Walpole, llegarían otras tantas como Vathek, Los misterios de Udolfo, El monje o Melmoth el errabundo, y en todas ellas tendríamos esos mismos elementos románticos, así como catacumbas, ruinas, bosques, jardines… y demás lugares tenebrosos en los que se escondía un fantasma (que siempre solía ser un noble disfrazado).

El cuento de fantasmas

Con el declive de la novela gótica llegó la ghost story inglesa (y el cuento de fantasmas europeo), entre cuyos autores podemos destacar a Elizabeth Gaskell, Sheridan Le Fanu y M. R. James. Aunque los fantasmas siempre han estado presentes en la literatura inglesa (¿alguien recuerda al fantasma de Hamlet?), ahora hay una especie de afición u obsesión por ellos, quizás debido, entre otros factores, al auge del espiritismo.

Terror gótico

El elemento terrorífico de la ghost story tiene su origen en la novela gótica. Si en aquella la apariencia fantasmagórica no era más que un burdo truco, aquí el fantasma es real, y la amenaza adquiere un cariz sobrenatural. Aunque el elemento terrorífico sigue siendo un ser humano, ahora se trata de un ser humano que ha trascendido; su mundo nos resulta extraño e incomprensible, pero a él no le resulta del todo extraño el mundo de los vivos. Este fantasma representa el terror inmaterial; otra realidad irrumpiendo en nuestra realidad, lo insólito manifestándose en lo cotidiano. Un elemento, en definitiva, que no debería estar ahí, y eso es lo que causa el miedo.

Terror materialista

La evolución del terror gótico tenemos que buscarla al otro lado del charco, más concretamente en Nueva Inglaterra, porque será allí donde Edgar Allan Poe desarrolle su carrera. Poe coge el testigo de la ghost story pero la hace evolucionar, aportándole una serie de elementos que configurarán el terror materialista. Poe, teórico de la composición literaria, convierte los inocentes relatos de fantasmas del Londres victoriano y la campiña inglesa en obras malsanas de atmósfera asfixiante y personajes perturbados. Aquí el fantasma, el vampiro o cualquier ser etéreo se truncan en terrores físicos y seguros, y por ello mucho más peligrosos.

Horror cósmico

La evolución lógica del terror materialista sucede nuevamente en Nueva Inglaterra, el mayor acervo del terror literario. Y viene de manos de alguien que ni siquiera se consideraba escritor: Howard Phillips Lovecraft, ese extraño caballero anacrónico que gustaba pasear con nocturnidad por las calles de Providence. En el horror cósmico el elemento terrorífico viene del espacio exterior, y este no es ni bueno ni malo, sino caótico e indiferente al destino del ser humano, insignificante en la inmensidad del universo. Este tipo de terror también está asociado al nihilismo y al terror filosófico de autores posteriores como Thomas Ligotti.

Cómo enfocar el terror

Y, ahora sí, vamos al meollo del asunto. Después de esta introducción, ¿cómo escribir una historia de terror? Bueno, ahora que conocemos los diferentes tipos de terror, lo primero que tenemos que hacer es identificar el elemento terrorífico de nuestra historia. ¿Es un terror tangible, intangible, cósmico, filosófico? Dependiendo de su consistencia y de la manera en que lo queramos presentar, tendremos que adecuar la atmósfera a su aparición, planteándonos si queremos mostrarlo abiertamente o solo sugerirlo, y dotándolo de identidad para que tenga sus propias motivaciones, porque el terror siempre quiere algo.

El monstruo en el terror

Si nuestro monstruo aparece a las primeras de cambio, tendremos que ser narradores expertos y saber mantener la tensión y el interés del lector, ejemplos de esto serían Frankenstein y Drácula. Si queremos que nuestro monstruo no aparezca hasta bien entrada la historia, tendremos que crear la atmósfera adecuada y hacerlo plausible a través de sus actos, las consecuencias de estos, o aquello que inspira entre los otros personajes de la narración.

Pero el terror no siempre tiene forma de monstruo, ya que puede tratarse de una enfermedad, un desastre natural, una sugestión o incluso una persona «normal». El límite, como siempre, está en la imaginación, y lo más importante será jugar con el lector para ser capaces de transmitirle esa inquietud que es la esencia del terror.

Otros terrores

Por supuesto el terror no tiene que ceñirse necesariamente a estos modelos. Hay autores que se han hecho un hueco en la historia del terror por su particular manera de tratarlo. William Hope Hodgson, con su terror materialista en alta mar; Arthur Machen, que sustituye a los fantasmas por elementales y seres mitológicos, o Charlotte Perkins, que en El papel de pared amarillo (1892) utilizó una experiencia personal y el trastorno mental que le provocó para crear uno de los mejores relatos de terror jamás escrito. Aquí, el elemento terrorífico era el machismo.

¿Por qué leer a los clásicos?

¿En este artículo voy a explicar por qué es bueno leer clásicos (o no). Muchos escritores se preguntan si deben centrarse en un género concreto o leer de todo. Aquí, la respuesta:

¿Clásicos de la literatura o literatura de género? He ahí la cuestión

¿Qué tienes que leer? Bueno, antes de nada quiero dejar claro que yo no soy quién para decirle a nadie qué tiene que leer; la lectura es un acto personal, casi íntimo, pero sé que muchos escritores se preguntan qué les conviene leer, y aquí sí que puedo hablar basándome en mi propia experiencia.

Toda lectura es buena

Toda lectura es enriquecedora. Esto es un axioma. Incluso las malas lecturas son un buen ejemplo para saber qué no tenemos que hacer. ¿Y cómo diferenciar una mala lectura de un buena? Con el bagaje que nos da la experiencia lectora. Y dicho bagaje se conforma leyendo, así que esto es una especie de círculo vicioso (o virtuoso) regido por una máxima: lee.

«Pero, mira, yo es que tengo muy claro que quiero escribir fantasía, ¿no debería leer a los grandes del género y dejarme de historias?». Sí y no. Porque Shakespeare también escribía fantasía, y seguro que para ti no es uno de los grandes del género, y Goethe, y Oscar Wilde. ¿Entonces?

3 consejos sobre qué leer, y por qué hacerlo

1. Lee clásicos

Los clásicos son la vida, la savia del árbol de la literatura. Algunos son aburridos, han envejecido mal, pero hay otros que nos aportarán más que cualquier otra lectura que podamos imaginar. Leer El lobo estepario, Siddhartha o cualquier otra obra de Hermann Hesse nos dará el conocimiento que atesoran diez o veinte libros cualesquiera. Y tú, escritor de ciencia ficción, ¿has leído Frankenstein, verdad? Porque muchos consideran la obra de Mary Shelley como la primera novela de ciencia ficción.

No hace falta leerse Los miserables, Ana Karenina u otros de más de mil páginas (bueno, todo es cuestión de prioridades), pero sí que es interesante visitar obras ligeras que nos den una idea de la historia y evolución de la literatura. Conocer épocas, estilos, movimientos literarios… y variar en función del gusto y los intereses de cada uno, porque esto se trata de divertirse; no hay que perder la perspectiva.

2. Vida más allá de los clásicos

Tampoco hace falta atiborrarse de clásicos para empezar. De hecho, podemos intercalarlos con obras de otros géneros, incluso darle preferencia al género al que nos queramos dedicar. Tampoco hay que perder de vista otros géneros que, a priori, no nos resulten tan atractivos. Sí, voy a escribir fantasía, pero ¿acaso no hay escenas de terror en las novelas fantásticas? Las obras, más que pertenecer a un género, priorizan un género en la narración, pero contienen elementos de muchos otros, ¿o nunca has escrito una escena romántica?

H. P. Lovecraft, por ejemplo, escribía terror, pero en sus historias hay casi tanta ciencia ficción como terror, y esta adquiere un papel fundamental en narraciones como En las montañas de la locura. En La torre oscura, donde Stephen King se pasó a la fantasía, también hay mucho de ese terror característico del autor, pero tanto el terror como la fantasía están envueltos en una atmósfera de wéstern futurista.

3. Conocer las principales obras

Por supuesto, pese a leer de todo, tendrás que conocer las obras fundacionales y a sus creadores, además de las últimas tendencias que hayan roto barreras y aportado esa modernidad tan necesaria en muchos aspectos de la literatura. Antes de ponerte a escribir lee, o al menos conoce en mayor o menor medida, las cinco o seis grandes obras del género, las cuales mezclarás en tu cabeza, como si de una coctelera se tratara, con todas tus experiencias vitales e influencias externas. A partir de ahí solo tienes que ponerte a escribir para deshacerte de ellas en una experiencia tan gratificante como catártica.

Las descripciones en una novela. Puntos esenciales

Las descripciones en una novela las carga el diablo, sí, pero aunque hay que medirlas y pesarlas bien son imprescindibles de una forma u otra para cualquier novela.

Cómo hacer descripciones para tu novela

Las descripciones requerirían un blog solo para ellas. Saber utilizarlas es un arte en sí. Lo mismo que elegir el lugar adecuado para introducirlas en una novela. Y la clave para que el lector consiga imaginarse ese universo que tienes en la cabeza y lo haga suyo.

Descripciones sin fin

Es un tema tan amplio que sería absolutamente utópico pensar que con un artículo podría abarcarlo ni en una milésima de su esencia. Para empezar porque hay muchas clases de descripción y todas tienen su ciencia particular. No es lo mismo describir un paisaje que a una persona. Las reglas que rigen una no tienen nada que ver con la otra. No es lo mismo crear una atmósfera a través de la descripción que un contexto donde se desarrolle el tiempo y el espacio.

Como ves, las descripciones en una novela tienen su aquel. A mí, particularmente, las descripciones no solo es que me gustan, es que las venero. Por eso prefiero que no estén a que se utilicen de mala manera. Por desgracia ese es uno de los errores más comunes que se cometen a la hora de armar una novela.

Puntos esenciales para utilizar bien las descripciones

En esta entrada me voy a centrar en algunas indicaciones esenciales. Aquellas que te pueden dar una idea de cómo utilizarlas bien. Luego, en otros artículos iré abordando los diferentes tipos de descripciones y sus diferentes tratamientos.

Fluidez del texto

Hay que tener en cuenta que después de años ideando un mundo (aquí te dejo un artículo que te dice cómo crearlo, por cierto), es comprensible que intentes por todos los medios plasmarlo tal y como tú lo tienes en la cabeza. De ahí que muchas veces se utilicen las descripciones en una novela como verdaderos tostones que duermen al más pintado. Suena fatal esto que acabo de escribir, pero es que es lo último que se debe hacer. Nada más lejos de la apetencia del lector que introducirse en un lugar donde el aburrimiento campa a sus anchas. Y es que por muy interesante que sea ese escenario; si lo describes del tirón porque consideras que es necesario que se sepa de golpe todo tal y como es; lo que ocurrirá es que no se va a entender nada. Entre otras cosas, porque no prestamos atención a los datos que no sabemos para qué sirven.

Economía comunicativa en la descripción

La economía comunicativa es el principal factor a tener en cuenta cuando se describe algo. Si ya se ha dicho, jamás se vuelve a repetir. Esta es una regla de oro. Aunque como se verá más abajo, no hay que confundir este precepto. Muchas veces, si la descripción está bien hecha, el lector ni siquiera se da cuenta de que está ahí. De manera, que si tuviera que elegir una clave es que el lector la interiorice sin saber que lo está haciendo; sin identificarla siquiera.

Haz que el lector ame lo que cuentas

Primero, tienes que enganchar al lector. Luego, poco a poco, ir adentrándolo en ese mundo, desde la fluidez más absoluta. Siempre vehiculando las descripciones a través de los personajes y las cosas que hacen.

Por ejemplo: tenemos que presentar a Ana, vive en una distopía, allí todo es rojo, el verde ha desaparecido desde hace siglos por el cambio climático. Se enfrenta a sus congéneres por conseguir agua y alimento.

El desierto era rojo, había rocas de diferentes formas diseminadas a la espalda de Ana. Ella era alta y delgada y comía un mendrugo de pan seco. Le dolía la garganta con cada bocado y tenía mucha sed. Iba muy sucia y su ropa estaba hecha jirones. Había animales inmóviles echados al fuerte sol. Ana sintió un ruido extraño, tenía mucho miedo por si la atacaban de nuevo.

Otra manera de hacerlo

El rojo lo poblaba todo. La arena, las rocas y hasta a la propia Ana, que achicaba los ojos para guarecerse del sol inclemente. Sentía un calor agonioso en sus piernas, tan largas que apenas podían cubrirse con los harapos que colgaban de sus hombros. Mientras comía, se preguntaba si aquellos animales despanzurrados a su derecha estarían vivos. Aquel mendrugo, por llamarlo de alguna manera, bajaba por su garganta en un doloroso camino. Su sabor a tierra la asqueaba. Si al menos tuviera agua, pero no se acordaba de cuánto hacía que no se lavaba. Una gota bastaría para saciar aquella sed. ¿Qué era ese ruido? Miró a su espalda, a aquel laberinto de piedras. Si la encontraban de nuevo, sería el infierno o la salvación.

Como decía antes, no siempre es mejor la brevedad, las descripciones deben ir acompañadas de acción, pensamiento y vida. El personaje es el que vive el lugar, está dentro de él y se transmite desde todos los sentidos. Seguramente, leyendo el segundo texto, seas más consciente de la situación desesperada de Ana. No porque sea más largo, sino porque todas las palabras empleadas en describir a ella, al paisaje y a la situación están ligadas, unas a otras. Consecuencias y causas, juntas hacen que se cree un clima, una atmósfera que te ancla a ese personaje.

Sigue un orden determinado

Otra clave para conseguir buenas descripciones es hacerlo de manera ordenada. Es decir, de dentro afuera o al revés, dependiendo de dónde se sitúen los personajes. De lo general a lo particular.

Por ejemplo, si tienes que describir una habitación, céntrate primero en dónde se sitúa el personaje o personajes que están dentro de esa habitación. No me digas que es un narrador en tercera persona el que la describe, porque si es así y no hay personaje dentro, ya puedes hilar fino porque no sé si va a resultar eficaz. Así que si tiene personaje, mejor.

Sitúalo, después ve describiendo lo que ve por proximidad a él. Si ya has pasado por una zona de la habitación, no puedes volver; a no ser que allí caiga un meteorito. Dar vueltas por una habitación describiéndola, con idas y venidas, lo único que consigue es que la mente del lector se vuelva loca y acabe componiendo la habitación como pueda. Y, seguramente, no será como tú querrías que lo hiciera. Consecuentemente, cuando el personaje o personajes comiencen a moverse se va a armar la marimorena.

Prioriza los datos

Otro detalle muy importante es jerarquizar. Como decía antes, no se puede describir todo a la vez. Así que es necesario priorizar. Qué detalles son más definitorios de un lugar, un personaje, un ambiente…, piénsalo y luego comienza por ahí. Está claro que si el personaje tiene los ojos azules y quieres decirlo, no puedes esperar mucho para mostrarlo. Ya que en caso contrario, el lector se lo imaginará como quiera. Que no pasa nada, pero cuando des ese dato más tarde, le desmontarás el personaje al completo. Haciendo caer también la trama, sobre todo, si el personaje es uno de los protagonistas.

Hay algunos escritores que, imagino que por saltarse esta norma, han decidido describir rasgos definitorios de los personajes a mitad de obra. En estos casos, se exponen a que la novela se vaya a pique cuando ya han conseguido que el lector se enamore de los personajes y de ese universo (si es que lo han conseguido, claro). Eso sí, también tengo que decir que si no se experimenta, no se avanza.

No mates la imaginación del lector

Debes dejar que el lector haga suya tu novela. Siempre. Eso implica que tienes que elegir bien cómo describes y siempre dejar libertad a la imaginación del lector. Nada mejor para un libro que un lector que se defrauda con la película que lo adapta. Eso significa que lo ha vivido tanto que nadie puede hacerlo por él. Describir profusamente mata la imaginación del lector. Deja que vuele. Cuanto más lo haga, mejor.

Selecciona bien las palabras que utilizas

Para terminar con las descripciones en una novela, por ahora, decir que es muy importante seleccionar cada una de las palabras que se utiliza en ellas. Ten mucho cuidado con los adjetivos y las connotaciones que llevan adosadas cada uno de ellos. Además, siempre es mucho mejor que las descripciones se vayan vehiculando a través de los personajes; de cómo se mueven, por dónde, qué hacen, qué dicen, con quién hablan, qué opinan sobre otros personajes o del espacio que habitan.

¡Hasta la semana que viene! 🙂

Cómo crear un mundo para una historia o Worldbuilding

¿Cómo crear un mundo para una historia? Aquí tienes 13 consejos para crear un mundo perfecto. Si escribes ciencia ficción, fantasía o terror, este artículo te vendrá bien y, en general, a todo aquel que necesite crear una atmósfera determinada.

Cómo crear un mundo de fantasía

En este artículo voy a hablarte sobre el worldbuinding, o lo que es lo mismo, el proceso de creación de un mundo ficticio literario. Pero ojo, porque el mundo también puede ser real, como nuestro planeta o cualquier otro conocido, y necesitar un trasfondo debido a que la historia está ambientada en un tiempo futuro, o incluso en un pasado remoto (como la era hiboria de Robert E. Howard y su Conan el bárbaro).

¿Qué es el worldbuilding?

Por norma general, el worldbuilding está intrínsecamente relacionado con la literatura de género. La calidad de una novela de fantasía o ciencia ficción dependerá, en buena medida, de la complejidad y verosimilitud de su trasfondo. El terror, en cambio, no necesitará un worldbuilding ex profeso, puesto que normalmente transcurrirá en nuestro mundo, y en todo caso solo existirá un elemento fantástico (el vampiro en Drácula, el monstruo en Frankenstein, el cuadro en El retrato de Dorian Gray…).

13 consejos para ayudarte a crear tu propio mundo

Muchos consideramos a Tolkien el padre del worldbuildingde la literatura moderna, pero la realidad es que Tolkien no creó un mundo como base para escribir una historia, sino que creó una historia para contextualizar dicho mundo. O, más bien, concibió todo un mundo (incluso universo, si tenemos en cuenta su cosmogonía) como trasfondo para una lengua: el quenya. Pero no solo el quenya, ya que en la Tierra Media se hablan diferentes lenguas más o menos desarrolladas. Tolkien era un lingüista brillante, y su faceta como escritor es una consecuencia de su pasión: la lingüística. Tolkien, más que el señor de los anillos, era el señor de las lenguas.

Pero este artículo no pretende hablar de Tolkien, sino de cómo crear un mundo en el que poder desarrollar una historia. Y lo ideal es que ese mundo esté completa y perfectamente concebido antes de que escribamos una sola palabra. Así que aquí te dejo estos 13 consejos para hacerlo:

1. El tamaño sí importa

¿Cómo tiene que ser de grande mi mundo? Bueno, eso depende de cómo de compleja quieres que sea tu historia. Si esta va a transcurrir únicamente en una ciudad, empezaremos por darle un nombre a la misma (un nombre de fuste, que se quede en la memoria) teniendo en cuenta, eso sí, que dicho nombre tendrá que tener una serie de características que, a partir de ahora, serán comunes a todas las palabras construidas en su lengua. «Eh, que yo no soy Tolkien», dirás. Vale, pues en ese caso bastará con que haya grupos consonánticos iguales. Vamos, que suenen igual.

2. Trasfondo y razas

Y ahora que tenemos el nombre de nuestra ciudad, ¿qué hacemos? Pues pensar en todo lo que vamos a necesitar. Desde lo más básico, como las razas que habitarán nuestro mundo, hasta pequeños detalles como expresiones propias del contexto sociocultural de la civilización que vamos a representar. ¿Por ejemplo? Pues, si en nuestra fantasía hay elfos y enanos, nuestros personajes pueden jurar por las barbas de un enano célebre, o por cualquier dios o dioses del panteón de su raza. Porque claro, en un mundo pseudomedieval la religión juega un papel clave, y eso tiene que notarse en todas las facetas de la vida.

3. El mapa, ¿a quién no le gustan los mapas?

¿Cómo completamos el worldbuilding de nuestra ciudad? Por supuesto con un mapa. Nuestros personajes se moverán por un espacio físico, y no podemos ir improvisando nombres de calles y lugares, ya que caeremos en incorrecciones y perderemos al lector en el laberíntico trazado de nuestras palabras. Por eso, es recomendable esbozar un mapa, el cual crearemos en función de las necesidades de nuestra historia y teniendo en cuenta las características de nuestro mundo: organización política, social, económica, religiosa…

Situar a los personajes en el tiempo y en el espacio es clave, aquí también.

4. Improvisar

Hay detalles, por supuesto, en los que no repararemos en un primer momento y después tendremos que improvisar. Pero teniendo la base bien estructurada, estos pequeños añadidos no harán sino enriquecer nuestra historia. ¿Cuál es el tratamiento de las mujeres en nuestro mundo? ¿Es una sociedad machista o, por el contrario, no entiende de género, clase social, raza…? Un buen ejemplo sería la saga de Malaz, de Steven Erikson, en la que la magia está basada en el mérito, no en el género, y que no entiende de racismo o sexismo, ni siquiera en el lenguaje. Este tipo de elecciones nos ayudan a desmarcarnos de la Europa medieval, que al ser el referente más cercano es el que suele utilizarse en fantasía, principalmente porque es un contexto que nos facilita tratar ciertos problemas que todavía arrastra nuestra sociedad.

5. Inventar

¿Y por qué no inventar? Puedes utilizar como base el Imperio romano, las civilizaciones precolombinas, o mezclar elementos de diferentes culturas. Incluso crear tu propia sociedad extraterrestre y adecuarla a las necesidades de tu historia. El atrezo y el decorado también serán claves para configurar el escenario, desde el aspecto arquitectónico de las construcciones hasta la moda imperante. Piensa en las materias primas disponibles y el grado de desarrollo de tu civilización. ¿Y qué hay del comercio? Puedes establecer rutas comerciales entre las diferentes poblaciones; este tipo de aportaciones te permitirán incluir escenas de la vida cotidiana.

6. Salir de la ciudad

Pero ¿y si queremos ir más allá? Si nos gusta concebir a lo grande, tendremos que tener en cuenta variables que nos dificultarán la tarea, pero que, si aprendemos a dominar, enriquecerán nuestro mundo hasta el punto de hacer de él un organismo vivo que se desarrollará por sí solo sin que nos demos cuenta.

Lo primero que necesitaremos es un mapa. Pero en este mapa tendremos que definir algunos aspectos que no eran necesarios en el mapa de la ciudad. Las distancias, por ejemplo, para lo que sería recomendable incluir una escala; una rosa de los vientos para situar los puntos cardinales, o una división territorial. Los territorios, por su parte, tendrán unas características comunes y otras propias, además de diferentes lenguas dependiendo de la distancia que los separe, distancia que habrá que rellenar con pueblos, ciudades, y accidentes geográficos que también necesitarán nombres.

7. Extras

Pero no vamos a profundizar en el mapa, ya que nos llevaría un artículo entero, así que regresemos a nuestra historia. Ahora es más grande, muy grande, y probablemente nos exigirá un sistema monetario, un sistema métrico (siempre podemos utilizar el nuestro; el lector lo agradecerá), un calendario e incluso fases lunares, si es que nuestro mundo tiene un solo satélite (cuidado con las rotaciones y traslaciones si nos da por incluir varios soles o satélites, que no somos astrónomos, ¿o sí?).

8. Contextualización

Nuestro mundo, además, estará contextualizado en una época concreta, y eso significa que antes ha habido una historia que lo ha configurado, y que nuestros personajes, a su vez, serán consecuencia de esa historia, la cual conocerán. Puedes señalar los acontecimientos principales en un eje cronológico que te ayudará a situar la narración dentro de la historia. Todo, cualquier detalle cuenta, y hasta la flora y la fauna dependerán de las condiciones climatológicas de un ecosistema. Flora y fauna que, si nos atrevemos, también podemos crear como Brandon Sanderson ha hecho en su saga El archivo de las tormentas.

9. ¿Cuándo acaba el worldbuilding?

¿Nos dejamos algo en el tintero? Sí, todo. Porque nosotros somos los hacedores de nuestro mundo, y este será tan grande y complejo como queramos; la imaginación es el límite. Eso sí, si hay algo que no tenemos claro cómo funciona, mejor pasarlo por alto o dejarlo tal y como funciona en nuestra realidad. Todas las civilizaciones tienen puntos en común, y no pasa nada por que en nuestro mundo haya elementos de nuestra cultura; ayudarán al lector a meterse en la historia.

10. La voz de la experiencia

¿Qué recomendaría yo como autor? Bien, si te atreves con una gran historia, antes dibuja un mapa, apunta un buen número de nombres para no tener que inventarlos cada vez que un personaje nuevo aparezca, y escribe un pequeño compendio de los aspectos más importantes de la sociedad que vas a representar: historia, cultura, religión, política, organización militar, magia… La magia es otro punto a tener en cuenta, y el sistema de magia, suponiendo que la haya, necesitará sus propias reglas, pero eso también merecería un artículo aparte.

11. Exceso de información

Sea cual sea el trasfondo de tu historia, este tiene que mostrarse en su justa medida. No hay que aturdir al lector con explicaciones innecesarias, sino dejar que la información fluya de manera natural en las descripciones, los diálogos, en libros o documentos… siempre que sea pertinente y signifique una aportación sustancial. Cuidado con el infodumping o información basura.

12. Ciencia ficción

Aunque este artículo se ha centrado en la fantasía, la creación del mundo será básica en la ciencia ficción, e incluso en el terror y en cualquier otro género. Toda literatura, por realista que sea, no deja de ser fantasía, y tenemos que dominar el mundo en el que nos movemos para no incurrir en errores que tiren nuestro trabajo por la borda. La ciencia ficción, en concreto, es literatura de anticipación, y tendremos que tener en cuenta los últimos avances científicos, sobre los que construiremos la ciencia y tecnología de nuestro mundo, además de todas las leyes físicas que rigen nuestro universo. Si ciertos aspectos escapan a nuestro conocimiento, siempre podemos olvidarnos de la ciencia ficción dura y centrarnos en escribir space opera.

13. Lo importante es disfrutar

Lo importante, por encima de todo, es disfrutar, y la creación de nuestro mundo debe estar siempre al servicio de la historia. Si no disfrutamos creando el mundo y sí escribiendo, lo mejor es simplificar y crear el mundo hasta donde nos sintamos cómodos. Al fin y al cabo, solo vamos a pasar en él el tiempo que dure la historia.

Qué pasa con la imaginación del lector

La imaginación del lector es clave para saber cómo hay que escribir una novela. Conocer los resortes por los que se pone en funcionamiento es una de las claves para escribir bien.

Qué pasa con la imaginación del lector cuando escribes

La imaginación lectora hace un trabajo conjunto con la creación del autor para que una novela fluya. El escritor debe saber qué teclas tocar para que la imaginación se dispare. Para ello es importante que conozca cómo funciona la suya. A qué estímulos responde. Así tendrá una base sobre la que trabajar este aspecto fundamental en la literatura.

Las palabras como única herramienta

Muchos autores me cuentan que se inspiran en series o películas para escribir sus libros. Una fuente perfecta siempre que se tenga en cuenta que para escribir no se disponen de los mismos recursos que tiene el lenguaje audiovisual. El escritor solo tiene sus letras para conseguir los mismos resultados. Aquí no hay banda sonora, ni efectos especiales o la imagen para crear las escenas. Si a una película le quitas la música y los efectos sonoros, seguramente; perderá mucha de su capacidad para expresar aquello que quiere. No será ni mucho menos tan redonda. En una novela, el autor tiene que construir todos esos efectos juntando palabras. Solo sabrá hacerlo si se pone en el lugar del lector.

Cómo imagina tu lector potencial

Y aquí viene cuando la matan, sí, porque ¿cómo te pones en el lugar del lector? Pensarás que es imposible. No existe un lector, existen miles (para los más afortunados, claro). Ponerse en la piel de todos es una quimera. Es verdad. No lo pretendo con este artículo. Si lo hiciera, podrías tacharme de ridícula, es bastante utópico pensar así. Pero eso no es lo que yo te propongo. Vamos a ver si consigo explicarme bien.

Teniendo claro el perfil del lector al que te diriges y sabiendo usar el imaginario colectivo (aquí te dejo un post dedicado a él que te puede venir bien) puedes tener una idea de cómo conseguir poner la imaginación en marcha.

Por ejemplo, cuando trabajo estoy continuamente conectada al imaginario colectivo, cualquier connotación de este puede hacer que se te desmonte una trama. También tengo en cuenta al lector potencial de la obra. En todo momento. Sin estos dos referentes, no resultaría tan efectivo mi trabajo. Además, pienso en el tono y el estilo del autor, por supuesto.

Ideas potentes

Mi trabajo es apasionante y de él extraigo prácticamente todos los post que escribo, también de leer como una loca, todo hay que decirlo. El caso es que me encuentro frases, ideas o conceptos que son tan potentes que consiguen crear una escena, y mucho más, por ellos solos.

Un ejemplo reciente. estoy con una distopía, maravillosa, y me encuentro que todos los árboles de ese mundo son de plástico. Después de colocarme el sombrero, me lo tenía que quitar ante tal hallazgo, me doy cuenta de que esta idea es tan potente, tan fuerte, que hace que la imaginación del lector haga el resto. Con solo eso ya tiene suficiente. El lector pone el piloto automático. Sabe que es un planeta devastado donde la naturaleza no existe, hay serios problemas con el agua, conflictos de todo tipo sobre ello y, es más, sabe que los que dirigen el cotarro son conscientes, perversamente, del efecto que causa en los seres vivos contemplar o abrazar un árbol y por eso los han construido de plástico. Pero aquí no acaba la cosa, podría llenar un post de mil palabras más con todas las ideas adosadas y que puede entender el lector con solo esas tres. Tengo genios por autores. Lo sé.

Bombas de relojería

Y es que la idea de que sean de plástico también es una pasada. Con todas las connotaciones negativas que tiene en la actualidad ese material, también está mostrándole al lector la poca estima  por el medio ambiente de aquellos que dirigen el mundo en esa historia. Hay infinidad de ideas implícitas en estas palabras que el lector capta no solo conscientemente.

Eso sí, estas ideas tan potentes son una bomba de relojería y como a tal hay que tratarlas; pueden ayudarte a explicarlo casi todo, pero si las colocas mal, en el sitio equivocado o no controlas todo lo que pueden arrastras te pueden echar abajo la novela al completo.

El subconsciente también lee

Y aquí tenemos otra clave, el subconsciente también lee. Algo que hay que tener muy en cuenta, porque muchos datos que parecen irrelevantes o subliminales para el yo consciente o que les da una interpretación x, pueden ser relevantes e interpretados de una manera diferente por el inconsciente. Eso es así y tener cuidado con ello es una de las tareas del escritor. Sé que vas a pensar que anda que no me pongo exquisita, pero es que escribir es un arte exquisito y cuanto más lo sea mejor será.

Descripciones justas

Eso sí, no pienses que vas a hacer que el lector imagine mejor con largas descripciones, Matan la imaginación. Al lector le gusta imaginar, por eso pequeños detalles potentes funcionan mucho mejor que grandes demostraciones. La imaginación normalmente se dispara con poca cosa.

A los lectores nos encanta poder hacer nuestra una novela, jugar a vivirla tal y como a nosotros nos gustaría que fuera. Si das demasiados detalles, matas la posibilidad de que quien la lea la haga suya. Por eso hay novelas en las que solo se dan dos pinceladas de los personajes o que directamente no los describen y, sin embargo, el lector los tiene claros en su mente, los hace a su imagen y semejanza y todo funciona a la perfección.

Menos es más

En este sentido, menos siempre es más. Economía comunicativa. Sí, soy más pesada que una vaca en brazos, pero es que es primordial grabárselo a fuego para escribir bien.

El tiempo y el espacio son fundamentales

Otro dato importante es situar a los personajes en el tiempo y en el espacio al inicio de cada escena y entre una y otra. No siempre es necesario hacerlo tal cual, hay mucha variedad al respecto. Una sola palabra puede hacerlo y servir de brújula. Y es que la imaginación de lector tampoco funciona bien sin unos parámetros claros.

Priorizar qué detalles incluir según la jerarquía del texto

En una novela de fantasía, por ejemplo, estás contando algo que ya es complicado de contar porque el lector no tiene referencias en el mundo real. Es un mundo inventado con reglas desconocidas para él en ese momento. Es muy fácil que en este tipo de escenas se pierda, si no tienes en cuenta este dato. Así que no hay que complicar demasiado las cosas. En caso de hacerlo, es posible que el lector se quede anclado en un detalle que no tiene importancia y que su atención, que es la antesala de la imaginación, pase por alto los detalles importantes. El lector se queda con todo lo que puede. Atención a esto: con lo que puede, ni mucho menos con todo. De manera que serás tú quien hará que su viaje sea lo más efectivo posible, sabiendo priorizar.

En definitiva, la imaginación del lector se dispara con poco, bueno y potente. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

Marketing para escritores: la alucinante experiencia de MOLPEcon

Si alguien me hubiera dicho hace nada que el marketing para escritores es la leche, aún estaría riendo. Hasta que llegué a MOLPEcon, claro. Poca broma con este congreso.  Aquí y ahora te lo cuento.

Marketing online para escritores: el congreso

Marketing para escritores: para una rata de biblioteca como yo, suena un poco a chino mandarín. Está claro que para tener una marca y una comunidad de seguidores (te dediques a lo que te dediques) necesitas tener unos mínimos (máximos diría yo) conocimientos al respecto. Hasta aquí todo bien, pero cuando te pasas el día encerrada en un despacho, feliz, todo hay que decirlo, trabajando en la construcción de novelas y ensayos, eso es un eco que oyes en la lejanía. Sabes que lo tienes que aplicar, que le viene muy bien a tus autores, etc, etc, etc…, pero que no te da la vida para llevarlo a la práctica como Dios manda y te engañas pensando que ya si eso…, no será para tanto…, (espera que ahora viene lo mejor) que es humo, ole.

Enredando en las redes

El caso es que de vez en cuando me enredo en las redes (por aquello de ver qué pasa por ahí fuera) y voy conociendo a gente que me gusta lo que hace, así me topé con David Generoso,  y mucho antes, con Mariana Eguaras (una genia y referencia indispensable para mí). Pues resulta que los dos iban a una cosa que tenía un nombre raro: MOLPEcon. Luego descubrí que la organizadora era Ana González Duque y me animé más. También había dotoreado sobre ella, sabía que era el oráculo en marketing.

Aún así me costó decidirme y estuve pensando unos días si sería conveniente abandonar la guarida. Tanto lo pensé que desperdicié la oferta de los primeros días y me apunté justo el día que subía el precio (yolandadas). Pese a eso, he de decir que el coste era ínfimamente más bajo que lo que ofrecía. Lo que me he llevado de este congreso es impagable.

Expectativas

Ya estaba apuntada a todo, claro, ya que sales, sales. Me hacía mucha ilusión y me daba miedo a partes iguales. ¿Qué hace una editora en un congreso para escritores?, sí, ya sé que muchos pensarán: blanco y en botella. Hacer clientes. Está claro, pero no solo era eso, no quería ir en plan comando (no pienses mal que nos conocemos). Ir con el cuchillo entre los dientes no se me da bien, o sí, no lo tengo muy claro. El caso es que da cosica. Sé que en modo on soy la alegría de la huerta, pero si no me encuentro en mi hábitat puedo ser un orco. Toda esta expectación me duró un mes y pico hasta el pasado 16 por la noche, aunque tengo que decir que cuando Ana creó el grupo de Facebook mis aprensiones se atenuaron bastante y la ilusión iba ganando terreno.

Cena introductoria

La noche antes del congreso, nos vamos de cena. Llego al restaurante y lo primero que recibo es un cariñoso abrazo de Ana que me transmite que todo va a ir bien. Y vaya si lo fue. Al azar, me siento frente al mago del SEO, Jaume Vicent, resulta que es de la terreta, sintonía fulminante, ideacas para mejorar y buen rollo,  en fin, divino. Viene Mariana Eguaras y se sienta a mi lado, felicidad, qué gusto volver a encontrarme con ella y asentar las bases de nuestro conocimiento mutuo. Antes solo habíamos hablado dos segundos en un congreso hacía años y algún que otro correo electrónico a nivel profesional, pero volver a coincidir con ella y poder intercambiar impresiones fue muy enriquecedor.

Para rematar, Generoso, llega tarde y también recáe en mi mesa. A esas alturas ya había conocido a Adela Castañón y su maravillosa efusividad; Irene Moya-Angeler, que no solo tiene que escribir su primera novela, sino que una de sus mejores amigas es del pueblo de al lado (el mundo es un pañuelo); y a José Carlos Sánchez y su gran humor. A todo tren. Aún así, tuve tiempo de hablar con David. Una de esas personas que son igual de geniales dentro y fuera de la red. Antes de que acabara la noche, con Generoso guiándome al metro, conocí además a Pilar Navarro, que también es de Valencia. Una noche redonda que auguraba un gran congreso.

Marketing del bueno

El plato fuerte aún estaba por venir. Estoy acostumbrada a que se hagan congresos para el networking, sobre todo, de los que lo organizan. Las pocas veces que he decidido a salir de la madriguera, me he encontrado con eventos donde los autores van como pollo sin cabeza en busca de una información útil y suelen salir de allí peor que entraron. La decepción ha sido la tónica en esas ocasiones. Hacía semanas que sabía que eso aquí no iba a pasar, pero lo que me encontré fue mucho más grande: ponentes que saben lo que dicen y dan información de alto valor nutritivo, con la mejor actitud posible.

Corrección

  • Victor Selles: profesionalidad y buen hacer.

Maquetación y diseño

  • Mariana Eguaras, impecable, sus consejos sobre maquetación y diseño son imprescindibles, como demuestra uno de los blogs más prestigiosos del sector. Una autoridad en la materia de edición de no ficción que siempre es valor añadido.

El proceloso camino de la publicación

  • Pablo Ferradas es muy divertido y aunque no cantó (qué pena) escucharlo en persona fue impagable. Sabe de lo que habla (autopublicación/autoedición) y lo cuenta de maravilla. 

¿Qué hago con mi libro?

  • Alberto Marcos habló, desde su perspectiva como editor no al uso, de cómo hay que entregar un texto a una editorial. En la suya, a él. Le gusta que le manden el manuscrito tal cual por correo ordinario y aconseja perderle el miedo al teléfono. Trastocó muchas de las ideas que tenía (fruto de hablar con agentes y editores) sobre cómo hacer una propuesta editorial y, sobre todo, me hizo confirmar que cada editor es un mundo y que hay que informarse muy bien antes de lanzar la obra por los aires. 

El tiempo vuela

  • La genial Ana Bolox demostró que procrastinar va de feo a muy feo y que si supiera gestionar mejor el tiempo sería capaz de llegar a casi todo. Una ponencia muy divertida en la que todos nos vimos reflejados y con soluciones eficientes al respecto. 

Contrato editorial

  • Cuando me senté frente a José Carlos Sánchez en la cena, no sabía la que nos esperaba al día siguiente. La legalidad es una cárcel si no se sabe manejar. Él la maneja como nadie y así lo demostró.

¿Dónde y cómo hago el blog de autor?

  • David Olier habló de cosas muy extrañas pero importantes, hay que hacerle caso, eso lo tengo claro desde que comenzó a lanzar términos como BBB, themeforest o sitegroup (mátame camión o dame mejores entendederas). 

¿Cómo alimento el contenido?

  • La diversión sigue:  Gabriella Campbell nos hizo cantar y bailar nada más comenzar, un puntazo para ella. Si necesitas saber cómo gestionar tu blog tienes en todos los ponentes grandes referencias, pero en este caso, el humor y la originalidad hacen que no puedas dejar de seguirla. 

Te posicionas o mueres

  •  Jaume Vicent o cómo hacer que el SEO sea una juerga, demostrando que el humor cabe en cualquier formato y para contar cualquier cosa. No pierdes autoridad por ser gracioso, la ganas si lo que cuentas tiene sentido y está bien hilado. Un crack.

Cuida a tus lectores

  • Mónica Gutiérrez o Mónica Serendipia demostró que ser tan dulce como un algodón de azúcar es guay. Qué maravilla de persona, de blog, de hacer las cosas. Sus sabios consejos nos llegaron a todos al corazón. Buen rollo hasta en el infierno.

Las redes las carga el diablo

  • La jefa: Ana González Duque, nos enseñó qué no debemos hacer, son muchas cosas (uff, uff) y cómo conseguir hacer bien esto del marketing en las redes, ahí es nada. Una fuente de información continua que transmite solvencia por todos los costados. 

El éxito y las buenas personas

  • Y el redoble de tambores lo puso Óscar Feito que me hizo repasar mentalmente cuántas características de las personas con éxito rotundo tenía. En algunas me salió a deber, pero se compensó con la demostración de que para que el éxito venga y se quede hay que ser ante todo buena persona. 

Hablar de literatura

Así que con estos ponentes y sus correspondientes pausas para café y comida o, lo que es lo mismo, networking a cascoporro, este congreso se me quedó corto, porque además de todo lo que he contado, en los descansos conocí a personas increíbles, con una pasión por la literatura desbordante. Poder hablar con tanta gente de lo que más te gusta en el mundo, que te descubran nuevos libros, estilos y que te cuenten cómo lo hacen, es un privilegio.  Eso sucedió cuando conocí a Ruth IbáñezMarta Sebastián, Yolanda Pallás, Ninoska Sánchez Alonso y muchos más que no alcanzo a saber cómo se llaman. Perdonadme, porque llegó un punto que ya no conocía. El caso es que cuando me metí de nuevo en el metro levitaba.

Ganas de conocer a los desconocidos

Eso sí, me queda la espinita de no haber podido nombrar y conocer a todos. También he de decir que estaba tan absorta en las ponencias y, después, con los asistentes y ponentes que ni se me pasó por la cabeza hacer fotos para ilustrar este post (más yolandadas), así que he cogido prestada la foto que ya es un símbolo del congreso.

MOLPEcon II

Concluyendo, que te duermes: fui muy feliz en MOLPEcon. Me sentí una más en aquella atmósfera abierta y colaborativa. Ideal para conocer y aprender. Un lujo que, ya sabes, Ana González Duque, hay que repetir. Cuenta conmigo para lo que necesites.

A los que no pudisteis ir: si la convencemos para meterse en el berenjenal otra vez, ni se os ocurra perder una ocasión así. Si eres escritor, la MOLPEcon II es una cita obligada.

¡Hasta la semana que viene!

 

Técnicas narrativas ejemplos. Cómo perderles el miedo

Técnicas narrativas de la novela hay tantas como en tu cabeza formas de contar una historia. Aunque parezcan complicadas y muchos se escuden en ellas para incrementar el interés sobre sus libros, solo hay un secreto para ellas: usarlas con moderación y cuándo la narración lo necesita.

Técnicas literarias o cómo contar una historia

Cuando hablas con tus amigos y les cuentas algo estás utilizando alguna técnica literaria. Nuestro cerebro utiliza continuamente estos recursos literarios para armar los pensamientos. Así que desde este punto de vista no son más que las herramientas que utilizamos para contar algo. Ya sea comenzar por en medio de lo que se tiene que contar, para crear intriga. Interrumpir el relato para señalar algo que sucedió antes de lo que se está contando. O interrumpirlo para hacer una suposición de lo que puede pasar. También es una técnica narrativa de la novela buscar comparaciones o metáforas para que aquellos que te escuchen entiendan mejor lo que les estás contando. Así que, dicho esto, se entiende que no hay nada más cercano a nosotros que las técnicas literarias.

Las usamos todos los días

No hay nada como quitarle hierro a algo para que podamos verlo más fácil. Si decimos que las utilizamos todos los días, nos dará menos miedo pensar en ellas para escribir esa historia que queremos contar.

Cada historia necesita de unas técnicas diferentes para ser contada de la mejor manera posible. Y lo único que tienes que pensar cuando te pongas a escribir es si estás utilizando las más adecuadas para contarla.

Elementos y técnicas narrativas

Existen miles de técnicas narrativas, tantas como posibilidades de contar algo. Aunque es evidente que dependiendo de lo que se cuente le vendrán mejor unas que otras. Lo importante es conocer las diferentes maneras que hay de utilizarlas. Para ello, lo fundamental es leer mucho y saber identificar que hacen otros escritores para contar historias similares a la tuya.

El hecho de que se diga que una novela tiene una buena técnica, es simplemente, que el escritor ha sabido como poner las miles que existen a su servicio, no solo para sorprender al lector y a los críticos, sino para conseguir que su historia brille.

Recursos literarios para fluir

Y lo más importante, una buena técnica es aquella que pasa desapercibida en el texto. Cuando leemos y nos cuesta saber qué está haciendo el escritor con nosotros. Cuando consigue que nos introduzcamos en su historia sin pensar en nada más. Esa historia tiene la mejor técnica narrativa que puede tener.

Así que piérdeles el miedo a las técnicas narrativas de la novela y ponte a escribir 🙂 ¡Hasta la semana que viene!

 

Escenas en una novela. Qué son, cómo crearlas, funciones y principales errores

Una novela se compone de x escenas, algunos dicen que 5 o 30, 60 o hasta 100, nadie se pone de acuerdo en la cantidad. Tratarlas bien es de vital importancia para que el lector disfrute de un libro. Leer más