9 herramientas para escribir libros. Créeme, las necesitas

Herramientas para escribir: si has pensado que te voy a endosar una lista con aplicaciones o programas que van a hacerte la vida más fácil para escribir, olvídate de eso. Mis herramientas preciadas tienen más que ver con las aplicaciones de tu cabeza.

Recursos para escribir libros, ideas para saber cómo contar cualquier historia

Cuando hablamos de herramientas para escribir (puedes hacer la prueba en Google y ponerlo), salen a nuestro paso todo tipo de programas, aplicaciones y diversos inventos de la tecnología que sirven, se supone, para hacerte la vida más fácil. En la mayoría de los casos, lo que  pasa es que te la complican aún más. Es absurdo tener que utilizar un programa que evite que navegues por internet o que consultes tus redes mientras estás escribiendo. ¿Tienes tres años? ¿Cinco? ¿Diez? Pues eso.

Si tienes en mente escribir un libro, tendrás que tener una voluntad de hierro, por tu cuenta y riesgo, sin que nadie te cape internet. Esto es solo un ejemplo, hay mil historias para hacer mapas, novedosas ideas (y la luz se hizo) como que tienes que llevar una libreta pegada a ti o programas que parece ser que consiguen que puedas escribir más rápido, a los que les tienes que contar tantas cosas que cuando acabas de ponerlo en marcha para comenzar a escribir, ya habrías podido parir cinco novelas como la tuya. En fin, un largo etcétera de (pon lo que consideres), cuando lo único que importa es lo que tengas en la cabeza.

Sí, señor, en la cabeza. Tu cerebro debe tener recursos a cascoporro para escribir una novela. Porque lo importante no es lo que se cuente, sino cómo se cuente y desde qué perspectiva se hace. De manera que mi lista de herramientas para escribir va de otra cosa. Sigue leyendo y lo comprobarás. Ve descartando o poniéndote una cruz en aquellas que cumplas y las que no, para saber en qué tienes que emplear tu tiempo a partir de ahora.

Leer como si no hubiera mañana

La primera herramienta que necesitas es una absoluta voracidad lectora. Todo libro que pienses que te puede aportar nuevas formas de contar, debe ser tu próxima víctima. Descuartiza todo aquello que caiga en tus manos y aprende de los mejores. Esta es la herramienta más valiosa que tengo. La más útil y la que ha conseguido que me pueda ganar la vida ayudando a otros a escribir.

Un diccionario con patas

Amplía tu vocabulario hasta límites insospechados. La única aplicación que tienes que tener todo el tiempo abierta es tu capacidad de buscar palabras. La RAE sirve de mucha ayuda, úsala sin miramientos, para todo. Cuantas más palabras tengas en tu vocabulario, más fácil será conseguir contar las escenas que quieres. A más vocabulario, más sencillo transmitir esa emoción que necesitas. Eso que sienten tus personajes, por complicado que sea, tiene una palabra que lo define. No me canso de decir que las palabras, cada una de ellas, llevan adosadas una cantidad más o menos variable de connotaciones que hace que un sinónimo sea muy diferente a otro. Por eso, debes conocerlos todos, para usar el que mejor venga para eso que quieres contar.

La mejor manera de contar una historia

Técnicas narrativas. Las tienes que conocer todas. Ella serán tus aliadas para que tu historia brille. En el fondo, son diferentes recursos, fáciles de aplicar. Muchas de ellas las usamos, continuamente, sin darnos cuenta. Nuestro cerebro es capaz de hacer miles de cálculos en décimas de segundo y elegir entre todo lo que tiene almacenado, aquello que mejor le viene para contar algo. Si conoces muchas formas de hacerlo, tu cerebro elegirá la más adecuada para que esa idea que tienes en la cabeza se plasme con sorprendente perfección en el papel. Así serás capaz de transmitir esa maravilla a la mente de tus lectores.

Para pesada, yo

Economía comunicativa. Esta es la mejor técnica del mundo. Contar más con menos, ayudará a que tus libros sean adictivos y fieles a lo que quieres transmitir. Nunca repitas una idea, sentimiento, dato… lo que sea, dos veces. Si lo has dicho una vez, preocúpate de que no haya mejor manera de decirlo. Esto te garantizará que el lector sea libre cuando te lea. Le dejarás espacio para soñar, para hacerse su propia composición de lugar y que el libro sea suyo. Vivir en el universo que está planteando otra persona requiere dejar espacios en blanco. Eso sí, todo lo que se diga se debe decir de la manera más perfecta y evocadora posible.

Crear escenarios

Saber contar escenas es primordial para que el lector se haga una buena composición de lugar con dos pinceladas. De manera que pueda evocar tu historia, con sus propios códigos, para eso hay una jerarquía que se debe respetar y saber aplicar a cada escena. Por ejemplo, enmarcar el espacio y lo que está pasando. Si vas a decir que llueve, es lo primero que tienes que contar, si haces que los personajes se muevan en un entorno donde está lloviendo a mares, pero dices que llueve mucho más tarde, lo que ve el lector es que los personajes llevan un rato como pollo sin cabeza y la historia termina con un cubo de agua helada. De repente, se hizo la lluvia. Debes facilitarle la vida al lector siempre. Hacérselo sencillo para que cree las escenas en su cerebro, sin dárselo masticado. Eso no. Sí, sé que es complicado ver cuándo hacer una cosa u otra, pero para eso te digo que tienes que leer. La mejor manera de hacerlo, es viendo cómo lo hacen otros. O, claro, contratándome a mí (perdón, no lo he podido evitar 🙂 )

Cuatro herramientas más

Con estas cinco herramientas serás capaz de contar cualquier historia que se te ocurra y lo mejor: tus lectores la adorarán. ¿No es eso lo que quiere cualquiera que se dedique a escribir?

Si aún quieres más, te diré que esa fue la primera palabra que me vino a la cabeza cuando creé este blog: herramientas. Toda profesión las necesita para ser ejercida. La de escribir no iba a ser una excepción. Eso es lo que quiero hacer yo. Darte todas aquellas que pueda atesorar para facilitarte el trabajo y potenciar tu libro, al máximo, sin medias tintas. Y a eso me dedico, sin descanso, a leer cuanto bueno cae en mis manos para tener siempre a mano una caja de herramientas hermosa y eficaz.

Desde esta idea partieron todas las secciones de este blog:

Entrevistas con escritores

Desde los más prestigiosos hasta los más noveles. Lo único importante es lo que ellos tienen que decir. Les pregunto cómo es su proceso creativo para que siempre tengas recursos a mano. Por eso, desde que abrí este blog, hace poco más de un año, han desfilado por aquí Rosa Montero, Almudena Grandes, Joël Dicker, Fernando Aramburu, Juan José Millas, David Torres, Luis García Montero, Sergio del Molino o Marian Izaguirre, entre muchos otros. No puedo citarlos a todos. También agentes literarios como Palmira Márquez o Déborah Albardonedo. Siempre con la ambición de ofrecerte diferentes formas de crear, diferentes tránsitos para que encuentres los que mejor se adaptan a ti.

Artículos con consejos para escribir

Todos los elementos que componen un libro van siendo analizados en este blog. El objetivo es que los posts sobre escritura sean claros, completos y que de verdad te sirvan para evolucionar. También, resolver cualquier duda que tengas respecto a cómo es escribe un libro y cuáles son los elementos más importantes en él. Cómo funcionan y para qué sirven.

Reseñas de buenos libros

Escribir un libro, aunque no sea todo lo bueno que se desearía, requiere un gran esfuerzo. Por respeto, nunca encontrarás aquí una valoración o crítica negativa. Hay otros blogs muy buenos que sí lo hacen. Consecuentemente, este está para reseñar libros que merezcan la pena y te hagan crecer en la escritura. Descuartizar libros y decirte cómo mejorar con ellos es mi especialidad.

Reflexiones de una editora independiente

A veces, me inspiro y reflexiono sobre el sector literario, editorial o los alrededores. Me pasa pocas veces, pero si me pasa, quiero hacerlo, así que de vez en cuando también hago algunos post que intentan abrir luz y caminos. Este es un ejemplo.

Estas son mis herramientas y quiero que sean también las tuyas, si no este blog no tendría sentido. Así que compra una caja reluciente y comienza a almacenar estos utensilios que serán capaces por sí solos, sin tecnologías, aplicaciones o programas, de activar lo único que debe funcionar bien en ti: tu cerebro.

(Artículo actualizado) Pongo esto porque este post fue uno de los primeros que hice para informar de a qué me iba a dedicar. Después de más de un año, estaba un poco obsoleto. Así que lo he remozado. Espero que sea de tu utilidad. Cuéntamelo, anda, que me encanta encontrarme comentarios. ¡Hasta la próxima semana!

10 comentarios
    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Muchas gracias. MI vocación viene de un profundo e inagotable amor por los libros. Leer es mi vida, así de simple. Por consiguiente, todos aquellos que se dedican a escribir son mis héroes. Ayudar a que haya mejores libros en el mercado es un sueño para mí 🙂

      Responder
  1. Liliana
    Liliana Dice:

    Un artículo muy valioso, cada detalle nos lleva a encontrar una razón para seguí en esta difícil tarea de aprender el arte de escribir.
    «Herramientas. Toda profesión las necesita para ser ejercida. La de escribir no iba a ser una excepción»
    Gracias por tus buenos consejos.
    Un saludo.

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  2. Jesùs
    Jesùs Dice:

    Hola Amiga, y disculpa si soy atrevido al referirme asi de tu persona…
    Me agrado mucho lo aencillo y complejo que aparentemente es escribir un libro. Espero mantener comunicaciòn contigo, dar y recibir.
    Dios te bendiga

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  3. Miryam Martín Gómez
    Miryam Martín Gómez Dice:

    Como siempre, tus artículos son de lo más útil. Aparte de ello, me encanta la manera tan positiva pero a la vez realista de encarar esta profesión. Muchas gracias. Espero ponerme en contacto contigo. A ver si logro dejar de ponerme palos en las ruedas a mí misma. Gracias de nuevo.

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    • Yolanda Barambio
      Yolanda Barambio Dice:

      Hola, Miryam, mil gracias a ti por contármelo, no sabes la ilusión que me hace que me digan que mis artículos ayudan. Respecto a tus palos en las ruedas, haz el favor de sacarlos y tirarlos lejos. Deja los miedos a un lado y ponte a ello. Cuando comiences a tener pensamientos negativos, quítate presión, piensa que, pase lo que pase, lo importante es que plasmes esa idea que llevas en la cabeza, pero no tiene que ser de manera perfecta a la primera, saca esa idea y luego ya la pulirás con más correcciones. Y por supuesto, no tienes más que mandarme un correo para ver si puedo darle brillo cuando pienses que no puedes hacer nada más por ella. Ten en cuenta que no habrá nadie más capacitado para contar de la mejor manera posible tu idea, precisamente, porque es tuya. Un abrazo enorme y mucho ánimo. ¡A por ello!

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