13 claves para escribir un libro sin estamparte

¿Cómo escribir un libro? Si has llegado hasta aquí pensando en fórmulas mágicas, usa tu dedo para salir de mi humilde morada cuanto antes, todo lo que tengo que contarte requiere tiempo y esfuerzo. Y sí, la vida es así de dura y escribir un libro, ni te imaginas.

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El viaje del héroe. Una estructura para tu novela

En este artículo voy a hablar del viaje del héroe, la principal estructura narrativa utilizada en la fantasía, y cómo sacarle partido, o evitarlo dependiendo de nuestros intereses.

¿Qué es el viaje del héroe? Estructura clásica de Storytelling

«El viaje del héroe» es una expresión acuñada por el mitólogo estadounidense Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras (1949). En esta obra, su autor reflexiona sobre una estructura concreta que parece repetirse en los principales mitos de la humanidad, así como en una cantidad ingente de obras literarias como La Odisea, Beowulf, Don Quijote de la Mancha, El señor de los anillos o Harry Potter.

Otros monomitos

El monomito del héroe no solo se da en la literatura, lo cual demostró Christopher Vogler en su libro El viaje del escritor (1992), enfocado en el cine. Vogler establece doce etapas cuyos nombres resultan tan ilustrativos que no necesitan mayor explicación: 1. Mundo ordinario, 2. La llamada a la aventura, 3. Rechazo a la llamada, 4. Encuentro con el mentor, 5. Cruzando el primer umbral, 6. Pruebas, aliados y enemigos, 7. Acercamiento a la guarida del enemigo, 8. La ordalía (o prueba final), 9. Recompensa, 10. El camino de vuelta, 11. La resurrección, 12. Regreso con el elixir.

Algunas películas que cumplen estas etapas con más o menos variaciones son El mago de Oz, Star Wars, Blade Runner, Aladdín, El rey león o Matrix.

Las etapas del viaje del héroe

Joseph Campbell establece diecisiete etapas divididas en tres grandes bloques: la partida, la iniciación y el regreso. Estas diecisiete etapas entroncan con la mitología y no vamos a profundizar en ellas, pero sí que quiero deconstruir el viaje del héroe para saber de qué estamos hablando exactamente. Pongamos por ejemplo a Frodo (los hobbits siempre son muy prácticos). Frodo lleva una vida apacible en La Comarca cuando aparece el bueno (es un decir) de Gandalf. Entonces el apacible hobbit se ve envuelto en una aventura (como antes lo estuvo su tío Bilbo) que, aunque al principio no quiere aceptar, se ve obligado a emprender. Este viaje, por supuesto, será iniciático, y además de pasar por todas las fases anteriormente nombradas, veremos desfilar por sus páginas a todos los arquetipos de la mitología.

El viaje del héroe en la fantasía

En lo que respecta a la fantasía épica, el viaje del héroe ha sido una constante. Aparte de en El señor de los anillos, es tomado como referencia en sagas como Terramar, La rueda del tiempo o Nacidos de la bruma. Aparte de que este viaje forma parte de nuestro inconsciente colectivo y expone el arquetipo del elegido que tiene que salvar su mundo, también representa la lucha del bien contra el mal, y nos da muchas facilidades a la hora de componer una historia.

Cómo seguir el viaje del héroe

La partida del héroe nos permite profundizar en su personalidad y su mundo. Después, con su iniciación, vamos descubriendo junto al héroe ese mundo exterior que le era ajeno, y conociendo a los personajes que le acompañan en su misión. En esta etapa asistiremos a la evolución del héroe, a cómo madura y afronta los peligros, y finalmente, en el regreso, concluiremos la historia, ataremos los cabos sueltos y aprovecharemos para incluir una reflexión sobre las consecuencias de exponerse al horror. Algo que el héroe, pese a las secuelas físicas y sicológicas de su aventura, volvería a hacer una y mil veces para salvar su mundo y a sus seres queridos.

Desventajas del viaje del héroe

¿A quién le gusta leer siempre lo mismo? Si es una obra maestra a todo el mundo, pero desengañémonos, es improbable que vayamos a escribir el nuevo mito moderno. Por eso, quizá, sea conveniente no seguir estrictamente el viaje del héroe y tratar de variarlo. Brandon Sanderson, pese a seguir en parte esta estructura en muchas de sus novelas, la hace evolucionar añadiendo sus propios elementos. Sanderson habla del síndrome de Campbell, y considera que se ha abusado tanto de este estándar que «el género está amenazado de estancamiento».

Alternativas al viaje del héroe

Es fácil confundir el viaje del héroe con cualquier otra estructura narrativa. Que un personaje cumpla sus objetivos no significa que esté siguiendo el camino tradicional del héroe. Podemos reconocer fácilmente el viaje del héroe cuando la trama se reduce a ir del punto A al punto B, conseguir o destruir un objeto de poder, y restaurar la paz (o la democracia galáctica). Que haya uno o varios héroes, un viaje o un objetivo en forma de enemigo al que destruir o mundo al que salvar, no significa necesariamente que estemos siguiendo esta estructura.

Una alternativa interesante es incluir muchos personajes con intereses contrapuestos, de esta manera la trama no se centrará en un personaje ni habrá un objetivo común, con lo que la historia seguirá sus propios derroteros y nos sorprenderá hasta a nosotros mismos, llevándonos por caminos que no teníamos pensados en un principio.

Grimdark

El grimdark, ese anglicismo tan de moda, ese rayo de luz en… no, no, no. No es eso. El grimdark es sangre, violencia y sexo. A veces todo al mismo tiempo. Una alternativa a las historias de fantasía tradicionales es este subgénero caracterizado por ser realista y explícito. Esto no significa que el grimdark tenga que ser desagradable per se, pero seamos sinceros; una historia seudomedieval que pretenda ser realista va a incluir torturas, intrigas y guerras, muchas guerras. Y ya sabemos que la guerra no es un escenario precisamente amable.

Características del grimdark

Ejemplos de grimdark son las sagas de Geralt de Rivia, Canción de hielo y fuego, Malaz: el libro de los caídos o La primera ley, en las que priman los intereses políticos y económicos; el poder en general, y la salvación del mundo, si es que la hay, es más un conflicto de fondo que el principal foco de la narración. Este subgénero, en vez de reflexionar sobre el bien y el mal, reflexiona sobre la condición humana, sus luces y sombras, y los personajes, en vez de ser blancos o negros, son ambas cosas dependiendo del punto de vista, o grises.

Conclusiones

¿Cuántas veces en la historia de la humanidad un grupo de héroes ha emprendido una misión suicida para salvar el mundo de un Señor Oscuro? Mmm… pocas. O, que yo sepa, ninguna. Entonces, ¿por qué esto siempre sucede en los mundos fantásticos? Vale que salvar el mundo es la mayor aventura imaginable, pero cuando la hemos vivido tantas veces la impresión que nos causa es cada vez menor. Guerras de poder y conflictos políticos, en cambio, están a la orden del día, y más en un mundo seudomedieval dominado por la opresión y el oscurantismo. Por eso, si tu héroe quiere hacer un viaje, no necesita irse a la otra punta del mundo. El mayor conflicto al que podemos enfrentarnos se encuentra dentro de nosotros mismos.

Eloy Tizón. Herido leve. Entrevista

Eloy Tizón es uno de los escritores más vanguardistas de las letras españolas, además de un sabio respecto a técnicas literarias y un maestro del relato. En este libro, Herido leve, 30 años de memoria lectora lo demuestra, poniendo al descubierto su trayectoria lectora.

Eloy Tizón: «Para mí (este libro) ha sido una fiesta»

Eloy Tizón herido leve
Fotos: © Almudena Sánchez

Dicen que eres lo que lees, estoy convencida de ello, al menos, si te dedicas a editar o a escribir. Por eso lo que ha hecho Eloy Tizón con este libro es un milagro poliédrico por muchas razones: porque para el resto de mortales es una lista prescriptiva de lujo y porque es una exquisitez, la manera en la que se van uniendo unos escritores con otros en este libro es casi mágica, con el valor añadido de que todos aquellos fans del escritor conocerán de manera pormenorizada sus gustos literarios. Es como un poco como quedarse desnudo. La lectura de Herido leve es una delicia, por algo una editorial como Páginas de Espuma ha rasgado con gusto su catálogo para introducir esta rara avis entre sus obras.

Después de todo lo que acabo de decir, huelga señalar que en cuanto tuve la oportunidad de entrevistar a Eloy Tizón, no me lo pensé dos veces. No solo por esta maravilla, sino por las que tiene a sus espaldas y, sobre todo, porque hasta ahora nunca lo había podido entrevistar en persona y creía que iba a ser una experiencia única. No me equivoqué.

La sencillez y clarividencia de este escritor hace que puedas hablar con él con una inmediatez y cordialidad que deja al margen todo lo demás. Solo hay literatura en medio. No hay nada mejor que una buena conversación en la que se pueda aprender, de verdad, cómo crea alguien como Eloy Tizón. Yo que tú no me perdería esta entrevista. Avisad@ quedas. De nada.

¿Cómo surgió la idea de escribir Herido leve?

En una parte, por casualidad, estaba escribiendo un libro de ficción y tuve un cierto parón y para buscar una salida me pongo a rebuscar en un disco duro antiguo textos que había escrito y me encuentro con una carpeta con muchísimos artículos, reseñas, prólogos y demás en torno a la literatura y los leo por pura curiosidad y ahí surge la idea. 

Eloy Tizón
Fotos: © Almudena Sánchez

Y ¿cómo convences a Páginas de Espuma para que incluya esta obra que se sale de su catálogo habitual?

Bueno, no me costó mucho. Cuando estaba en la fase inicial lo comenté con Juan Casamayor, él se mostró muy entusiasmado y me dio ideas que me sirvieron sobre la manera de estructurarlo, la manera de encontrar un hilo para que no fuera una simple suma de textos, sino que tuviera cierta lógica y una coherencia, y a partir de ahí comencé a trabajar. Ese fue el punto de partida para buscar otros textos que tenía en papel y al final reuní un material bastante considerable. 

Ahí vino la segunda parte, qué hacer con todo eso. Primero tuve que hacer una selección. Los textos seleccionados los volví a corregir y, luego, vino la estructura. Hay más de cien textos. Había que encontrar un cierto relato.

¿Qué sensación ha prevalecido en ese camino de la memoria que ha supuesto este libro para ti?

Lo que predomina es el disfrute, aunque queda mal decirlo y es mejor ponerse la chaqueta existencialista y decir he sufrido mucho, que parece que le da un plus… pero mentiría, me lo he pasado muy bien. Al fin y al cabo es hablar de mi principal pasión e intentar hacerla atractiva para contagiar a otros lectores. Me ha permitido volver a autores que adoro, completar la información que tenía, revisar sus biografías, añadir historias que siempre hay alrededor de los libros y los autores. Para mí ha sido una fiesta y ojalá el lector lo viva de la misma manera. 

¿Cuánto tiempo te ha llevado hacer todo esto?

Más o menos un año. Cuatro o cinco horas diarias.

Las heridas leves pueden ser las más duraderas de todas

Eloy Tizón
Herido Leve Eloy Tizón

¿Por qué este título?

Buscaba un título que no fuera demasiado explicativo, que no fuera explícito, quería evitar la palabra libro, lectura, biblioteca… porque creo que ya están demasiado utilizados. Este es un libro que tiene un componente poético, podría ser el título de un libro de poesía y me hacía gracia que fuera el de un ensayo. Y luego porque se puede entender como una metáfora de la propia literatura. Algo que nos deja una marca, una huella, pero no de forma dramática, no es una herida que nos imposibilite o dañina. Es leve porque es un rasguño, pero nos puede durar todo el tiempo de nuestra existencia. Las heridas leves pueden ser las más duraderas de todas.

Yo soy un lector muy poroso

¿Hasta qué punto tus lecturas han influido en tu escritura?

Yo soy un lector muy poroso, me dejo influir y tengo mucha capacidad de admiración y seguramente hay influencias a cientos. Que sea consciente de ellas, pues están Nabokov, que para mí es un referente desde el principio, o Clarice Lispector. Ambos son focos que yo asumo. Cortázar… Luego hay otros que se transparentan o son influencias temporales, pero hay muchísimas y, además, no reniego de ellas, ojalá me influyan más. 

Las experiencias dolorosas te nutren

Es difícil tener claras las influencias, a mí me pasa cuando hago un editing. A veces, me cuesta muchísimo justificar por qué algo no encaja y me encantaría tener una guía en ese sentido…

En la literatura hay una parte muy intuitiva, siempre intentamos justificarlo todo y a posteriori creamos un discurso de lo que hemos hecho. Cuando escribes o cuando lees, de repente, ves algo que no encaja y, a veces, nos cuesta justificarlo. Pasa mucho, a mí también me pasa. Creo que a todos nos pasa.

Entonces, para escribir bien, además de leer ¿qué más hace falta?

Bastantes cosas, esencial leer, pero luego hay que pisar mucha calle, porque la literatura te busca la mirada, pero no puedes quedarte encerrado en la biblioteca. Hay casos de escritores que lo han hecho así, pero creo que es más completo si tienes tus experiencias vitales… Amores, odios, exilios… Creo que incluso las experiencias dolorosas te nutren. 

Y echar mano de profesionales que te ayuden a mejorar…

Por qué no. Sí, me parece lícito. Yo creo que el libro es una criatura que te envía señales y si tú sientes que en algún momento necesita la mirada de otro, yo soy partidario de hacerlo. Al final, creo que todos queremos escribir el mejor libro posible, para qué nos vamos a engañar, y si además de mi inteligencia que tiene la limitación que tiene puedo contar con la inteligencia de otra persona por qué privarnos de esto.

Quería acercar la literatura tal y como yo la veo (al lector)

¿Cómo es tu proceso creativo, cambia en cada libro?

Yo creo que la diferencia sustancial es el papel del lector. Cuando yo escribo ficción no es que no tenga en cuenta al lector, pero digamos que es una actividad más difusa, tú lo sabes bien. Cuando estás escribiendo no tienes la seguridad de que aquello va a ir a algún lado. En un cuento o una novela que no sé si voy a terminar o igual acaba en la papelera para qué voy a preocuparme por si hay un lector o no.

En cambio, cuando escribes para un medio de comunicación, sabes que habrá un lector. Entonces hay una decisión previa que tienes que tomar acerca de cómo te vas a dirigir al lector, en qué tono. Hay escritores que son muy cascarrabias, nos regañan y no sabes muy bien por qué. Otros son más cordiales. En este caso, mi tono ha sido cordial, de cercanía y cómplice porque era lo que sentía que el libro precisaba. En esto seguí un poco a Ortega y Gasset que hace esa defensa de la claridad y respeto por el lector. No quería ahuyentar al lector con un tono elevado o pedante o ególatra. Quería acercar la literatura tal y como yo la veo. Para mí es una pasión y algo hermoso y quería compartir esa hermosura. 

¿Tienes alguna manía cuando escribes?

No me considero una persona maniática, más allá de tener un espacio con cierto sosiego, que haya silencio, tener tiempo por delante, esos son los mínimos, pero en cuanto a objetos y fetichismo no tengo ninguna manía. 

También eres profesor de narrativa, ¿cuál crees que es el consejo más valioso que le has dado a tus alumnos?

Huyo de las recetas porque lo que me sirve a mí no tiene necesariamente que servirle a otro. Puedo dar recomendaciones que a mí me van bien, pero siempre con el condicionante de la subjetividad. El camino de escribir es descubrir qué es lo que te va bien a ti. Entonces, intento ser abierto de mente, no imponer dogmas, quitarles peso y les invito a generar literatura. No poner límites. Les invito a mantenerse abiertos de mente, no tener prejuicios literarios.

Hay una cosa que me parece maravillosa de dar clase: cuando analizas un texto y ves que la belleza literaria es algo que nos emociona y se puede explicar. Cuando ves que ellos captan que eso existe es un momento hermoso. 

Tengo un deber ético hacia la escritura

¿Podrías dar una clave de un buen relato?

Qué difícil… A mí me gusta que sobre todo no sean previsibles. Tiene ese punto que me descoloca, incluso me llego a preguntar si es un relato y me abre mucho la mente. Que no haga lo que ya he visto mil veces, lo que sé que funciona, que me remueva. Que no esté seguro de si está bien o no. Cuando pienso: «Qué raro», eso me gusta mucho. 

¿Qué estás leyendo ahora?

He acabado hace poco un libro que me ha gustado: La isla de los conejos, de Elvira Navarro. Es un libro de cuentos y me ha sorprendido muy gratamente porque he seguido su trayectoria y me gusta y en este libro sigue en lo social, pero añade elementos fantásticos. Es un libro raro de leer y me parece curioso lo que ella hace con el género. De los últimos que he leído, es el que más me ha gustado. 

¿Qué te obsesiona más como escritor?

Sobre todo, cuando comencé a escribir el miedo que tenía era no ser capaz de llevar adelante el proyecto. Hay un compromiso con la escritura, pero cuando eres muy joven digamos que nadie cree en ti, no has demostrado aún nada, solo tienes un gran deseo, tu gran pasión, pero yo no sabía si esto iba a ser suficiente para construir un proyecto. Me daba mucho miedo llegar a la vejez y echar la vista atrás y decir: «no fuí capaz de defender ese deseo que era tan importante para mí porque la vida me ha llevado por otros caminos». Era un miedo muy racional, pero muy real. Era una pesadilla pensar que eso pudiera pasar. Ahora estoy más tranquilo porque he ido pudiendo publicar mis libros, pero ese fue un fantasma durante muchos años muy recurrente. 

¿Y ahora tienes alguna obsesión nueva?

Me quedan cosas por decir… hay nuevos terrenos. El hecho de que los demás esperan algo de ti. Aunque yo siempre he sido muy responsable, siempre lo he abordado desde la seriedad, desde que me estaba jugando algo. Tengo un deber ético hacia la escritura. 

Para mí es la fase esencial y que más disfruto

(La corrección)

¿Corriges mucho?

Muchísimo, pero es una fase que me gusta. Yo sé que los alumnos que tengo son bastantes reacios a corregir, pero te das cuenta de que la corrección, prácticamente, siempre mejora y que es muy creativo hacerlo. Es un aprendizaje, profundizas en el texto, es que en una primera lectura se te escapan muchas cosas. Poco a poco, entiendes mejor al personaje, lo que quieres decir, hay como capas, quitas lo evidente. En la primera versión eres más explícito y después puedes ser más sutil, para mí es la fase esencial y que más disfruto. Lo paso peor en la primera versión que en las posteriores. Y como lector cuando te llega un libro corregido y sin corregir…

Lo notas en el primer párrafo…

Estoy de acuerdo. Nosotros creo que somos capaces de adivinar las horas que se han dedicado al libro. 

¿Qué te gustaría que pensara el lector después de leer Herido leve?

Me gustaría que recibiera esa onda expansiva de entusiasmo hacia la literatura. Creo que es algo que en este momento que vivimos la literatura no goza de la mejor fama y justamente me gustaría devolver esa fe hacia la literatura, hacia el lenguaje escrito, hacia la palabra y la confianza en toda la belleza que puede albergar la ficción que creo que es mucha. Si consigo transmitir algo de esa chispa y ese entusiasmo para mí mi trabajo está conseguido. 

Se puede conocer a Eloy Tizón a través de este libro…

Has sido la lectora perfecta, era justo lo que pretendía.

Cómo es el proceso de edición de un libro

Cómo es el proceso de edición de un libro. El proceso de edición de un libro es un gran desconocido. Lo compruebo todos los días. Este artículo lo publiqué hace bastantes meses, tantos que ya iba siendo hora de remozarlo para que explique de una manera lo más clara y ordenada posible este proceso del que yo vivo y que considero es fundamental para poder publicar un libro con dignidad.

Cómo es el proceso de edición de libro ya escrito

Para que veas todas las sombras que existen en torno a la edición de libros, voy a lanzar unas cuantas preguntas al aire para certificar esta afirmación: ¿cómo se edita un libro? ¿Para qué sirve el proceso de edición? ¿Qué es? ¿Qué pasos se siguen para llevarlo a cabo? En este post, te lo explico.

De manera que en esta entrada primero hablaré de qué es un editing, después introduciré sucintamente cuáles son los pasos a seguir (en este punto debes tener en cuenta que es un proceso personal, de manera que los puntos que aquí se indican son los de mi proceso de edición, cada editor seguro que tiene un método diferente).

Una vez desgranado el proceso, hablaré de los diferentes datos fundamentales a tener en cuenta en un editing, para en caso de necesitarlo puedas elegir bien cómo, cuándo y con quién hacerlo.

La idea es que cuando acabes de leer conozcas todos los entresijos que encierra el proceso. Vamos allá.

Qué es editar un libro

Para empezar, creo que se hace necesario hablar antes de qué es un editing.

A lo largo de mi experiencia como editora he detectado que la inmensa mayoría de los autores albergan serias dudas acerca de qué es la edición de un libro, entendida como su mejora. Las palabras edición y editor tienen muchas acepciones.

Esto genera confusión entorno a este proceso que se debería ver como un paso fundamental antes de publicar un libro, independientemente de si se hace a través de una editorial tradicional o se trata de una autopublicación (en este artículo, te cuento la diversidad que encierra la palabra editor).

Un editing o editar un libro es trabajar todos los elementos de la obra hasta que funcionen como un reloj suizo. Es decir, un proceso que se asegura de que todo sea redondo: estructura, personajes, fluidez, tramas, contexto, verosimilitud, coherencia, tono, estilo… E infinidad de variables que dependen del género y del tipo de libro en cuestión.

En el proceso de edición se trabajan estos elementos de manera que cuando el libro llega a las manos del lector, al margen de sus gustos o preferencias, nunca pueda decir que acaba de abrir un mal libro. Con este proceso se quiere asegurar la fluidez lectora, la calidad y que la lectura sea una experiencia exquisita.

Dicho lo anterior, te puedo asegurar que el proceso de edición de un libro es apasionante por muchos motivos. Además de una inmensa responsabilidad es una maravilla surfear por la mente y las historias de otros. Se establece una simbiosis casi mágica entre editor y autor.

Seriedad y sinceridad

Una vez aclarado en qué consiste el proceso (si llegados a este punto tienes alguna duda mándame un correo y te la resuelvo), a continuación te cuento cómo es el proceso de edición de un libro en sí, cómo se hace o, al menos, cómo lo hago yo.

Dicho lo anterior, vamos con el primer paso del proceso. Un editing comienza cuando me envías los dos primeros capítulos de tu obra. Tras muchos años de experiencia, esta muestra es suficiente para valorar multitud de elementos. Tendré los datos necesarios, no todos, por supuesto, para analizar hasta qué punto es posible potenciar la obra.

Las dos opciones de la valoración inicial

Una vez hecho el diagnóstico de esos dos capítulos, te mandaré una valoración justificada de lo que he detectado. Nunca hay un análisis que se parezca a otro, cada obra es única y sus potencialidades y debilidades también lo son.

Así, sería una impostura decir que clasifico las novelas que diagnóstico en solo dos categorías, pero para que nos entendamos, en términos generales hay dos opciones (que encierran miles de posibilidades, eso sí). Una, la obra necesita más trabajo y considero que tiene potencialidades importantes que sería una pena desperdiciar. Dos, es una misión imposible y te explico por qué.

Si he llegado a la primera conclusión, te justificaré cada una de mis impresiones y por qué considero que debes seguir trabajando. En este caso, si pienso que puedo ayudarte, te dejaré muy claras mis intenciones. Después, si te parece bien todo lo que lees en este intercambio, te hago un presupuesto ajustado a lo que necesitas con toda la información pertinente para que puedas tomar una decisión consciente.

Si pienso que tu obra no está preparada para hacer un editing, seré sincera contigo. Aquí las diferentes opciones casi rozan el infinito. Te cuento algunas de las más comunes (si es que eso existe en literatura).

Vamos allá, puede ser que el libro esté casi perfecto para publicarse (a veces, solo a veces, pasa) y con un lector cero sea suficiente. También es posible que el libro necesite mucho más que una edición y sea consciente de que por mucho que trabajemos no vamos a conseguir acabar con una obra redonda. Otra posibilidad es que la temática no esté dentro de mi espectro o que yo no tenga las herramientas necesarias para mejorarla (nivel dios, no existe).

Estas son solo algunas de las posibles razones por las que prefiero perder a un autor (cliente), antes de que él pierda la ilusión, mucho tiempo y también dinero. Quiero jubilarme haciendo lo que más me gusta (editing), así que no me puedo permitir trabajar en una obra que desde el principio pienso que no voy a poder potenciar.

Reunión estructural

Volvamos al proceso de edición del libro. Te he mandado el presupuesto y aclaradas todas las duras posibles, lo has aceptado. Comenzamos el proceso de edición de tu libro

El primer paso para hacer un buen editing es tener con el autor una reunión estructural de la obra en cuestión. Puede ser de forma presencial o a través de una videoconferencia o, incluso, por teléfono.

Esta reunión cumple muchas funciones, todas fundamentales para llevar a cabo un buen editing. Es como la piedra angular sobre la que se asienta el proceso.

En este encuentro nos testamos mutuamente. Tú debes confiar en mí y yo debo sentir que conecto contigo. Es muy importante para hacer una buena edición del libro.

Preparo el dispositivo de búsqueda

En este encuentro comienzo a adaptarme a tu tono y estilo, ubico el objetivo a conseguir y calibro mis alarmas para que cuando comience el proceso de edición pueda ir señalando todos los puntos que no están en línea con ese objetivo. Debo meterme en tu cabeza y saber qué quieres transmitir con esa obra. La comunicación entre editor y autor ha de ser muy fluida.

Examinaremos la composición interna del libro. Una buena estructura siempre está en función de lo que se quiere contar. Si es la correcta, comenzaremos. En caso contrario, consensuaremos y te explicaré por qué no lo es y qué hacer para conseguir que lo sea.

Comienza el proceso de edición

Una vez se tiene clara la estructura del libro, ha llegado el momento de fluir. En esta etapa, se sientan las bases del resto del trabajo, la interacción debe ser constante y el autor debe sentirse satisfecho con mis correcciones y explicaciones, con cada una de ellas. Cada persona interioriza el proceso de una manera diferente y mi obligación es adaptarme a cada forma de hacerlo, para que este trayecto no solo sea el de la mejora de un libro, sino el de un aprendizaje.

Así, iremos avanzando capítulo a capítulo, hasta ir mejorando cada una de sus partes, transformando aquellos puntos que impiden una lectura fluida y potenciando el funcionamiento de todos los elementos internos que componen la obra. Lo más importante: terminar con un buen libro y que tú hayas evolucionado en tu forma de crear.

Certificado de calidad

El último paso de este proceso de edición de un libro es el lector cero. Este profesional será quien determine que todo lo anterior ha sido efectivo.

Datos de interés en un proceso de edición

Una vez que tienes claro el proceso, considero que es necesario hacer algunas puntualizaciones y aclaraciones que te ayudarán a dirimir entre las diferentes formas de editar que existen. Así podrás elegir la que más se adapte a tu proceso creativo. En este caso, es fundamental que sepas, cómo lo hace el editor. Cuál es su método de trabajo y cómo te puede garantizar que será así.

Puntos de apoyo para la edición

En mi caso, mis puntos de apoyo esenciales para conseguirlo, por citar algunos, son la economía comunicativa, la fluidez, la verosimilitud y la coherencia. Tengo mucho más, pero si tuviera que elegir cuatro serían estos.

Además, la forma de trabajar también varía dependiendo de la obra en que trabaje.  En el caso de una novela, los personajes deben evolucionar y ser fieles a sí mismos en todo momento. La lectura debe ser muy fluida y arrastrar al lector desde la primera página hasta la última. Al cerrar la obra debe querer más, siempre.

Si se trata de un ensayo, la idea es que el lector interiorice la información de la mejor manera posible. Aquí juega un papel fundamental la estructura y cómo se van desgranando todos los temas a tratar en la obra. La fluidez es básica y, al mismo tiempo, la obra debe permitir al lector la consulta desde varios puntos de lectura.

En ambos casos, estoy permanentemente conectada al imaginario colectivo y a la imaginación del lector. Leer es vivir y tu libro debe reflejar la vida mostrándola.

Justificar cada paso

A lo largo del proceso de edición del libro, en cada una de mis correcciones, habrá una justificación de por qué esto o aquello no debería estar ahí; por qué ese personaje es imposible que diga aquello o que se mueva de esa manera por el espacio, qué hace que esta parte deba estar antes o después o la necesidad de priorizar los datos de una manera o de otra…

Hay infinidad de matices e infinitas posibilidades en una novela, pero todo debe estar en consonancia con la historia que se cuenta, sus personajes deben evolucionar con la obra y ser permeables a lo que les pasa, a ellos y a otros. Si la historia está contada desde una perspectiva ha de ser fiel a ese prisma. Hay miles de correcciones posibles, pero un editor debe saber justificar cada indicación que sugiere, siempre.

Tú tienes la última palabra

Al final del proceso, debes tener una obra en perfectas condiciones para leerse con gusto y fluidez, y siempre serás tú quien diga la última palabra, es tu obra.

La subjetividad del editor

Otro apunte importante es que un proceso de editing siempre es subjetivo, al margen de las reglas básicas de toda buena obra, cada editor aportará su forma de hacer las cosas y de vivir la literatura. Debes estar en línea con esa persona y confiar plenamente en ella, en caso contrario, la magia no funciona.

El literatura las prisas no son buenas

Además de un buen libro, ya sea en la cabeza o escrito, es necesario tener paciencia porque es un proceso que requiere su tiempo. Trabajar en los cimientos de una historia es una gran responsabilidad que implica poner la atención en todos los detalles.

Es necesario analizar todos los elementos que componen el libro para potenciar al máximo aquellos que lo hacen brillar y neutralizar sus debilidades hasta que no se perciban. El autor debe participar activamente en el proceso para asegurar que la edición no desfigure su obra, sino que la mejore en todo momento.

La edición y su precio justo

Al hilo de lo anterior, es necesario señalar que una buena edición requiere el tiempo de un buen profesional. El mercado reúne en la actualidad miles de alternativas para corregir y editar un libro. Desde la edición más pormenorizada y profunda hasta la corrección low cost. Siempre que se cumpla lo que se promete será un intercambio justo.

Ser rigurosos y serios en este sentido es básico. Escribir un libro requiere mucho tiempo, editarlo con profesionalidad también.

Tu libro ve la luz

Dependiendo de las opciones elegidas por ti, te ayudaré a conseguirlo desde cualquier frente que elijas. Verás que tienes a tu alcance todo un abanico de posibilidades para hacer llegar tu obra a sus lectores potenciales, siempre desde la profesionalidad y la sinceridad. Como editora doy el 100%, pero después hay muchos otros procesos en los que no estoy especializada.

Esto significa que puedo aconsejarte sobre si la portada es buena o no, pero hay maravilloso profesionales que se dedican a ello y que siempre la van  a hacer mejor que yo, lo mismo ocurre en otros puntos del proceso.

Una edición no es una corrección ortográfica y de estilo

Al hilo de lo anterior, no puedo dejar de señalar que una edición nunca es una corrección ortográfica o de estilo. El mismo profesional no puede hacer una edición y a la vez corregir la obra a esos dos niveles más. Es imposible. Si estás pendiente de cómo funciona la obra: los personajes, la fluidez… No puedes corregir acentos.

De hecho, si ya has hecho la edición del libro, tampoco podrás corregirlo en otro sentido. La razón es que si se hace una buena edición, al finalizar el proceso el editor tiene la historia en la cabeza de manera muy parecida a como la tiene el autor.

El cerebro es incapaz de leer con el detenimiento que requiere una corrección ortográfica, por ejemplo. Se produce un efecto automático que impide que esta corrección se haga de una manera efectiva. Vas por delante de la lectura todo el tiempo. De manera que una edición profesional nunca te ofrecerá las tres correcciones al mismo tiempo y tampoco las puede hacer el mismo profesional en diferentes tiempos.

Son procesos distintos, diferentes niveles de profundidad que requieren profesionales diferentes.

Conclusiones

En definitiva, este es un proceso que tiene mucho que ver con un máster en escritura sobre tu propia obra. Así es como lo definen muchos de los autores que ya han trabajado conmigo. Te dejo un enlace donde puedes ver la opinión de algunos de ellos.

Respeto en todas las direcciones

Es básico respetar la obra y al autor, mimarlos y, en última instancia, aunque suene algo utópico, se trata de calidad. Preocuparse por que cada obra que se publique sea un producto trabajado. Muchos autores se escudan en que editar es matar su creatividad, sin darse cuenta de que editar es crear, es abrillantar, es pulir. Un paso fundamental que entra dentro del proceso de creación y que asegura lectores satisfechos.

No se puede pedir que aumenten los lectores o que se tenga una buena imagen de la autopublicación, si el propio autor no se preocupa de que su obra sea la mejor expresión de sí misma. Es inevitable que algunos géneros acaben en lugares poco ventilados, si a muchos de sus integrantes les importa un bledo qué le están ofreciendo a sus lectores. ¿De qué sirve una trayectoria plagada de humo?

Calidad literaria

La intención del post no es convencerte para que trabajes conmigo (que también, faltaría más), pretendo ir un paso más allá.

Mi intención es el largo plazo. Vivir con dignidad haciendo lo que más me gusta en el mundo, iluminar una parte del proceso de publicación de un libro que hasta el momento es un gran desconocido y poner mi granito de arena para que el mercado editorial sea un lugar respetado por todos. Donde unos reconozcan la maravilla de otros, pagando por leer sus obras y otros encuentren obras que alimenten.

Como lectora compulsiva no hay nada mejor que dar con un libro que cumple con las expectativas que promete. Eso es lo que ofrezco a mis autores.

Cuéntame qué te ha parecido este proceso y si necesitas algo más, no tienes más que sugerirlo. Te dejo un enlace para que me cuentes qué necesitas y en qué puedo ayudarte.

¡Hasta la semana que viene!

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María José Calderón: «Nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela»

María José Calderón. No te vayas. Entrevista 3

María José Calderón tiene una capacidad innata para comunicar. Parece algo sencillo. Mucha gente piensa que escribir es ponerse y ya, pero nada más lejos de eso. Escribir es muy complicado. Solo tienes palabras para transmitir la voz, el espacio, el tiempo, las diferentes personalidades que se enredan en las páginas de una novela, el tono, el estilo, el ambiente o atmósfera, lo que sucede y cómo sucede. Un sinfín de experiencias, momentos y situaciones. Saber transmitir eso de serie es un don maravilloso. Esta autora tiene ese don, esa virtud y sus palabras te llegan al alma directas. Además, consigue que sus personajes estén vivos, otra de las características de una buena novela.

En No te vayas el lector se encontrará a Clara y Anna, dos mujeres, muy diferentes, con biografías alejadas en un primer momento que van descubriendo la vida juntas: el amor, la amistad, la familia, sus historias personales y, también, la muerte.

Anna acaba de perder a su madre y tendrá que superar un duelo lleno de preguntas sin respuesta; Clara, por su parte, acaba de separarse de un hombre que la ignora cegado en su carrera hacia el éxito. Ambas se encontrarán en el camino y su amistad las llevará en busca del pasado, el amor y la verdad. 

Una novela que tiene la particularidad de la fluidez. Si comienzas no podrás dejar de leer. Te lo aseguro. Ahora, te dejo con las respuestas de la autora:

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra No te vayas?

Una historia que le atrapará desde los primeros capítulos, que le hará llorar, reír y moverá sus cimientos, espero. Una historia con la que podrá identificarse y que le acompañará una vez lo haya acabado.

¿Qué te impulsó a escribir esta novela?

Nunca imaginé que la escribiría; soy disléxica y eso me limitó mucho durante todo mi proceso formativo. Las monjas y los profesores que tuve, en aquellos primeros años, se encargaron de dejarme el sello de “ser la tonta de la clase, por no saber leer ni escribir”. Pero tomé ese sello, lo tiré por la ventana y escuché a una voz interior que, cada vez que me sentía o me hacían sentir una inútil, me decía: «¡Adelante, tú puedes… eres mucho más!».

Empecé a escribir el primer capítulo, tras una intervención quirúrgica que me dejó en cama durante una semana. Lo guardé en una carpeta y me olvidé de él durante unos cuatro años. Tras una mudanza esa carpeta volvió a caer en mis manos, la abrí, leí el contenido y pensé: “No está mal, tal vez deberías continuar”. Y eso fue lo que hice, no pude parar de escribir en un año y medio.

Por tanto, me impulsó un pensamiento, una idea, un tal vez; después, sentirme conectada conmigo misma, la felicidad que este proceso me aportaba y esa voz interior que siempre me ha dado fuerzas para superar mis limitaciones.

¿Qué tiene de ti esta obra?

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Mucho, pero no por ser autobiográfica, sino porque todos los personajes tienen algo de mí, desde el más crápula al más bondadoso. De la misma forma que tienen algo de todo el que la lea. Lo positivo y lo negativo de nosotros está en esta obra, de la misma forma que también están los sueños, visiones y experiencias, míos y de otros, que entrelazo para crear esta ficción que os atrapará.

Háblanos de tus personajes, no te olvides de los no visibles a los que se refiere la sinopsis.

Los personajes principales son dos mujeres: Anna y Clara, totalmente antagónicas, no solo en su aspecto físico, sino también en su forma de ver y entender la vida. Las debilidades de una son fortalezas en la otra y van a saber complementarse y potenciarse. También hay cuatro personajes masculinos. Por un lado, Alejandro, David y Hans. Cada uno de ellos tiene una mochila o miedo que lo condiciona y determina: a amar, a la soledad y a no destacar en su profesión. Y por otro, los acompaña un niño llamado Marc, muy especial que vive aislado en su entorno porque ve cosas que los demás no pueden ver. Todos ellos se van a encontrar en el camino, van a experimentar el amor, el odio, la rivalidad… Condicionándose y transformándose, construyéndose para bien y para mal. No están solos, otros personajes secundarios van a acompañarlos y ganarán importancia a lo largo de la historia.

Por otra parte, y dando respuesta a otra de tus preguntas: efectivamente, hay otros personajes no visibles. No entendidos como fantasmas con sábanas, sino como energías que nos acompañan, guían y ayudan. Que están ahí y solo tenemos que abrirnos a percibirlas y escucharlas.

Esta es una novela que no elude temas como la muerte o el duelo…

Lo abordo desde dos perspectivas: una, que entiende la muerte como “punto final” y que es infinitamente dolorosa; otra, que la ve un “punto y seguido” en el que las personas amadas volverán a formar parte de nuestras vidas, a través de su energía.

El universo es tiempo, espacio, energía y materia. Materia y energía se unieron generando microorganismos cada vez más complejos hasta llegar a nosotros. Somos, por tanto, energía y materia. La materia se crea y se destruye, pero no así la energía, que se transforma. Nuestra materia (cuerpo), tarde o temprano, se descompone, nuestra energía no, se transforma y transmite. En lo que nos transformemos dependerá de nosotros; de cómo hayamos vivido, pensado, amado y construido.

En tu novela aparecen conceptos como sincronicidad, causalidad, círculos de vida… Explica un poco cómo están conectados.

Voy primero a definirlos para que a los lectores les sea más fácil entenderlos con un sencillo ejemplo.

La sincronicidad (dos hechos aparentemente inconexos que llevan a un acontecimiento inesperado pero que nos condicionará de forma inmediata). La sincronicidad me llevó a escribir esta novela: por un lado, mi hijo pequeño se marcho a estudiar a EE.UU. y mi hijo mayor era totalmente independiente; por otro, en aquella época, no estaba trabajando. Estos dos hechos, no vinculados, me permitieron encontrar el espacio y el tiempo necesario para escribir esta novela.

La causalidad (totalmente opuesto a la casualidad). Todo lo que acontece tiene una causa, un efecto, y en función de esta actuamos y reaccionamos. Causa-efecto-acción-reacción. El estrés, no pensar en mí misma, no escucharme (causa), me llevó a enfermar (efecto), me tuve que quedar en la cama y dejar de trabajar (acción): escribí el primer capítulo del libro (reacción).

Círculos de vida. Este concepto es posiblemente el más difícil de entender y también el más cuestionado. Es el que defienden varios de los personajes de esta novela, pues entienden que la vida es un proceso de aprendizaje en el que todo lo que no hagamos en una vida deberemos hacerlo en la siguiente. El daño ejercido contra algunas personas, en el pasado, nos obliga a encontrarnos con ellas, en el presente o en el futuro, para repararlo.

Todos estos conceptos y planteamientos van vertebrando la historia de los personajes, entrelazándolos. Algunos estarán totalmente en contra, e incluso se sentirán avergonzados y no dudarán en cuestionarlos.

Pero no son los únicos conceptos e ideas, ni la definen condicionándola a un grupo de lectores, pues es una novela que pone encima de la mesa otros temas como el amor en todas sus dimensiones, el maltrato, la toma de decisiones y la responsabilidad ante las mismas, el ego, la manipulación y la amistad.

Todos estos temas van a ser conectados a través de los diferentes personajes y un narrador que te llevará a un universo cotidiano lleno de magia y realidad.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo?

Emocionante y maravilloso, nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela. Completa, conectada, sorprendida y agradecida.

¿Te gusta corregir? ¿Cómo has vivido esta etapa que para algunos escritores es la más pesada?

Al principio te abruma y te sientes incómoda corrigiendo según te va indicando tu guía literaria (Yolanda Barambio). Cuando ves los primeros capítulos llenos de correcciones color amarillo fosforito (es como me los pasaba ella) sientes que debes defender el alma del libro y que debes protegerlo. Después vas dándote cuenta de que en el proceso están puliendo esa alma, que la están ayudando a brillar, fluir… Entonces acometes cada día con un ánimo diferente. Te sumerges en el proceso y aprendes mucho, haces un máster en expresión, comprensión y fluidez literaria: ¡todo ello sin perder tu esencia!

Es un proceso que recomiendo, sin lugar a dudas, he crecido como escritora al lado de Yolanda y es algo que siempre llevaré en el corazón.

Pero no he respondido a la primera pregunta: sí, me gusta corregir, porque detrás de esas correcciones hay mucho aprendizaje y también un ejercicio importante de humildad.

Parece que tiene continuidad y es una saga… ¿Es así? ¿Podrías anticiparnos algo?

Sí, efectivamente es una saga y seguramente se acabará convirtiendo en una trilogía. Pero os voy a anticipar poca cosa. Quiero que lleguéis al final de este primer libro para que podáis intuir hacia dónde voy.

De momento y dando respuesta a algunos de los lectores, el segundo libro está en camino y os sorprenderá. Os voy a pedir que seáis capaces de aceptar los desdoblamientos temporales y un universo multidimensional y eso sin dejar de vivir la cotidianidad y el día a día.

Según tu experiencia, ¿qué debe tener un buen libro?

Lo que necesite el lector que ha abierto el libro en ese instante o momento.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir?

No, ninguna, surge sin más. Me pongo y fluye. Si no es así, dejo el bolígrafo o el ordenador y continúo en otro momento.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leerlo?

Que quiere más.

Diferencias entre cuento y novela ¿Qué escribir en cada momento?

¿Qué diferencia hay entre un cuento y una novela? En este artículo voy a hablaros del relato y la novela, centrándome en cómo podemos enfrentarnos a nuestra primera novela desde la escritura de relatos. Una transición natural que, con estos 5 consejos, será mucho más sencilla.

¿Cuáles son las diferencias entre relato y novela?

Empezar a escribir es una elección inconsciente. Normalmente surge de una necesidad: expresarse, comunicarse, desahogarse… Por lo tanto uno no empieza eligiendo un género, sino que sencillamente escribe. Los poemas, por ejemplo, son un buen formato para volcar sentimientos, y el cuento, quizá, nos permita tejer historias más complejas que redundarán en una mayor profundidad a la hora de tratar según qué situaciones, reflexiones o sentimientos.

El poema es como un puñetazo en la cara: rápido, directo, certero…; el cuento, sin embargo, admite otro nivel de lectura y nos acerca a ciertos temas que no se limitan a «relámpagos emocionales» y requieren una exposición más detallada.

Escribir un relato

Este será el primer paso de cualquier escritor: sentarse a escribir su primer cuento (o relato, que viene a ser lo mismo). En principio, aunque pueda imponernos si no estamos acostumbrados, es una tarea sencilla, y bastará con seguir las dos reglas de Oscar Wilde para escribir: «tener algo que contar, y contarlo». Ahora no debe importarnos el cómo; céntrate en el contenido y olvida la forma, con el tiempo y la experiencia el perfeccionamiento de tu escritura llegará solo.

Características del Microrrelato

También está la opción del microrrelato, que se asemeja más al poema en cuanto a la intención; crear un efecto inmediato en el lector. Yo, sin embargo, lo desaconsejo para escritores nóveles, ya que la exigencia del relato largo nos mantendrá alerta durante el proceso de escritura y configurará nuestra narrativa sin que nos demos cuenta: ambientación, descripción de personajes, introducción de diálogos, estructuración argumental, punto de vista, construcción del discurso… El microrrelato, aunque es un género que nos permite plasmar ciertas ideas concretas sin necesidad de desarrollo, nos puede acomodar en un excesivo simplismo. No porque lo sea necesariamente simple, es muy complicado expresar tanto en tan poco espacio, sino porque al principio puede parecérnoslo.

¿Por qué pasar a la novela?

Ahora que hemos llegado hasta aquí, hemos coqueteado con la poesía y tenemos algún relato escrito, es hora de ponernos nuevas metas. ¿Por qué no atacar nuestra primera novela? «Yo es que aún no he escrito demasiados cuentos», me dirás. O «yo es que me siento cómodo con los cuentos». Ya, ¿y? Yo me siento cómodo en la cama y no por ello me paso todo el día acostado, así que lánzate a la piscina y descubrirás que, aunque sufrirás por el camino, la recompensa valdrá la pena si lo que quieres hacer es escribir una novela.

El relato es un género muy digno y existen grandes relatistas, ya está bien de menospreciarlo, pero es evidente que ciertas historias requieren de un desarrollo más amplio y son aptas para una novela. Si tienes una, dale rienda suelta y lánzate sin miedo. Vamos a por ello.

Antes de escribir la primera palabra, sin embargo, tendrás que tener muy claras cuáles son las diferencias entre el relato y la novela.

Características del relato

A grandes rasgos, el relato es una narración breve, de hasta 10 000 palabras (a mi juicio, de 10 000 a 20 000 estamos hablando de relato largo), con un solo hilo argumental (normalmente con una estructura clásica de presentación-nudo-desenlace), un personaje principal, personajes secundarios poco caracterizados, que mantiene una sensación de unidad, evita saltos en el espacio y en el tiempo, está concebido para leerse en una sola sesión, y admite cualquier tipo de narrador, aunque es mejor que no tenga más de uno.

Características de la novela

La novela, a diferencia del relato, es una narración larga (a partir de 40 000 palabras), con varios hilos argumentales, uno o varios personajes principales, personajes secundarios numerosos y bien caracterizados, que puede dividirse en partes o capítulos, permite saltos en el espacio y en el tiempo, está concebida para leerse en varias sesiones, y aunque prepondera el narrador en tercera persona, admite cualquier tipo de narrador y la alternancia de varios.

5 consejos para pasar del cuento a la novela

1. Novela corta

Una buena idea es, antes de acometer la escritura de una novela, empezar por una novela corta (de 20 000 a 40 000 palabras). Esta es la transición natural entre el relato y la novela, y nos permitirá enfrentarnos a una extensión mayor en la que podremos desarrollar diferentes hilos argumentales con un mayor número de personajes, y experimentar con diferentes tipos de estructuras que podremos extrapolar a nuestras futuras novelas.

2. Ideas para escribir una historia

Al final, tanto el relato como la novela se basan en ideas. Sin ellas, ten por seguro que no vas a ser capaz de escribir nada bueno. La única diferencia es la forma de la que las revistes, la apariencia que les das para que salgan al mundo, y esa forma dependerá, en buena medida, de la complejidad de la idea. Puedes, incluso, mezclar varias ideas para obtener algo completamente nuevo. La fórmula es sencilla: contra más compleja sea nuestra idea, más nos costará desarrollarla.

3. Personajes de una novela

Ampliar el número de personajes también es un buen recurso para que la extensión de nuestra obra aumente de manera natural. Y, cuantos más personajes haya en nuestra historia, más palabras nos llevará contarla. Es sí, no incluyas personajes por el simple hecho de hacerlo; trata de que tengan un peso específico en la narración y sean relevantes para la historia que quieres contar, de lo contrario descártalos sin miramientos. Ampliar el elenco aumentará los puntos de vista, los hilos argumentales, las interacciones y los diálogos…

4. La estructura de la novela

La división en partes o capítulos te ayudará a aumentar la extensión de tu obra. Tomarse cada capítulo como un relato puede ser una buena forma de estructurar tu novela de manera sencilla. Si analizas algunas novelas te darás cuenta de que son varias novelas cortas que se alternan en la narración, o un compendio de relatos que comparten personajes y confluyen en el final. El propio Steven Erikson, autor de la saga de Malaz, de más de tres millones de palabras, afirma ser un escritor de relatos cortos que enlaza uno detrás de otro.

También puedes tomar como ejemplo Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout. Un libro de relatos que terminan componiendo una novela. Los personajes secundarios de unos son los principales en otros. Este libro es una obra maestra que te puede venir muy bien en este caso.

5. El científico loco

A todos nos gusta experimentar en cualquier ámbito de la vida, ¿o no? De lo contrario nos acomodamos y todo cuanto hacemos se tiñe con la pátina gris de la rutina, así que… haz lo que quieras. Esa es la máxima. Si solo hacemos lo que alguien ha hecho antes que nosotros, los resultados que obtengamos serán, como mucho, los mismos. Igual que un escritor busca tener una voz propia por encima de todo, ¿por qué no ser reconocibles por nuestras estructuras narrativas? Eso nos diferenciará del resto y hará únicas nuestras novelas.

9 consejos para escribir ciencia ficción

Después de mi particular repaso a la historia de la ciencia ficción, ahora me gustaría dar algunos consejos sobre la escritura de este apasionante género.

9 claves para escribir ciencia ficción

Lo primero que me gustaría decir es que yo no creo que haya géneros, sino que más bien hay historias. Me parece un error que alguien se diga: «voy a escribir una historia de ciencia ficción», ya que, desde mi punto de vista, lo que se tiene es una historia que se quiere contar, y esta es la que nos va a demandar un género u otro dependiendo de sus características.

La ciencia ficción, como vimos en el artículo anterior, tampoco tiene que ver necesariamente con naves espaciales o conflictos planetarios. Hay una ciencia ficción más íntima, sencilla e incluso humana. Un ejemplo de esto sería la novela corta 36, de Nieves Delgado, en la que se plantea el «nacimiento» de una inteligencia artificial que se cuestiona su mundo, su identidad e incluso su sexualidad.

1. ¿Ciencia ficción dura o blanda?

El primer consejo que te puedo dar para escribir ciencia ficción es que debes tener claro cómo vas a enfocarla. Su tratamiento dependerá de nuestros conocimientos, ya que si no somos científicos y queremos ambientar nuestra historia en el espacio (con todo lo que eso conlleva), lo mejor será suspender la incredulidad del lector y anteponer el desarrollo de la trama a la verosimilitud de la misma. Al lector no le importará que no seamos rigurosos siempre que no finjamos serlo.

2. El tiempo en la ciencia ficción

El tiempo, sobre todo en la ciencia ficción, será muy importante a la hora de configurar nuestra historia. Parece que la ciencia ficción siempre tenga que estar situada en un futuro lejano, pero podemos ambientarla en un pasado prehumano, especulado sobre el origen de nuestra civilización o el de una especie alienígena, o en un futuro próximo, reflexionando sobre temas de actualidad como el cambio climático, las consecuencias de la tecnología o, como hemos ejemplificado arriba, el desarrollo de la inteligencia artificial o la robótica.

3. El espacio en la ciencia ficción

Una de las características de la ciencia ficción es que nos da total libertad a la hora de localizar nuestra historia. Su carácter especulativo nos permite imaginar planetas, sistemas, galaxias… e incluso universos y dimensiones. Por supuesto podemos ambientar nuestra historia en la Tierra, lo cual nos facilitará mucho el trabajo, ya que tan solo tendremos que proyectar nuestra sociedad en el tiempo, pero si queremos salir de nuestro planeta, podremos construir un universo a nuestra medida. ¿Que queremos visitar otros planetas? Pues ¿por qué no olvidarnos del aspecto marciano y crear junglas, desiertos, estepas…? Y ¿por qué no ir más allá y tratar de abstraernos de lo conocido para concebir algo nuevo? Al fin y al cabo, si en la Tierra hay tal cantidad de contrastes y formas de vida, ¿qué no puede haber ahí fuera?

4. Ciencia ficción intergénero

La ciencia ficción, al final, no es más que el disfraz del que revestimos a nuestra historia. Tu historia puede tener romance, humor, drama… solo que con ciertos elementos que la definen y diferencian. La ciencia ficción, además, no es un género absoluto. ¿Si construyo una historia de terror ambientada dentro de cinco años estaré escribiendo ciencia ficción? Sí y no. Dependerá de los elementos científicos y del nivel de especulación que incluyas. O dependerá, sencillamente, de la opinión de cada lector. Lo que para uno es ciencia ficción puede no serlo para otro, y viceversa. La ciencia ficción tampoco tiene que ser necesariamente futurista. Podemos tratar una civilización en ciernes, atrasada evolutivamente; escribir un wéstern con pistolas láser en vez de revólveres, o pergeñar una novela negra con sutiles pinceladas tecnológicas.

5. ¿Cómo obtener la inspiración?

Todos los medios son susceptibles de tocar la ciencia ficción en mayor o menor medida. Desde la literatura al cine pasando por cualquier forma de arte; el cómic, la música, la ilustración e incluso el arte urbano (el artista valenciano Deih utiliza el ciberpunk como inspiración para sus murales). Eso sí, tendremos que tener en cuenta qué tipo de ciencia ficción queremos desarrollar para acudir a las fuentes oportunas, por mucho que podamos obtener inspiración de todo aquello que seamos capaces de interiorizar.

6. La ciencia ficción en el cine

Como ya repasamos las principales obras literarias, esta vez quiero hacer una pequeña clasificación cinematográfica. Si nuestra escritura tiende hacia la ciencia ficción dura, podemos encontrar inspiración en películas como 2001: una odisea del espacio (1968), de Kubrick. Si, por el contrario, nos seduce más la space opera y el romance planetario, sagas como Star Wars ejemplifican a la perfección el viaje del héroe o las intrigas propias de un imperio galáctico. Pero no hay que olvidar que películas como E.T., el extraterrestre (1982), Parque Jurásico (1993) o Matrix (1999) también son ciencia ficción… ¿o no?

7. Ciencia ficción «de autor»

Respecto a la ciencia ficción «de autor», Primer (2004) reflexiona sobre los viajes en el tiempo, Coherence (2013) sobre universos paralelos, Ex machina (2015) sobre la inteligencia artificial, La llegada (2016) sobre la comunicación con una civilización alienígena, o la superproducción Interestelar (2014) sobre astrofísica, relatividad, mecánica cuántica… Como veis, sea cual sea vuestra rama, siempre hay fuentes de inspiración en el medio audiovisual.

Pero la inspiración no solo se encuentra en el cine, ya que, por fortuna, hoy en día hay a nuestra disposición toda clase de videojuegos, documentales, obras divulgativas, publicaciones científicas…

8. Personajes en la ciencia ficción

Los personajes son claves a la hora de configurar nuestro mundo, y la ciencia ficción, como la fantasía, nos permite inventar diferentes especies pertenecientes a otras civilizaciones. Antes de crear nuestros alienígenas, sin embargo, tendremos que pensar en cómo han evolucionado, cuáles son sus convencionalismos sociales, en qué consiste su relación con la humanidad… e incluso cómo se comunican. Nadie nos asegura que las especies alienígenas tengan órganos bocales, un aspecto humanoide o sean seres físicos como nosotros. Pueden pertenecer a otra dimensión, no ser percibidos mediante los sentidos, no tener una bioquímica basada en el carbono o no ser biológicos en absoluto.

9. Cifi para todos

La novena clave es que la ciencia ficción está al alcance de todos. Aunque nunca lo hayas intentado, aunque no te sientas cómodo, quizá tengas una historia en la cabeza que pueda mejorar si te la llevas al futuro, o lejos de la Tierra. Ni siquiera tienes por qué ser riguroso, y menos para empezar. Rellena con la imaginación los huecos del conocimiento y cuenta lo que tengas que contar. Siempre estarás a tiempo de volver a tu historia para revisarla, documentarte o sacarte un máster en Astrofísica.

Podría alargar este pequeño texto hasta el infinito, porque infinito es el universo (o en continua expansión, por lo menos), pero… ¿para qué seguirme leyendo cuando puedes empezar a crear tu propio universo?

Tipos de ciencia ficción. Orígenes

Existen muchos tipos de ciencia ficción. Así en este artículo, igual que hice con el terror, voy a hacer un repaso rápido (y personal) de la historia de la ciencia ficción. ¡Allá vamos!

Orígenes de la ciencia ficción

La ciencia ficción, como cualquier otro género literario, tiene su origen en la antigüedad. De hecho, es difícil establecer su origen exacto, ya que la literatura fantástica existe desde que existe la literatura, y la ciencia ficción no es sino una rama de esta. También el término moderno de «ciencia ficción» resulta ambiguo, puesto que se trata de un género que difiere de la fantasía por su carácter especulativo, y en ocasiones resulta complicado trazar la línea que separa ambos géneros. Para arrojar algo de luz sobre el asunto, podríamos decir que mientras en la fantasía hay elementos mágicos imposibles de explicar científicamente, la ciencia ficción, como su nombre indica, está fundamentada en la ciencia y trata de ser plausible.

Ciencia ficción romana

Uno de los muchos puntos de partida que podemos establecer para la ciencia ficción es la obra Historia verdadera de Luciano de Samósata. En esta, como harían después Bergerac, Poe, Verne o H. G. Wells, se narra un viaje a la luna y un encuentro con los selenitas. Independientemente al peso científico de la obra, aquí lo importante es la intención especulativa; existe una luna, por lo tanto, puedo imaginar cómo alcanzarla y lo que me encontraré en ella.

Clásicos del género

No es mi intención hacer una lista de clásicos de la ciencia ficción, ya que hay miles de ellas en Internet (todas muy parecidas, por cierto), y mucho menos quiero hacer una lista de autores, pues todos conocemos sus nombres y lo que han significado para el género. Lo que yo pretendo es descubrir una ciencia ficción diferente, y centrarme en dos subgéneros que engloban una gran parte de las historias de ciencia ficción: la ciencia ficción dura y la space opera. Sin embargo, sí que quiero aprovechar para destacar a un autor que no pertenecía al mundo anglosajón, y es Karel Čapek. ¿Y por qué?, pues porque aparte de escribir el clásico La guerra de las salamandras (1936), en su obra teatral R.U.R. (Robots Universales Rossum) (1920), introdujo por primera vez el término robot.

Space opera

La ciencia ficción comienza siendo literatura de consumo. Un mero entretenimiento escrito por escritores aficionados con pocos conocimientos científicos. Por eso, la space opera nace como una trasposición del wéstern al espacio, y se caracterizó por anteponer el factor aventura al rigor científico. Un tipo de ciencia ficción de andar por casa.

Héroe galáctico

La primera saga o personaje que trasciende lo meramente literario es Buck Rogers, una creación de Philip Francis Nowlan que apareció en la revista pulp Amazing Stories y que sería adaptado a tiras de prensa, radionovela y televisión. Buck Rogers es un veterano de la I Guerra Mundial que cae en un estado de animación suspendida por la exposición a los gases radioactivos de una mina y despierta en el año 2419.

Tras el éxito de Buck Rogers y para competir con su tira de prensa, el dibujante Alex Raymond crea la historieta de Flash Gordon, quien se erigirá como la principal referencia del héroe galáctico hasta la aparición de Star Trek.

Revistas Pulp

El desarrollo de la space opera no hubiera sido posible de no ser por publicaciones pulp como Weird Tales o Astounding Stories. En estas revistas publicarán autores como C. L. Moore, que utilizó un seudónimo para ocultar su sexo y fue la creadora de Northwest Smith, cuyo atuendo y personalidad lo caracterizan como un claro antecedente de Han Solo; Edgar Rice Burroughs, autor de Tarzán y que destacará en el romance planetario con la saga de John Carter de Marte, o Leigh Brackett, conocida como «la reina de la space opera» y coautora del guion de El imperio contraataca, con su serie de libros sobre Eric John Stark.  

Ciencia ficción dura y blanda

Dentro de los diferentes tipos de ciencia ficción (space opera aparte) podemos distinguir dos vertientes principales: la «blanda», con autores como Philip K. Dick, Ray Bradbury o Ursula K. Le Guin, que utilizan la ciencia ficción para reflexionar sobre la sociedad humana; y la «dura», con autores como Robert A. Heinlein, Arthur C. Clarke o Isaac Asimov, cuyas obras tienen unos fundamentos científicos sólidos y persiguen un fin divulgativo.

Otros géneros

La ciencia ficción, por supuesto, no se limita a los géneros anteriormente mencionados. Los subgéneros son muchos, desde la mezcla de la ciencia ficción con la fantasía o el terror, hasta el ciberpunk, steampunk, robótica, inteligencia artificial, retrofuturismo, ucronía, distopía, viajes temporales y dimensionales, ciencia ficción apocalíptica…

Género y sexo

La ciencia ficción, como la fantasía, es un género que nos permite establecer paralelismos con nuestra sociedad. Muchas historias fantásticas no son sino alegorías que permiten explorar problemas reales desde la distancia que nos proporciona la ficción. Un claro ejemplo de esto es la ciencia ficción feminista. Charlotte Perkins, precursora del género, planteará en Herland (1915) una utopía libre de dominación y compuesta exclusivamente por mujeres que se reproducen por partenogénesis. Por su parte, Ursula K. Le Guin, en La mano izquierda de la oscuridad (1969), presenta una sociedad andrógina, hermafrodita y bisexual; aquí, los individuos tienen género neutro tres semanas al mes, y la restante son machos o hembras dependiendo de las feromonas de su pareja. Por último y más recientemente, en El cuento de la criada (1985), Margaret Atwood describe una sociedad autoritaria y extremadamente represiva con las mujeres, las cuales quedan reducidas a meras esclavas.

Ciencia ficción social

Si las mujeres lo tuvieron difícil para abrirse un hueco en el género, peor fue para las mujeres de raza negra. Este es el caso de Octavia E. Butler, que se movió en la ciencia ficción racial casi sin darse cuenta. Buen ejemplo es su cuento Bloodchild (1984), ganador de los premios Nébula, Hugo y Locus, en el que narra cómo una especie alienígena se reproduce implantando huevos en un grupo de humanos, o la trilogía de Xenogénesis (1987-1989), que explora las relaciones entre los humanos y otras especies de las que dependen para sobrevivir.

Otras obras

Sé que me dejo en el tintero muchos autores en esta breve y particular cronología de la historia de la ciencia ficción, como por ejemplo Frank Herbert, quien con Dune (1965) inauguraría una de las sagas más influyentes de la ciencia ficción, o Doris Lessing, la única ganadora de un Premio Nobel que ha cultivado el género, pero aunque no están todos los que son, sí que son todos los que están.

Además, mi nave espacial está a punto de despegar y ya llego tarde…

Bases para historias de terror. Tipología

Bases para escribir historias de terror. En este artículo voy a explicar cómo escribir terror, o al menos, cuáles son las principales maneras de enfocarlo. ¡Vamos allá, sin miedo!

¿Cómo escribir una historia de terror?

El terror tiene muchas formas. A mí pueden darme miedo las arañas, y otra persona tenerlas como mascota, por eso, lo primero que intentaré es definir el terror. El terror es diferente para cada psique, para cada individuo, pero si tuviera que hacer una definición universal del terror, diría que es lo desconocido, lo inaprensible, lo incomprensible. Y, por supuesto, todo aquello que está grabado en nuestro subconsciente en forma de trauma, y todo aquello que identificamos como un peligro.

La novela gótica

La historia del terror en la literatura contemporánea empieza con El castillo de Otranto (1764), de Horace Walpole. Esta fue la primera novela gótica, en la que aparte del castillo que da nombre al libro, tenemos un linaje maldito, elementos sobrenaturales y un ambiente siniestro. Tras la novela de Walpole, llegarían otras tantas como Vathek, Los misterios de Udolfo, El monje o Melmoth el errabundo, y en todas ellas tendríamos esos mismos elementos románticos, así como catacumbas, ruinas, bosques, jardines… y demás lugares tenebrosos en los que se escondía un fantasma (que siempre solía ser un noble disfrazado).

El cuento de fantasmas

Con el declive de la novela gótica llegó la ghost story inglesa (y el cuento de fantasmas europeo), entre cuyos autores podemos destacar a Elizabeth Gaskell, Sheridan Le Fanu y M. R. James. Aunque los fantasmas siempre han estado presentes en la literatura inglesa (¿alguien recuerda al fantasma de Hamlet?), ahora hay una especie de afición u obsesión por ellos, quizás debido, entre otros factores, al auge del espiritismo.

Terror gótico

El elemento terrorífico de la ghost story tiene su origen en la novela gótica. Si en aquella la apariencia fantasmagórica no era más que un burdo truco, aquí el fantasma es real, y la amenaza adquiere un cariz sobrenatural. Aunque el elemento terrorífico sigue siendo un ser humano, ahora se trata de un ser humano que ha trascendido; su mundo nos resulta extraño e incomprensible, pero a él no le resulta del todo extraño el mundo de los vivos. Este fantasma representa el terror inmaterial; otra realidad irrumpiendo en nuestra realidad, lo insólito manifestándose en lo cotidiano. Un elemento, en definitiva, que no debería estar ahí, y eso es lo que causa el miedo.

Terror materialista

La evolución del terror gótico tenemos que buscarla al otro lado del charco, más concretamente en Nueva Inglaterra, porque será allí donde Edgar Allan Poe desarrolle su carrera. Poe coge el testigo de la ghost story pero la hace evolucionar, aportándole una serie de elementos que configurarán el terror materialista. Poe, teórico de la composición literaria, convierte los inocentes relatos de fantasmas del Londres victoriano y la campiña inglesa en obras malsanas de atmósfera asfixiante y personajes perturbados. Aquí el fantasma, el vampiro o cualquier ser etéreo se truncan en terrores físicos y seguros, y por ello mucho más peligrosos.

Horror cósmico

La evolución lógica del terror materialista sucede nuevamente en Nueva Inglaterra, el mayor acervo del terror literario. Y viene de manos de alguien que ni siquiera se consideraba escritor: Howard Phillips Lovecraft, ese extraño caballero anacrónico que gustaba pasear con nocturnidad por las calles de Providence. En el horror cósmico el elemento terrorífico viene del espacio exterior, y este no es ni bueno ni malo, sino caótico e indiferente al destino del ser humano, insignificante en la inmensidad del universo. Este tipo de terror también está asociado al nihilismo y al terror filosófico de autores posteriores como Thomas Ligotti.

Cómo enfocar el terror

Y, ahora sí, vamos al meollo del asunto. Después de esta introducción, ¿cómo escribir una historia de terror? Bueno, ahora que conocemos los diferentes tipos de terror, lo primero que tenemos que hacer es identificar el elemento terrorífico de nuestra historia. ¿Es un terror tangible, intangible, cósmico, filosófico? Dependiendo de su consistencia y de la manera en que lo queramos presentar, tendremos que adecuar la atmósfera a su aparición, planteándonos si queremos mostrarlo abiertamente o solo sugerirlo, y dotándolo de identidad para que tenga sus propias motivaciones, porque el terror siempre quiere algo.

El monstruo en el terror

Si nuestro monstruo aparece a las primeras de cambio, tendremos que ser narradores expertos y saber mantener la tensión y el interés del lector, ejemplos de esto serían Frankenstein y Drácula. Si queremos que nuestro monstruo no aparezca hasta bien entrada la historia, tendremos que crear la atmósfera adecuada y hacerlo plausible a través de sus actos, las consecuencias de estos, o aquello que inspira entre los otros personajes de la narración.

Pero el terror no siempre tiene forma de monstruo, ya que puede tratarse de una enfermedad, un desastre natural, una sugestión o incluso una persona «normal». El límite, como siempre, está en la imaginación, y lo más importante será jugar con el lector para ser capaces de transmitirle esa inquietud que es la esencia del terror.

Otros terrores

Por supuesto el terror no tiene que ceñirse necesariamente a estos modelos. Hay autores que se han hecho un hueco en la historia del terror por su particular manera de tratarlo. William Hope Hodgson, con su terror materialista en alta mar; Arthur Machen, que sustituye a los fantasmas por elementales y seres mitológicos, o Charlotte Perkins, que en El papel de pared amarillo (1892) utilizó una experiencia personal y el trastorno mental que le provocó para crear uno de los mejores relatos de terror jamás escrito. Aquí, el elemento terrorífico era el machismo.

¿Por qué leer a los clásicos?

¿En este artículo voy a explicar por qué es bueno leer clásicos (o no). Muchos escritores se preguntan si deben centrarse en un género concreto o leer de todo. Aquí, la respuesta:

¿Clásicos de la literatura o literatura de género? He ahí la cuestión

¿Qué tienes que leer? Bueno, antes de nada quiero dejar claro que yo no soy quién para decirle a nadie qué tiene que leer; la lectura es un acto personal, casi íntimo, pero sé que muchos escritores se preguntan qué les conviene leer, y aquí sí que puedo hablar basándome en mi propia experiencia.

Toda lectura es buena

Toda lectura es enriquecedora. Esto es un axioma. Incluso las malas lecturas son un buen ejemplo para saber qué no tenemos que hacer. ¿Y cómo diferenciar una mala lectura de un buena? Con el bagaje que nos da la experiencia lectora. Y dicho bagaje se conforma leyendo, así que esto es una especie de círculo vicioso (o virtuoso) regido por una máxima: lee.

«Pero, mira, yo es que tengo muy claro que quiero escribir fantasía, ¿no debería leer a los grandes del género y dejarme de historias?». Sí y no. Porque Shakespeare también escribía fantasía, y seguro que para ti no es uno de los grandes del género, y Goethe, y Oscar Wilde. ¿Entonces?

3 consejos sobre qué leer, y por qué hacerlo

1. Lee clásicos

Los clásicos son la vida, la savia del árbol de la literatura. Algunos son aburridos, han envejecido mal, pero hay otros que nos aportarán más que cualquier otra lectura que podamos imaginar. Leer El lobo estepario, Siddhartha o cualquier otra obra de Hermann Hesse nos dará el conocimiento que atesoran diez o veinte libros cualesquiera. Y tú, escritor de ciencia ficción, ¿has leído Frankenstein, verdad? Porque muchos consideran la obra de Mary Shelley como la primera novela de ciencia ficción.

No hace falta leerse Los miserables, Ana Karenina u otros de más de mil páginas (bueno, todo es cuestión de prioridades), pero sí que es interesante visitar obras ligeras que nos den una idea de la historia y evolución de la literatura. Conocer épocas, estilos, movimientos literarios… y variar en función del gusto y los intereses de cada uno, porque esto se trata de divertirse; no hay que perder la perspectiva.

2. Vida más allá de los clásicos

Tampoco hace falta atiborrarse de clásicos para empezar. De hecho, podemos intercalarlos con obras de otros géneros, incluso darle preferencia al género al que nos queramos dedicar. Tampoco hay que perder de vista otros géneros que, a priori, no nos resulten tan atractivos. Sí, voy a escribir fantasía, pero ¿acaso no hay escenas de terror en las novelas fantásticas? Las obras, más que pertenecer a un género, priorizan un género en la narración, pero contienen elementos de muchos otros, ¿o nunca has escrito una escena romántica?

H. P. Lovecraft, por ejemplo, escribía terror, pero en sus historias hay casi tanta ciencia ficción como terror, y esta adquiere un papel fundamental en narraciones como En las montañas de la locura. En La torre oscura, donde Stephen King se pasó a la fantasía, también hay mucho de ese terror característico del autor, pero tanto el terror como la fantasía están envueltos en una atmósfera de wéstern futurista.

3. Conocer las principales obras

Por supuesto, pese a leer de todo, tendrás que conocer las obras fundacionales y a sus creadores, además de las últimas tendencias que hayan roto barreras y aportado esa modernidad tan necesaria en muchos aspectos de la literatura. Antes de ponerte a escribir lee, o al menos conoce en mayor o menor medida, las cinco o seis grandes obras del género, las cuales mezclarás en tu cabeza, como si de una coctelera se tratara, con todas tus experiencias vitales e influencias externas. A partir de ahí solo tienes que ponerte a escribir para deshacerte de ellas en una experiencia tan gratificante como catártica.