20 libros imprescindibles si buscas buena literatura

20 libros que no te puedes perder. Una selección de libros que hay que leer sí o sí. Una lista que no para de crecer. Encontrarás variedad y calidad a partes iguales. Novela histórica, negra, romántica, contemporánea, de ciencia ficción… De todo y para todos.  

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Quizá las siete mejores novelas llevadas al cine

Elegir las siete mejores novelas llevadas al cine no ha sido fácil. Lee y dime si esta selección coincide con la tuya. La literatura y el cine siempre se han llevado bien, pero es complicado ver reflejada en la pantalla una novela que te encanta.

Grandes novelas convertidas en películas y series

¿Qué opinas del mito que siempre es mejor el libro? Yo qué te voy a decir, para mí generalmente es así, aunque hay algunas películas y series que reflejan las obras literarias en las que están inspiradas a las mil maravillas. En este post te pondré algunos ejemplos de ello.

Olive Kitteridge

La maravilla hecha serie y novela

Comienzo por una obra que para mí es una joya: Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout que dio paso a una miniserie de cuatro capítulos dirigida por Lisa Cholodenko. En este caso, sus escasos capítulos (saben a muy poco, como la novela) son capaces de recoger toda la poesía de esta obra y ese universo que tan bien describe Strout. Solo puedo decirte que si aún no la has visto, primero leas la novela, por supuesto, y luego te espera la delicia hecha serie. El libro mereció un Pulitzer y la serie también ha recibido multitud de premios. Ambas son un lujazo para tus sentidos.

Blade Runner

Aquí el tráiler de la versión de Ritley Scott

Blade Runner es otra película que me encanta, casi más que la obra que le sirvió de germen a Ridley Scott. Tiene un reparto excepcional y escenas de esas que se quedan en la retina para siempre. A pesar de que fue un sonoro batacazo de taquilla, esta película se ha convertido en un clásico del cine que tiene su remake reciente y todo. Respecto a la novela, solo el título ya promete: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Su autor es Philip K. Dick y se enmarca en el ciberpunk. Está ambientada en 1992, aunque cuando superó este año ni por ensoñación vivíamos en ese mundo, por suerte. No tienen desperdicio. En definitiva, aunque la película no respetó muchos de los parámetros de la novela puedo decir que en este caso novela y película coinciden en calidad.

Los santos inocentes

Brutal es poco

Aquí es imposible fallar, ambas son maravillosas. Obras maestras de su género. Miguel Delibes y Mario Camus, qué más se puede decir. Con solo nombrarlos queda claro que tanto si eliges la novela como la película vas a introducirte en un mundo aterrador y real. Con unos personajes memorables. La película no es fiel del todo a la novela, pero hay que destacar que tanto Delibes como Camus participaron en el guión.

Orgullo y prejuicio

Esta versión no me acaba, pero bueno cuesta encontrar una que me guste

Es imposible que no coloque en esta lista una de mis obras favoritas: Orgullo y prejuicio de la gran Jane Austen. De esta novela se han hecho versiones para el cine y la televisión hasta la saciedad, he contado hasta 19 Darcy (el protagonista masculino, ya un icono para la literatura romántica). Y seguro que me quedo corta. De hecho, el actor Colin Firth lo ha interpretado dos veces, una para una serie británica, que según la crítica es la mejor versión de esta novela; y otra vez en El diario de Bridget Jones donde interpreta a un abogado que se apellida Darcy y está inspirado en este personaje de Austen. Por cierto, otra película que se basa en una novela homónima que hizo furor hace unos años.

Trainspotting

El tráiler lo dice todo

Trainspotting es una película fundamental del cine británico y una novela memorable. Impactante y delirante son las dos palabras que según mi modesta opinión mejor definen estas dos obras que si no has visto y leído, corras a hacerlo. Ambas son magníficas. En el caso de la película, sobre todo la primera, luego tiene más entregas que también son geniales, pero la primera es brutal desde luego.

Danny Boyle, el director le hizo un gran homenaje a esta obra y no solo eso, convirtió a su autor, Ivine Welsh, que adaptó a su vez el guión, en millonario. Sucedió algo parecido a lo que pasó con J. K. Rowlling o George R.R. Martin, pero sobre adolescentes talluditos e inadaptados.

Mujercitas

La nueva versión de mi primera novela

No puedo olvidar una novela que marcó un antes y después en mi vida lectora, de hecho fue la culpable de que a partir de abrirla no pudiera dejar de leer nunca más. Mis padres me la regalaron cuando apenas sabía leer y creo que es el libro que más veces me he leído en mi vida. Mujercitas, de Louisa May Alcott. Evidentemente de este libro también se han hecho bastantes adaptaciones al cine y a la televisión y no puedo más que confesar que ninguna es del todo de mi agrado, pero claro, era imposible que lo fuera. Esos personajes se grabaron a fuego en mi cabeza y nadie será capaz de hacer una versión mejor que la mía. Aún así, si conoces alguna versión que te guste, estaré encantada si me la dejas en los comentarios. Gracias.

Dos amigas

Espero que me guste aunque sea una décima de lo que me apasionaron estos cuatro libros

Para terminar, una saga. Dos amigas, de Elena Ferrante se ha llevado a la pantalla en forma de serie de televisión que ha recibido críticas dispares, para algunos refleja a la perfección, a veces demasiada, las novelas, para otros hay una excesiva dramatización en algunas escenas. Para mí, no lo sé porque aún no la he visto, me estoy resistiendo a hacerlo. Me encantaron los cuatro libros de Ferrante y siempre da miedo que te los descuarticen en imágenes, pero prometo que será lo próximo que vea y que pondré aquí lo que pienso. (Te dejo un enlace a una selección de lecturas que hice en la que aparece esta tetralogía por si quieres saber más de esta saga).

Mientras tanto, sería genial que si la has visto tú lo cuentes qué te ha parecido en un comentario. También si has visto y leído alguna de las anteriores o cualquier otra novela que para tí fuera importante y haya sido llevada al cine o a la televisión, así ampliamos nuestro imaginario literario y cinematográfico.

¡Hasta la semana que viene!

Caballos lentos, Mick Herron. Reseña

Caballos lentos (Salamandra) es una de las novelas más apasionantes que me he leído últimamente. Es original en todo, desde la puesta en escena, hasta unos diálogos rabiosos, pasando por unos personajes redondos hasta decir basta.

Caballos lentos o cómo sorprender al lector en cada página

La novela comienza de una manera trepidante que acaba en un bluf que no lo es. Una declaración de intenciones de lo que el lector se va a encontrar en este libro en el que nada es lo que parece.

Juegos de la loca de los libros

Antes de seguir tengo que explicaros uno de mis juegos favoritos con la lectura, tengo muchos (es lo que tiene ser lectora compulsiva). Pero uno que me encanta practicar siempre que se dan las circunstancias se llama «adivina qué tienes entre las manos». Esto lo hago cuando de diferentes fuentes fidedignas entiendo que hay una novela de la que no he oído hablar, pero que es buena. Entonces, intento no leer nada sobre ella, no saber nada más. La compro, la abro y comienzo. Así, a las bravas. Es una delicia ir descubriendo todo desde esa lectura. Cómo la ha escrito el autor, qué quiere conseguir, por qué da determinados detalles… Así poco a poco.

Luego si me ha gustado la novela, comienzo a leerlo todo sobre ella: otras reseñas, entrevistas con el autor, críticas… Todo. Y cotejo si las ideas que me había hecho eran ciertas o no. Es un ejercicio maravilloso para mantener mis sentidos entrenados. Cuando comienzo a trabajar con un autor, esa percepción es muy importante, me permite captar muchas intenciones que de otra manera se me perderían. Así que siempre que puedo practico este juego. Hacía tiempo que no me salía tan bien. Que no disfrutaba tanto. Que no me quitaba el sombrero. Herron lo ha conseguido. Y ahora sí, vamos allá.

El colmo del buen inicio en Caballos lentos

Cuando terminé de leer ese inicio en el que sin decir nada, el autor es capaz de ponerte en escena totalmente, aterricé en un lugar que desentonaba absolutamente con lo anterior. Tanto es así que creía que estaba leyendo un libro de relatos. Tuve que volver a la portada para cerciorarme de que era el mismo libro. Leo muchas cosas a la vez y, aunque nunca me pasa, la edad no perdona y en este caso me asusté. Pero no, nada de eso. Seguía leyendo Caballos lentos, divino tesoro. Así que con la adrenalina por las nubes, caí en un remanso de paz descriptiva. Ole. Y sin despeinarse.

Quiero ver lo que tú ves

Para empezar tengo que decir que en mi vida jamás había asistido a más de una página de descripción en un inicio sin cansarme en ningún momento. Mick Herron demuestra que se ha aprendido bien la lección de las descripciones (aquí te dejo un artículo donde hablo de ellas). Cuando terminé de leer esas páginas, tuve que volver otra vez sobre lo leído porque quería saber cómo lo había hecho y voilà, qué listo es.

El lector ve por los ojos de alguien que va en un autobús o que se sienta en una parada. Vehicular una descripción a través de un personaje, aunque sea un desconocido, la hace más interesante de inmediato. ¿Por qué? Porque al lector, que es un cotilla por naturaleza, le gusta ver lo que otros ven o sentirlo o saber qué saben otros. Herron ha combinado lo que se debe con lo que no se debe hacer y le ha funcionado a las mil maravillas. A través de estos ojos desconocidos va describiendo cómo es la Casa de la Ciénaga, el hogar de los caballos lentos. Una maravilla que dinamita todas las reglas de inicio de un libro.

Mucho que aprender de Mick Herron

Y si me sorprendió esto, aún me quedaban muchas cosas deliciosas que aprender de Herron. Como por ejemplo a crear personajes maravillosos o a manejar la multiperspectiva desde la tercera persona con maestría y sin que se noten, demasiado, lo que parecen trampas pero que luego no lo son. Sin olvidarme de los diálogos, el tono y una prosa rápida y certera. Y todo lo que tiene de realidad. De todo ello hablo a continuación.

La redondez hecha personaje

Vamos con los personajes. Ay, qué maravilla de Lamb. Un personaje que aparece ante los ojos del lector como un secundario de poca monta (un Ignatius Reilly en toda regla) y poco a poco va creciendo, enriqueciéndose, maravillándote. Es la bomba, de verdad. Mick Herron va lanzando anzuelos y poniendo ojitos para que el lector ame a esa criatura tan repulsiva y, aunque se resiste, acaba adorando a Jackson Lamb.

El autor lo ha hecho a la perfección con él, pero también con los demás. La mayor parte de los que aparecen tienen el don de ir transformándose ante los ojos del lector, poco a poco, casi imperceptiblemente en cada capítulo. De hecho, tiene las narices de describir totalmente a un personaje al final del libro. Y dirás, bueno, no será para tanto. Lo es y no digo más porque no quiero hacer spoiler.

Presentar la acción

Y es que parte de la maestría de Caballos lentos viene determinada por esa forma de presentar personajes, que, a la vez, es una manera de introducir la trama. Los personajes entran en la mente del lector haciendo cosas, siempre, y sobre todo sabemos cómo son por lo que hablan, por lo que callan y por lo que mienten. Ay, qué delicia, son tan reales, tan ellos que no puedes más que amarlos con desesperación. Hay personajes que se tiran pedos cuando menos te lo esperas, es literal, y Herron lo hace tan bien que te encanta. No digo más.

Los diálogos también tienen mucho que aportar a este deslumbramiento. Son geniales, inteligentes, rápidos, ingeniosos, reales. Dejan al lector su espacio para interpretar como si estuviera viviendo cada una de las escenas. El autor utiliza todo su potencial aquí y funciona, incluso cuando transgrede las reglas elementales, como por ejemplo: «Qué. Coño. Quieres». Porque sabe que es la mejor manera de mostrar la tensión de la escena. Ellos te llevan por la trama saltando de un lugar a otro y viviendo con esos caballos lentos a los que vas a terminar adorando.

La técnica de la multiperspectiva

El libro es una sucesión de multiperspectivas, sin ningún tipo de marca. La narración en tercera persona va cambiando de escenario y personaje, rápidamente. Siguiendo el hilo temporal de manera infalible, consiguiendo que la tensión llegue muy lejos. Jugando al gato y al ratón con el lector. Hasta que coges el punto, puede ser que te pierdas, pero en un segundo estás de nuevo ahí, alucinando.

Vamos con la prosa, ya os he contado cómo son los diálogos, así que solo diré que tiene una forma de escribir clara y que sabe manejar muy bien el lenguaje para llevar al lector al punto que él quiere. En parte porque utiliza un humor rápido, directo y al mismo tiempo de una sutileza maravillosa. Por ejemplo, pocas veces me río tanto con una novela, entre otras cosas porque para escribir esto tan largo, tengo que concentrarme en muchas cosas a la vez. Aquí, Herron lo consigue. Con muy pocos datos de qué estaba pasando, consiguió que estuviera casi media hora riendo al finalizar un capítulo. Això ès mel de romer.

Como muestra, un botón

«En las estaciones siempre se produce aquella sensación de movimiento contenido. Una muchedumbre era una explosión a punto de producirse. Las personas eran fragmentos. Lo que pasaba era que aún no lo sabían».

«La información grabada en las ventanas con letras doradas añade un dato que empaña toda curiosidad: W, W, HENDERSON. NOTARIO Y FEDATARIO PÚBLICO».

«La mayoría de nosotros sostiene que ciertas cosas solo le ocurren a los demás. La mayoría de nosotros sostiene que esas cosas es la muerte».

«(…) que el amarillo no es amarillo en absoluto, sino un blanco exhausto por los alientos estancados y el tabaco, por los vapores de los fideos recalentados y de las gabardinas puestas a secar en los radiadores; que el gris no es gris, sino un negro despojado de su contenido».

«(…) movió la cabeza y decidió que lo habría emitido el edificio al despertarse: debía de estar flexionando los dinteles, suponiendo que fuera eso lo que hacían los edificios por la mañana después de una noche de lluvia».

«(…) el instante anterior cuando disfrutaba de un pacífico afeitado mientras pensaba: «cuánto me alegro de no ser el cabrón desgraciado responsable de eso». Eso era lo que le dolía: la noción de que a lo largo y ancho de todo el país había otras personas que pensaban exactamente lo mismo y él era el único que no merecía pensarlo».

«La ciudad aún estaba a oscuras, pero se oían ya los primeros susurros del amanecer y la luz de las farolas empezaba a perder su dominio del aire».

Le ves la sábana al fantasma y te encanta

Cuando digo arriba que a veces Herron hace trampas, me refiero a que hay determinados datos que se resiste a dar, aunque haya varios personajes que los conozcan. Creando una tensión añadida a la trama que además da rabia porque te induce a pensar que es un gran pero. En otra novela este hecho restaría verosimilitud al narrador. Y aquí, sale indemne porque lo hace tan bien que no puedes agarrarte a nada para justificarlo. Luego lo entendí, cuando descubrí en la segunda parte del juego lo que te cuento abajo.

Herron ha sido muy listo, mucho; ha adaptado las reglas del género al momento actual. Caballos lentos es una novela de rabiosa actualidad, que habla de cosas muy serias sobre las que todos pensamos, con más o menos miedo, con una acidez biliar increíble. Esta novela es una crítica sin concesiones a la sociedad en la que vivimos. Un golpe de gracia. Una pequeña grieta en el sistema que acaba siendo un tocado y hundido.

Lo mejor: hay más

Cuando bajé de la nube en la que me suben las buenas novelas y me puse a investigar, lo que me maravilló es que es la primera de una serie que aún no está cerrada. Así que después de dar unas cuantas vueltas de campana, entendí por qué Herron ha hecho así las cosas; comenzaron a cuadrarme determinadas descripciones y ese final. ¿Se podría cerrar un círculo sin cerrarlo? Ese es el final y mueres por seguir leyendo. Perfecto.

¡Hasta la semana que viene! 🙂

La extraña desaparición de Esme Lennox. Maggie O’Farrell. Reseña

La extraña desaparición de Esme Lennox (Salamandra) te engaña desde un título equívoco que luego no lo es. Piensas que vas a leer una novela de misterio, tal vez un thriller, posiblemente novela negra o policíaca. Ja.

Componer a Esme Lennox o la belleza de leer. Así es esta novela de Maggie O’Farrell

Sí, si está aquí es porque me ha gustado. Y eso es decir poco. No las tenía todas conmigo cuando lo elegí. Pero como me encontré algo tan diametralmente opuesto a lo que esperaba, esta novela me enganchó desde el inicio. Y eso que hay que reconocer que no tiene el mejor inicio posible, creo yo. Eso sí, lo compensa con creces. Ya que, como al desenvolver un regalo, este libro te va atrapando mientras te enseña, poco a poco, lo que te espera dentro de sus páginas.

Una estructura luminosa

Eso es lo primero. Tanto que al principio me costaba saber cómo lo había hecho O’Farrell. Y no hay nada que me guste más que no saber cómo se ha hecho una estructura. Si está bien hecha, claro. Vais a pensar que vaya editora estoy hecha que no calo la estructura a la primera. Pero cuando digo que no sé cómo lo ha hecho, no me refiero a la forma. Eso está claro. Tres voces narrativas: dos en tercera persona y una en primera. Las tres se alternan sin ningún tipo de indicación más allá de un salto de línea y algunos puntos suspensivos. Nada más.

Una perspectiva múltiple complicada de conseguir. Sin embargo, el lector la sigue sin ningún problema. Se adapta a esas voces, a lo que le cuenta cada una, entendiendo desde dónde se cuenta cada cosa. Un rompecabezas que lejos de distanciarte, te acerca, cada vez más, a esta historia enorme, aterradora y profunda.

La magia de saber priorizar los datos

Lo que no sé aún es cómo ha priorizado los datos. Unos sobre otros. Y aún así, me encanta cómo lo ha hecho. Porque el conjunto es maravilloso. Consigue que el lector se emocione con cada descubrimiento, con cada paso que da Iris en dirección a Esme.

Los horrores familiares

Se establece un juego de secretos y terrores familiares que las tres protagonistas van enlazando. Dos desde la más absoluta cordura y una tercera desde su mente atrofiada por el alzhéimer.

Fragmentos que van llevando al lector al deslumbramiento a medida que se horroriza. Las convenciones sociales, la falta de empatía y el egoísmo son el caldo de cultivo de La extraña desaparición de Esme Lennox. Un estrato que se contrapone a la búsqueda de la felicidad y la libertad.

Buscando en los clásicos

O`Farrell podría haberse basado en una novela clásica francesa de principios del siglo pasado llamada El jardín secreto. Ambas arrancan en la India colonial. Además, muestran la desubicación y el trauma de dos niñas que regresan a Inglaterra huyendo de las epidemias después de sufrir irrecuperables pérdidas familiares y el apellido de la familia es Lennox. Sí, tiene sentido hacer la comparación, pero realmente, no encuentro el trasfondo y, por supuesto, tampoco la técnica.

Si tuviera que compararla con alguna novela que hubiera leído con anterioridad, me viene a la cabeza El cuento de la criada, de Atwood. Ya que la sociedad que se encontró Esme al regresar al Reino Unido tiene mucho que ver con ese mundo que recrea Atwood donde los sentimientos son reprimidos y el utilitarismo lo mancha todo. Aunque mucha gente piense que lo que hizo Atwood es una distopía, en realidad yo pienso que ese mundo horrible ha estado y está en el nuestro. El ser humano es el primer depredador de sí mismo. Y de esto también habla este maravilloso libro de O’Farrell. (He estado toda la semana pensando por qué surgió en mi cabeza precisamente El cuento de la criada, creo que al margen de todo, es la atmósfera. Conseguirla es prueba del arte que tienen ambas escritoras).

Aunque por otro lado, es imposible comparar ya que la forma y la técnica elegidas por O’Farrell tienen un componente muy original, suyo.

Algunos hallazgos

Para que te deslumbres con la asombrosa prosa de O’Farrel, te voy a dejar algunos fragmentos y te comentaré por qué los he elegido:

«Su abuela lanza un largo suspiro, mira al cielo y murmura algo sobre cruces y paciencia».

Lo que me maravilló de estas frases fue la perspectiva de la niña respecto a su abuela, lo hilarante que resulta y también lo que tiene de premonición.

«Ya en la cocina, llena la tetera, saca la mantequilla de la nevera, mete pan en la tostadora. Le parece curioso estar haciendo lo mismo de siempre como si nada hubiera cambiado».

Aquí me encantó la manera de expresar cómo la rutina se establece dentro de cualquier pesadilla o felicidad. Pase lo que pase, hay gestos que seguimos haciendo como si nada hubiera cambiado, cuando ya ha cambiado todo.

La perfección de lo imperfecto

«La niña es sorprendente para ella. Es una maravilla. De toda su familia, ella y Kitty y Hugo y todos los otros niños y sus padres, de todos ellos, solo queda esta niña. Es la única. Todos han quedado reducidos a esta chica de pelo oscuro sentada en la arena, que no tiene ni idea de que sus manos y sus ojos y el gesto de la cabeza y la caída de su pelo pertenecen a la madre de Esme. Solo somos recipientes a través de los que pasan las identidades, decide la anciana. Somos rasgos prestados, gestos, hábitos, que luego transmitimos a otra persona. Nada es nuestro. Venimos a este mundo como anagramas de nuestros antecesores».

Este es mi favorito. Si nos atenemos a la economía comunicativa y a la prosa en sí, tiene muchos defectos. Repite varias veces la misma información, repite conjunciones… Vamos, lo que puedes ver, pero cuando lo lees, lo sientes todo y te importa poco si la prosa es más o menos depurada. Ya que sencillamente es perfecta para lo que quiere transmitir. La cadencia de las palabras es ideal, justa y evoca en la mente de lector ese empeño del ADN, de la herencia. Ese conglomerado de gestos y físico que somos.

Voz narrativa

Además, no quiero despedirme sin decir que O’Farrell ha sido muy valiente para elegir esta primera persona. Era la primera vez que la utilizaba en toda su trayectoria. En este caso, la de una persona que tiene alzhéimer. O tal vez por eso, nadie pueda decirle que es inverosímil. Desde luego, ha sido muy inteligente a la hora de elegir ese personaje como narrador y, en todo caso, ensayar esa primera persona, quién lo sabe. Lo cierto es que esta voz en primera persona es clave para componer un puzle hecho de jirones de alma. Una pieza clave para que el lector descubra por sí solo lo que tiene que contarle esta novela.

El misterio del título de la novela

Esa es otra de las virtudes de La extraña desaparición de Esme Lennox. O’Farrell deja que el lector sea el protagonista absoluto de la obra. Siendo él el que tiene que componer sus piezas. Dándole las pistas justas, pesadas y medidas para que lo haga. Siempre de tal manera que encaje en la mente de quien lo lee como un guante.

Por último, decir que aunque al principio piensas que el título no tiene nada que ver con la novela; cuando terminas encuentras el hallazgo luminoso de que no podría tener uno mejor.

Antes de despedirme, te dejo una entrevista a la autora. No es por la publicación de esta novela. Aviso. Eso sí habla de cómo escribe Maggie O’Farrell. Y me ha gustado tanto que considero que es un buen complemento a esta reseña.

En definitiva: una novela llena de encuentros y misterios deliciosos y dantescos, a la vez, para todo lector que comience su lectura.

¡Hasta la semana que viene!

Nada que no sepas. María Tena. Reseña

Nada que no sepas, Premio Tusquets 2018, es una novela que te llega al alma. Profunda y en la que encuentras frases de esas que se quedan en el hipotálamo.

Nada que no sepas hace una disección del amor y la amistad

Si me lees, sabes que cuando me gusta una novela, el paso siguiente es destriparla (te dejo el enlace a Irene, de Lemaitre). Es decir, sondear en su interior para encontrar los hallazgos que me han hecho amarla. Aquí te dejo algunos de los que he encontrado en la última novela de María Tena, un premio Tusquets más que merecido.

Nada que no sepas arranca en la infancia. Ese universo en el que todo está borroso y se sufren las calamidades porque sí. Con la frustración que genera el desconocimiento y la falta de control sobre uno mismo y el entorno. Una niña que al convertirse en mujer busca respuestas. En el trayecto, el lector siente esa evolución de la mente y de la vida.

Un buen inicio para una novela

La primera frase del libro nos indica que esta lectura será un trayecto. Una transición y una aventura dentro de uno mismo. «Yo vengo de un lugar de donde siempre había que irse». Una maravilla de inicio que presagia una lectura deliciosa, aunque no exenta de tensiones y puntos crudos que el lector vivirá con el corazón encogido gracias a la prosa, clara y, a veces, clarividente, de María Tena. Rápida y efectiva.

Una crisis matrimonial la impulsa a volver, aunque eso implique irse. Así, la protagonista busca en una huida encontrarse a sí misma. Descubrir en qué se sustenta su pasado y ponerle nombre a lo que le sucedió a su madre. Sanar, en definitiva, ante tantas pérdidas.

Lugares en los que quedarse a vivir

En la lectura se irán encontrando perlas. Lugares donde nuestra mente ya ha estado, aunque no se acuerde, como le ocurre a la protagonista. Que desde esta perspectiva se interpretan como hallazgos que nos hacen volver a nuestro interior para organizarlo un poco mejor. Casi como si Marie Kondo hubiera estado allí. Hablan de lo que ya sabemos, pero que nos encanta que nos lo cuente otro. Lugares luminosos donde nos quedamos a vivir que nos hacen reflexionar sobre nuestra propia vida.

Y este es un acierto de las novelas universales; aunque nada de lo que se cuenta en sus páginas lo haya vivido el lector; aunque no puedas trasladar a tu vida ni una sola de las acciones de la protagonista. Las emociones que encierran te llegan al fondo del alma como si María Tena las hubiera escrito pensando en ti.

Saltos en el tiempo

Es una novela intimista, pero que, además, ofrece un contexto que se contrapone u opone, a veces. Dejando que el lector encuentre por sí solo las diferencias entre la sociedad uruguaya y la española del franquismo. Y cómo han ido evolucionando hasta nuestros días. La línea del tiempo narrativa salta constantemente, a través de los recuerdos, sin que por ello el lector se encuentre perdido en ningún momento.

Nada que no sepas evidencia un buen manejo narrativo y, sobre todo, que su autora tiene mucho que aportar a la literatura. Para mí, personalmente, ha sido todo un descubrimiento. Si aún no has leído este libro, no dudes, ya me lo agradecerás. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

La serpiente líquida o el viaje iniciático por el Amazonas de Alfonso Domingo

La serpiente líquida (Punto de Vista Editores) es el título de un ensayo que también es un libro de viajes. Alfonso Domingo te trae el Amazonas hasta donde estés. Con él descubrirás que leyendo se puede viajar a cualquier lugar, incluso hasta a uno mismo.

La serpiente líquida o cómo surcar el Amazonas

Alfonso Domingo es periodista, escritor, director de documentales y ha trabajado en multitud de medios de comunicación escritos y audiovisuales. Sus obras han recibido premios como el XLIII Premio Ateneo de Sevilla por su novela El espejo negro, el Premio Feria del Libro de Madrid por La madre de la voz en el oído o el Ciudad de Salamanca con La estrella solitaria.

En esta obra hace un maravilloso relato de lo que significa vivir junto a la concentración más grande de agua dulce del mundo. Un lugar especial de mil maneras. Quince capítulos en los que vivirás con él la aventura de recorrer este río mágico. Conocerás a cuantos él conoció y sentirás la emoción del descubrimiento en lugares tan especiales como Madre de Dios, un espacio casi intacto que no escapa al relato exhaustivo de Domingo. Desde las tribus que habitan la selva hasta los chamanes y sus rituales.

Don Sabino

Ya en los primeros capítulos, el lector se encuentra con don Sabino, un chamán que lo introducirá en una ceremonia de ayahuasca; y aunque parezca interesantísimo, es mucho más preciado todo lo que vive el autor y cuenta de este sabio. Y no digo más porque odio hacer spoiler; tendrás que leerlo y vivirlo tú.

Leyendas que recorren estas tierras y aguas para quedarse prendidas en este libro totalmente recomendable. No solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Desde la experiencia, Domingo hace que la prosa fluya y te atrape. Consigue que el lector viva lo que él vivió en este viaje al que nada escapa.

Equilibrio en el tono y el estilo

Un trayecto que tiene el punto justo entre el humor, la realidad, los sueños y, por supuesto, el sufrimiento. Una tierra donde la injusticia también campa a sus anchas. Una denuncia que también queda plasmada en estas páginas y que no deja indiferente al lector. Lo implica en todo lo que cuenta, también en cómo estos pueblos, río y tierra están siendo masacrados y saqueados con total impunidad. Un canto por el respeto a la naturaleza que conciencia al lector de manera orgánica.

Tal y como lo cuenta su autor este libro puede ser un antes y un después en tu trayectoria, porque no serás la misma persona tras la experiencia de leer La serpiente líquida. Y para abrir boca te dejo este video también obra del renacentista que es Alfonso Domingo.

TRAILER LA SERPIENTE LÍQUIDA de Alfonso Domingo en Vimeo.

Chamanes y plantas de poder. Un viaje que significa muchos más. No te lo pierdas y sumérgete en La serpiente líquida. ¡Ya tienes regalo para Navidad!, y encima puede ser doble, porque  ya está en las librerías A tumba abierta (Algaida), la última novela de este autor. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

Sara Mesa. Libros y estilo literario

Sara Mesa atrapa y enseña. Esta semana, me voy a ocupar de una de las voces más originales y valiosas de nuestra literatura. Una sevillana, madrileña, que tiene a sus espaldas una sólida trayectoria literaria.

Análisis de la forma de escribir de Sara Mesa y cómo puede ayudarte a mejorar tu estilo

Sara Mesa es una autora premiada y muy alabada por la crítica. En muchas ocasiones esto no significa mucho respecto a la escritura, pero en este caso, los premios y las menciones son más que merecidos y en este artículo voy a intentar argumentar esta afirmación para que si estás escribiendo te ayude a hacerlo mejor.

Bibliografía Sara Mesa

Como no me voy a centrar en una sola obra, aunque no hablaré de lo que no sé, te dejo la bibliografía en este enlace a Wikipedia, así te puedes documentar y empezar la lectura por donde decidas.

Mi historia con esta autora comenzó en Facebook. Una de mis autoras favoritas, Lara Moreno, hablaba de un libro suyo. Concretamente de Cara de pan (Anagrama), así que me hice con él y otro libros suyo anterior, Cicatriz (Anagrama). Me gusta ver la evolución de los autores, de menos a más, normalmente, a veces no pasa (es decir, que no hay dicha evolución).  El caso es que aunque el tema en un principio no me decía mucho, su técnica literaria hacía que siguiese leyendo sin poderlo evitar.  Consigue con una sencillez pasmosa que te involucres en la historia y, poco a poco, sin darte cuenta comienzas a entender a esos personajes que a priori te parecían muy extraños. Esa es la magia de la autora. Que nos reconozcamos en lo ajeno. Sorprendentemente, lo consigue también en Cara de pan. Eso sí, en esta última, además de esto anterior, encuentras otras muchas virtudes.  En definitiva, voy a intentar desgranar en este post todas aquellas bondades, tiene muchas, para que te sirvan de guía si te reconoces en esta forma de escribir.

Naturalidad como estilo propio

Sara Mesa es la naturalidad personificada. En ella nada es impostado, tampoco su estilo, ni lo que cuenta, ni cómo lo cuenta. No importa que leas una novela o un cuento suyo, su voz está ahí. En esa forma fluida de contar lo incontable. En esa manera de desentrañar el alma humana. Ella dice que no es una escritora de grandes escenarios, que se mueve mejor en lo íntimo y en las situaciones cercanas a todos. Y está muy bien. Querer hacer lo que no te sale es un error, meridiano y que muchos cometen por modas, empeño y no darle el valor que tiene a la literatura. Escribir de maravilla no es hacer grandes epopeyas que como tú no te crees nadie se va a creer. Si lo que a ti te sale es escribir sobre cómo crece la yerba y lo haces tan bien que apasiona, es maravilloso y tendrá tanto o más valor que un novelón de la dinastía Song china. Esa es la gran virtud de Sara Mesa. Al menos, una de ellas.

La imaginación del lector

Tiene más. Es minuciosa con los sentimientos, no esconde nada. Lo cuenta, a veces, de puntillas, para que el lector pueda verlo con sus propias entendederas. Un juego en el que todo está claro, pero tan bien hecho que aún le da mucha libertad al lector para que imagine y acerque esas situaciones a las suyas propias. El gran reto de la literatura: contar aquello que sabemos, que somos, pero nunca nos hemos dicho o nos han dicho. Frases que te llegan directas al corazón, sin remedio. Así es Sara Mesa.

En Cara de pan tiene algunas de esas, tan sencillas, pero tan difíciles de localizar. Hace un estudio de lo conocido y desconocido, relacionándolo con la infancia y la adolescencia que es una maravilla en este sentido. No quiero contar nada, porque no me perdonaría quitarte la ansiedad de leerla. En realidad, escribo esto para que la leas y aprendas de su forma de crear.

La temática en la novela

Además, no tiene miedo a las convenciones. Tiene un tema y sigue con él, a pesar de que puede ser que no le llegue a nadie, de tal forma, que llega, acierta. Hace una disección de la sociedad en la que vivimos, en qué se acepta y qué no. En cómo nos relacionamos con los otros, plagados de prejuicios aunque no se nos suponga ninguno. En cómo los otros distorsionan nuestra perspectiva y va más allá, en cómo nosotros mismos en relación con los otros la distorsionamos. La retorcemos hasta hacerla impracticable, a veces.

Marcas de oralidad

Todo ello con la facilidad de beber agua. Su prosa es sencilla, certera. Se nota que corrige hasta la saciedad para expresar claramente lo que ella tenía en la cabeza. Esa forma de fluir por una escritura alejada de formalismos y marcas de maquetación. Que no distingue entre las voces (sin embargo, se distinguen claramente) y, en absoluto, entre diálogo y narración. Se olvida de las limitaciones de los guiones para hacer hablar y moverse a los personajes. Un arte que si no se hace bien puede ser un desastre (aviso), pero que bien hecho da alas al escritor para volar hacia donde quiera y a su manera.

Metáfora como figura literaria

En Cara de pan, además, utiliza metáforas y símbolos que precisamente nos llevan a querer volar, escapar de la jaula. Uno de los personajes es un experto en aves, conoce los nombres de todas y distingue sus sonidos. Cada una de ellas representa un momento del relato y nos va mostrando cómo son los personajes sin necesidad de mucho más para que el lector lo entienda. Una maravilla de técnica que siempre viene bien, porque además de aportar un sello original a lo que se está contando, hace que el lector se interese por algo más que la trama; y encima, sirve para crear una atmósfera especial en la narración. En este caso, es una delicia que en muchas ocasiones sirve tanto para dar tensión al relato como para aliviarla.

En definitiva, una forma de contar original, propia y magnética de la que puedes aprender a ser libre cuando escribes. Sara Mesa consigue lo que se propone liberándose de muchas de las ataduras que la literatura convencional impone. Una voz fresca y llena de recovecos que merece la pena descubrir.  Así que deja de leer y corre a la librería más cercana o abre la ventana de tu navegador y hazte con un libro de esta autora, estoy segura de que sus enseñanzas te serán de mucha utilidad, además de que descubrirás otros mundos que se encuentran en el tuyo. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

 

Pierre Lemaitre o cómo escribir una gran novela negra. Irène

Pierre Lemaitre vio publicada Irène, su primera novela, a los 56 años y entró en la literatura por la puerta grande. Brillante es la palabra que mejor describe esta novela de la que puedes aprender muchas cosas.

Pierre Lemaitre o la mejor manera de escribir una novela negra

Irene,-Pierre-Lemaitre¿Por qué he elegido Irène (Alfaguara), de Pierre Lemaitre? Me deslumbró, sencillamente. ¿Qué puedes aprender de este autor francés? Todo. Desde cómo iniciar tu novela a cómo terminarla. En medio, una trama bien pensada y ejecutada y unos personajes que dinamitan todos los estereotipos del género y a los que, luego, les han hecho muchos homenajes. Por algo será.

Voy a ser todo lo breve que pueda, ya que lo único que quiero es no hacer spoiler y va a ser difícil. Mi intención es que al acabar de leer esto, corras a hacerte con ella y la leas sabiendo en qué te tienes que fijar, dependiendo de lo que necesites. Así de sencillo. Ya que en esta novela hay tanto que aprender que es mejor que seas tú quien decida qué se lleva de ella.

Trama 10

Pierre Lemaitre crea trama perfecta, sin fisuras, sabe jugar al ratón y al gato con el lector de manera magistral. Cuando descubres que es su primera novela, el asombro se vuelve de inmediato admiración absoluta. Saber cómo desgranar la investigación y dónde colocar cada uno de los miles de datos que van mostrando luz sobre la oscuridad en una novela negra es la clave de su trama. En este caso, Lemaitre estudia cada paso desde todas las variables, ofreciéndole al lector una trama contundente, terrorífica, perfecta, en la que la tensión y el ritmo están estudiados al detalle. El resultado: deleite.

Irène tiene unos personajes que hacen saltar por los aires los clichés del género. Vivos, reales, potentes. A la cabeza, nos encontramos a un protagonista/comisario indescriptible: Camille Verhoeven. Sin olvidar a los que lo acompañan. Pierre Lemaitre presenta a sus personajes poco a poco pero sabiamente. Te cuenta de ellos lo que tienes que saber en cada momento para ir confeccionándolos en tu cabeza tal y como él necesita que lo hagas.  Te sorprenden, apasionan, engañan y enamoran, todo a la vez.

Solo lo esencial

Equilibrio es la palabra clave. Todo en su justa medida. Terror, suspense, amor y  humor. Si quieres tener pericia en el multigénero y saber cómo tienes que combinar los sentimientos que debe despertar tu novela, esta es perfecta para aprender. Lemaitre mezcla de manera totalmente fluida los sentimientos que va despertando en el lector, con la medida justa. Te da lo que necesitas a casa paso.

Economía comunicativa. Nada sobra. Si está es porque es esencial. En este libro no puedes quitar nada, en caso de hacerlo la trama sufre, mucho. Lemaitre sabe qué decir y cómo. Qué escenas elegir, cómo mostrar en cada momento a los personajes. Estoy segura de que esta novela lleva muchas horas de trabajo anterior, pensando y definiendo cómo organizar esta trama sin mácula.

Un homenaje a la literatura

Homenaje a los clásicos del género. Todas las novelas que se nombran son clásicos del género. Lemaitre muestra aquí su amor por la literatura, al mismo tiempo que ofrece una guía de posibles lecturas que no tiene precio. Empezando por el título de la revista donde se lanzan mensajes Camille Verhoeven y el asesino: Noches blancas, una novela corta de Dostoievsky, en la que muchos ven el inicio de la novela negra moderna. Yo no estoy muy de acuerdo, pero bueno, tal vez tengo que repasarla desde esa nueva perspectiva. Puede ser que, en próximas semanas, me decida a destriparla para ti.

Y volviendo a Irène (que veo a Dostoievsky y me pierdo) no digo nada más porque tienes que leerla. Es un clásico de la literatura del siglo XXI. Una primera obra apoteósica que anuncia las maravillas que aún nos esperaban y esperan de Pierre Lemaitre. Con Irène hace suya la frase de «nunca es tarde, si la dicha es buena». Una maravillosa forma de animar a aquellos que piensan que por comenzar a escribir pasados los 30 no se puede llegar a ninguna parte. Esta novela es la prueba de que en literatura lo importante no es el cuándo, sino el cómo.  ¡Hasta la semana que viene! 🙂

Si quieres saber qué te pueden enseñar Los perros negros, de Ian McEwan, pincha aquí.

Los perros negros o cómo puede ayudarte Ian McEwan a escribir mejor

Los perros negros (Anagrama) es una obra de Ian McEwan. Un ejemplo de varias novelas en una. Vamos a ver cómo lo hace y por qué digo esto.

Los perros negros y sus múltiples lecturas apasionantes

Ian McEwan es un grande, no voy a inventar nada nuevo. Aún así, como todos, grandes y pequeños, tiene bueno y malo. La suerte que tuve con él fue que comencé a leerlo por una de sus obras cumbres (para mí, sin duda): Los perros negros. Una maravilla que nos cuenta diversas crisis que confluyen en sus páginas. De pareja, personales, mundiales, históricas… Todas están en esta novela en la que McEwan simboliza como nadie el miedo y lo que pude derivar de él.

Un gran inicio

Respecto a cómo te puede ayudar a escribir, diré para empezar que tiene un inicio memorable. A caballo entre los cerros de Úbeda y el tiro en la frente. Cuando comienzas y sigues leyendo, porque no puedes hacer otra cosa, te das cuenta de que ese inicio es providencial. Y lo es porque nos presenta a un narrador original. Lo quieres desde ya. Despierta una ternura difícil de explicar y al mismo tiempo imprime autoridad a su testimonio. Todo eso siendo el yerno. Ahí es nada. Una vez que amas al narrador, comienzas a ver el mundo desde su punto de vista. Sus ojos serán el filtro de la vida de sus suegros. El día y la noche. El cuerpo y la mente… Podría seguir hasta el infinito, pero creo que ya lo has captado. Entonces, es cuando se presenta la crisis. El crac del ideal, del amor, la pareja, la vida, la historia, el mundo. Todo ello simbolizado en un continuo andar y sentir.

McEwan y la perspectiva

El narrador es mágico, como acabo de decir, sobre todo, porque consigue atrapar al lector no solo por lo dicho en el anterior punto, sino por lo original de su perspectiva. Este es un dato a tener en cuenta en esta obra y en muchas otras de McEwan. Él es un artista de la perspectiva.

Tensar sin romper la trama

La tensión es también muy importante en este libro. Si quieres aprender a usarla como McEwan, tienes que fijarte en cómo utiliza el título. Estás esperándolos continuamente y cuando aparecen son definitivos. Es evidente que el autor los usa de señuelo y demonio en este libro; también de punto de fuga y liberación. El interés y la tensión confluyen en estos caninos de manera providencial. Si necesitas esa tensión, ya tienes una buena forma de conseguirla. Cópiala. Sï, no te lleves las manos a la cabeza, copiar, no pasa nada. Eso significa aprender, repetir aquello que le ha funcionado a los demás. Hazlo honestamente y con rigor; y, sobre todo, hazlo bien.

Personajes redondos

Los personajes son también maravillosos. No solo los obvios: narrador y protagonistas. Aquí hasta los secundarios, muy secundarios, tienen un papel clave. Por no hablar de los acontecimientos históricos, que acaban siendo un personaje más del libro. Esto se aprecia, claramente, cuando muestra la caída del muro de Berlín, un perro negro. Describe el hecho como un gran bluf implícito. Con escenas inquietantes y, a veces, urgentes que no terminan de ser tan alegres ni esperanzadoras como cabría esperar. Esta es una novela donde también puedes aprender a usar los símbolos y las metáforas a tu favor. McEwan lo borda en este sentido.

Multilectura

En definitiva, Los perros negros, a pesar de que no es su novela más aplaudida por la crítica, para mí es una de las mejores para aprender a escribir. A mí me apasionó irremediablemente, tanto que me lancé a leer toda su obra. Me atrapó su magnetismo y fuerza narrativa. Su doble y triple lectura de una misma escena. La lente por la que se filtra la historia. Su forma de inocularte el terror, en la dosis adecuada, durante todo el trayecto. Un miedo cerval a encontrarte, por fin, con tus perros negros.

Para morir iguales. Rafael Reig. Reseña

Para morir iguales es el título de la última novela de Rafael Reig. Una joya literaria por lo que cuenta, pero, sobre todo, por cómo lo cuenta. Ahora veremos por qué.

Para morir iguales, la última novela de Rafael Reig

Rafael Reig es muy suyo, por temática y en la forma de contar sus historias. Para morir iguales no escapa al estilo Reig, por suerte.

En esta novela encontramos un elenco muy completo de personajes que giran en torno a los amantes del acabose (una de las genialidades). La lectura, como suele pasar en el universo Reig, tiene lugares en los que te gustaría quedarte a vivir.  Detalles cotidianos, para muchos molestos o que pasarían inadvertidos, como el ruido de una nevera, que en las manos de Rafael Reig se convierten en una gran metáfora que te deja con la boca abierta. Así es él. Inesperado, listo con las palabras, perfecto en su forma de tratar el imaginario colectivo a su favor. Lo que resulta es una novela que si la contase otro, sería una más sobre los claroscuros de la Transición, pero que aquí es una delicia en todos los sentidos.

Oler a lavanda da puntos

Esa Virgen María que huele a lavanda (y que no voy a desvelar quién es porque no me gusta hacer spoiler) es una maravilla. Y una de las claves que hacen de esta novela algo especial. Como lo es el protagonista, Pedrito Ochoa, que de un hospicio de monjas (y ¡vaya monjas! No digo más), pasa a vivir su Gran Porvenir con unos abuelos improvisados. Esta nueva vida comienza con el ingreso del desorientado niño en un colegio de postín donde, como él dice, hay mucha gente atractiva. Allí conocerá a Carlón, un personaje inolvidable, que introducirá al protagonista en una vida que antes ni hubiera soñado. Así, Reig va creando tramas y subtramas que se enredan en Pedrito y sus allegados, desvelando secretos, encontrando cadáveres, abriendo heridas y cerrando otras. Las de unos personajes de los que el lector no puede más que enamorarse.

Estilo único

Se puede hablar de costumbrismo, Dickens, Stendhal, literatura de formación… lo cierto, es que Reig nos habla de un lugar que todos conocemos muy bien. Escribir sobre una época que tenemos cercana entraña más de una dificultad. Reig las salva todas, empezando porque la perspectiva es tan original e interesante que ese mundo que describe con sus certezas e incertidumbres te gusta y mucho.

Qué puedes aprender de Reig, si estás escribiendo

En definitiva, si estás escribiendo esta novela te puede ayudar a encontrar una buena perspectiva desde la que todo lo que cuentes resulte único y nuevo. Si, además, quieres aprender a narrar con solvencia, esta es tu novela. Este autor es un maestro en este sentido. Tiene un estilo propio, inventado y original que demuestra que todo es posible, si se tienen buenas ideas. Eso sí, no existen dos Reig, así que la imitación hay que descartarla. Si estás escribiendo absorbe esta novela desde la primera palabra hasta la última porque es un ejercicio literario que, bajo mi punto de vista, ojo, está a la altura de los clásicos.

Sí, lo confieso, me encanta Rafael Reig, para mí es uno de los grandes de nuestro tiempo y con esta novela ha alcanzado el cielo. ¡He dicho! ¡Hasta la semana que viene!. 🙂