Cómo crear un buen personaje. 15 secretos para conseguirlo

Quince claves para crear un buen personaje. Enamorarse del personaje de un libro es la mejor forma de engancharse a él. Casi sin darte cuenta, te importa lo que le pasa, lo que piensa, qué hace, con quién se relaciona… Un efecto mágico que puedes llegar a dominar, a medias, eso sí. Vamos a ello.

Quince claves para crear un buen personaje

Si piensas que el título  o su portada son determinantes para un libro, hoy me dedico a otro de los elementos fundamentales. Sin ellos una novela está muerta. Conseguir aunar en un solo post qué tiene que tener un buen personaje es una utopía de las gordas, me hago cargo. Así que este artículo va a estar basado en mi experiencia como editora. Es la única manera de poder acertar con un tema tan amplio como este.

Cómo crear un buen personaje: conocerlo bien

Vamos a por la primera de las quince claves para crear un buen personaje: conocerlo.  Ya sé que suena a obvio, pero no lo es. Cuando entrevisto a un escritor reconocido, véase Almudena Grandes, Rosa Montero, Julia Navarro,  Juan José Millás, Santiago Posteguillo, Joël Dicker o Karl Ove Knausgård, por poner algunos ejemplos, siempre pregunto (off the record o no) cómo crea a sus personajes más redondos. ¿Sabes que me respondieron uno a uno? Conociéndolos como si vivieran con ellos.

Ana María Matute contaba que se sentaba a comer con sus personajes antes y cuando estaba escribiendo un libro, a veces, también después. Ahí está la prueba de esta obviedad tan certera e importante.

No se trata de hacer fichas o esquemas. Ni de planificar qué va a hacer tu personaje durante toda la novela, que también. Se trata de saber cómo funciona tu cerebro y qué hace cuando crea.

Si conoces a tus personajes mejor que a tus mejores amigos, siempre sabrás cómo tiene que reaccionar y tu cerebro nunca te traicionará haciéndoles hacer, decir, sentir o pensar cosas que jamás harían, dirían, sentirían o pensarían. O peor, nunca los defenestrarás y harás que vayan por la trama como pollo sin cabeza, haberlos haylos.

La primera regla de oro de un buen personaje es que sea verosímil. Una mala contestación, un gesto inapropiado o un pensamiento fuera de lugar y tu personaje estará muerto. El lector lo habrá enterrado para siempre y a ti con él. Hay pocas cosas menos perdonables que un personaje desdibujado o impostado.

Los buenos personajes se transforman

El segundo punto clave es que los personajes, y no me refiero solo a los protagonistas, deben ser en su mayoría redondos y evolucionar a lo largo de la novela. No porque lo diga yo, sino porque si no es así es que no les ha pasado nada o son unos psicópatas que nada les afecta. Las personas evolucionamos, cambiamos, aprendemos y nos transformamos. La vida es la variable más potente para que eso suceda.

A veces, en un mismo día podemos mutar hacia otro estado mental u otra forma de pensar. A tus personajes también les pasa. A muchos niveles. Principalmente, el que viene dado por la trama y, luego,  la construcción que has hecho de él, que lo transforma poco a poco a los ojos del lector. Los datos que le vas aportando acerca del personaje también lo transforman a en la mente del lector.

La construcción de un buen personaje

Al hilo de lo anterior, hay que tener en cuenta un dato muy importante: la construcción de un buen personaje no está obligadamente unida a las descripciones. Es evidente que hay que contar cómo es, pero para ello tienes muchas técnicas a mano que no pasan por hacerle un repaso físico y mental nada más comenzar la novela. Esto es un vade retro como la copa de un pino.

El lector no conoce al personaje, si le lanzas un párrafo enorme para describirlo, lo mejor que te puede pasar es que se lo salte; lo peor, que cierre el libro. No le interesa en absoluto nada de ese personaje porque aún no lo conoce y, por supuesto, no lo quiere. En estos casos, la descripción cae como un gran pedrusco en la cabeza del lector y arrasa con todo lo demás, también con tu novela.

Al hilo, es necesario que sepas que es mucho más efectivo que el primer contacto del lector con tu personaje sea a través de una acción que de una descripción.

Cuidado con los pensamientos

Es más, un pensamiento es mucho más efectivo que una descripción. Aunque ojo con los pensamientos. Si nada más entrar en escena tu personaje se lanza a perorar sobre temas variados, sin que el lector aún lo conozca de nada, el efecto será un sopor terrible para él. No lo conoce, no le interesa lo que piensa, aún.

Sin embargo, es muy efectivo, por ejemplo, hacer ver qué piensa otro personaje sobre el protagonista. El lector debe sentirse parte activa de la historia, déjale que descubra él mismo al personaje. Ese es un gran truco para que lo ame o lo odie, según las necesidades de la trama.

Las descripciones, a pesar de los pesares

A pesar de lo dicho arriba, evidentemente, las descripciones son importantes para la construcción de un personaje, qué duda cabe. En este caso, es primordial que valores y priorices los datos que vas a contar del personaje y vayas trufando lo que pasa con sus descripciones que no siempre tiene que hacerlas el narrador, también otros personajes, también el o la protagonista.

Lo importante es que hay datos definitivos para que el lector visione en su cabeza cada uno de los personajes y esos datos tienen que aparecer al inicio del libro para que luego el lector no comience a hacerse preguntas incómodas.

Y es que las descripciones las carga el diablo. Si tu personaje tiene los ojos azules y lo vas a contar en algún momento que sea antes de que el lector se lo imagine de otra manera o romperás su evocación y el encanto de tu novela.

Hay una moda que contradice esto último, lo he visto en algunos libros, lanzan un rasgo definitorio más allá de mitad del libro. Se puede hacer, pero hay que tener cuidado con ello, debe ser muy interesante el libro, debes tener una seguridad aplastante en lo que estás haciendo. Mi consejo es que si no es estrictamente necesario, no lo hagas.

Un buen personaje es único

Este punto es muy importante. Huye de los estereotipos para no volver nunca jamás. Ya sé que es difícil, a veces, imposible. Da miedo que nadie se identifique con tu personaje, pero no queda más remedio.

¿Quieres un gran personaje? Tiene que ser único. En sus gestos, en su forma de hablar, en su forma de moverse por las escenas, en sus reacciones, en sus querencias, en todo. Y aquí volvemos al principio (para ser redondos también): se consigue conociendo perfectamente al personaje. Desde que nace hasta que se muere, todo, absolutamente todo. Aunque la trama de la novela solo cuente cinco años de su vida, un día, dos segundos (esto es pasarse, lo sé), tu obligación es conocerlo.

Quítate de la cabeza esos juegos absurdos que utilizan muchos para hacer personajes que lo único que consiguen es defenestrarlos. Tipo, vamos a hacer personajes con el juego de los colores, o con el de los sentimientos, venga hombre, ¿esto qué es?, una novela o el Trivial. Si es que hay gente que se piensa que escribir es usar fórmulas mágicas, cuando lo único que tienes que hacer es contar la verdad, tu verdad, solo eso.

Nunca se hacen los interesantes, son interesantes

Y es que la única forma de que tu personaje sea interesante es que sea él mismo. Aunque sea un secundario o solo pase por allí. Dirás que eso no tiene sentido, pero sí.

Todo el mundo es interesante en un momento determinado y los personajes, si están vivos, también.

Eso sí, no pueden decir o hacer cosas solo para hacerse los interesantes  y que luego detrás de esas reacciones no haya una buena justificación. Todo lo que hacen se tienen que explicar a lo largo de la trama de alguna manera. No hay nada peor que ver a un personaje hacerse el duro o el enigmático sin ningún sentido.

Esto es como en la vida real. Si conoces a alguien que no para de decir frases hechas, soltar cosas misteriosas o dar cortes de mangas que nunca se explican, lo más fácil es que pienses que está loco, es tonto o tiene una realidad paralela a la tuya que no entiendes. Pues eso mismo ocurre con un personaje que se hace el interesante.

Los personajes comen y van al baño

Suena un poco soez, pero es verdad. Nada mejor que enseñar la vida cotidiana del personaje para que el lector pueda entenderlo con nitidez.

No es necesario plagar la novela de cagadas, nunca mejor dicho, debes elegir en qué momentos de su vida cotidiana conviene sacarlo cada vez.

Cuándo le conviene estar comiendo con sus amigos y contar qué comen; en qué momento es bueno verlo dormir o desesperarse porque no duerme o si es necesario que vomite o vaya al inodoro a hacer lo que tenga que hacer. Está claro que la escatología no es un plato de buen gusto, pero dependiendo del tono de la novela y de qué se trame en su desarrollo, tal vez, sea conveniente que también haga sus necesidades.

Aviso a navegantes: me he tirado unos cinco minutos pensando si me adentraba en aguas tan procelosas. Al final he llegado a conclusión de que tengo que hacerlo. Hay que ser claros si pretendemos enseñar cómo se hace una novela, tienes que decir todo lo que hay que hacer, al menos, todo lo que sepas que hay que hacer y esto es importante. Si lo dejo, te vas a fijar más en lo que cuento, de manera que lo dejo, lo siento.

Un ejemplo práctico

Un ejemplo: un chico, ya talludito, que no quiere salir de casa, no porque tenga una enfermedad, sino porque no quiere, simplemente. Sus padres están desesperados, conoce a una chica a través de internet, pero es ella la que tiene que ir a verlo a su habitación.

La cita es un desastre. Huele verdaderamente mal en esa habitación. A partir de ese día, la madre se encomienda a cualquier virgen y airea todas las mañanas entre los insultos de su hijo que le gusta su olor.

Cada día llega una chica nueva que sale despavorida, porque el personaje se tira un pedo, pasa de hablar con esa chica que no le gusta o se deshace en atenciones con la que sí… Hasta que conoce online a una que es como él y surge el amor.

Aun así, no quieren salir de su habitación, cada uno de la suya. Todos los días tienen batallas campales en internet para que salga el otro. Hasta que el sexo virtual deja de tener sentido.

Además, la madre del chico y la hermana de la mujer, deciden confabularse para conseguir que salgan y se conozcan. Eso sí, sufren en silencio por si deciden quedarse los dos en una casa. Fin.

El conflicto y los personajes

Esto anterior podría ser el germen de una novela. En ella subyacen muchos de los vicios de la sociedad actual, el lector puede sentirse identificado y además se profundiza en ese síndrome que, sobre todo, se da en Japón que se llama Hikikomori. Con un toque de humor y adaptado a nuestro país, para que no sea un síndrome de verdad, puede funcionar como comedia y también como crónica de la vida cotidiana llevada al extremo. No hay grandes objetivos, no hay grandes aventuras, solo realidad y mucho salseo. No es necesario más. Con que tus personajes funcionen medianamente bien tienes una buena novela.

Y es que no tiene por qué ser un personaje torturado por su pasado, presente o futuro. No te compliques creando una guerra de las galaxias para que tu personaje sufra a base de bien.

¿Qué estás escribiendo? ¿Una novela o una telenovela? Elige. Lo importante no es el conflicto, aunque lo es. Lo esencial es que esté vivo. Como tal, le pasan cosas malas, buenas y regulares. Se cae, estornuda, toma decisiones, sufre las suyas y las ajenas, tiene objetivos o no los tiene y no pasa nada. Constrúyelo bien en tu cabeza y funcionará a la perfección en tu novela.

A veces, mienten y se equivocan

Los personajes son como tus amigos o como tú, Mentís de vez en cuando y os equivocáis por supuesto. Un personaje completo también. Eso sí, todo debe ir en consonancia con su personalidad.

Si es un personaje bueno, aunque tenga aristas, puede mentir un poquito. De forma piadosa, por ejemplo, pero nunca una mentira gorda o que pueda hacer daño a otros personajes conscientemente. A no ser que haya una razón muy poderosa para hacerlo y que esté bien justificado en la trama.

Hay que medir bien en este sentido. Como me dice Almudena Grandes en esta entrevista. Sus personajes dudan, tienen miedo y se equivocan, pero siempre hay que buscar el equilibrio con la situación, la personalidad y lo que estés contando.

Y si mienten que lo hagan bien

Hay que tener cuidado en cómo le presentas el panorama al lector. Para que quede bien, se tiene que enterar de que el personaje se está equivocando o está mintiendo. A veces, por querer hacerlo a toda costa se lía la de Dios es Cristo, nadie se entera de nada y la trama de la novela se resiente. Y es que hay que hacerlo sutilmente y con tiento, para que el lector lo interiorice de una manera orgánica y le de ese toque especial.

Utiliza a otros personajes, lo que dicen o lo que hacen para dejar claro que tu personaje sabe más de lo que dice o miente directamente. Siempre enseñándole al lector lo que está pasando, de una manera sutil, claro. Ni se te ocurra dejarlo en evidencia, el lector te tachará de infantil y será peor el remedio que la enfermedad.

Otro ejemplo:

—Necesitamos salir de esta ciudad y respirar un poco de aire fresco ¿No crees? —le dijo Luis abrazándola.

—Sí, claro —Lucía intentó corresponderle, pero no le salía.

—Qué te pasa, te noto rara— se separó un poco para mirarla a la cara.

—Nada, no te preocupes, estoy cansada—y apretó el abrazo. No soportaba mirarlo a los ojos.

Aquí estamos diciéndole al lector que el personaje femenino está mintiendo sin decirlo en ningún momento, pero el lector lo entiende perfectamente porque es orgánico y natural. Una reacción clara de no saber por dónde salir.

Piensa bien las escenas antes de escribirlas

Otro punto importante es pensar bien en una escena antes de escribirla. Visionala en tu mente, quédate con los detalles más importantes, cómo se mueven los personajes por el espacio, sus gestos, qué hacen, cómo se comunican entre ellos… Todo.

Piénsalo para luego poder escribirlo de tal forma que el lector pueda evocarlo de la manera más efectiva en su cabeza. Así verá con más detalle a tus personajes y podrá identificarse más con ellos. Ya que todos los gestos,  lo que dicen debe ser orgánico, real. En coherencia con la trama y la personalidad de cada uno.

Haz magia

Construir personajes es una de las ciencias más complicadas de la literatura, a veces, solo la magia los puede salvar, a veces ni con un cargamento de varitas mágicas se consigue.

Cuando juzgo dos capítulos de una obra y un autor desconocidos, uno de los detalles que me dice que puedo seguir trabajando ahí es si los personajes están vivos.

Si la trama es un desastre, pero los personajes están bien definidos en esos dos capítulos, tenemos algo que hacer. En caso contrario, desisto.

Espero que este post te sirva para crear un gran personaje. Cuéntame en qué medida que te ha ayudado y si tienes algún truco para conseguir perfilar personajes.

¡Hasta la semana que viene!

20 beneficios de la literatura

Los beneficios de la literatura no pueden encerrarse en un post, son demasiados e incontables, aunque Ana María Matute los recogió de maravilla en una sola frase: «La Literatura ha sido, y es, el faro salvador de muchas de mis tormentas». ¿Quieres saber cómo te va a salvar a ti? Sigue leyendo.

Los beneficios de la lectura

Si pienso en mí, la literatura ha sido y es, como dice la gran escritora, la salvación. Es mi fuente de sustento y de recreo. El lugar al que siempre vuelvo, donde encuentro lo que necesito en cada momento. El refugio perfecto. Si como yo, no necesitas saber qué tiene de bueno la literatura, tal vez este post no te sirva de nada.

Si es posible que aún te queden beneficios por descubrir, te animo a seguir leyendo.

Y si eres de esas personas que se acercan a un libro de Pascuas a Ramos, te interesa tanto que puede ser que este artículo cambie tu vida.

Leer te da la vida

Cuando encuentro a alguien en mi camino que me dice que no le gusta leer o que no suele hacerlo, siento que se está perdiendo algo maravilloso de la vida. Eso, además de disimular como puedo la cara que se me pone (creo tanto en el poder de la lectura que pienso que esto solo lo pueden pensar un extraterrestre).

Entre los beneficios de la literatura, pienso que hay pocos momentos que consigan llegar al placer de viajar por un buen libro. Esa sensación extracorpórea de fluir por la lectura es un viaje sideral que nadie debería perderse.

Así que ahí va mi lista de algunos de los beneficios contantes, sonantes y objetivos que tiene la lectura.

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—Va y me dice que esto me pasa por no leer…Grrrr

Mejora la actividad cerebral y disminuye el deterioro cognitivo.

Aumenta la reserva cognitiva del cerebro. Leer pone a nuestro cerebro a funcionar a pleno rendimiento. Todas las partes de él se activan para ayudarnos a vivir esta experiencia.

Cuando nos sumergimos en un libro estamos leyendo, pero también estamos viendo, escuchando, hablando, moviéndonos, comiendo… Por ejemplo, si leemos «tarta de fresa», nuestra memoria sensorial hace que se activen las partes que están relacionadas con el sabor y el olor, además de los recuerdos que nos puede suscitar este dulce. Es fascinante y lo podemos conseguir gracias a la lectura.

Fomenta el pensamiento lógico y abstracto, ya que nuestra mente se acostumbra a construir escenas.

Ejercita la memoria, ayuda a fijar recuerdos. Es una manera efectiva de prevenir enfermedades como la demencia o el Alzheimer.

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Si Vronski encontró a Anna Karenina en un tren… Yo, también

Aumenta la creatividad y mejora la imaginación. De tanto leer, la mente acaba sabiendo qué caminos tiene que recorrer para crear ella misma. Leer activa el poder de nuestra imaginación.

Aporta solvencia para solucionar problemas

Leer sirve para interpretar mejor la realidad, es una fuente inagotable de experiencias y hace que nuestra mente pueda analizar los problemas cotidianos con más claridad. Uno de los grandes beneficios de la literatura.

Ayuda a tener pensamiento crítico

Leer ayuda a seleccionar con más criterio el aluvión de información que recibimos todos los días. El punto de concentración que se requiere para leer, esa lectura envolvente y rica en detalles sensoriales —con complejidades emocionales y morales—, ayuda a que luego pensemos de una manera más fluida y clara.

La lectura profunda ayuda a distinguir entre una comunicación leal y sana y una superficial basada solo en palabras.

Disminuye el nivel de estrés, es tan relajante como darse un buen paseo o escuchar música. Diez minutos de lectura son capaces de reducir hasta un 60% nuestro nivel de estrés.

Si lees, duermes mejor

Ayuda a conciliar el sueño. Este punto está muy unido al anterior, al relajarnos es mucho más sencillo que nos quedemos dormidos. Cuando nos metemos de lleno en un libro, nos olvidamos de nosotros mismos y centramos nuestra atención en otras vidas o realidades. Una desconexión que es perfecta para que podamos dormir como bebés.

Un buen antidepresivo. Este punto es delicado, no significa que si tenemos una depresión nos vamos a curar leyendo, ni mucho menos, pero sí podemos evitarla. Leer nos ayuda a relativizar nuestros problemas, a tener una amplitud de miras mayor. Nos distrae. Factores muy importantes para levantarnos el ánimo.

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—Me ha dicho que lee.

A más lectura, más empatía

Mejora la empatía. Raymond Mar y Keith Oatley, de la universidad de Nueva York y Toronto, respectivamente, publicaron en 2006 una investigación que aseguraba que las personas que leen son más empáticas. Precisamente porque perciben el mundo desde diferentes perspectivas. La primera consecuencia es que el lector es más autocrítico y al mismo tiempo entiende mejor las opiniones, creencias y actitudes de otras personas.

EL rey de la fiesta

Mejora las habilidades sociales, otra consecuencia del punto anterior. Entender y ponerse en el lugar de los otros hace que los lectores se relacionen de una manera más fluida y establezcan relaciones más profundas.

La lectura ayuda a una mejor gestión de las emociones y los conflictos de nuestra vida diaria. La riqueza que aporta leer es esencial para conducirnos en nuestra vida. A fuerza de ver cómo gestionan la suya todos esos personajes que nos han impactado.

Lectura es igual a éxito profesional

Es un impulso extra para enriquecer nuestra vida profesional. Anima a alcanzar metas. El lector puede poner en práctica todas las herramientas que ha aprendido leyendo. Una ventaja comparativa muy importante para su vida profesional.

La lectura amplía nuestro vocabulario del tal manera que los lectores serán capaces de expresarse mejor que aquellas personas que no leen, lo que también les ayuda a conseguir sus propias metas.

Mil y una soluciones para la vida

El lenguaje modifica nuestro cerebro, para bien. La lectura aporta una fuente inagotable de recursos que nos ayudan a tener una vida más plena. Empezando porque el lector piensa de una manera más eficiente y acabando porque es capaz de gestionar mejor las emociones propias y ajenas.

Una persona que lee habitualmente será una persona sabia. No voy a decir aquí que será mejor persona, porque sería muy utópico y aventurado hacerlo, pero desde luego tiene más capacidad para serlo.

Antídoto contra el aburrimiento

La lectura es una de las más importantes herencias que pueden dejarle unos padres a sus hijos. Alguien que lee nunca se aburre, nunca se hunde, nunca se detiene.

La lectura es un gran aliado contra la soledad. Cuando lees un buen libro la soledad desaparece, así de sencillo.

Saber frustrarse leyendo

Para frustrarse bien. Saber gestionar la frustración es una de las herramientas más importantes para saber dirigir nuestra vida. Ese sentimiento tan determinante está ahí, lo vamos a sentir, lo vemos reflejado en los libros y leer nos ayuda a saber cuándo lo estamos y cómo podemos superarlo y, aún más, a sentirla sin que nos destruya.

Lo mejor, se puede leer a cualquier edad. Es una manera de vivir y no está determinada por la evolución de nuestra vida. Da igual en qué nos convirtamos o cómo sea tu forma de ser, siempre habrá un libro aguardándote.

¡Leed, leed, malditos!

Hasta aquí estos 20 beneficios de la literatura, aunque como bien saben los lectores, hay miles, millones

¡Hasta la semana que viene!

Cómo seguir escribiendo en medio de una ola de calor

¿Cómo escribir en verano? El calor te aturde. Te derrites delante del teclado mientras ves acercarse con pánico otra ola de calor. Este post va de cómo evitar lo que nos pasa cuando tenemos que seguir escribiendo y lo que queremos en realidad es correr hacia una concentración de agua y tumbarnos a la bartola a disfrutar con lo que escriben otros.

Claves para escribir a pesar del calor

La inexistencia de aire a tu alrededor es una premonición de que te puedes convertir en ese agua que ansías en cualquier momento. Entonces, el miedo te paraliza: ¿Y si estropeo el ordenador al pasar a este estado líquido inminente? Con dedos temblorosos buscas el disco duro para hacer una copia de seguridad y lo alejas de ti. Mucho, no sea que le llegue el tsunami. Después de pasar un verano escribiendo en estas condiciones, comienzas a entender aquello del sudor y lágrimas.

escribir en verano
Sí, no me pongáis esa cara, tenéis que escribir.

Las ideas escapan, tienen calor y son mucho más libres que nosotros. La mente se queda en blanco y solo eres capaz de repasar la interminable lista de tareas que deben tener un sistema reproductor a prueba de bombas porque aumentan a cada minuto. Aún así, tienes que seguir y sigues, a pesar de que los dedos se pegan en las teclas, porque no tienes ninguna escapatoria. Ese va a ser tu verano. La esperanza comienza a hacer las maletas.

Entiendo, por experiencia propia, que en estas circunstancias, escribir puede resultar una aventura de riesgo, sobre todo, para los lectores. Así que en este artículo voy a intentar dar algunos consejos que, a veces, no consigo ni aplicarme yo. Eso sí, lo intento. Todos los días.

acabas esa novela
Lo voy a conseguir, lo voy a conseguir

Cómo escribir en verano

No pienses en playas, tumbonas, plácidas siestas, airecito rico junto a una cerveza bien fría, leer hasta cansarte o viajar a lugares exóticos. Estás en tu casa, delante del ordenador y solo tienes que pensar en seguir escribiendo. Punto.

El esquema como terapia

Si no lo has hecho, hazte un buen esquema de por dónde quieres que fluya la novela. En caso de que lo tengas, repásalo para tenerlo siempre presente. Esto impedirá que te plantes delante de una hoja en blanco con ganas de hacerte el harakiri. Además, lee el punto siguiente.

Recrea escenas en tu cabeza

Procura pensar antes en qué vas a escribir. Si de normal este punto es imprescindible para seguir trabajando en esa novela, imagina ahora. Mientras descansas, en vez de maldecir porque alguien con un horno supersónico se lo ha dejado abierto a su máxima potencia, piensa en tus personajes, si encima viven en Siberia, mejor para ti. Recrea las siguientes escenas que tendrás que escribir. Repasa mentalmente el esquema de la novela, ponlos en situación en tu cabeza, visualiza diálogos, gestos y qué hacen. Será un ejercicio relajante y, sobre todo, hará que cuando te sientes delante del ordenador al día siguiente puedas concentrarte al margen del calor o el hartazón que tengas. Tendrás una misión clara y la cumplirás fluyendo.

Echa a patadas a tu yo negativo

Cada vez que tu mente prepara una mascarada para impedir que avances, piensa en que, pase lo que pase, vas a terminar esa novela, porque es tuya, porque has puesto mucho esfuerzo en ella y porque tus personajes se lo merecen. En cuanto la frase: «Esto es una mier…» aparezca en tu cabeza, dale carpetazo y échala de tu mente como si fuera un mosquito tigre. Su picadura es mucho peor que la de este insecto. El lado retorcido de tu mente es más listo que tú, así que como lo que quiere es descansar de una santa vez, olvidarse de ti y dejarse de rollos, te manda señales para que le hagas caso. Obvialo, trabaja, empodérate y sigue adelante. En septiembre te alegrarás de lo que has conseguido.

quiero escribir pero no puedo con mi vida
Qué será hoy… ¿vete a la playa? ¿Vaya personajes mal hechos?… ¡Oh, no! Va a ser: ¡No te va a leer ni el tato!

Descansa

Y, lo último, es una obviedad, pero la necesitas. Descansa, una vez que has cumplido el objetivo diario, date un respiro, vete con tus amigos a pelar la pava a alguna terraza, ponte a leer como si estuvieras en esa tumbona en la que no te has permitido pensar en todo el día y deja tu mente vagar hacia tus personajes, vive con ellos. Piensa que son la mejor compañía para este verano sofocante. Los son. En cuanto tengas la costumbre de recurrir a ellos en los tiempos muertos, te darás cuenta de lo divertido que es y de las ganas que tienes de seguir pensando cómo lo van a hacer para salir de donde los has metido. Por no hablar de las alegrías frescas y calmantes que te dará ese que nació para secundario y en medio de esta ola de calor, espantoso y amodorrado, se ha convertido en una estrella rutilante capaz de quitarte toda la sofoquina con un solo gesto.

Además, puedes leer cómo enfrentarte a una página en blanco o al mal llamado bloqueo del escritor, si sigues este enlace.

Espero que estos consejos sean útiles para ti, si como a mí, la palabra te vacaciones se fue hace rato con la esperanza. Tan contentas, en un coche bien cargado de maletas y con pamelas de flores ondeando al viento.

Escribir con calor
¡Vaya con Esperanza! Mucho que íbamos a pasar el verano juntas y acaba de largarse con el socorrista

¡A por ello! 🙂

Qué leer. 5 Libros asombrosos y cómo los he encontrado

¿Cómo elegir un buen libro? En este artículo te ofrezco las últimas joyas que he leído y cómo las he encontrado. No sería nadie sin mis fuentes de buena lectura.

Elegir un buen libro

Me encanta leer, eso no es un secreto ya para nadie. Leo en todas partes, no importa que el descanso sea corto, que la espera sea pequeña, en mi mano siempre hay un libro y aprovecho todos los huecos que me ofrece la vida para abrirlo. Aunque me paso el día leyendo como editora, cuando termina mi jornada laboral, sigo leyendo para nutrirme, para disfrutar y para relajarme. Así que buscar nuevos libros es el pan de cada día. Cada quince días hago acopio de nuevo material. Tener fuentes fiables es fundamental. De ellas y de las últimas joyas que he encontrado va este post.

Métodos para encontrar un buen libro

Estos son algunos métodos que consiguen volver locas de alegría a mis expectativas. Ahí van.

Oro

Tengo una lista en continua renovación que es oro. Ahí anoto todos los libros que recomiendan determinados prescriptores que tienen un gusto exquisito para leer. Cada vez que cuelgan en sus redes sus lecturas, acaban siendo las mías. Es una sucesión que llena cuadernos, la agenda y el móvil y solo echándole un vistazo, ya salivo. Un método infalible para que no se me escapen las delicias que me nutren.

Las listas de otros

Aunque en muchas de ellas le veo la sábana al fantasma, suelen ayudarme en los momentos de desesperación, leer tanto requiere de mucho alimento. Así que no puedo evitar revisar todas las listas que salen a mi paso. Además, leo entrevistas a escritores, entre otras razones, porque muchas veces recomiendan lecturas.

Acoso y derribo

Otra manera de elegir libros viene precedida por un gran descubrimiento. Cuando encuentro una obra que me apasiona de un autor que no conozco, me froto las manos emocionada.  Busco toda su obra y la devoro. Aunque todos los autores tienen mejores y peores obras, me encanta testar la evolución y sacar conclusiones de por qué unas son tan buenas y otras no lo son tanto.

Lugares sagrados

Otro método que me apasiona (y que hago cada vez menos, por desgracia) es merodear durante horas en una librería. Uff, esto es droga dura para mí. El paseo desde mi casa ya es una anticipación alucinante, voy nerviosa pensando en qué me voy a encontrar, en todo lo que voy a ojear, en las horas de maravilla que me esperan y nada más entrar el tiempo se detiene.

Puedo estar una mañana entera allí o una tarde o todo el día si pudiera. De un lado para otro, sin saber qué elegir y eligiendo hasta que mi tarjeta llora desconsolada en la cartera. Y, luego, mi casa me recibe de morros.

—Eres una inconsciente, no hay sitio para tanto libro —berrea enfadada.

—Calla, gruñona, ya nos apañaremos.

—Ve a la biblioteca, como cuando eras estudiante.

Las bibliotecas son el mejor invento del mundo. He pasado tantas horas entre sus estantes buscando, disfrutando, soñando… La certeza de saber que ese mismo ejemplar ha maravillado a otras personas, me hace sentirme acompañada. Y es que ya solo el olor, me pone. Es un privilegio tenerlas y se merecían una mención muy especial entre mis métodos para encontrar un libro, aunque ya las use poco, para desgracia de mi pequeña y enfadada casa.

A la caza del lector

Como ves, hay variedad. Aunque sinceramente creo que los que eligen son los libros. Hay una especie de conjuro que hace que nos acerquemos a ese que necesitamos. Puede ser casualidad, pero es que a mí me pasa muchas veces. Esa exactitud para encontrar un trocito de ti en un libro es un milagro que solo sucede si estás en el momento preciso.

Por eso, siempre he leído cinco libros a la vez, a cual más diferente en género y estilo. Tal vez esté loca y mi obsesión por exprimir al máximo lo que leo esté haciendo estragos, pero pienso que cada momento de mi vida tiene un libro dedicado. Depende de muchas circunstancias: ánimo, experiencias, proyectos… y, sobre todo, de la historia que guardo dentro y que solo saldrá si alguien me la cuenta.

Cinco libros

De manera que aquí te dejo estos cinco momentos maravillosos:

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Piel de lobo, de Lara Moreno

Este lo encontré de manera sencilla, cuando Lara Moreno saca un libro, lo compro. Así de claro. Es una apuesta segura. Escueta y clara, tiene una técnica depurada y una selección, no solo en las palabras, sino en lo que cuenta que raya la perfección. Es capaz de decir y transmitirlo todo con muy poco y no hay nada que me guste más que eso. Esta novela es fabulosa. Está escrita de manera fluida sin demasiadas pausas, sin marcas de diálogos, sin interrupción formal. Tan bien hecha, tan conseguida que no le sobra ni le falta nada para que esta historia de dos hermanas te llegue casi como por telepatía.

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Tiene que ser aquí, Maggie O`Farrell

Uno de mis descubrimiento más celebrados: Maggie O’Farrell. Y este libro lo descubrí por mi manía, arriba bien relatada, de leer toda la producción de los autores que me apasionan. Así encontré esta joya que para muchos podría ser menor, ya que la trama ronda el amor y las relaciones, pero que es de una exquisitez maravillosa. Si necesitas un libro para evadirte de todo y disfrutar de un universo amable, original, divertido y romántico aunque, aviso, no exento de espinas, este es tu libro. Diferentes voces y una trama que encaja a la perfección plagada de personajes inolvidables.

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El brillo de las luciérnagas, Paul Pen

Increíble la sensación de comenzar esta lectura. El libro lo encontré gracias a la recomendación en redes de una de mis fuentes más veneradas, aunque no recomendaba este libro en concreto, me puse a investigar y me llamó la atención. Cuando comencé me impactó tanto que, a pesar de que la propuesta no es nada fácil, no puedes parar de leer porque es muy buena. Un escenario que es también un personaje más, secretos espeluznantes y diferentes voces narrativas hacen que una trama muy complicada de sostener se mantenga en pie orgullosa (con algún que otro altibajo, no lo voy a negar). No te cuento nada más porque parte del encanto es leerlo a ciegas, nunca mejor dicho. Búscalo, te aseguro que vas a alucinar.

Qué libro leo mejor la ausencia

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Otro descubrimiento. Me moría por comenzar a leer algo de esta autora. Ahora estoy en fase acoso y derribo, pero empecé por aquí con ella. Muchos comparan esta novela con un bestseller reciente. Nada que ver, aunque puedan tener escenarios muy parecidos, Edurne Portela pone el foco en los fantasmas cotidianos de Amaia, una niña cuyos ojos serán los del lector. El terrorismo y la guerra sucia para combatirlo están presentes solo como el caldo de cultivo en el que evoluciona el personaje central mientras su entorno se derrumba. Es una historia cotidiana contada desde lo más hondo e íntimo. Portela se ha preocupado de crear una estructura que funciona a la perfección y que te deja en el sitio. Una joya dura e imprescindible.

qué libro leo

Los interesantes, Meg Wolitzer

No sé cómo encontré este libro, creo que buceando en internet, en alguna lista de esas que hacen los periódicos y de las que desconfío bastante, todo hay que decirlo, por eso no me acuerdo. El caso es que comencé a leerlo con serias dudas y me ganó en sus primeras páginas. Es la crónica de la evolución de un grupo de amigos durante cuatro décadas. Un análisis pormenorizado de las diversas, fallidas, ricas, complejas, horribles, odiosas y maravillosas relaciones humanas. Hay de todo bien explicado. Si quieres desconectar, aquí tienes una buena forma de hacerlo. Uno de los hallazgos que más me gustó de este libro es que la autora utiliza la anticipación para crear tensión y misterio. Un recurso complicado que aquí brilla.

Y hasta aquí. Ahora saber qué libro leer te resultará mucho más sencillo y rápido o eso espero.

Si te ha gustado esta selección, aquí te dejo otra.

¡Hasta la semana que viene! 🙂

13 claves para escribir un libro sin estamparte

¿Cómo escribir un libro? Si has llegado hasta aquí pensando en fórmulas mágicas, usa tu dedo para salir de mi humilde morada cuanto antes, todo lo que tengo que contarte requiere tiempo y esfuerzo. Y sí, la vida es así de dura y escribir un libro, ni te imaginas.

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El viaje del héroe. Una estructura para tu novela

En este artículo voy a hablar del viaje del héroe, la principal estructura narrativa utilizada en la fantasía, y cómo sacarle partido, o evitarlo dependiendo de nuestros intereses.

¿Qué es el viaje del héroe? Estructura clásica de Storytelling

«El viaje del héroe» es una expresión acuñada por el mitólogo estadounidense Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras (1949). En esta obra, su autor reflexiona sobre una estructura concreta que parece repetirse en los principales mitos de la humanidad, así como en una cantidad ingente de obras literarias como La Odisea, Beowulf, Don Quijote de la Mancha, El señor de los anillos o Harry Potter.

Otros monomitos

El monomito del héroe no solo se da en la literatura, lo cual demostró Christopher Vogler en su libro El viaje del escritor (1992), enfocado en el cine. Vogler establece doce etapas cuyos nombres resultan tan ilustrativos que no necesitan mayor explicación: 1. Mundo ordinario, 2. La llamada a la aventura, 3. Rechazo a la llamada, 4. Encuentro con el mentor, 5. Cruzando el primer umbral, 6. Pruebas, aliados y enemigos, 7. Acercamiento a la guarida del enemigo, 8. La ordalía (o prueba final), 9. Recompensa, 10. El camino de vuelta, 11. La resurrección, 12. Regreso con el elixir.

Algunas películas que cumplen estas etapas con más o menos variaciones son El mago de Oz, Star Wars, Blade Runner, Aladdín, El rey león o Matrix.

Las etapas del viaje del héroe

Joseph Campbell establece diecisiete etapas divididas en tres grandes bloques: la partida, la iniciación y el regreso. Estas diecisiete etapas entroncan con la mitología y no vamos a profundizar en ellas, pero sí que quiero deconstruir el viaje del héroe para saber de qué estamos hablando exactamente. Pongamos por ejemplo a Frodo (los hobbits siempre son muy prácticos). Frodo lleva una vida apacible en La Comarca cuando aparece el bueno (es un decir) de Gandalf. Entonces el apacible hobbit se ve envuelto en una aventura (como antes lo estuvo su tío Bilbo) que, aunque al principio no quiere aceptar, se ve obligado a emprender. Este viaje, por supuesto, será iniciático, y además de pasar por todas las fases anteriormente nombradas, veremos desfilar por sus páginas a todos los arquetipos de la mitología.

El viaje del héroe en la fantasía

En lo que respecta a la fantasía épica, el viaje del héroe ha sido una constante. Aparte de en El señor de los anillos, es tomado como referencia en sagas como Terramar, La rueda del tiempo o Nacidos de la bruma. Aparte de que este viaje forma parte de nuestro inconsciente colectivo y expone el arquetipo del elegido que tiene que salvar su mundo, también representa la lucha del bien contra el mal, y nos da muchas facilidades a la hora de componer una historia.

Cómo seguir el viaje del héroe

La partida del héroe nos permite profundizar en su personalidad y su mundo. Después, con su iniciación, vamos descubriendo junto al héroe ese mundo exterior que le era ajeno, y conociendo a los personajes que le acompañan en su misión. En esta etapa asistiremos a la evolución del héroe, a cómo madura y afronta los peligros, y finalmente, en el regreso, concluiremos la historia, ataremos los cabos sueltos y aprovecharemos para incluir una reflexión sobre las consecuencias de exponerse al horror. Algo que el héroe, pese a las secuelas físicas y sicológicas de su aventura, volvería a hacer una y mil veces para salvar su mundo y a sus seres queridos.

Desventajas del viaje del héroe

¿A quién le gusta leer siempre lo mismo? Si es una obra maestra a todo el mundo, pero desengañémonos, es improbable que vayamos a escribir el nuevo mito moderno. Por eso, quizá, sea conveniente no seguir estrictamente el viaje del héroe y tratar de variarlo. Brandon Sanderson, pese a seguir en parte esta estructura en muchas de sus novelas, la hace evolucionar añadiendo sus propios elementos. Sanderson habla del síndrome de Campbell, y considera que se ha abusado tanto de este estándar que «el género está amenazado de estancamiento».

Alternativas al viaje del héroe

Es fácil confundir el viaje del héroe con cualquier otra estructura narrativa. Que un personaje cumpla sus objetivos no significa que esté siguiendo el camino tradicional del héroe. Podemos reconocer fácilmente el viaje del héroe cuando la trama se reduce a ir del punto A al punto B, conseguir o destruir un objeto de poder, y restaurar la paz (o la democracia galáctica). Que haya uno o varios héroes, un viaje o un objetivo en forma de enemigo al que destruir o mundo al que salvar, no significa necesariamente que estemos siguiendo esta estructura.

Una alternativa interesante es incluir muchos personajes con intereses contrapuestos, de esta manera la trama no se centrará en un personaje ni habrá un objetivo común, con lo que la historia seguirá sus propios derroteros y nos sorprenderá hasta a nosotros mismos, llevándonos por caminos que no teníamos pensados en un principio.

Grimdark

El grimdark, ese anglicismo tan de moda, ese rayo de luz en… no, no, no. No es eso. El grimdark es sangre, violencia y sexo. A veces todo al mismo tiempo. Una alternativa a las historias de fantasía tradicionales es este subgénero caracterizado por ser realista y explícito. Esto no significa que el grimdark tenga que ser desagradable per se, pero seamos sinceros; una historia seudomedieval que pretenda ser realista va a incluir torturas, intrigas y guerras, muchas guerras. Y ya sabemos que la guerra no es un escenario precisamente amable.

Características del grimdark

Ejemplos de grimdark son las sagas de Geralt de Rivia, Canción de hielo y fuego, Malaz: el libro de los caídos o La primera ley, en las que priman los intereses políticos y económicos; el poder en general, y la salvación del mundo, si es que la hay, es más un conflicto de fondo que el principal foco de la narración. Este subgénero, en vez de reflexionar sobre el bien y el mal, reflexiona sobre la condición humana, sus luces y sombras, y los personajes, en vez de ser blancos o negros, son ambas cosas dependiendo del punto de vista, o grises.

Conclusiones

¿Cuántas veces en la historia de la humanidad un grupo de héroes ha emprendido una misión suicida para salvar el mundo de un Señor Oscuro? Mmm… pocas. O, que yo sepa, ninguna. Entonces, ¿por qué esto siempre sucede en los mundos fantásticos? Vale que salvar el mundo es la mayor aventura imaginable, pero cuando la hemos vivido tantas veces la impresión que nos causa es cada vez menor. Guerras de poder y conflictos políticos, en cambio, están a la orden del día, y más en un mundo seudomedieval dominado por la opresión y el oscurantismo. Por eso, si tu héroe quiere hacer un viaje, no necesita irse a la otra punta del mundo. El mayor conflicto al que podemos enfrentarnos se encuentra dentro de nosotros mismos.

Eloy Tizón. Herido leve. Entrevista

Eloy Tizón es uno de los escritores más vanguardistas de las letras españolas, además de un sabio respecto a técnicas literarias y un maestro del relato. En este libro, Herido leve, 30 años de memoria lectora lo demuestra, poniendo al descubierto su trayectoria lectora.

Eloy Tizón: «Para mí (este libro) ha sido una fiesta»

Eloy Tizón herido leve
Fotos: © Almudena Sánchez

Dicen que eres lo que lees, estoy convencida de ello, al menos, si te dedicas a editar o a escribir. Por eso lo que ha hecho Eloy Tizón con este libro es un milagro poliédrico por muchas razones: porque para el resto de mortales es una lista prescriptiva de lujo y porque es una exquisitez, la manera en la que se van uniendo unos escritores con otros en este libro es casi mágica, con el valor añadido de que todos aquellos fans del escritor conocerán de manera pormenorizada sus gustos literarios. Es como un poco como quedarse desnudo. La lectura de Herido leve es una delicia, por algo una editorial como Páginas de Espuma ha rasgado con gusto su catálogo para introducir esta rara avis entre sus obras.

Después de todo lo que acabo de decir, huelga señalar que en cuanto tuve la oportunidad de entrevistar a Eloy Tizón, no me lo pensé dos veces. No solo por esta maravilla, sino por las que tiene a sus espaldas y, sobre todo, porque hasta ahora nunca lo había podido entrevistar en persona y creía que iba a ser una experiencia única. No me equivoqué.

La sencillez y clarividencia de este escritor hace que puedas hablar con él con una inmediatez y cordialidad que deja al margen todo lo demás. Solo hay literatura en medio. No hay nada mejor que una buena conversación en la que se pueda aprender, de verdad, cómo crea alguien como Eloy Tizón. Yo que tú no me perdería esta entrevista. Avisad@ quedas. De nada.

¿Cómo surgió la idea de escribir Herido leve?

En una parte, por casualidad, estaba escribiendo un libro de ficción y tuve un cierto parón y para buscar una salida me pongo a rebuscar en un disco duro antiguo textos que había escrito y me encuentro con una carpeta con muchísimos artículos, reseñas, prólogos y demás en torno a la literatura y los leo por pura curiosidad y ahí surge la idea. 

Eloy Tizón
Fotos: © Almudena Sánchez

Y ¿cómo convences a Páginas de Espuma para que incluya esta obra que se sale de su catálogo habitual?

Bueno, no me costó mucho. Cuando estaba en la fase inicial lo comenté con Juan Casamayor, él se mostró muy entusiasmado y me dio ideas que me sirvieron sobre la manera de estructurarlo, la manera de encontrar un hilo para que no fuera una simple suma de textos, sino que tuviera cierta lógica y una coherencia, y a partir de ahí comencé a trabajar. Ese fue el punto de partida para buscar otros textos que tenía en papel y al final reuní un material bastante considerable. 

Ahí vino la segunda parte, qué hacer con todo eso. Primero tuve que hacer una selección. Los textos seleccionados los volví a corregir y, luego, vino la estructura. Hay más de cien textos. Había que encontrar un cierto relato.

¿Qué sensación ha prevalecido en ese camino de la memoria que ha supuesto este libro para ti?

Lo que predomina es el disfrute, aunque queda mal decirlo y es mejor ponerse la chaqueta existencialista y decir he sufrido mucho, que parece que le da un plus… pero mentiría, me lo he pasado muy bien. Al fin y al cabo es hablar de mi principal pasión e intentar hacerla atractiva para contagiar a otros lectores. Me ha permitido volver a autores que adoro, completar la información que tenía, revisar sus biografías, añadir historias que siempre hay alrededor de los libros y los autores. Para mí ha sido una fiesta y ojalá el lector lo viva de la misma manera. 

¿Cuánto tiempo te ha llevado hacer todo esto?

Más o menos un año. Cuatro o cinco horas diarias.

Las heridas leves pueden ser las más duraderas de todas

Eloy Tizón
Herido Leve Eloy Tizón

¿Por qué este título?

Buscaba un título que no fuera demasiado explicativo, que no fuera explícito, quería evitar la palabra libro, lectura, biblioteca… porque creo que ya están demasiado utilizados. Este es un libro que tiene un componente poético, podría ser el título de un libro de poesía y me hacía gracia que fuera el de un ensayo. Y luego porque se puede entender como una metáfora de la propia literatura. Algo que nos deja una marca, una huella, pero no de forma dramática, no es una herida que nos imposibilite o dañina. Es leve porque es un rasguño, pero nos puede durar todo el tiempo de nuestra existencia. Las heridas leves pueden ser las más duraderas de todas.

Yo soy un lector muy poroso

¿Hasta qué punto tus lecturas han influido en tu escritura?

Yo soy un lector muy poroso, me dejo influir y tengo mucha capacidad de admiración y seguramente hay influencias a cientos. Que sea consciente de ellas, pues están Nabokov, que para mí es un referente desde el principio, o Clarice Lispector. Ambos son focos que yo asumo. Cortázar… Luego hay otros que se transparentan o son influencias temporales, pero hay muchísimas y, además, no reniego de ellas, ojalá me influyan más. 

Las experiencias dolorosas te nutren

Es difícil tener claras las influencias, a mí me pasa cuando hago un editing. A veces, me cuesta muchísimo justificar por qué algo no encaja y me encantaría tener una guía en ese sentido…

En la literatura hay una parte muy intuitiva, siempre intentamos justificarlo todo y a posteriori creamos un discurso de lo que hemos hecho. Cuando escribes o cuando lees, de repente, ves algo que no encaja y, a veces, nos cuesta justificarlo. Pasa mucho, a mí también me pasa. Creo que a todos nos pasa.

Entonces, para escribir bien, además de leer ¿qué más hace falta?

Bastantes cosas, esencial leer, pero luego hay que pisar mucha calle, porque la literatura te busca la mirada, pero no puedes quedarte encerrado en la biblioteca. Hay casos de escritores que lo han hecho así, pero creo que es más completo si tienes tus experiencias vitales… Amores, odios, exilios… Creo que incluso las experiencias dolorosas te nutren. 

Y echar mano de profesionales que te ayuden a mejorar…

Por qué no. Sí, me parece lícito. Yo creo que el libro es una criatura que te envía señales y si tú sientes que en algún momento necesita la mirada de otro, yo soy partidario de hacerlo. Al final, creo que todos queremos escribir el mejor libro posible, para qué nos vamos a engañar, y si además de mi inteligencia que tiene la limitación que tiene puedo contar con la inteligencia de otra persona por qué privarnos de esto.

Quería acercar la literatura tal y como yo la veo (al lector)

¿Cómo es tu proceso creativo, cambia en cada libro?

Yo creo que la diferencia sustancial es el papel del lector. Cuando yo escribo ficción no es que no tenga en cuenta al lector, pero digamos que es una actividad más difusa, tú lo sabes bien. Cuando estás escribiendo no tienes la seguridad de que aquello va a ir a algún lado. En un cuento o una novela que no sé si voy a terminar o igual acaba en la papelera para qué voy a preocuparme por si hay un lector o no.

En cambio, cuando escribes para un medio de comunicación, sabes que habrá un lector. Entonces hay una decisión previa que tienes que tomar acerca de cómo te vas a dirigir al lector, en qué tono. Hay escritores que son muy cascarrabias, nos regañan y no sabes muy bien por qué. Otros son más cordiales. En este caso, mi tono ha sido cordial, de cercanía y cómplice porque era lo que sentía que el libro precisaba. En esto seguí un poco a Ortega y Gasset que hace esa defensa de la claridad y respeto por el lector. No quería ahuyentar al lector con un tono elevado o pedante o ególatra. Quería acercar la literatura tal y como yo la veo. Para mí es una pasión y algo hermoso y quería compartir esa hermosura. 

¿Tienes alguna manía cuando escribes?

No me considero una persona maniática, más allá de tener un espacio con cierto sosiego, que haya silencio, tener tiempo por delante, esos son los mínimos, pero en cuanto a objetos y fetichismo no tengo ninguna manía. 

También eres profesor de narrativa, ¿cuál crees que es el consejo más valioso que le has dado a tus alumnos?

Huyo de las recetas porque lo que me sirve a mí no tiene necesariamente que servirle a otro. Puedo dar recomendaciones que a mí me van bien, pero siempre con el condicionante de la subjetividad. El camino de escribir es descubrir qué es lo que te va bien a ti. Entonces, intento ser abierto de mente, no imponer dogmas, quitarles peso y les invito a generar literatura. No poner límites. Les invito a mantenerse abiertos de mente, no tener prejuicios literarios.

Hay una cosa que me parece maravillosa de dar clase: cuando analizas un texto y ves que la belleza literaria es algo que nos emociona y se puede explicar. Cuando ves que ellos captan que eso existe es un momento hermoso. 

Tengo un deber ético hacia la escritura

¿Podrías dar una clave de un buen relato?

Qué difícil… A mí me gusta que sobre todo no sean previsibles. Tiene ese punto que me descoloca, incluso me llego a preguntar si es un relato y me abre mucho la mente. Que no haga lo que ya he visto mil veces, lo que sé que funciona, que me remueva. Que no esté seguro de si está bien o no. Cuando pienso: «Qué raro», eso me gusta mucho. 

¿Qué estás leyendo ahora?

He acabado hace poco un libro que me ha gustado: La isla de los conejos, de Elvira Navarro. Es un libro de cuentos y me ha sorprendido muy gratamente porque he seguido su trayectoria y me gusta y en este libro sigue en lo social, pero añade elementos fantásticos. Es un libro raro de leer y me parece curioso lo que ella hace con el género. De los últimos que he leído, es el que más me ha gustado. 

¿Qué te obsesiona más como escritor?

Sobre todo, cuando comencé a escribir el miedo que tenía era no ser capaz de llevar adelante el proyecto. Hay un compromiso con la escritura, pero cuando eres muy joven digamos que nadie cree en ti, no has demostrado aún nada, solo tienes un gran deseo, tu gran pasión, pero yo no sabía si esto iba a ser suficiente para construir un proyecto. Me daba mucho miedo llegar a la vejez y echar la vista atrás y decir: «no fuí capaz de defender ese deseo que era tan importante para mí porque la vida me ha llevado por otros caminos». Era un miedo muy racional, pero muy real. Era una pesadilla pensar que eso pudiera pasar. Ahora estoy más tranquilo porque he ido pudiendo publicar mis libros, pero ese fue un fantasma durante muchos años muy recurrente. 

¿Y ahora tienes alguna obsesión nueva?

Me quedan cosas por decir… hay nuevos terrenos. El hecho de que los demás esperan algo de ti. Aunque yo siempre he sido muy responsable, siempre lo he abordado desde la seriedad, desde que me estaba jugando algo. Tengo un deber ético hacia la escritura. 

Para mí es la fase esencial y que más disfruto

(La corrección)

¿Corriges mucho?

Muchísimo, pero es una fase que me gusta. Yo sé que los alumnos que tengo son bastantes reacios a corregir, pero te das cuenta de que la corrección, prácticamente, siempre mejora y que es muy creativo hacerlo. Es un aprendizaje, profundizas en el texto, es que en una primera lectura se te escapan muchas cosas. Poco a poco, entiendes mejor al personaje, lo que quieres decir, hay como capas, quitas lo evidente. En la primera versión eres más explícito y después puedes ser más sutil, para mí es la fase esencial y que más disfruto. Lo paso peor en la primera versión que en las posteriores. Y como lector cuando te llega un libro corregido y sin corregir…

Lo notas en el primer párrafo…

Estoy de acuerdo. Nosotros creo que somos capaces de adivinar las horas que se han dedicado al libro. 

¿Qué te gustaría que pensara el lector después de leer Herido leve?

Me gustaría que recibiera esa onda expansiva de entusiasmo hacia la literatura. Creo que es algo que en este momento que vivimos la literatura no goza de la mejor fama y justamente me gustaría devolver esa fe hacia la literatura, hacia el lenguaje escrito, hacia la palabra y la confianza en toda la belleza que puede albergar la ficción que creo que es mucha. Si consigo transmitir algo de esa chispa y ese entusiasmo para mí mi trabajo está conseguido. 

Se puede conocer a Eloy Tizón a través de este libro…

Has sido la lectora perfecta, era justo lo que pretendía.

Cómo es el proceso de edición de un libro

Cómo es el proceso de edición de un libro. El proceso de edición de un libro es un gran desconocido. Lo compruebo todos los días. Este artículo lo publiqué hace bastantes meses, tantos que ya iba siendo hora de remozarlo para que explique de una manera lo más clara y ordenada posible este proceso del que yo vivo y que considero es fundamental para poder publicar un libro con dignidad.

Cómo es el proceso de edición de libro ya escrito

Para que veas todas las sombras que existen en torno a la edición de libros, voy a lanzar unas cuantas preguntas al aire para certificar esta afirmación: ¿cómo se edita un libro? ¿Para qué sirve el proceso de edición? ¿Qué es? ¿Qué pasos se siguen para llevarlo a cabo? En este post, te lo explico.

De manera que en esta entrada primero hablaré de qué es un editing, después introduciré sucintamente cuáles son los pasos a seguir (en este punto debes tener en cuenta que es un proceso personal, de manera que los puntos que aquí se indican son los de mi proceso de edición, cada editor seguro que tiene un método diferente).

Una vez desgranado el proceso, hablaré de los diferentes datos fundamentales a tener en cuenta en un editing, para en caso de necesitarlo puedas elegir bien cómo, cuándo y con quién hacerlo.

La idea es que cuando acabes de leer conozcas todos los entresijos que encierra el proceso. Vamos allá.

Qué es editar un libro

Para empezar, creo que se hace necesario hablar antes de qué es un editing.

A lo largo de mi experiencia como editora he detectado que la inmensa mayoría de los autores albergan serias dudas acerca de qué es la edición de un libro, entendida como su mejora. Las palabras edición y editor tienen muchas acepciones.

Esto genera confusión entorno a este proceso que se debería ver como un paso fundamental antes de publicar un libro, independientemente de si se hace a través de una editorial tradicional o se trata de una autopublicación (en este artículo, te cuento la diversidad que encierra la palabra editor).

Un editing o editar un libro es trabajar todos los elementos de la obra hasta que funcionen como un reloj suizo. Es decir, un proceso que se asegura de que todo sea redondo: estructura, personajes, fluidez, tramas, contexto, verosimilitud, coherencia, tono, estilo… E infinidad de variables que dependen del género y del tipo de libro en cuestión.

En el proceso de edición se trabajan estos elementos de manera que cuando el libro llega a las manos del lector, al margen de sus gustos o preferencias, nunca pueda decir que acaba de abrir un mal libro. Con este proceso se quiere asegurar la fluidez lectora, la calidad y que la lectura sea una experiencia exquisita.

Dicho lo anterior, te puedo asegurar que el proceso de edición de un libro es apasionante por muchos motivos. Además de una inmensa responsabilidad es una maravilla surfear por la mente y las historias de otros. Se establece una simbiosis casi mágica entre editor y autor.

Seriedad y sinceridad

Una vez aclarado en qué consiste el proceso (si llegados a este punto tienes alguna duda mándame un correo y te la resuelvo), a continuación te cuento cómo es el proceso de edición de un libro en sí, cómo se hace o, al menos, cómo lo hago yo.

Dicho lo anterior, vamos con el primer paso del proceso. Un editing comienza cuando me envías los dos primeros capítulos de tu obra. Tras muchos años de experiencia, esta muestra es suficiente para valorar multitud de elementos. Tendré los datos necesarios, no todos, por supuesto, para analizar hasta qué punto es posible potenciar la obra.

Las dos opciones de la valoración inicial

Una vez hecho el diagnóstico de esos dos capítulos, te mandaré una valoración justificada de lo que he detectado. Nunca hay un análisis que se parezca a otro, cada obra es única y sus potencialidades y debilidades también lo son.

Así, sería una impostura decir que clasifico las novelas que diagnóstico en solo dos categorías, pero para que nos entendamos, en términos generales hay dos opciones (que encierran miles de posibilidades, eso sí). Una, la obra necesita más trabajo y considero que tiene potencialidades importantes que sería una pena desperdiciar. Dos, es una misión imposible y te explico por qué.

Si he llegado a la primera conclusión, te justificaré cada una de mis impresiones y por qué considero que debes seguir trabajando. En este caso, si pienso que puedo ayudarte, te dejaré muy claras mis intenciones. Después, si te parece bien todo lo que lees en este intercambio, te hago un presupuesto ajustado a lo que necesitas con toda la información pertinente para que puedas tomar una decisión consciente.

Si pienso que tu obra no está preparada para hacer un editing, seré sincera contigo. Aquí las diferentes opciones casi rozan el infinito. Te cuento algunas de las más comunes (si es que eso existe en literatura).

Vamos allá, puede ser que el libro esté casi perfecto para publicarse (a veces, solo a veces, pasa) y con un lector cero sea suficiente. También es posible que el libro necesite mucho más que una edición y sea consciente de que por mucho que trabajemos no vamos a conseguir acabar con una obra redonda. Otra posibilidad es que la temática no esté dentro de mi espectro o que yo no tenga las herramientas necesarias para mejorarla (nivel dios, no existe).

Estas son solo algunas de las posibles razones por las que prefiero perder a un autor (cliente), antes de que él pierda la ilusión, mucho tiempo y también dinero. Quiero jubilarme haciendo lo que más me gusta (editing), así que no me puedo permitir trabajar en una obra que desde el principio pienso que no voy a poder potenciar.

Reunión estructural

Volvamos al proceso de edición del libro. Te he mandado el presupuesto y aclaradas todas las duras posibles, lo has aceptado. Comenzamos el proceso de edición de tu libro

El primer paso para hacer un buen editing es tener con el autor una reunión estructural de la obra en cuestión. Puede ser de forma presencial o a través de una videoconferencia o, incluso, por teléfono.

Esta reunión cumple muchas funciones, todas fundamentales para llevar a cabo un buen editing. Es como la piedra angular sobre la que se asienta el proceso.

En este encuentro nos testamos mutuamente. Tú debes confiar en mí y yo debo sentir que conecto contigo. Es muy importante para hacer una buena edición del libro.

Preparo el dispositivo de búsqueda

En este encuentro comienzo a adaptarme a tu tono y estilo, ubico el objetivo a conseguir y calibro mis alarmas para que cuando comience el proceso de edición pueda ir señalando todos los puntos que no están en línea con ese objetivo. Debo meterme en tu cabeza y saber qué quieres transmitir con esa obra. La comunicación entre editor y autor ha de ser muy fluida.

Examinaremos la composición interna del libro. Una buena estructura siempre está en función de lo que se quiere contar. Si es la correcta, comenzaremos. En caso contrario, consensuaremos y te explicaré por qué no lo es y qué hacer para conseguir que lo sea.

Comienza el proceso de edición

Una vez se tiene clara la estructura del libro, ha llegado el momento de fluir. En esta etapa, se sientan las bases del resto del trabajo, la interacción debe ser constante y el autor debe sentirse satisfecho con mis correcciones y explicaciones, con cada una de ellas. Cada persona interioriza el proceso de una manera diferente y mi obligación es adaptarme a cada forma de hacerlo, para que este trayecto no solo sea el de la mejora de un libro, sino el de un aprendizaje.

Así, iremos avanzando capítulo a capítulo, hasta ir mejorando cada una de sus partes, transformando aquellos puntos que impiden una lectura fluida y potenciando el funcionamiento de todos los elementos internos que componen la obra. Lo más importante: terminar con un buen libro y que tú hayas evolucionado en tu forma de crear.

Certificado de calidad

El último paso de este proceso de edición de un libro es el lector cero. Este profesional será quien determine que todo lo anterior ha sido efectivo.

Datos de interés en un proceso de edición

Una vez que tienes claro el proceso, considero que es necesario hacer algunas puntualizaciones y aclaraciones que te ayudarán a dirimir entre las diferentes formas de editar que existen. Así podrás elegir la que más se adapte a tu proceso creativo. En este caso, es fundamental que sepas, cómo lo hace el editor. Cuál es su método de trabajo y cómo te puede garantizar que será así.

Puntos de apoyo para la edición

En mi caso, mis puntos de apoyo esenciales para conseguirlo, por citar algunos, son la economía comunicativa, la fluidez, la verosimilitud y la coherencia. Tengo mucho más, pero si tuviera que elegir cuatro serían estos.

Además, la forma de trabajar también varía dependiendo de la obra en que trabaje.  En el caso de una novela, los personajes deben evolucionar y ser fieles a sí mismos en todo momento. La lectura debe ser muy fluida y arrastrar al lector desde la primera página hasta la última. Al cerrar la obra debe querer más, siempre.

Si se trata de un ensayo, la idea es que el lector interiorice la información de la mejor manera posible. Aquí juega un papel fundamental la estructura y cómo se van desgranando todos los temas a tratar en la obra. La fluidez es básica y, al mismo tiempo, la obra debe permitir al lector la consulta desde varios puntos de lectura.

En ambos casos, estoy permanentemente conectada al imaginario colectivo y a la imaginación del lector. Leer es vivir y tu libro debe reflejar la vida mostrándola.

Justificar cada paso

A lo largo del proceso de edición del libro, en cada una de mis correcciones, habrá una justificación de por qué esto o aquello no debería estar ahí; por qué ese personaje es imposible que diga aquello o que se mueva de esa manera por el espacio, qué hace que esta parte deba estar antes o después o la necesidad de priorizar los datos de una manera o de otra…

Hay infinidad de matices e infinitas posibilidades en una novela, pero todo debe estar en consonancia con la historia que se cuenta, sus personajes deben evolucionar con la obra y ser permeables a lo que les pasa, a ellos y a otros. Si la historia está contada desde una perspectiva ha de ser fiel a ese prisma. Hay miles de correcciones posibles, pero un editor debe saber justificar cada indicación que sugiere, siempre.

Tú tienes la última palabra

Al final del proceso, debes tener una obra en perfectas condiciones para leerse con gusto y fluidez, y siempre serás tú quien diga la última palabra, es tu obra.

La subjetividad del editor

Otro apunte importante es que un proceso de editing siempre es subjetivo, al margen de las reglas básicas de toda buena obra, cada editor aportará su forma de hacer las cosas y de vivir la literatura. Debes estar en línea con esa persona y confiar plenamente en ella, en caso contrario, la magia no funciona.

El literatura las prisas no son buenas

Además de un buen libro, ya sea en la cabeza o escrito, es necesario tener paciencia porque es un proceso que requiere su tiempo. Trabajar en los cimientos de una historia es una gran responsabilidad que implica poner la atención en todos los detalles.

Es necesario analizar todos los elementos que componen el libro para potenciar al máximo aquellos que lo hacen brillar y neutralizar sus debilidades hasta que no se perciban. El autor debe participar activamente en el proceso para asegurar que la edición no desfigure su obra, sino que la mejore en todo momento.

La edición y su precio justo

Al hilo de lo anterior, es necesario señalar que una buena edición requiere el tiempo de un buen profesional. El mercado reúne en la actualidad miles de alternativas para corregir y editar un libro. Desde la edición más pormenorizada y profunda hasta la corrección low cost. Siempre que se cumpla lo que se promete será un intercambio justo.

Ser rigurosos y serios en este sentido es básico. Escribir un libro requiere mucho tiempo, editarlo con profesionalidad también.

Tu libro ve la luz

Dependiendo de las opciones elegidas por ti, te ayudaré a conseguirlo desde cualquier frente que elijas. Verás que tienes a tu alcance todo un abanico de posibilidades para hacer llegar tu obra a sus lectores potenciales, siempre desde la profesionalidad y la sinceridad. Como editora doy el 100%, pero después hay muchos otros procesos en los que no estoy especializada.

Esto significa que puedo aconsejarte sobre si la portada es buena o no, pero hay maravilloso profesionales que se dedican a ello y que siempre la van  a hacer mejor que yo, lo mismo ocurre en otros puntos del proceso.

Una edición no es una corrección ortográfica y de estilo

Al hilo de lo anterior, no puedo dejar de señalar que una edición nunca es una corrección ortográfica o de estilo. El mismo profesional no puede hacer una edición y a la vez corregir la obra a esos dos niveles más. Es imposible. Si estás pendiente de cómo funciona la obra: los personajes, la fluidez… No puedes corregir acentos.

De hecho, si ya has hecho la edición del libro, tampoco podrás corregirlo en otro sentido. La razón es que si se hace una buena edición, al finalizar el proceso el editor tiene la historia en la cabeza de manera muy parecida a como la tiene el autor.

El cerebro es incapaz de leer con el detenimiento que requiere una corrección ortográfica, por ejemplo. Se produce un efecto automático que impide que esta corrección se haga de una manera efectiva. Vas por delante de la lectura todo el tiempo. De manera que una edición profesional nunca te ofrecerá las tres correcciones al mismo tiempo y tampoco las puede hacer el mismo profesional en diferentes tiempos.

Son procesos distintos, diferentes niveles de profundidad que requieren profesionales diferentes.

Conclusiones

En definitiva, este es un proceso que tiene mucho que ver con un máster en escritura sobre tu propia obra. Así es como lo definen muchos de los autores que ya han trabajado conmigo. Te dejo un enlace donde puedes ver la opinión de algunos de ellos.

Respeto en todas las direcciones

Es básico respetar la obra y al autor, mimarlos y, en última instancia, aunque suene algo utópico, se trata de calidad. Preocuparse por que cada obra que se publique sea un producto trabajado. Muchos autores se escudan en que editar es matar su creatividad, sin darse cuenta de que editar es crear, es abrillantar, es pulir. Un paso fundamental que entra dentro del proceso de creación y que asegura lectores satisfechos.

No se puede pedir que aumenten los lectores o que se tenga una buena imagen de la autopublicación, si el propio autor no se preocupa de que su obra sea la mejor expresión de sí misma. Es inevitable que algunos géneros acaben en lugares poco ventilados, si a muchos de sus integrantes les importa un bledo qué le están ofreciendo a sus lectores. ¿De qué sirve una trayectoria plagada de humo?

Calidad literaria

La intención del post no es convencerte para que trabajes conmigo (que también, faltaría más), pretendo ir un paso más allá.

Mi intención es el largo plazo. Vivir con dignidad haciendo lo que más me gusta en el mundo, iluminar una parte del proceso de publicación de un libro que hasta el momento es un gran desconocido y poner mi granito de arena para que el mercado editorial sea un lugar respetado por todos. Donde unos reconozcan la maravilla de otros, pagando por leer sus obras y otros encuentren obras que alimenten.

Como lectora compulsiva no hay nada mejor que dar con un libro que cumple con las expectativas que promete. Eso es lo que ofrezco a mis autores.

Cuéntame qué te ha parecido este proceso y si necesitas algo más, no tienes más que sugerirlo. Te dejo un enlace para que me cuentes qué necesitas y en qué puedo ayudarte.

¡Hasta la semana que viene!

María José Calderón. No te vayas. Entrevista

María José Calderón acaba de publicar No te vayas, una novela en la que
presente, pasado y futuro se conjugan cerrando y abriendo círculos de vida.

María José Calderón: «Nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela»

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María José Calderón tiene una capacidad innata para comunicar. Parece algo sencillo. Mucha gente piensa que escribir es ponerse y ya, pero nada más lejos de eso. Escribir es muy complicado. Solo tienes palabras para transmitir la voz, el espacio, el tiempo, las diferentes personalidades que se enredan en las páginas de una novela, el tono, el estilo, el ambiente o atmósfera, lo que sucede y cómo sucede. Un sinfín de experiencias, momentos y situaciones. Saber transmitir eso de serie es un don maravilloso. Esta autora tiene ese don, esa virtud y sus palabras te llegan al alma directas. Además, consigue que sus personajes estén vivos, otra de las características de una buena novela.

En No te vayas el lector se encontrará a Clara y Anna, dos mujeres, muy diferentes, con biografías alejadas en un primer momento que van descubriendo la vida juntas: el amor, la amistad, la familia, sus historias personales y, también, la muerte.

Anna acaba de perder a su madre y tendrá que superar un duelo lleno de preguntas sin respuesta; Clara, por su parte, acaba de separarse de un hombre que la ignora cegado en su carrera hacia el éxito. Ambas se encontrarán en el camino y su amistad las llevará en busca del pasado, el amor y la verdad. 

Una novela que tiene la particularidad de la fluidez. Si comienzas no podrás dejar de leer. Te lo aseguro. Ahora, te dejo con las respuestas de la autora:

¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra No te vayas?

Una historia que le atrapará desde los primeros capítulos, que le hará llorar, reír y moverá sus cimientos, espero. Una historia con la que podrá identificarse y que le acompañará una vez lo haya acabado.

¿Qué te impulsó a escribir esta novela?

Nunca imaginé que la escribiría; soy disléxica y eso me limitó mucho durante todo mi proceso formativo. Las monjas y los profesores que tuve, en aquellos primeros años, se encargaron de dejarme el sello de “ser la tonta de la clase, por no saber leer ni escribir”. Pero tomé ese sello, lo tiré por la ventana y escuché a una voz interior que, cada vez que me sentía o me hacían sentir una inútil, me decía: «¡Adelante, tú puedes… eres mucho más!».

Empecé a escribir el primer capítulo, tras una intervención quirúrgica que me dejó en cama durante una semana. Lo guardé en una carpeta y me olvidé de él durante unos cuatro años. Tras una mudanza esa carpeta volvió a caer en mis manos, la abrí, leí el contenido y pensé: “No está mal, tal vez deberías continuar”. Y eso fue lo que hice, no pude parar de escribir en un año y medio.

Por tanto, me impulsó un pensamiento, una idea, un tal vez; después, sentirme conectada conmigo misma, la felicidad que este proceso me aportaba y esa voz interior que siempre me ha dado fuerzas para superar mis limitaciones.

¿Qué tiene de ti esta obra?

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Mucho, pero no por ser autobiográfica, sino porque todos los personajes tienen algo de mí, desde el más crápula al más bondadoso. De la misma forma que tienen algo de todo el que la lea. Lo positivo y lo negativo de nosotros está en esta obra, de la misma forma que también están los sueños, visiones y experiencias, míos y de otros, que entrelazo para crear esta ficción que os atrapará.

Háblanos de tus personajes, no te olvides de los no visibles a los que se refiere la sinopsis.

Los personajes principales son dos mujeres: Anna y Clara, totalmente antagónicas, no solo en su aspecto físico, sino también en su forma de ver y entender la vida. Las debilidades de una son fortalezas en la otra y van a saber complementarse y potenciarse. También hay cuatro personajes masculinos. Por un lado, Alejandro, David y Hans. Cada uno de ellos tiene una mochila o miedo que lo condiciona y determina: a amar, a la soledad y a no destacar en su profesión. Y por otro, los acompaña un niño llamado Marc, muy especial que vive aislado en su entorno porque ve cosas que los demás no pueden ver. Todos ellos se van a encontrar en el camino, van a experimentar el amor, el odio, la rivalidad… Condicionándose y transformándose, construyéndose para bien y para mal. No están solos, otros personajes secundarios van a acompañarlos y ganarán importancia a lo largo de la historia.

Por otra parte, y dando respuesta a otra de tus preguntas: efectivamente, hay otros personajes no visibles. No entendidos como fantasmas con sábanas, sino como energías que nos acompañan, guían y ayudan. Que están ahí y solo tenemos que abrirnos a percibirlas y escucharlas.

Esta es una novela que no elude temas como la muerte o el duelo…

Lo abordo desde dos perspectivas: una, que entiende la muerte como “punto final” y que es infinitamente dolorosa; otra, que la ve un “punto y seguido” en el que las personas amadas volverán a formar parte de nuestras vidas, a través de su energía.

El universo es tiempo, espacio, energía y materia. Materia y energía se unieron generando microorganismos cada vez más complejos hasta llegar a nosotros. Somos, por tanto, energía y materia. La materia se crea y se destruye, pero no así la energía, que se transforma. Nuestra materia (cuerpo), tarde o temprano, se descompone, nuestra energía no, se transforma y transmite. En lo que nos transformemos dependerá de nosotros; de cómo hayamos vivido, pensado, amado y construido.

En tu novela aparecen conceptos como sincronicidad, causalidad, círculos de vida… Explica un poco cómo están conectados.

Voy primero a definirlos para que a los lectores les sea más fácil entenderlos con un sencillo ejemplo.

La sincronicidad (dos hechos aparentemente inconexos que llevan a un acontecimiento inesperado pero que nos condicionará de forma inmediata). La sincronicidad me llevó a escribir esta novela: por un lado, mi hijo pequeño se marcho a estudiar a EE.UU. y mi hijo mayor era totalmente independiente; por otro, en aquella época, no estaba trabajando. Estos dos hechos, no vinculados, me permitieron encontrar el espacio y el tiempo necesario para escribir esta novela.

La causalidad (totalmente opuesto a la casualidad). Todo lo que acontece tiene una causa, un efecto, y en función de esta actuamos y reaccionamos. Causa-efecto-acción-reacción. El estrés, no pensar en mí misma, no escucharme (causa), me llevó a enfermar (efecto), me tuve que quedar en la cama y dejar de trabajar (acción): escribí el primer capítulo del libro (reacción).

Círculos de vida. Este concepto es posiblemente el más difícil de entender y también el más cuestionado. Es el que defienden varios de los personajes de esta novela, pues entienden que la vida es un proceso de aprendizaje en el que todo lo que no hagamos en una vida deberemos hacerlo en la siguiente. El daño ejercido contra algunas personas, en el pasado, nos obliga a encontrarnos con ellas, en el presente o en el futuro, para repararlo.

Todos estos conceptos y planteamientos van vertebrando la historia de los personajes, entrelazándolos. Algunos estarán totalmente en contra, e incluso se sentirán avergonzados y no dudarán en cuestionarlos.

Pero no son los únicos conceptos e ideas, ni la definen condicionándola a un grupo de lectores, pues es una novela que pone encima de la mesa otros temas como el amor en todas sus dimensiones, el maltrato, la toma de decisiones y la responsabilidad ante las mismas, el ego, la manipulación y la amistad.

Todos estos temas van a ser conectados a través de los diferentes personajes y un narrador que te llevará a un universo cotidiano lleno de magia y realidad.

¿Cómo ha sido tu proceso creativo?

Emocionante y maravilloso, nunca me había sentido tan feliz como cuando escribí esta novela. Completa, conectada, sorprendida y agradecida.

¿Te gusta corregir? ¿Cómo has vivido esta etapa que para algunos escritores es la más pesada?

Al principio te abruma y te sientes incómoda corrigiendo según te va indicando tu guía literaria (Yolanda Barambio). Cuando ves los primeros capítulos llenos de correcciones color amarillo fosforito (es como me los pasaba ella) sientes que debes defender el alma del libro y que debes protegerlo. Después vas dándote cuenta de que en el proceso están puliendo esa alma, que la están ayudando a brillar, fluir… Entonces acometes cada día con un ánimo diferente. Te sumerges en el proceso y aprendes mucho, haces un máster en expresión, comprensión y fluidez literaria: ¡todo ello sin perder tu esencia!

Es un proceso que recomiendo, sin lugar a dudas, he crecido como escritora al lado de Yolanda y es algo que siempre llevaré en el corazón.

Pero no he respondido a la primera pregunta: sí, me gusta corregir, porque detrás de esas correcciones hay mucho aprendizaje y también un ejercicio importante de humildad.

Parece que tiene continuidad y es una saga… ¿Es así? ¿Podrías anticiparnos algo?

Sí, efectivamente es una saga y seguramente se acabará convirtiendo en una trilogía. Pero os voy a anticipar poca cosa. Quiero que lleguéis al final de este primer libro para que podáis intuir hacia dónde voy.

De momento y dando respuesta a algunos de los lectores, el segundo libro está en camino y os sorprenderá. Os voy a pedir que seáis capaces de aceptar los desdoblamientos temporales y un universo multidimensional y eso sin dejar de vivir la cotidianidad y el día a día.

Según tu experiencia, ¿qué debe tener un buen libro?

Lo que necesite el lector que ha abierto el libro en ese instante o momento.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir?

No, ninguna, surge sin más. Me pongo y fluye. Si no es así, dejo el bolígrafo o el ordenador y continúo en otro momento.

¿Qué te gustaría que pensara el lector cuando termine de leerlo?

Que quiere más.

Diferencias entre cuento y novela ¿Qué escribir en cada momento?

¿Qué diferencia hay entre un cuento y una novela? En este artículo voy a hablaros del relato y la novela, centrándome en cómo podemos enfrentarnos a nuestra primera novela desde la escritura de relatos. Una transición natural que, con estos 5 consejos, será mucho más sencilla.

¿Cuáles son las diferencias entre relato y novela?

Empezar a escribir es una elección inconsciente. Normalmente surge de una necesidad: expresarse, comunicarse, desahogarse… Por lo tanto uno no empieza eligiendo un género, sino que sencillamente escribe. Los poemas, por ejemplo, son un buen formato para volcar sentimientos, y el cuento, quizá, nos permita tejer historias más complejas que redundarán en una mayor profundidad a la hora de tratar según qué situaciones, reflexiones o sentimientos.

El poema es como un puñetazo en la cara: rápido, directo, certero…; el cuento, sin embargo, admite otro nivel de lectura y nos acerca a ciertos temas que no se limitan a «relámpagos emocionales» y requieren una exposición más detallada.

Escribir un relato

Este será el primer paso de cualquier escritor: sentarse a escribir su primer cuento (o relato, que viene a ser lo mismo). En principio, aunque pueda imponernos si no estamos acostumbrados, es una tarea sencilla, y bastará con seguir las dos reglas de Oscar Wilde para escribir: «tener algo que contar, y contarlo». Ahora no debe importarnos el cómo; céntrate en el contenido y olvida la forma, con el tiempo y la experiencia el perfeccionamiento de tu escritura llegará solo.

Características del Microrrelato

También está la opción del microrrelato, que se asemeja más al poema en cuanto a la intención; crear un efecto inmediato en el lector. Yo, sin embargo, lo desaconsejo para escritores nóveles, ya que la exigencia del relato largo nos mantendrá alerta durante el proceso de escritura y configurará nuestra narrativa sin que nos demos cuenta: ambientación, descripción de personajes, introducción de diálogos, estructuración argumental, punto de vista, construcción del discurso… El microrrelato, aunque es un género que nos permite plasmar ciertas ideas concretas sin necesidad de desarrollo, nos puede acomodar en un excesivo simplismo. No porque lo sea necesariamente simple, es muy complicado expresar tanto en tan poco espacio, sino porque al principio puede parecérnoslo.

¿Por qué pasar a la novela?

Ahora que hemos llegado hasta aquí, hemos coqueteado con la poesía y tenemos algún relato escrito, es hora de ponernos nuevas metas. ¿Por qué no atacar nuestra primera novela? «Yo es que aún no he escrito demasiados cuentos», me dirás. O «yo es que me siento cómodo con los cuentos». Ya, ¿y? Yo me siento cómodo en la cama y no por ello me paso todo el día acostado, así que lánzate a la piscina y descubrirás que, aunque sufrirás por el camino, la recompensa valdrá la pena si lo que quieres hacer es escribir una novela.

El relato es un género muy digno y existen grandes relatistas, ya está bien de menospreciarlo, pero es evidente que ciertas historias requieren de un desarrollo más amplio y son aptas para una novela. Si tienes una, dale rienda suelta y lánzate sin miedo. Vamos a por ello.

Antes de escribir la primera palabra, sin embargo, tendrás que tener muy claras cuáles son las diferencias entre el relato y la novela.

Características del relato

A grandes rasgos, el relato es una narración breve, de hasta 10 000 palabras (a mi juicio, de 10 000 a 20 000 estamos hablando de relato largo), con un solo hilo argumental (normalmente con una estructura clásica de presentación-nudo-desenlace), un personaje principal, personajes secundarios poco caracterizados, que mantiene una sensación de unidad, evita saltos en el espacio y en el tiempo, está concebido para leerse en una sola sesión, y admite cualquier tipo de narrador, aunque es mejor que no tenga más de uno.

Características de la novela

La novela, a diferencia del relato, es una narración larga (a partir de 40 000 palabras), con varios hilos argumentales, uno o varios personajes principales, personajes secundarios numerosos y bien caracterizados, que puede dividirse en partes o capítulos, permite saltos en el espacio y en el tiempo, está concebida para leerse en varias sesiones, y aunque prepondera el narrador en tercera persona, admite cualquier tipo de narrador y la alternancia de varios.

5 consejos para pasar del cuento a la novela

1. Novela corta

Una buena idea es, antes de acometer la escritura de una novela, empezar por una novela corta (de 20 000 a 40 000 palabras). Esta es la transición natural entre el relato y la novela, y nos permitirá enfrentarnos a una extensión mayor en la que podremos desarrollar diferentes hilos argumentales con un mayor número de personajes, y experimentar con diferentes tipos de estructuras que podremos extrapolar a nuestras futuras novelas.

2. Ideas para escribir una historia

Al final, tanto el relato como la novela se basan en ideas. Sin ellas, ten por seguro que no vas a ser capaz de escribir nada bueno. La única diferencia es la forma de la que las revistes, la apariencia que les das para que salgan al mundo, y esa forma dependerá, en buena medida, de la complejidad de la idea. Puedes, incluso, mezclar varias ideas para obtener algo completamente nuevo. La fórmula es sencilla: contra más compleja sea nuestra idea, más nos costará desarrollarla.

3. Personajes de una novela

Ampliar el número de personajes también es un buen recurso para que la extensión de nuestra obra aumente de manera natural. Y, cuantos más personajes haya en nuestra historia, más palabras nos llevará contarla. Es sí, no incluyas personajes por el simple hecho de hacerlo; trata de que tengan un peso específico en la narración y sean relevantes para la historia que quieres contar, de lo contrario descártalos sin miramientos. Ampliar el elenco aumentará los puntos de vista, los hilos argumentales, las interacciones y los diálogos…

4. La estructura de la novela

La división en partes o capítulos te ayudará a aumentar la extensión de tu obra. Tomarse cada capítulo como un relato puede ser una buena forma de estructurar tu novela de manera sencilla. Si analizas algunas novelas te darás cuenta de que son varias novelas cortas que se alternan en la narración, o un compendio de relatos que comparten personajes y confluyen en el final. El propio Steven Erikson, autor de la saga de Malaz, de más de tres millones de palabras, afirma ser un escritor de relatos cortos que enlaza uno detrás de otro.

También puedes tomar como ejemplo Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout. Un libro de relatos que terminan componiendo una novela. Los personajes secundarios de unos son los principales en otros. Este libro es una obra maestra que te puede venir muy bien en este caso.

5. El científico loco

A todos nos gusta experimentar en cualquier ámbito de la vida, ¿o no? De lo contrario nos acomodamos y todo cuanto hacemos se tiñe con la pátina gris de la rutina, así que… haz lo que quieras. Esa es la máxima. Si solo hacemos lo que alguien ha hecho antes que nosotros, los resultados que obtengamos serán, como mucho, los mismos. Igual que un escritor busca tener una voz propia por encima de todo, ¿por qué no ser reconocibles por nuestras estructuras narrativas? Eso nos diferenciará del resto y hará únicas nuestras novelas.