Qué es un análisis de lectura

Análisis de lectura es un término poliédrico, por eso, no todo el mundo dice lo mismo cuando pronuncia estas palabras. En este artículo voy a hablar de cómo tiene que ser un buen análisis de lectura y qué pides cuando pides uno. Vamos allá.

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¿Cómo escribir una buena sinopsis? Parece sencilla la respuesta. Nudo, personajes principales, escenario, época y poco más. ¿No? Pues no. Leer más

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Top 5 de los peores inicios para un libro

Top 5  de malos inicios de un libro, solo unos pocos, porque hay miles. Será cortito este post e indoloro, pero divertido. Lo prometo. Después de hablar del título de un libro o de la portada, lo lógico es seguir con el principio.

Un mal inicio en un libro es su condena a muerte


Vamos al grano:

Si llueve, corro

¿Cuántas veces hemos estado en una librería buscando qué será lo próximo que nos llevemos a los ojos? Miles. Ese momento determinante para muchos escritores. Ese instante preciado en el que muchas veces nos gustaría salir corriendo. Dio mío, o eres lo más, o no comiences ni uno solo de los capítulos de tu libro con el tiempo. No. Al lector le importa muy poco si hace sol o llueve a cántaros. A no ser que tus personajes sean víctimas de un tifón, es mejor que comiences por otro lado. El lector aún nos sabe nada de ellos para quererlos y sufrir por su vida o si cogen un constipado;  o para extasiarse con los rayos de luz que se reflejan en su cara. ¡Señor, mátame pronto!

Tus ojos aún no me dicen nada

Una descripción interminable. El lector no quiere saber al detalle cómo es el lugar donde arranca tu novela. ¿Eres Clarín? Pues no lo intentes. Aún no sabe nada de lo que le vas a contar y la mejor manera de que salga volando es que cuando abra tu libro lo introduzcas en un rosario de quietudes. Las descripciones son malas consejeras y, sobre todo, en el inicio de un libro.

No, tampoco son buenas para describir al personaje central. Volvemos a lo mismo, no lo conoce, le importa poco cómo sea, a no ser que tenga «una nariz  que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias». ¡Viva Benedetti!

Y estamos tan a gustito…

Aquí no pasa nada. Si en tu inicio tampoco, mal vamos. El inicio de un libro debe arrancar preguntas atrayentes en la mente del lector. Debe enamorarlo hasta que quiera quedarse a vivir allí contigo. Si el personaje está echado en el sofá viendo la tele, el gato ronronea a su lado y un pez da vueltas en una pecera, solo eso, no vamos a conseguirlo. Eso sí, si el pez salta continuamente fuera, hasta el punto de jugarse la vida cayendo en el lomo del gato, lo vamos teniendo mejor. Y si, además, el personaje piensa que menuda vida de mierda lleva, aún mejor. Si encima, de repente se le cae el techo encima, lo hemos conseguido. ¡Jugando con el peligro!

Como pollo sin cabeza

Estrés. Nos vamos al lado contrario. Lo del techo podría ser hasta excesivo en según qué lecturas, fíjate tú. Me refiero a esos inicios sin pies ni cabeza que no paran de poner al lector y al personaje en situaciones inverosímiles. De lanzar preguntas a lo tonto me lo bailo que luego el escritor no sabe contestar ni por ensoñación divina. Esos que marean tampoco son los mejores inicios. Lo más probable es que el lector cierre más pronto que tarde el libro con ganas de sentarse y beber agua. Para pasar el trago. ¡Vísteme despacio que tengo prisa!

No da para más

El personaje es tonto, cursi, repipi… no da para más. Sé que es difícil imaginar que alguien, conscientemente, pueda hacer algo así, pero eso sucede muchas veces cuando no se conoce bien al personaje y sin querer se presenta en sociedad ya defenestrado. Aunque, este punto me genera dudas, porque mira Frodo lo lejos que ha llegado…

Veis, rápido. Ayudarme a encontrar más malos inicios, aportando alguna experiencia reciente. Será divertido. Venga, que solo es un comentario de nada. ¡Ay, Dios mío! ¿Es que nadie llega nunca aquí? Decirme que no es eso, por favor…

 

Qué no debes hacer en una propuesta editorial

¿Quieres mandar tu libro a alguna editorial? ¿Sabes qué debes hacer? Aquí te explico justo lo contrario, qué lineas rojas nunca debes cruzar cuando quieras enviar una propuesta editorial.

Los errores más comunes de una propuesta editorial

A pesar de que la información se sale por las costuras de Internet, o precisamente por eso, no es sencillo saber, concretamente, qué hacer cuando quieres enviar una obra a una editorial o a un agente editorial. Teniendo en cuenta que hay unos cuantos post por ahí de calidad que explican cómo hay que hacer una propuesta editorial, he pensado que es mejor hablar de qué no se debe hacer a la hora de escribirla y enviarla.

Propuesta editorial

Para poder hablar con propiedad, voy a resumir qué debe contener un documento de este tipo:

  • Datos personales del autor.
  • Una pequeña sinopsis.
  • Un índice de capítulos (no siempre).
  • Bondades del autor y de la obra, no sólo técnicas, también son importantes las redes sociales, participación o gestión de blogs y si se ha tenido algún contacto con medios de comunicación.
  • Estudio de mercado del género del libro y por qué interesaría ese libro a los lectores del momento.
  • Un par de capítulo del libro.

Estos son los apartados que no deben faltar, por supuesto, todo depende de la obra que se quiera enviar y del autor de la misma y de a dónde se quiera enviar. Muchas editoriales y agentes indican cómo quieren recibir esta propuesta. Infórmate antes. En estos casos, es conveniente personalizar al máximo, en todos los sentidos. No basta con enviar la propuesta, si tienes el contacto de la persona que la va a recibir, mejor que mejor.

Vade retro

Ahora vamos a lo que nunca debes hacer:

  • No envíes el manuscrito, a nadie. Esta es una regla de oro.
    • Primero, por lo obvio (los editores o agentes aún no tienen mil ojos ni quinientos cerebros, no pueden leer todo lo que les llega, ni aunque quisieran. Aún nos queda mucho por evolucionar genéticamente).
    • Segundo, algo exclusivo, si lo tienen muchas personas, deja de serlo. No le hagas eso a tu libro. Los viajes, con baúles como la Piquer, olvídate del low cost. Si les gusta la propuesta, no te preocupes, te lo pedirán.
  • Las chiribitas, para los fuegos artificiales. Mantén un equilibrio en el tono de la propuesta. Debes hacerte notar pero no hacen falta innovaciones fuera de tiesto. Se debe entender perfectamente, tener una estructura lógica y los giros literarios que necesitan dos lecturas para entenderlos… guárdatelos, o mejor, tíralos o quémalos para no volver a caer en la tentación, nunca.
  • No te extiendas. Si lo bueno, breve, dos veces bueno, no digo más.
  • No te precipites o el vacío te espera. Asegúrate que tienes una buena obra. Solo hay una clave para ello: corregirla hasta la extenuación, si te ayuda alguien profesional, mucho mejor.

Propuesta única de venta

  • No creas que eres la madre (o padre) del cordero. Debes venderte bien. Aquí, como en todo, no existen mejores ni peores. Si dudas de esto, te aconsejo que visites una librería… ¿Ya? Pues eso. Cada editor o agente busca un perfil de autor y de obra en un momento determinado, no siempre es el mismo. Si tú o tu obra no os ajustáis a lo que se busca, no te elegirán por mucho que hagas en la propuesta editorial o que seas el nuevo Cervantes. La vida es así. Si no te eligen, no es el fin del mundo, el problema, probablemente, no esté en ti o en tu obra (o sí háztelo mirar por si acaso), solo has llegado en mal momento.
  • No te desanimes. Teniendo en cuenta el punto anterior, poco más queda por decir. Esta es una carrera de fondo, muy de fondo, así que sigue recorriendo tu camino y seguro que alcanzarás más de una meta. Lo bueno de la actualidad es que hay miles de metas donde te sentirás como pez en el agua. Busca alternativas para esa obra maestra que has escrito o guárdala para un momento más idóneo.
  • No te saltes a la torera las especificaciones de cada una de las editoriales o del agente en cuestión. Como te decía al principio de este artículo, muchos indican cómo quieren recibir sus manuscritos. Ellos ponen las reglas, no van a apostar por alguien que lo primero que hace es saltárselas.

Busca ayuda

Hasta aquí las líneas rojas que no debes cruzar para conseguir agente o editorial. Busca un buen consultor editorial o algún profesional que te ayude a hacerlo. Si quieres que una editorial seria (esa es otra, ya hablaremos de esto) publique tu libro, recuerda:

  • Debe estar magníficamente bien escrito.
  • El tema se debe ajustar a lo que interese en el momento. Lo más importante es que escribas bien. En el fondo, es muy difícil innovar en la temática. La innovación está en la forma de tratar los temas universales.
  • La propuesta debe estar hecha de una manera profesional, créeme, será tu primera carta de presentación. Por cierto, también deberás hacer una (a la carta me refiero).
  • Un profesional no necesita más de un capítulo, a veces solo el primer párrafo, para saber si detrás hay un buen escritor. Al menos, a mí me pasa.

Espero haberte ayudado, si necesitas algo más, no dudes en decírmelo y escríbeme algún comentario, venga, que no cuesta nada. 🙂

Si quieres saber más cosas sobre qué necesita tu libro para que apuesten por él, te dejo dos entrevistas muy lucrativas a Deborah Albardonedo y a Palmira Márquez, dos de las agentes literarias más importantes de nuestro país.

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